Manuel Ruiz Ruiz

Crítica

Textos críticos

191 textos de críticos, historiadores del arte, poetas y prensa sobre la obra de Manuel Ruiz Ruiz, en español, italiano, francés e inglés, junto a escritos del propio artista.

Índice de autores (150)

José Manuel Pita Andrade

INTRODUCCIÓN CATÁLOGO EXPOSICIÓN DE MANUEL RUIZ RUIZ.
EXPOSICIÓN HOMENAJE A GARCÍA LORCA EN EL 40 ANIVERSARIO DE SU MUERTE. FACULTAD DE CIENCIAS. UNIVERSIDAD DE GRANADA.
Organiza: Decano y Alumnos de la Facultad de Ciencias,con la colaboración del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Granada.
Granada del 4 al 19 de mayo de 1976.

La exposición de Manuel Ruiz, abierta en la Facultad de ciencias con una serie de obras dedicadas a García Lorca, sugiere comentarios diversos. En primer lugar subrayemos cuanto tiene de alentador el que se haya elegido como escenario un centro donde el cultivo de las humanidades no se justifica por razones de oficio sino de afición o, si se quiere, de afecto. Y por eso el acercamiento a las artes puede lograrse despojado de esa aureola de pedante suficiencia que suele flotar "aunque sea de manera inconsciente" en el mundo de los "especialistas". El poeta León Felipe dijo en una ocasión: "No sabiendo los oficios, los oficios los haremos con respeto"... Así cobra pleno y vocacional sentido este acto.

Otro hecho resulta también significativo. el autor de las obras expuestas no vive de la pintura, no está sujeto a esas tremendas ataduras que tiene el arte cuando se convierte en profesión. Como Maestro que es -no debe minimizarse aquí un honros título trucada hace unos años por el retórico y huero de de "profesor de Enseñanza General Básica"- ha encontrado en su actividad creadora un enriquecedor estímulo, capaz de dilatar los márgenes de su labor docente. Con este punto de partida el "curriculum" muestra el empeño por comunicar experiencia a través de una constante participación en exposiciones y concursos. En esta actitud radica lo que se podría llamar - usando un término un poco manoseado - "voluntad artística" de Manuel Ruiz.

En un momento de crisis como el actual debe enaltecerse, en todo espíritu sensible, el afán de experimentación y de comunicación. Van quedando lejos las décadas que acusaban un progresivo distanciamiento del artista tanto de la sociedad en general como del público, preparado o no, que contemplaba sus obras. Ahora es indispensable acentuar el diálogo aunqe se limite a la gente que acude a las exposiciones; la comunicación será siempre fecunda.

¿Qué comentarios afloran ante los dibujos y pinturas de Manuel Ruiz?. La temática de esta exposición queda sobradamente justificada con el título. Se trata de rendir homenaje al gran poeta granadino poniendo el artista, con la mayor honradez, todos los medios a su alcance. El primer apoyo lo encuentra, como en ocasiones anteriores, en el mundo del dibujo. Debe detacarse el tratemiento caligráfico que da a las líneas, con trazos gruesos y finos serpenteantes, densificando - para buscar sobras y lograr volúmenes- ciertas aprtes co npunteados, rayados y retículas. Estos y otros procedimientos dibujísticos, donde la tinta china imprime su vigorosa huella, consienten elaborar un estilo. El color ivenen después a refrendar la sólica sinceridad, resulta a veces agresivo, como salido de una desgarrada posición expresionista. Conviene hacer hincapié en estas dos vetientes porque el dibujo y el color suelen mostrase más sincopados que fundidos, como correspondiendo a criterios creadores diversificados.

El afán de comunicación que subyace en toda la obra de Manuel Ruiz exige considerar, al lado de los rasgos puramente formales, los signos o símbolos que valoran temáticamente cada obra de la Exposición. Desde este putno de vista los motivos iconográficos sincopados tienen más decidida justificación qu e nla dualidad dibujo-oclor antes comentada. no ha de analizarse el asutno de cada obra; el espectador debe acercarse e ncada caso al a interpretación de Lorca realizada por el artista, sobre todo cuando se refiere a ciertos versos de sus poemas. Habrá que enaltecer la vigorosa fuerza sugeridora de muchos de los motivos. Es secundario que pueden tener y muchas veces tengan antecedentes en diversas corrientes pictóricas de nuestro siglo; hay ciertos acentos subrealistas y notas que traen a la memoria maestros consagrados. Mas reconocer todo esto equivale a señalar una íntima compenetración con los modos expresivos de nuestro tiempo.

No deben ir más lejos unos comentarios que sólo pretenden reafirmar la generosa dedicación a la artes de Manuel Ruiz: trabajando con materiales y con técnicas diferentes e incluso realizando incursiones en el campo de la escultura, va ampliando sin pausas su mundo de formas y de símbolos.

José Manuel Pita Andrade
Director del Departamento de Historia del Arte.
Universidad de Granada.
Mayo de 1.976.

Laura Turco Liveri

Also the Spanish painter Manuel Ruiz Ruiz is attracted by the suggestions of the Hispano- Arabic world. He is a lover of the everlasting sacred and profane beauty of the solar light filtering intensely through the fret-work of the Alhambra windows .He uses the stately elegance of the luminous pattern as a spellbinding symbol both of a religiosity and of the consciousness of the philosophical and symbolic value of an entire culture. The windows that Ruiz paints have a didactic and emblematic role for the bewildered modern generations because they teach what a symbol meant for ancient Arabic civilisation, and concrete past beauty which is still valid today. As a matter of fact the gratings and the iridescent sunrays offer the formal hint for an investigation which may be abstract in its essence but aims at becoming a model for the mobility and the preciousness of its contents Rassegna Inernazionale D´Arte Contemporanea. Meridiani Paraleli. Palestina Chiave di Cultura y di Pace. Casa Olla. Quartus Sant´Elena.Cagliari.2000. Maschio del Forte Michelangelo. Civitavecchia. 2.000. Ancona – Mole Vanvitelliana. 2003.

Laura Turco Liveri. Critica d´Arte. Art Critic.

Cesáreo Rodríguez Aguilera

Frente a la pintura de Manuel Ruiz, con la precisión de sus formas y la pluralidad de sus signos, se siente la necesidad de recordar que en el lenguaje de la pintura y de la escultura las cosas no se nombran de manera directa con expresiones preestablecidas, sino mediante signos, formas y figuras, a modo de jeroglíficos que necesitan interpretación o lectura especial. Pero no se trata de un pasatiempo, sino de una expresión distinta, de un mundo interior propio, cuyas voces oscuras no encuentran otro modo de hacerse oír.

Cesáreo Rodríguez Aguilera. Presidente Asociación Española de Críticos de Arte.

Carlos García Osuna

Manuel Ruiz continua investigando en el desarrollo de la cabeza como símbolo del que parte la sustancia creadora, tratando el rostro como paisaje que vibra con cada pincelada, ornando la testa de elementos surreales que admiten una lectura onírica, barroca, centrando el mensaje que mantiene una arquitectura simbólica, que recoge en una magnífica superficie un microcosmos asimilado por el macrocosmos que es la cabeza, que sitúa en el plano, irremediablemente cerrado, casi en circunloquios los aspectos más exactos de su recreación personal de prohombres que han significado algo en la historia cultural de este siglo.

Carlos García Osuna. Miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte.

Antonio González-Guerrero

Manuel Ruiz: La poética Andaluza en los pinceles.

Cuentan los íntimos que, muy niño todavía, Manuel Ruiz (Granada 1949) confeccionaba sus pinceles, creaba colores con productos caseros, y se pasaba los días abnegado a su aventura y su misterio.

Y supe de su empeño y lontananza mucho más tarde, concretamente después de haber leído un comentario del profesor Giovanni Brambilla, sobre la dimensión artística y humana del pintor andaluz, del que no me resisto a transcribir unas líneas: “La purezza della grafia,l´equilibrio dei volumi, nelle sue opere, sono indice infonfutabile di una pulizia mentale, componente fundamentalmente per giungere ad una sintesi formale ,expresiva densa di pregevoli contenuti. Manuel Ruiz é un credente puro nel potere quasi mistico dell´Arte di intervenire, , seppure in una sua discreta dimensiones, nel trabalio della quotidianitá, a rivalutare valori che forse sono dilaniati del magma dell´uomo moderno ma che certo non possono scomparire” . Y el encuentro no pudo ser más fecundo ni sorprendente: estaba ante un pintor de magnífica factura, un hombre cuyo prestigio había traspasado ampliamente las fronteras patrias.

Atrás quedaba la Escuela del Abaicín. Y Manuel; más avezado en la poética sutil de la pintura , se adentraba, con pie firme, en preciosismo barroco genuinamente definitorio de una de las etapas más significativas de su andadura pictórica en la que , a la perfección helenista del dibujo, se une la renovada prosodia de lo exótico.

Jorge Vera apunta, a este respecto: “Los signos de la cultura del Islam crecen en múltiples simetrías, cincelando las formas casi artesanalmente como esmaltes o joyas orientales, enriquecidos los fondos de las composiciones con la aportación cromática que proporciona la técnica del aerógrafo” .

En Manuel Ruiz, se dan las dos cualidades esenciales para ser un artista excepcional: la técnica y la magia; o quizás sea al revés: porque el pintor granadino conoce como nadie las servidumbres del arte, sabe embridar con soltura sus pinceles y llenar de contenido la estructura final de sus composiciones. Desta suerte, a medida que avanza, la obra va despojándose de lo accesorio para ceñirse estrictamente a lo esencial. El trazo es el fruto exquisito de un prolongado y arenoso proceso de análisis, de madura reflexión en la experiencia donde, nada queda a merced de la casualidad: es bello porque el creador así lo quiso. Y el cuadro, en su conjunto, deviene un excelente poema, donde la armonía y la metáfora configuran un verdadero alud de sentimientos y maestría.

José G. Ladrón de Guevara escribe: “Manuel Ruiz denota principalmente una tendencia al figurativismo ilustrativo sobre temas literarios”.

Y Calvo Castellón subraya: “Antes de comenzar cada obra, el artista es consciente del reto que supone la superficie recién impresa del lienzo o de la tabla, un desafío a su sensibilidad y, en definitiva, a su capacidad creadora. Su afán de búsqueda lo lleva a ensayar constantemente nuevas soluciones técnicas que canalicen la intencionalidad artística, experiencias de base que son el auténtico vehículo expresivo de la creatividad. De esta forma hace realidad un mundo de vivencias íntimas que progresivamente van materializándose en sus obras” .

En pocas palabras: La pintura de Manuel Ruiz es una síntesis entre la poética y el ensayo, entre la ideologización y la significación artística, entre la esencia y el virtuosismo formal heredado de oficio. Cada obra es un compendio de arquitectura y lenguaje, con un elemento catalizador y de referencia: el dibujo.

“Su pintura- asevera José Mayorga – viene enlazada siempre por el común denominador de la maestría en el dibujo, esa piedra angular para el artista de la plástica que se precie y que al mismo tiempo aprecia la pintura que hace: pintura sincera, honesta, sentida y auténtica, como hecha por quien no tiene más compromiso que su manifestación y proyección artística” .

Pero hay más. Por su conocimiento de los moldes clásicos y su desenvoltura a la hora de ejecutar cualquier experiencia renovadora, por esa conjunción de barroquismo y expresionismo, de vehemencia y sosegada resolución del cuadro, debe considerarse a Manuel Ruiz como un preclaro exponente de la nueva pintura española, mezcla de futurismo existencia, simbolismo y renacimiento.

Juan Latino condensa la personalidad y la trayectoria del maestro granadino en estos párrafos que a continuación, transcribimos como broche final de este bosquejo: “Pintor vivencial, sugeridor de temas y símbolos, templado ya en la continuidad del arte innovador, que siente y presiente, Manuel Ruiz tiene ya ganado un puesto principal entre los pintores de este tiempo y su proyección artística pasa ya límites geográficos insospechados, con bien ver y bien decir de público y crítica” .

Antonio González-Guerrero. El Bierzo. Agosto de 1986.

Antonio González-Guerrero

poema: "Motivos para una exposición"

MOTIVOS PARA UNA EXPOSICIÓN.

A mi amigo Manuel Ruiz Ruiz, poeta
Del azul y pintor de Granada.

San Luis del Albaicín precipitante,
Patio de los Leones, Suma y sigue
Granada en su esplendor de oros bruñidos
o milagro de luz soberbia y pura.

Fuente de Lindaraja entre cipreses:
vertical trinidad, memoria antigua
o piedra de oración, blanda nostalgia
donde abreva el amor su sed de luna.

La Alhambra, El Salvador, San Juan, San Pedro,
la inquieta Catedral y el añil manso
se incendia como un bosque ante mis ojos
de erguida claridad violeta y malva.

Me embriaga tanto azul, tanto prodigio
y arte en mi corazón Granada entera.

Antonio González –Guerrero. Madrid,16,V,98.

Antonio González-Guerrero

poema: "Vengo a tu corazón"

VENGO A TU CORAZÓN.
A Manuel Ruiz Ruiz.

Entro en tu corazón y está Granada
ardiendo como dolmen sobre el lecho
del Darro de tu sangre, que el barbecho
en cálido vergel convierte. Y nada

que no sea el temblor a mano alzada
o ese respirar hondo del pecho,
o el vino del almagre recién hecho,
hornea en tu pincel de luz templada.

La Casa del Chapíz, las ocho hogueras
de los astros de Oriente; los reflejos
del blanco nazarí, las dos riberas

del piélago andaluz- limpios espejos-,
sangre de lunas son en tus arterias,
o mudéjar racial donde mirarme.

Y apenas sin saber si tú me esperas,
Vengo a tu corazón para quedarme.

Antonio González- Guerrero. Madrid. 19-11-2.000.

Paloma Herrero Antón

Dos ciudades soñadas: Granada y Venecia en la obra de Manuel Ruiz.

Manuel Ruiz vuelca de nuevo su poética pictórica en esta nueva exposición que versa sobre dos ciudades de ensueño: Granada, que le vio nacer y Venecia que le enamoró al verla por primera vez.

Esta muestra ha sido elaborada con cariño por el artista, que para realizarla ha ejecutado numerosos apuntes del natural, con esa maestría que tiene para el dibujo y ese colorido brillante en las obras terminadas, que consigue con la contraposición de colores y una minuciosa investigación en los materiales con los que elabora la obra, casi labor de alquimista medieval, a base de polvo de mármol y de vidrio que dan a los cuadros lacidades de esmaltes lemosinos.

La idea del artista era la de contraponer dos culturas: árabe, brillante, barroca y oriental y la veneciana, mezcla de elementos culturales de la lejana Bizancio, del gótico cristiano de la Señoría veneciana y del barroco veneciano de reminiscencias renacentistas. Así surgen edificios de siglos: La Alambra con sus patios y jardines, entre el arrullo de las fuentes y los fantasmas de los cuentos de W. Irving y Venecia, tal como la viera Turner en otoño, perla y oro, hundiéndose lentamente en las aguas con sus blancas iglesias: San Marcos, Santa Maria de la Salud… Y siempre un rostro femenino que llora o sueña a un hombre que amó y que no regresará. Granada y Venecia en el recuerdo, siempre eternas y soñadas, evocadas hoy por la magia del arte de Manuel Ruiz.

Paloma Herrero Antón. Académica Correspondiente de San Fernando.
1.986.

Juan Manuel Gómez Segade

Exposición de Manuel Ruiz Ruiz.
Laberinto de tres culturas. Azteca- Árabe y Renacentista.
Sala de Exposiciones Palacio de la Madraza.
Universidad de Granada. Secretariado de Extensión Cultural.
Excma. Diputación Provincial de Granada.
Febrero 1.986.

Manuel Ruiz ha querido acumular en su reaparición granadina inquietudes históricas, años de ilusión y propuestas plásticas que, en ocasiones resultan difíciles de emparentar con lo que estamos acostumbrados a ver. Y es que Manuel Ruiz versado en muchas cosas, preocupado por problemas didácticos, y sumido en una lucha solitaria contra incontables elementos, se ha planteado esta última etapa pictórica como un reto personal frente a la materia y frente a sus propios ancestros…Erudición, pues, y raíz histórica, son los primeros elementos significativos de Manuel Ruiz… Sabíamos que Manuel Ruiz era un excepcional dibujante, y que se dedicaba a fantasear sobre la piel de sus figuras, entrevesando vísceras, biseccionando cabellos, y, pensando mitos a la menor sugerencia de cualquier línea distraída de la senda principal. Pero aquí el dibujante y el grabador se han atrevido con la pasta, el volumen, y la textura casi escultórica, dejándose llevar por el menisco, aunque sin perder nunca ese control directivo que mantuviese a la mancha dentro de los límites significativos de las tres series picto-históricas solemnizadoras de esta muestra granadina… Artesanía, oficio y trabajo escrupuloso son algunas de las características que definen a este artista, que muy posiblemente sea el pintor granadino más premiado en el extranjero… De lo que no cabe duda es de la profesionalidad de un pintor que en lo claro y en lo oscuro, en lo definido y en lo dudoso, no deja nada a la improvisación. Se fía de su instinto, pero racionaliza cualquier mínima propuesta… Su laberinto con tres mayúsculas y con tres grandes puertas de salida que seguramente el pintor tiene ya localizadas.

Juan Manuel Gómez Segade.
Profesor Hª del Arte. Universidad de Granada.
Miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte.
Director Sala Exposiciones del Palacio de la Madraza.

Tito Cicalé

ALBATROS.
Stampa. Grafiche Comino.
Mensile di Area Ecopacifista.
Udine. Italia.
Nº 6.Giugno 1998.
Rubrica / Arte. Manuel Ruiz.

L`elaborata visione che si riscontra nelle opere di Manuel Ruiz, resulta sempre essere accessibile e piacevolmente comprensible, al fruitore dell´opera stessa per questo suo dialogo interlocutorio aperto e interessante che non lascia adito a dubbi. La cultura di Ruiz ha una matrice romantica, che, passando attraverso il filtro della memoria, sfcia nel sublime. Il suo onirismo peró, lo porta alla necesitá di un “ no encontro “ tra l´inconscio e la conscienza reae, dalla percezione attiva, quinde, del modo che lo circunda. Ecco perché, a mio avviso, l´interpretazione della sua opere non va letta in chiave surreale bensí , in una sorta di simbolismo espressivo, ottenuto con trapassi analogici e metaforici, in una proiezione di situación esistenziali.

La profonditá delle tele dell´artista nasce dalla sovrapposizione di diversi plani plastici- psichici.

Le figure ,gli oggetti , gli esseri che rappresenta nei suoi quadri sembrano sottoposti ala ege di una armoniosa geometría . E su questa prospectiva lirico-geometrica, i suoi personaggi esprimono tutta l´ansia e l´attesa del suo cuotidiano fantastico. La forza poetica della sua opera, sembra poter dominare tutte le teorie o se vogliamo le ricerche visuali del nostro tempo,collocandolo cosí fra gli artista piú stupefacenti della contemporanea generazione. Sogno e fantasia, immagine interiore e reale, formamo un tutt´uno, quando poi immersi nella gamma variegata del colore sempre vivio, luminoso, ecco l´insorgere nel quadro il fascino avvincente paragonabile solo ai ricordi dell´infanzia. Se prendiamo como esempio, a proposito di Max Ernst, una frase di Gatt: “ non é il sogno che crea l´immagine, ma l´inverso…”, si puó ben capirecomo questo processo intellettivo sia anche a proposito di Ruiz, e cioé , come il reale venga trasformato in sogno. Ragion per cui, a volte , anch´egli é portato a guardare con distacco e sottile ironia alcuni personaggi del mondo in cui Viviano. Mi riferisco ai ritratti di Dalí, in cui Ruiz ne fá trasparire tutta l ´eloquente ironia.

Perché Dalí é l´ironia personnificata, aldi lá della sua indiscussa bravura. Ma con una differenza peró , Ruiz no prende a prestito i metodo – paranoico critico – o perdila con il suo autore: “ Metodo spontaneo di conoscenza irrazionale basata sull´associazione interpretativa- critica dei fenomeni delirante “. Inquesto artista si nota la forza interpretativa e evocativa dei fenomeni reali, senza forzature. Le immagini che egli rappresenta vivono di per se stesse, come in una icona, in un loro meditado silenzio, in un atteggiamento semi-sognante. Eppure, sprigionano tutta la forzad ella riflessione per tutto ció che accade intorno a noi nel nostro turbinare cuotidiano. ¡Questa é arte ¡.

TITO CICALÉ.

M. Barroso

ASI QUE PASEN CIEN AÑOS.
Ideal. Artes y Letras. Suplemento de Cultura.
Coordina Juan Vellido.
Martes,29 de Diciembre de 1.998.
Manuel Ruiz Ruiz realiza el primer homenaje individual a Lorca.

Manuel Ruiz Ruiz fue el primer pintor granadino que en exposición individual realiza el primer homenaje al poeta Federico García Lorca en el 40 aniversario de su muerte. La exposición fue promovida por el Decanato de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada. Se realizó en la Facultad de Ciencias en colaboración con el Departamento de Historia del Arte. La exposición fue programada del 4 al 19 de mayo de 1976. Dicha exposición no tenía ningún argumento político, solamente el hecho de conmemorar el 40 aniversario de la muerte del poeta granadino. Se presentaron muchas dificultades a la hora de lleva a cabo esta muestra, incluso se solicitó autorización al Gobierno Civil y, no obstante la policía secreta apareció en varias ocasiones por la sala de exposición.

El objetivo fue realizar una serie de trabajos pictóricos tomando un poema de García Lorca. También aparecían en la exposición algunos documentos inéditos de Lorca que se habían conseguido para tal evento. Hay que tener presente que hablamos del año 1976 y que, pese a todo, la exposición se prorrogó una semana más.

Las obras se inspiraban en retratos de García Lorca, con técnicas de óleo, carbón, y aerografías (esta última técnica que Manuel Ruiz comenzaba a investigar), “ Cuando yo muera enterrarme con mi guitarra”, “Juan Breva”, “El niño y su agonía”, “ Mariana Pineda” , “Yerma”,” Impresiones Granadinas”, “Romance de la pena negra”, “Antonio Torres Heredia “,” La luna de pergamino”…

La exposición fue recogida en prensa por los periódicos de la época, IDEAL, Patria, Hoja del Lunes, Tierras del Sur, Voz de Andalucía y comentada en prensa por periodistas como Rafael Gómez Montero, José Maria Guadalupe, José Ladrón de Guevara, y Juan Bustos, este último con una extensa entrevista para el diario –Patria- el 16 de mayo de 1976.

La introducción al catálogo de la exposición fue realizada por el profesor Manuel Ruiz y el Catedrático de Arte, D. José Manuel Pita Andrade, que años más tarde sería el Director del Museo del Prado

M. Barroso.

Eraldo Di Vita

MANUEL RUIZ: Un puente entre el Arte y la Cultura.

Pintor se llega a ser, pero artista se nace. Para un artista como Manuel Ruiz, la pintura no es más que una de las caras del “cubo del arte “ , poesía, literatura, creatividad, fantasía, color y calor.

Manuel Ruiz posee todas estas características y puede ser conocido en cada una de ellas. Antes de llegar a ser pintor es preciso ser artista. Se necesita conocer a fondo el alma humana, gozar de la atmósfera intimista, de la cual han gozado y sufrido los poetas, los creadores, los ricos de espíritu.

Manuel Ruiz es uno de ellos, un hombre de gran cultura y sensibilidad artística, conocido en Europa, especialmente en Italia, por haber dado una contribución fundamental al – nuevo arte español- y al conocimiento de su amada Granada. Un hombre que conoce y divulga la historia del arte en todas sus formas, sediento de arte y de relaciones humanas.

En el ambiente artístico italiano, con frecuencia atónito, Manuel Ruiz es considerado sobre todo continuador del surrealismo, y después precursor del – nuevo realismo-.

Sus últimas obras son, en efecto de tipo realista, con una concepción moderna de la representación .Él representa la realidad de un modo personalísimo, con técnicas propias y materiales que el mismo prepara, pigmentos y brillantes veladuras, cuyo resultado final da la impresión de una obra esmaltada. Manuel Ruiz es un alquimista de la pintura, del procedimiento pictórico y de la poesía de la que están impregnados sus trabajos.

Su producción pictórica es optimista, agradable, inconfundible y el espectador de sus obras es trasportado emotivamente a un mundo limpio. Manuel Ruiz busca pintar cuadros que puedan revelarnos purezas desconocidas y casi olvidadas. Él quiere hacernos participar con entusiasmo de sus relaciones con el público a través del signo y el color. Manuel Ruiz que por su naturaleza de escritor, y poeta está muy bien informado sobre las varias etapas del – arte moderno -, lo refleja y en consecuencia lo plasma, reclamando también la libertad de un redescubrimiento del pasado. Todo retorna, pero nunca dos veces del mismo modo. Así nos demuestra como el arte realista se puede enriquecer de ciertas cadencias, de otros ritmos interiores. Él ha unido dos operaciones diversas: ha sabido reconocer un motivo ya depositado en la historia (¡ay de los que crean estar frente a una música inédita jamás compuesta!), reconstruyéndolo y recolocándolo en a era moderna. Ya qué, como decía Baudelaire – la crítica debe ser parcial- ; admito tener una debilidad por el trabajo de Manuel Ruiz, sobre todo por la valentía de expresarse sin complejos o remordimientos como en los momentos verdaderamente creativos de la historia del arte.

ERALDO DI VITA. Crítico del Catálogo Mondadori dell´Arte Moderna Italiana.
Milano. Abril 1.998.

Conferencia

Conferencia dada por Manuel Ruiz con motivo de su exposición en la Sala de La Madraza – Universidad de Granada- Enero de 1.986.

Uno de los problemas que se plantea todo pintor en el curso de su trayectoria artística y para el cual ha de encontrar una solución; no es adaptarse mejor a la sociedad estereotipada en que vive y a sus formas, sino por el contrario, el tratar de buscar fórmulas para liberarse de ellas en la mejor forma posible. Es como liberarse en la lejanía de una expresión común para llegar a una expresión propia y personal con una concepción que va de lo general a lo particular. Es así como quiero lograr un estilo propio, distinto al resto de las representaciones artísticas, aunque un estilo como forma ideal es una forma especial de utopía en la medida en que no hay obra concreta que lo represente de modo exhaustivo y excluyente.

Pinto para mi mismo y aunque no lo hago para gustos determinados me preocupa que mi obra llegue a cualquier parte pues el arte como forma de cultura pertenece a todos, su gran lástima es que solo se benefician unos pocos, tal vez porque la cultura aquí no interesa y a quien le interesa no tiene opción a ella.

Lo importante es tener un propósito de realización paulatina, continuada y progresiva, una voluntad artística, una concepción de la forma y el empleo de materiales. Cada obra de arte representa un escalón determinado en la evolución estilística, de los adelantos técnicos y de la sensibilidad ante lo material, lo humano y espiritual.

La pintura es un arte muy especial, está hecha de tiempo, transcurre con el sentimiento que acompasa el corazón; es para mi una actitud vital, la siento como una actividad febril sin nada de bohemia contemplativa.

La inspiración es un trabajo de todos los días al que hay que añadir una vitalidad infatigable. Mi obra no es moderna, es la actitud de algo nuevo, me inclino más por el término actual- que por el de vanguardia- ya que este último parece anunciar algo que va por delante y, en arte no hay nada más primero que el trabajo honrado sin menosprecio a cualquier manifestación artística fruto de aspiraciones sensibles y estéticas. Lo actual no debe dar las espaldas a la tradición sino quiere perderse en el camino. En mi caso trato de construir una nueva casa sobre viejos cimientos, buscando esa singladura estética de cada elemento sin olvidar esa maravillosa alquimia de la pintura y con ese gran espectáculo en la investigación de los procedimientos que la naturaleza ofrece como material de creación . La pintura tiene el poder de asimilar todo, la gran riqueza de absorber todas las cosas y el derecho a contribuir a la integración de los hombres en ideas que extirpen la soledad que los aparta para suscitar en ellos vínculos amistosos y solidarios, contrarios a este mundo donde el arte como forma integrante hoy aparece como un lujo desquiciado.

Palacio de la Madraza. Universidad de Granada. Sala Caballeros XXIV.
Enero de 1.986.

Antonio Calvo Castellón

Constituye para mi una gran satisfacción que Manuel Ruiz vuelva a exponer en su tierra natal ese compromiso cíclico de hacernos llegar el fruto de su trabajo es la muestra clara de su estudio y actividad constante.

La inauguración de una exposición es, por tanto, un acontecimiento cultural de indudable trascendencia. Cuando la sala abre sus puertas se desvela ante el público un mundo de imágenes, sensaciones e ideas que hasta ese instante había sido patrimonio exclusivo de un ser que – en definitiva- les dio vida, el artista. De esta forma tan sencilla no hace participes de su bagaje personal de experiencias, inquietudes y desvelos.

Como señala Pierre Francastel : “El artista da forma a los objetos y a las ideas. Crea mitos, o más exactamente, es él quien les da una figura de carne”.

Mi presencia en este acto para presentarles la exposición que recoge la obra pictórica de Manuel Ruiz, está justificada por varias motivaciones profesionales y personales. En esta ocasión incluso mi amistad con el artista se ha visto desbordada por la curiosidad que, en un estudioso del arte, despierta la muestra de un pintor vanguardista.

Me van a permitir que matice el término vanguardia tantas veces utilizado indebidamente, o quizá ajado por e uso; nos encontramos ante la obra de un pintor cuya sensibilidad, espíritu de búsqueda y afán de experimentación se conjuga con la autocrítica. Esto lleva a un constante replanteamiento que, como un reto, le incita a indagar nuevas modalidades de expresión artística. Muestra inequívoca esta realidad es la recopilación aquí presentada que constituye el mejor documento de cuantos apuntamos. Manuel nació en Granada hace treinta y seis años, desde muy joven su inclinación por la pintura es una constante que matiza su acontecer diario. Cursa estudios en la Facultad de Filosofía y Letras; sin embargo su graduación en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos es la faceta más interesante dada su vocación artística.

Alguien podía pensar que mi intención es hacer una valoración crítica de la obra del PINTOR, y no es así. Me siento un espectador más que como cada uno de ustedes buscará descubrir, en cada cuadro, ese apasionante mundo de ideas y sensaciones que toda obra de arte despierta en el que la contempla con interés.

Por tanto, el término crítica, en este caso, es quizá demasiado trascendente. Quiero aclararles que conozco al pintor y sus obras, que he hablado con él de su pintura, de la forma en que aplica las distintas técnicas, de los diversos aspectos y matices que conforman su personalidad artística, en definitiva, de los complejos entresijos que conlleva toda su creación. A pesar de ello pienso que es mucho más interesante no aventurar juicios que, en cierta forma mediatizarían lo que todas y cada una de las obras aquí expuestas les dirán a cada uno de ustedes. He preferido aclarar algunos aspectos técnicos que sin dudad les facilitarán la lectura.

Para que la obra y el artista tuvieran una comprensión y valoración adecuadas, sería deseable que en nuestro país existieran centros de trabajo en los que los artistas e historiadores del arte vivieran en estrecho contacto y colaboración. Pienso en los frutos que están dando en otros países instituciones modélicas en este aspecto El Centro Georges Pompidou de Beaubourg, en el que tanto interés alcanzan las valoraciones críticas de Gaetan Picon ; o el Hans de Kunst de Munich (Casa del Arte), donde, junto a los artistas, destaca la labor de Udo Kulter. De esta forma e mucho más coherente una seria valoración de la obra de arte.

Manuel Ruiz, antes de comenzar cada obra es consciente del reto que supone la superficie recién imprimida del lienzo o de la tabla; un desafío a su sensibilidad y, en definitiva, a su capacidad creadora. Su afán de búsqueda le lleva a ensayar constantemente nuevas soluciones técnicas que canalicen su intencionalidad artística, experiencias base que son el auténtico vehículo expresivo de la creatividad. De esta forma hace realidad un mundo de inquietudes, experiencias y vivencias íntimas que progresivamente van materializándose en sus obras.

Uno de sus apoyos más sólidos es su habilidad como dibujante, de aquí que algunos de sus diseños destaquen por la gama variada del trazo y por la riqueza de posibilidades extraídas de la distinta valoración de la línea.

El color es otra gran vertiente de la obra de Manuel Ruiz, puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que es un enamorado del color. A lo largo de su obra asistimos a una auténtica sinfonía cromática donde las tonalidades vivas y de gran entidad colorista se logran a través de las más varias posibilidades que le brindan su ingenio y el dominio de los recursos técnicos. Me consta que él mismo se prepara sus propios colores, ensaya una y otra vez las distintas muestras buscando artesanalmente la gama más adecuada para cada matiz. Así me lo ha manifestado en más de una ocasión con una frase tal coloquial como significativa: “a mi me gusta llenarme las manos y hacer mis propios colores “.

A lo largo de su carrera ha experimentado todas las técnicas pictóricas tradicionales conjugándolas a veces con matices personales, además ha trabajado en experiencias

de vanguardia intentando encontrar en ellas una vía adecuada en la que plasmar su arte; es el caso de sus ensayos en la “ drippainting” (pintura al goteo) y la “aerografía”.

Para Manuel el “dripping” ofrece una intensa gama de posibilidades en la que apoyar su lenguaje pictórico. Esta técnica, cuya paternidad ostenta el americano Paul Jackson Pollock, concede al artista innumerables recursos expresivos. El mismo Pollock ya destaca la libertad de acción que sentía; en ocasiones pintaba poniendo la tela en el suelo, justificando este hecho así: … me siento más próximo a la pintura, formando parte de ella en cierto modo, puesto que puedo pasearme en torno suyo, trabajar por los cuatro lados y entrar libremente en su interior…”.

Manuel Ruiz utiliza materiales a veces ajenos a la pintura aglutinante en ella: colas, polvo de mármol o vidrio, tierras, pinturas sintéticas, etc. A su vez es preceptiva la utilización de elementos que desbordan al tradicional pincel: cuchillas, distintos tipos de espátulas, instrumentos punzantes, o cualquier otro utensilio que el pintor considere adecuado para crear sobre la superficie un determinado efecto. El campo del cuadro se enriquece con la variedad de ritmos y calidades a la que hay que sumar la riqueza de tersuras y contrastes. A pesar de la riqueza estructural, la obra es un todo unitario con un contenido que va más allá de lo decorativo.

La aerografía es otra técnica a la que Manuel Ruiz ha dedicado muchas horas de estudio y ensayo. La pulverización cromática es la base primaria de este método que tan delicados efectos pictóricos produce, posibilitando también una amplia gama de recursos ideográficos. Un adecuado manejo del aerógrafo consigue que las sucesivas aplicaciones ocupen la parcela del cuadro que el artista desea matizar frente al resto de la obra. En la serie de aerografías presentadas por el pintor hallamos una bella simbiosis de los dos factores dominantes en su arte, dibujo y color.

Últimamente está investigando intensamente en una solución pictórico-plástica que posibilita efectos de indudable novedad tanto sobre tabla como sobre lienzo. A través de un complicado proceso técnico en donde con receta personalísima combina: colas, óleos, acrílicos, temples, anilinas, polvo de mármol y otros elementos; logra plasmar una variada gama de ideogramas con un rico contenido y complejas formas de gran tersura y plasticidad. Este proyecto le depara constantemente nuevos hallazgos en un mundo en el que las imágenes adquieren valores dimensionales de indudable interés.

Manuel Ruiz es un artista enraizado en su tiempo y consciente de la compleja problemática del mundo actual, pero además está convencido del valor inmenso que posee el bagaje que nos legó el arte del pasado. Es por lo que en sus viajes ha buscado siempre el contacto directo con las grandes obras de la pintura, libro inagotable para un espíritu inquieto como el suyo. Concretamente la pintura de los cuatrocentistas italianos han ejercido siempre una especial atracción sobre él; posteriormente, en algunas de sus obras más queridas, ha repentizado ese mensaje todavía vigente en su interior: su obra “Nostalgia de Florencia” es quizá la muestra más significativa, un emocionado homenaje a la Venus naciente de Sandro Botticelli.

Por el carácter de antología que tiene el grupo de obras que aquí se presenta, no voy a concluir encasillando al pintor dentro de ninguna de esas categorías, tendencias o movimientos en los que tradicionalmente se tiende a englobar a un artista en un determinado momento de su trayectoria. Podríamos preguntarnos si lo surrealista es el elemento dominante, pero como apunta NICOLA VENTAFRIDA en un comentario a una de sus múltiples exposiciones italianas – sería demasiado fácil apuntar que sólo es un pintor surrealista.

Ante la muestra que presenta hoy, es más justo señalar que la pintura de Manuel Ruiz ha sido, desde sus comienzos, la de un artista que ha luchado contra cualquier tipo de atadura que le deparase un estancamiento. Ha pintado lo que le dictaba su interior, buscando- sin desalientos- nuevas formas con las que expresar el mundo de ideas que bullen en él.

En esta apretada síntesis he tratado de aclarar algunos términos que nos predispongan a una mejor comprensión de la obra de este joven pintor granadino. Yo le deseo que siempre mantenga vivo el don de la creatividad, y que sus planteamientos sean como hasta ahora honestos, los de un artista seriamente comprometido en los difíciles senderos de auténtico Arte.

Antonio Calvo Castellón.
Profesor de Historia del Arte de la Universidad de Granada.
Comentario Catálogo Exposición Palacio de la Madraza.
Granada 1986.

José Lupiañez

MANUEL RUIZ Y SU ESTÉTICA ACUMULATIVA.

El mundo pictórico de Manuel Ruiz (Granada 1.949), se nos figura más que nunca un verdadero enclave para lo comunicativo .Es decir, su obra parece orientarse a la consecución, a la detentación, a la realización de un nuevo y significativo l enguaje pictórico. No es vano insistir en esta premisa: la observación y la interpretación de su ya extensa producción artística así lo corroboran, como nos certifican las constantes esenciales que podrían situarse en el centro ideológico de su concepción plástica.

De entrada la propuesta de Manuel Ruiz se establece a partir de unos bien asumidos criterios experimentales. No es tanto la experiencia como “lo experimental “lo que agiliza sus contenidos. Esta base de búsqueda primaria comporta toda una dinámica sucesión de operaciones formales. Por ello hay que fijar con claridad este nivel que es consustancial a su gesto creativo: el nivel que imprime la certera categoría de lenguaje a su obra; pero lenguaje no a partir de supuestos establecidos, sino de búsquedas consecutivas no susceptibles de codificación.

En efecto, esta dificultad de codificación, nos revela que el trasfondo de la pintura de este autor, es un trasfondo de carácter surreal. Hay una base de asociación alógica , sobre la que se construye el montante total de los planos ,figuras o elementos que componen sus cuadros. Sobre esta base, inciden a su vez otros niveles simbólicos, líricos, de alegoría, etc., que amplifican, por lo común, la dimensión surreal originaria a la que nos referimos.

Podría establecerse que la dicción acumulativa, la expresión o la expresividad acumulativas, definen categóricamente la creación de este autor. En realidad se trata de una visión integradora de elementos dispares que se unen por la voluntad del artista para lograr el efecto plástico pretendido. Las composiciones se orquestan fieles a dos criterios primordiales : de una parte, se concibe el conjunto como una masa integradora que abarca el eje central del cuadro y casi su totalidad, en la que se asocian vertiginosamente estos componentes más o menos variables de connotaciones simbólicas. Por otra parte existe la dicción más abierta en la que el pintor permite una cierta especialidad, a pesar de la preponderancia de lo plano. Las obras que responden a este segundo criterio, dan pie a una más libre realización plástica, puesto que no sólo se prescinde del enmarque – como en las anteriores- sino que se sueltan la imaginación y la emotividad con resultados de un fuerte impacto lírico. En las primeras, lo acumulativo nos remite a planteamientos dibujísticos de alto nivel, con distorsiones y recreaciones similares a la obra gráfica de un Goñi, por ejemplo. En el segundo caso, la dicción plástica es más claramente surreal, o por lo menos sirve de su fórmula expositiva más lineal, más durativa.

Si dos son los criterios selectivos primordiales a la hora de organizar el entramado de las tablas o de los dibujos, todos ellos (a excepción de la última etapa de mayor experimentación matérica y de más alto índice de abstracción), se resuelve en un diálogo de elementos constitutivos que podrían inventariarse de forma general. En principio, existe un intercambio plástico, cromático, entre la figura, o la recreación de una base figurativa, con el paisaje o con el fondo. Los cuadros de Manuel Ruiz comportan pues una visión dual: de los objetos y de las figuras por una parte, que aparecen, por otra, inscritos en un plano, en un paisaje o en una “atmósfera”. Ambos elementos imponen su tracción, pero esta es asimilada o desviada por otra fuerza mayor también operante: la que podría denominarse elemento desrealizador. El pintor construye enturbiando, descomponiendo, ocultando, fragmentando, y por ende, enriqueciendo, puesto que a su proyecto inicial va inscribiendo sucesivos proyectos que acaban por conformar la obra de modo definitivo. Pero esta no consigue sin esa operatividad de lo desrealizador. Y es precisamente el elemento, o los elementos desrealizadores los que favorecen o imponen el trasunto surreal de las composiciones.

De mismo modo puede verse otro importante intercambio dentro de la obra, otro reiterado diálogo entre lo figurativo, o la sugestión de lo figurativo, y la imposición geométrica. El geometrismo en la pintura de Manuel Ruiz es una constante decisiva de notable importancia, puesto que no se utiliza tangencialmente o como simple apoyatura, sino que se erige en uno de los vehículos principales de la emotividad, y en uno de los elementos más activos de contraste. Precisamente esta operancia de lo geométrico, unida a la sólida base del dibujo que remarca las líneas, los perfiles, los contornos, conceden a toda su producción un valor plástico que acerca sus composiciones al terreno de lo gráfico. El curioso realce de sus figuras da la impresión de que parece haber sido concebidas como proyectos de relieve. Lo que no es extraño a la vista de las recientes experiencias. Y un tipo de relieve en el que la intensidad cromática o el vidriado, también destacan su valor de piezas muralísticas.

Nos resulta evidente, si analizamos la obra de Manuel Ruiz, que existe en ella una inquietud hacia la tendencia colorista de altos vuelos, una soterrada inclinación hacia el muralismo, por infinitas razones. Algunas de ellas serían: esa concepción del dibujo condicionada por el geometrismo como evidencia de contraste; sus experimentos con la aerografía – tan olvidada en nuestra época- que le han llevado curiosamente a la vindicación de la pintura plana; el aspecto de los colores cálidos y brillantes, con lo que comporta de acercamiento al espectador; y lo que es primordial: sus esquemas compositivos. La última nota definitoria es que ya, en cierto modo el artista ha iniciado ese camino con el empleo de fórmulas y técnicas mixtas, a base del polvo de mármol o de vidrio, colas, pigmentos, etc. Acaso bien sea este el origen de un posible continuismo enriquecedor de las posiciones inagotables que se adoptaron desde ciertos ángulos modernistas o del Art Nouveau, en las que el lenguaje barroco vegetal, y exultante inducía a una suerte de sensualismo lírico y vitalista, cuyas indicaciones aparecen insinuadas potencialmente también en la trayectoria de Manuel Ruiz. Esa magna dimensión que planteada como posibilidad de futuro, pero en este caso, justificada por condicionantes precedentes. Sin lugar a dudas asistimos a un relevante cruce de caminos en la evolución estética personal de Manuel Ruiz a partir del cual puede consolidarse toda una vía de dicción plástica de firmes conquistas, mucho más amplias acaso de las que se le reconocen hasta la fecha, y es que le han deparado una notable y justificada valoración de la crítica especializada.

José Lupiañez.Poeta y Escritor.

Juan de Dios Villanueva Roa

OPINIÓN- TRIBUNA.
Manuel Ruiz o la Pintura.
Por: Juan de Dios Villanueva Roa.
Diario Ideal- Granada. Agosto 2.006.

Con seguridad existen territorios en el mundo dados a las más variadas expresiones y cualidades de la condición humana. En cada rincón donde un grupo de personas ha elegido para vivir surgen condicionantes que consiguen desarrollar determinadas facetas en aquellos individuos. Y aquí no podíamos ser menos. Es Granada la tierra del arte, la tierra en la que la parte más íntima, la más próxima al espíritu alcanza las cotas más altas. Es la sensibilidad la transmisora de ese espíritu, los ojos son los que cincelan en nuestra mente a las gentes, con sus costumbres, con sus modos, con sus maneras de vivir esa vida que cada cual se ha encontrado de forma diferente y también dispar. Son los versos los que suenan por las calles, enredados en el aire fresco del atardecer granadino, entre las torres de nuestras obras, de las obras que otrora otros como nosotros levantaron para su perpetuidad. En Granada cada golondrina que vuela por sus primaveras y veranos lleva prendido un verso de romero en su pico.

Pero no son sólo los versos, los poemas, las letras las encargadas de transmitir con su lenguaje el alma granadina. Existen otros retratos del espíritu que nacen en esta tierra. Son otros más los que han tomado la bandera de esta tierra, de su esencia más íntima, quienes han creado, quienes han buscado en aquel aire, en ese aroma, en aquellos sonidos del tiempo y han atrapado con su ingenio, con su arte el alma de Granada en dibujo, en pintura, en formas eternas ya. Manolo Ruiz es uno de ellos, uno de esos pintores que desde la misma esencia granadina está proyectando este alma por todo el mundo desde hace casi cuarenta años. Sus pinceles llegan más allá de los paisajes, más allá de la figura, más allá de la corporeidad propia del sujeto u objeto. Penetra directamente en la poesía de las cosas, y la recoge en un ambigú de colores que se escapan del pincel derramándose a veces de manera desenfrenada por los lienzos, contenida y sujeta a sus propios cánones las más, en figuras estrictas atrapadas en líneas definidas por el color fuerte y tornasolado, transmitiendo siempre esa otra esencia del ser granadino que enaltece a quienes son capaces de embriagarse con esta tierra.

Pero como tantos otros, Manuel Ruiz tuvo que salir con su obra fuera de aquí, irse a exponer, a recorrer otros espacios, a crecer, a recibir premios y laureles por esos mundos de Dios, colgando sus cuadros en mil museos y colecciones que han sabido, que han querido contar con su obra para realce de sus salas. Y sigue con su arte, con su capacidad para la creación, con su poesía en el pincel, con su otra visión de la realidad del mundo desde esta luz, desde la luz clara y fuerte del sur. Él, al igual que los artistas que esta tierra ha parido, llenan de orgullo a quienes de una forma u otra representan con su arte, a quienes son retratados con los colores sobre la tabla, o con la palabra hecha verso, o con el cante hondo y roto, o con el baile que pisa fuerte sobre las tierras del Sacromonte, o con el barro moldeado o el bronce fundido, o con la tela y el hilo hechos arte, o con la voz que estalla sobre el escenario, o... Manos que se rompan aplaudiendo el arte de esta tierra que nos lo ha dado todo, y a la que tan mal tratamos con tanta frecuencia, ora por ignorancia ora por no querer admitir al otro arriba, ora porque eso también forma la parte más destapada de esta Granada, más común, más vulgar, menos comprometida, y sin embargo tantas veces más poderosa.

Han sido interminables los críticos y especialistas de arte que dieron y siguen dando opiniones sobre la obra artística de Manuel Ruiz…, ante su obra hay que cavilar y hacer deducciones y sugerencias, sobre el dentro y fuera del arte de todos los tiempos. Porque resulta que Manuel Ruiz se nos muestra como un aventurero de los procedimientos clásicos y típicos en el dibujo y la pintura sin fronteras. Buscador y creativo en los estadios filopoéticos y sensoriales del arte moderno, amigo de la ciencia que saca de lo material e industrial sorprendentes manipulaciones del espíritu.

La pintura es una partida hacia la escritura .Pensamos que Manuel Ruiz lo entiende así y como experimentador viajero trabaja y crea sus obras en progresiones sucesivas admirables en imágenes, temas y procedimientos.

Se evidencia en los cuadros de Manuel Ruiz cierta influencia de la estética japonesa, tanto en el dibujo como en la sutilísima aplicación del color, sobre todo en la escala rítmica de los azules.

Y se evidencia en él al hombre que se da al arte de pintar con abierto espíritu lírico y poético, jugador de símbolos y significaciones ideales posiblemente inducido por el aire refrescante de una filosofía espiritualista (buda y Confucio). Y es que el artista se identifica en lo que pinta y calibra como poeta y filósofo .La técnica empleada por Ruiz tiene derivaciones científicas de taller y laboratorio con singular destreza de la materia empleada, suavidad del pulso y maestría de la ejecución planificada.

Pintor vivencial, sugeridor de temas y símbolos , templado ya en la continuidad del arte innovador, que siente y presiente. Manuel Ruiz tiene ya ganado un puesto principal entre los pintores de este tiempo y su proyección artística pasa ya límites geográficos insospechados, con bien ver y bien decir del público y de la crítica.

JUAN LATINO.
Crítico de Arte.

Enrique Iniesta Coullaut-Valera

LA VALENTÍA DE UN PINTOR.
(Invitación al que dice no entender de pintura)

La valentía de un pintor o se encuentra con la valentía del contemplador o nadie pinta nada. Hay pintores que al colgar su obra, no han colgado sino a ellos y a nosotros.

Con un vistazo y un piropillo, resolvemos la cosa .No hay reto.

Ese pintor nos ha creído incapaces de inquietud. En realidad, nos desprecia .Porque, al tiempo que pintaba, pensaba en contempladores tontos. Pintaba eso tan fácil de aceptar y, al mismo tiempo, nuestra necedad.

Con estas líneas, me invito a la inteligencia .Sentado enfrente, quieto, poroso, me encaro con un cuadrote estos. Supero esa primera reacción y me planteo el reto; soy capaz de ser audaz, puedo romper con mi rutina y tirar por caminos nuevos.

Ahí tengo servidos cipreses, cielos, patios, luces, torres, albercas entre los que nací y vivo. Sé sus nombres. Y Manolo Ruiz me los pinta para que los viva y los sienta de otra forma .Es el patio de los Leones .Lo tengo clasificado, arrutinado, resabido, bostezando y muerto .El pintor me lo distorsiona para que resucite entero y me inquiete, me asombre como aquella vez anterior a “sabérmelo” y mirarlo sin verlo ya. El Patio me pregunta ¿te emocionó otra vez?,¿reaparezco en tus ojos, te planteo “cosas”?, ¿te he despertado?,¿renazco?

El patio permanece entero en su arquitectura y distorsionado, gritando azules, expresivo de luces…

Pretende que volvamos a quererlo con aquel primer amor.

Y, así, con todo el catálogo. Ese San Luis del Albaicín precipitante, incendiado, con su celaje que “suena” a acuarela en contraste con la ruina del templo. Y los Escolapios con otro cielo prodigioso y los árboles de audaz mano. Y -¡Dios mío…!- esa fuente de Lindaraja encajada en la trinidad vertical de sus cipreses, la luz tras el surtidor, las sombras del arbolado… Y el desbarajuste lujoso y encajado de la Casa del Horno de Oro. También ese Partal con su cielo aterrizando y celosías y construcciones, el ciprés de la derecha. Y la luz.

El de los Baños Árabes resulta un milagro de intimidad y misterio en el naranja velado de sus luces en contraste con las sombras. Y, con sus seis compañeros, nos sorprende con la blandura comestible del soporte del papel hecho a mano.

Catedral, San Jerónimo, San Juan de Dios, Santa Ana, El Salvador, San Nicolás, San Pedro…Alhambra.

En todo hay dibujo bien serio como cimiento, colores elaborados al máximo (esos azules, oros, malvas y violetas, verdes, blancos…), imaginación, sentimiento, nostalgia.

Pregunta: Brillan los óleos, se desnuda la acuarela al bañarse, refulgente el esmalte…Me convocan a crecer y liberarme.

¿Qué me está llegando de los ojos al alma? ¿Ha resucitado Granada y, con ella, yo mismo?

Enrique Iniesta Coullaut-Valera. Historiador.
Granada. 1 de Mayo de 1.998.

Sergio Zen – Pittore

Lo spirito del pittore Manuel Ruiz é constantemente percoso dal dramma dell´uomo; egli lo manifiesta con la forza expresiva, dove l´immaginazione di un gusto moderno non ostacola una trascendenza che echeggia una lezione antica , e fissa una dimensione nuova , attraverso i volti dei personaggi, come Lorca, Miguel Hernándezecc. L´artista spagnolo ha affrontato i preoccupante problema della su aterra, interpretando con una sua particolare , transfigurante visione, lo spirito dei personaggi della su aterra, la vocazione e insieme láttenta e silenciosa osservazione di tutto ció che si svolge atronó. Per Manuel Ruiz il dipingere é, quinde, una condizione d´essere ed egli si esprime con un linguaggio, che é suo, pera more della su aterra che l´ha visto naceré artista, che l´ha nutrito di pane e di beni spirituali; una terra che incarna ora, giorno dopo giorno, sempre piú lo spettacolo straodinario dell´universo e dell´umanitá che lo fecunda.

Sergio Zen
– Pittore.Valdagno- Vicenza. Italia.

Agustín Penades

En tu pintura veo un equilibrio de las formas y la distribución del espacio, enorme búsqueda en lo dimensional y en lo metafísico, o sea en la parcela del arte que sólo está reservada a los que saben ver las cosas de una forma más profunda, más interiormente y más real.

Agustín Penades. Manresa.

Carmen Bermúdez

Manuel Ruiz…Una cualidad a subrayar sería la imaginación, su empeño en transmitir mensajes mentales. Su colorido es vivo a tinta plana…Su oficio en la elaboración de la obra, no es nada despreciable, por el contrario es detectador de gran esfuerzo y abundante trabajo.

Esta exposición presenta aspectos interesantes por sus estudios de diversas situaciones plásticas.

Carmen Bermúdez. Asociación Críticos de Arte.

Enzo Ruggiero

Si evidencia nelle opere di Manuel Ruiz una sintesi poetica ricca di simboli in cui si inserisce il drama dell´uomo contemporaneo. Tutto questo avviene senza forzature, grazie al suo virtuosismo estetico e al suo temperamento di artista…in cui crede nella pitturta como liberazione spirituale.

Enzo Ruggiero.Foggia. Italia.

Gianni Bruni

La tua opere cantano nel solke la poesia che e dentro dite, e il segno, la preziosa coloritura dei fondali, la viva e fresca inventiva in una composizione composta ed equilibrata riescomo a dare una emozione profunda, a far ascoltare il canto tenero di un spazio infinito, il suono di una chitarra nella sera, in una sera di luna nel sud.

Gianni Bruni. Roma.

Joaquín Seró

Manuel Ruiz posee cualidades un tanto incorrientes en el mundo artístico. La acusada sensibilidad ambiental y humana le permite plasmar, realizar lo que siente sin dejar de sentir lo que no plasma. Semejante poder generativo convierte al joven pintor en una fuente inagotable de creación pictórica.

Joaquín Seró. Barcelona.

Giovanni Brambilla

Ritengo utile sotto lineare il calibrato filo logico sul quale corre il tuo discorso artistico elaborato in una visione metafísico-surrealista che riesce a rendere accesible a piacelmente comprensibile il contenutto dell´opera steeza.

Giovanni Brambilla.
Presidente Asociación Artística Erbese.
Erba. Como.Italia

Fernando Cid de Diego

Si la originalidad fuese una virtud. Si el lirismo fuese un don.
Si la fuerza creadora, una rara avis.
Si la espiritualidad un bien restringido.
Si la dedicación y el trabajo, blasones admirables
Y el ejercicio de la libertad, valor extraordinario.

Tendríamos que determinar que Manuel Ruiz es uno de esos seres sabios y extraños, distinto por superior al resto del grupo del que forma parte.
Pero, ciertamente, ninguna de las condiciones expuestas le hacen superior o inferior a los que le rodean: Genios en Activo.
Los Aprendices de Mago son sus iguales.
Por lo tanto Manuel Ruiz no debe ni tiene por qué jactarse.
Es uno más en el camino.

UNO MÁS…ENTRE MUY POCOS.

Fernando Cid de Diego.Valencia.

Arcadio Ortega Muñoz

El diagnóstico es claro: quehacer sin descanso, a contratado. En frase de nuevo cuño, ¿un trabajador del arte? No,-¡albricias! Un Artista que trabaja. Gran dios el castellano, que pone los nombres donde existen hechos. Así, infatigable su taller de pintura, la búsqueda de soluciones, la composición de materiales, el experimento constante de cada pincelada. Y claro, la década 70, un bullir constante de exposiciones. Más, una veintena de Museos de Europa cuelgan sus cuadros. Comentario sin par de tratadistas: Pita Andrade, Nicola Ventafrida…y todos los que usan y abusan libando de las Artes. Consciente Manuel Ruiz, luchador por la estética, por transmitir las enseñanzas, por aprender cada día en cada trazo, por inmolar etapas que le han llevado a vivir , los amplios campos de los ismos, uno tras otro ,hasta alcanzar la aventura, a través de una inmensa superposición de planos, de vislumbrar al fin- cota de los elegidos- la intangible seguridad de la belleza.

Arcadio Ortega Muñoz. Escritor.
Granada.

Armando Álvarez Bravo

Quizás pueda decirse todo de Granada y quizás sea imposible decir algo de Granada: Pocas ciudades tienen ese misterioso privilegio. La razón y el origen de este singular y espléndido signo, es tan irreal y tan real como esa ciudad encantada que es capaz de fraguar por sí sola una geografía y una historia.

Tuve la suerte de conocer Granada, si es lícito emplear tan impreciso verbo, gracias a un artista, un maestro, y un hombre con tan magníficos como conmovedores dones. Manolito, pues no quiero llamarle Manuel, vive estas tres pasiones fundamentales como sólo pueden vivirse: a plenitud, cada instante y siempre, seguro de que su recompensa, que jamás ha demandado, radica en el ejercicio constante de estas tres pasiones, en su devoción y su entrega a ellas.

Mucho podría decirse de Granada y mucho de Manolito , pero ahora deseo hablar de la pintura de este gran granadino esencial. Sorprende en Manolito , que dedica tanto tiempo a hacer el bien a los demás, a ayudarlos, la capacidad de trabajo. Su obra plástica es copiosa desde sus inicios. Tan copiosa como múltiple. Pues Manolito, que no conoce el reposo porque vive en el sueño, necesita, la igual que con su ciudad, el diálogo constante con el color y la línea y la materia que servirán para fijarlos. Dibujante y pintor- dibujo y pintura son complementarios como la luz y la sombra-.Frecuenta con naturalidad lo real y lo imaginario, el trazo preciso y el diseño cambiante, lo que es y está porque es imprescindible que alguien como Manolito le conceda patente de presencia.

Tiene su obra la factura de quien conoce el oficio pero a su vez, la intensidad de quien lo utiliza no porque el oficio sea un fin en si mismo, sino porque es el punto de partida para fraguar un tiempo y un espacio habitables.

No creo equivocarme al afirmar que su obra tiene calidad conversable. Sus cuadros y sus dibujos- si amables, si desgarradores- están ahí para acompañarnos, para recordarnos algo, para decirnos que no estamos solos y que eso es, en sí mismo magnífico. Nos afirman que la belleza y la bondad y la esperanza no son simples palabras. Nos susurran que siempre hay algo que hacer, y que ese algo es mucho, pero que vale la pena hacerlo. ¿No es esta la esencia genérica de la creación? Es por esto que creo que Manolito es un personaje fabuloso, de esos personajes que hasta la novela ha olvidado.

Por eso y por tanto, aunque él no quiera- y no quiere de verdad-, le doy las gracias. Sigo pendiente del limpio, insondable y magnífico espejo de su obra y de su amistad.

Armando Álvarez Bravo De la Academia Cubana de la Lengua.
Correspondiente de la Real Academia Española.

Rafael López Guzmán

La larga y coherente trayectoria plástica de Manuel Ruiz ha permitido a diversos críticos esbozar características ciertas de su poética centrándose principalmente , en Granada como inspiración constante y en los complejos procesos técnicos , casi de laboratorio de alquimista , a los que somete cada pigmento , aglutinante o materia singular buscando la máxima capacidad expresiva en relación con su propuesta.

No voy, por tanto, a incidir en cuestiones ya debatidas y apreciadas por el buen observador, así como por el espectador que acude puntual a las citas de exposiciones cíclicas o conversa en su taller mientras el artista prosigue incansable en su particular experimentación.

Quisiera señalar y resaltar el aspecto didáctico que encierran las obras que podemos contemplar en esta muestra. Si, como el artista confiesa, son celosías musulmanas y armaduras mudéjares su inicial sugerencia – añadiendo la correcta interpretación histórica – en la que asume esos otros cielos estrellados de Granada como elementos de degustación estética, lo cierto es que Manuel Ruiz indaga en ellos mediante un proceso de aprendizaje que le permite a sí mismo estudiar y proyectar en una nueva creación, inundada de luz y color, ese mundo olvidado hacia nuestra contemporaneidad.

Analizando con detenimiento la serie podremos observar la relación existente entre cada una de las obras, requiriendo de la inmediata para su comprensión total, constituyendo en sus distintos tamaños y formas fragmentos de una sola frase creativa. A veces son monosílabos, otras entrecortados versos y, al fin, poemas encadenados. La lectura se realiza siguiendo un coherente sistema en que cada parte tiene un significado aislado- acaso recordando a la difícil gestación técnica de la carpintería de lo blanco en la cultura mudéjar- pero el conjunto funciona como un total arquitectónico.

Manuel Ruiz nos indica el camino que ha seguido en su creación. No es solo el resultado final, sino los pasos en los que el propio artista ha ido sistematizando, avanzando y volviendo atrás, comprendiendo y dudando, resolviendo y asumiendo una lógica constructiva que nos devuelve plena de color y, a su vez, la proyecta en un espacio abierto, imaginario, y siempre acorde con las luces cambiantes de su ciudad. Pero el color es interior, en tanto que percepción propia de una realidad cultural que comprende y poetiza , aprehende y traduce en materiales singulares, sin olvidar su pertenencia al gremio de iniciados que ven en la geometría la sutileza de las ideas – número y la belleza abstracta del al-Andalus heredado.

Esta propuesta brinda al espectador la posibilidad de percibir una realidad sencilla y poética, conduciéndole al deleite individual. Al mismo, nuestro artista, colabora con sus vibrantes y sugerentes espacios, lazos y saetinos como estarcidos que descubren su sistema de trabajo y su lógica más íntima.

Rafael López Guzmán. Profesor de Historia del Arte.
Universidad de Granada.
Granada. Enero 2001.

Mario Antolín Paz

Manuel Ruiz Ruiz, pintor granadino de formación y espíritu, es un destacado dibujante y un sensible e inteligente pintor. Detrás de sus juegos geométricos y de su personal sentido del color, subyace un mundo cultural, vivo y palpitante, en el que se resume toda la elegancia y la profundidad de la cultura granadina. El Esqueleto del dibujo equilibra y sostiene las masas de color, y el rigor de una técnica dominada y precisa, se transforma en matiz. Hay algo misterioso que resuena en el buscado silencio de sus obras, en las que canta y llora el ayer y el presente de Granada.

Desde 1968 en que celebró su primera exposición individual hasta hoy, han transcurrido treinta y dos años, y en ellos el pintor ha alcanzado la madurez creadora, sin perder la pasión del principiante, ni disminuir su enamorada vocación. Su obra ha recorrido España reiteradamente, y ha sido expuesta en la mayoría de los países de Europa obteniendo importantes galardones.

Pero es Granada, solamente Granada, la que tensa sus nervios, la que anima su espíritu, la que cada día se convierte en un reto a su afán de pintar.

Manuel Ruiz Ruiz, es un artista honesto, de una profunda cultura literaria y pictórica que se hace presente en sus cuadros, pintados lentamente y emocionadamente concebidos, en los que la pasión se somete a la armonía , sin que la espontaneidad deje de estar presente en el gozoso ritmo del color,

El paso de los siglos refuerza los cimientos de Granada, y en este que ahora empieza, Manuel Ruiz Ruiz de nuevo, transforma su pintura en poema de amor.

Mario Antolín Paz. Presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte.
Madrid. Enero.2001.

Nicola Ventafridda

Forse é fin troppo facile scrivere che lo spagnolo Manuel Ruiz sia solo un pittore surrealista. Lo é, peraltro,quel tanto che basti per definirer il suo apprentissage artistico, che lo colloca in quella sfera irrazionale dell´io. Ma la sua poetica va oltre una semplice connotazione stilistica; di fatto, si entra nel vivo di un pulsare esistenziale, in cui le categorie sono affidate a mecí linguistici che possono sembrare- ad una prima lectura- tautologici, ma, in effetti, rappresentano la resultante di un processo tecnico- euritmico.

Nelle figure, Manuel Ruiz introduce elementi chiaramente surrealistici (cóme il naso-farfalla, la bocca-fiore, oppure il volto-girasole), ma accanto ad essi- e non cóme contraltare- appare, quale verifica di una unitá poetica e creativa, la realtá evocativa della genesi dell´uomo: da una parte il sole, nella sua duplice caratterizzazione di energia-vita, dall´altra il trasumanare del feto-uomo.

Manuel Ruiz, non poteva non interessarsi alla tauromachia; ma lo fa quasi con furoreiconoclasta sul pentagramma di una metáfora alienante: la dicotomía del toro é la palmare realtá di un certo sadismo ancestrale nell´uomo.

Nella spietata figurazione, si ritrovano alcune fra le piú vive e significative immagini di Federico García Lorca.

Con il grande poeta coterraneo, Manuel Ruiz ha in comune una sensibilitá accesa e la capacitá di transferire su di una materia inerte (la tela) la complexa problemática sociale i costume, ma rivistata in chiave metafisica.

Nicola Ventafridda. Critico de Arte.
Aprile.1979.Italia.

Vittorio Bisoña

Manuel Ruiz Ruiz.

Spagnolo di Granada ove é nato nel 1949 e dove tutora risiede. Formatosi artisticamente presso la prestigiosa Escuela de Artes y Oficios, Facultad de Filosofía y Letras, ricopre actualmente importante incarichi in alcune Asociación cultural spagnole e francesa. Pittore affermato in campo internazionale . Una lunga attivitña artistica, accompagnata da suceso ed esperieza, fa di Manuel Ruiz un artista punto di riferimento della cultura pittorica spagnola: noto non solo in patria, ma anche all´estero, dove puó contare su numerosi estimatori. A Valdagno é giá statu presente, con la sua opera, piú di una volta, riscuotendo sempre nella gente che ha visitato le mostre e discusso le opere esposte ampio interesse per la validitá dei contenuti.

Lui stesso definisce la pintura una attivitá speciale, vitale, febbrile fin quasi a sfociare nel misticismo; un continuo attento e progresivo sviluppo di immagini antiche o meno trasmigrate nel contemporaneo attraverso l´utilizzo di materiali e metodologie appropriati. Si che la lectura dell´antico assume il zapore del moderno; della´artificialitá necesaria e insostituibile nell´opera d´arte. Che in fondo é sempre un proggetto pensato, vissuto, travagliato ma che, non sempre, il risultato fissato sulla tela o sulla carta o su altro é completezza, appagamento, anche spirituale, di ció che sta dentro l´animo. In fondo é vero che c´é sempre del “sospeso” tra la “vista reale “e la “visione artificiale”, per un vero artista. L´arte é propositiva, quinde la sua funzione é quella di attirare l´attenzione, discutere o dibattere la proposta nel piú amplio contesto possibile. Forse serve anche a scuotere l´apatia cosi oggi difusa.

Le opere esposte in questa mostra, differenti dalle precedente per contenuti, sono una originale lectura in chiave moderna, di antiche pagine di storia e di arte espresse nelle stanze misteriose, segrete, intime dell´Alhambra di Granada. In queste “carte colorate” permane l´atmosfera refrigerante, soffusa di gradevole e attaente misteriositá, come quella della tanto agognata grotta desertica, qui nell´Alhambra, voluta artificialmente riprodotta dagli ospiti antichi. L´arte araba non prevede riproduzioni di immagini nella disciplina pittorica. L´arabesco é elemento artistico e didattico insostituibile. La scrittura, la decorazione, la geometría delle formelle policrome in maiólica che adornano gli ampli locali di soggiorno, i bagni cosí importante e le stanza peri l riposo sono viva espressione di un modo di vita e dell´essere islamico.

Manuel Ruiz, da autentico spagnolo, é sensible interprete di tale antico vissuto e nella sue “carte colorate” ne da amplia dimostrazione.

Attraverso la lectura di questi componimenti policromi e calligrafici si nota, in un proseguí interessante, lo sviluppo denso di fascino di una evocazione, non solo storica, della´antica arte. Con qualche fondamentale elemento in piú: la figura.

Il contemporaneo avverte la necesita di rompere un imperativo estético e morale introducendo la presenza di un importante attore: l´uomo.

Cosí vicino alla calligrafia antica si intravede la figura, che non é affatto inoportuna, ma integrazione quasí inalienabile.

Queste carte lusingano. Fanno sprigionare la fantasia dell´interlocutore che non puó no pensare alla Spagna islamica moresca. Alla Alhambra (La Rossa) con i suoi stupendi patii, con i suoi muri ricoperti di maioliche vivaci cromaticamente, con i soffitti delle sue stanza ricamati da incredibili “stallattiti” a volte dorate .Il colorecobalto, il viola rosato, l´odore della storia, il vapore dell´acqua dei bagni, il mistero, l´intrigo sono “pensieri” che ,visionando queste opere, vengono alla mente. Anche questo serve l´arte.

Vittorio Bisoña. Crítico de Arte.
Exposición- La Alhambra.
Marzo- 1994.
Valdagno- Vicenza.
Italia.

Juan Manuel Gómez Segade

Hacía mucho tiempo que Manuel Ruiz no exponía en su tierra y ahora lo ha hecho en la sala universitaria del Palacio de la Madraza .Sus tareas docentes y su constante peregrinar por Europa han hecho que Manuel Ruiz resulte casi un extraño para el público asiduo a nuestras galerías…Y es que Manuel Ruiz versado en muchas cosas, preocupado por problemas didácticos, y sumido en una lucha solitaria contra incontables elementos, se ha planteado esta última etapa pictórica como un reto personal frente a la materia y frente a sus propios ancestros…Sabíamos que Manuel Ruiz era un excepcional dibujante y que se dedicaba a fantasear sobre la piel de sus figuras , pero aquí el dibujante y grabador se ha atrevido con la pasta, el volumen y la textura casi escultórica…

Artesanía, oficio y trabajo escrupuloso son precisamente algunas de s características que definen este artista que muy posiblemente sea el pintor granadino más premiado en el extranjero…

De lo que no cabe duda es de la profesionalidad de un pintor que no deja nada a la improvisación…

Es solo cuestión de tiempo. Si el propio Manuel Ruiz no tiene prisa, no comprendo por qué habríamos de tenerla los demás.

Juan Manuel Gómez Segade. Profesor de la Universidad de Granada.
Critico de Arte.
Diario Ideal de Granada. 9-3-1986.

Sebastián Pérez Linares

Es reconfortante encontrarse con un personaje tan entrañable y de tan fina sensibilidad como Manuel Ruiz Ruiz. Es, ante todo, un enamorado del mundo del arte que aporta su ilusión y trabajo, a cuantas empresas le reclaman; inconformista, incansable, buscador de nuevas expresiones a través de las más diversas técnicas, trasmite siempre un mensaje vitalista, risueño, esperanzador. En Manolo, que así le llamamos los amigos, se unen la pasión por lo bello y por lo espiritual con su noble y sentida vocación de educador , y eso hace posible que su nombre sea conocido en las cortijadas más alejadas y modestas de la provincia o en las más importantes sociedades de Bellas Artes de Europa.

Manolo, presenta los catálogos de cuantos artistas llaman a su puerta, y no queda ahí, se adentra en sus problemas, les ayuda, les orienta y les abre el corazón; en una palabra: les ilusiona.

Esta carga humana y artística que todos sus amigos conocemos, también supo describirla el académico de la lengua cubana y correspondiente de la Real Academia Española, Armando Álvarez Bravo cuando dice: este granadino esencial que dedica tanto tiempo a hacer el bien a los demás, a ayudarlos, nos sorprende por su capacidad de trabajo…

Es habitual encontrarse con Manolo Ruiz en cualquier manifestación cultural de las que nuestra ciudad es tan rica o de jurado en los más diversos concursos, siempre en amable tertulia y, por supuesto, tomando notas para mandar sus críticas y comentarios a las principales revistas nacionales y extranjeras. Es muy frecuente que los pintores afincados en Granada reciban copia de un trabajo aparecido en el lugar más extraño por obra y deseo de Manolo que también ha tomado sobre sus recias espaldas el propósito de difundir las noticias del arte granadino.

Todo esto lo hace compatible con su vida profesional, con los cursos que imparte con las exposiciones dentro y fuera de España, o con las colaboraciones de Instituciones y Museos.

Es un granadino de cuerpo entero, modesto, sencillo, trabajador y entusiasta luchador, buscador de nuevos horizontes , bien ha recogido este talante el crítico de arte y profesor de Nuestra Universidad Juan Manuel Gómez Segade cuando comenta:

“Versado en muchas cosas, preocupado por los problemas didácticos y sumido en una lucha solitaria contra incontables elementos, se plantea su obra como un reto personal. En sus propuestas plásticas que en ocasiones resultan difíciles de emparentar con lo que estamos acostumbrados a ver. Sabíamos que Manuel Ruiz era un excepcional dibujante y que se dedicaba a fantasear sobre la piel de sus figuras, pero ahora el dibujante y el grabador se han atrevido con la pasta, el volumen y la textura casi escultórica...”

Con estos antecedentes no es extraño que Manuel Ruiz mantenga con nuestra Obra Cultural un íntimo y cordialísimo contacto y que participe en cuantos proyectos artísticos o docentes acometemos, como tampoco resultará raro que nos sintamos orgullosos de sus éxitos y disfrutemos del fruto jugoso de su amistad a la que une junto a sus valores artísticos el talante de un hombre bueno y cabal.

Sebastián Pérez Linares. Director Obra Cultural- Caja Provincial de Ahorros.
Director Sala Exposiciones Mariana Pineda.
Extraído del Prólogo del libro que realizó Manuel Ruiz Ruiz.
-44 Artistas- para la Caja Provincial de Ahorros de Granada.
Granada. 1987.

Enrique Force Grasa

Buscando formas nuevas,-pariendo técnicas- y huyendo a vanidades, asciende Manuel Ruiz- por la dura pendiente de las Artes.

Su doble vocación- de pintor y maestro- le permiten, -pisar firme en el camino- de lo Cierto,-por ese sendero- que conduce- a Maestro de pintores- y a Pintor maestro-,Manuel Ruiz cuando pinta- no limita su obra- a, mezclando colores, -cubrir lienzos; - persigue la Verdad-,para encontrar lo Bello.

Enrique Force Grasa. Poeta.
Granada.1980.

Enrique Pareja López

Cuando hace casi tres años me hice cargo de la Casa de los Tiros, uno de los primeros artistas granadinos que comenzó a frecuentar mi despacho para hablar de sus inquietudes artísticas y sus desvelos por el arte joven de nuestra ciudad fue Manolo Ruiz, a quien yo conocía desde la infancia.

Cuando se planteó, polémica incluida, la creación de la Sección de Arte Contemporáneo

del Museo de Bellas Artes de Granada, también fue Manolo uno de los primeros, por no decir el primero, que se ofreció, tanto personal como artísticamente a colaborar. Y su inestimable colaboración nos ha proporcionado el contacto con numerosos artistas de su joven generación de más allá de nuestras fronteras.

Esta exposición, madura durante largo tiempo, sirva como homenaje a su inquietud artística y como símbolo, aunque pequeño, de mi agradecimiento personal a quien ha colaborado tan estrechamente con esta Casa por el arte contemporáneo granadino.

Enrique Pareja López. Director Museo Casa de los Tiros- Granada.
Director del Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Granada.1981.

Francisco González de la Oliva

No voy a hablar con grandes palabras ni tampoco voy a utilizar equívocas expresiones para definir su obra.

Cualquier obra de arte la contemplo siempre desde todos los ángulos, incluso los más insólitos, tratando de multiplicar mi capacidad para comprender, disfrutar y aprender. Y tengo que decir, que la obra que nos ofrece Manolo Ruiz es un canto de ilusiones, una gestación lenta de artesano y artista, buscando plasmar en su obra las mil y una sensaciones, ideas, y porque no, cotidianidades.

Y sin quererlo, en esa búsqueda entre los parámetros de lo abstracto, hace aflorar las raíces que todo granadino lleva; lo esquemático y colorista de una cultura que sigue gravitando en el aire de Granada.

Sigue, Manolo, siendo sincero en tu forma de trabajar y de hacer.

Francisco González de la Oliva.Subdirector. Museo Casa de los Tiros.
Granada.1981.

Francis Dumont

En esta exposición… Manolo Ruiz muestra una singular manera de exponer sus inquietudes pictóricas, es un protoplasma atrevido y deliciosamente equilibrado…El pintor autodidacta, no se deja influenciar por los compromisos actuales, ni se deja impresionar por la fácil comercialización del naturalismo…Sus paisajes en el espectro de concentración del color y la luz en un término sin holguras, ejecuta un mundo azul con una técnica renovada, con una armonía que sugiere desplazamientos centrífugos en las líneas que se entierran en cromatismos muy suyos.

Manolo Ruiz, capta, piensa, asimila y realiza para darnos un arte fresco y terminantemente actual, en donde el paisaje es de un protagonismo pictórico más que espectacular.

Tiene en sus formas convexas el relieve afirmativo…Gran buscador desde su más corta edad, planifica hoy en estos cuadros, todas sus vivencias, toda una fuerza y toda una honestidad que lanza en azules mezclados, sin pensar el diálogo que puede ofrecer al espectador…Sus obras son monólogos aislados…, afanes que él consigue y que han de permanecer…Hasta ahora, esta es su mejor línea…, aunque sigan creciendo flores…todavía.

Francis Dumont. C. de Arte.
Resumen Catálogo. Exposición Caja Ahorros de Almuñecar-Granada.
Granada. Septiembre 1977.

José Castiñeiras

Nunca el arte debe ser una barrera de colores en un lienzo, que solo permita llegar hasta allí. Hay que llegar más allá, al artista, entrar en su mundo, sentir con sus propios sentimientos, crear con su propia creación, y poder recorrer su obra sin barreras. De esta manera nos muestra Manuel Ruiz su obra, que arranca de lo más profundo de su ser y no lo da volcando en colores sutiles y delicados que juegan en perfecta armonía con los más rabiosos y fuerte. Manuel Ruiz, es definitiva un domador del color que lucha para darnos el bello espectáculo de la vida en su obra.

José Castiñeiras.La Coruña. 20-5-81.

Antonio Eguiluz

La vida del pintor está llena de sorpresas matéricas, que llevan al primer plano de la vida real, lo irreal o viceversa. Las primeras cosas que por mi mano se posan de la trayectoria artística de Manuel Ruiz, es la inquietud por vivir intensamente la vida en su entorno, su afán por renovar y dar formas nuevas a las realizadas, denota la energía que pose y transmite a todo su entrono. La delicadeza que deja posar en sus dibujos, limpios de trazo firme, y con un grado de comunicación que le hace ser firme y transparente.

Especialmente su obra descansa, en una crítica generalizada de cómo ve la vida él y como debe ser. Las composiciones de las obras de Manuel Ruiz son un claro denunciar de un entorno que no se asemeja a la idea que él tiene de este mundo en el que por energía le toca vivir. Es deleitoso ver en obras suyas un mundo geométrico salpicado de transparencia, con realidad de un pueblo que extiende la mano, cuando la in-realidad aparece tras de sí unos campos verdes, plenos de leche. Clama la paz, las flores, la ciudad con sus campanarios, las personas en forma de mujer que nunca olvida en sus obras bien sea en forma de paloma, de flor o lazo.

Antonio Eguiluz. Salamanca. 15-5-81.

Pino Ojeda

Al arte se puede llegar por diversos caminos. Manuel Ruiz ha llegado por el más directo: el de su nacimiento. Un Leo puro, con tres soles y el ascendente en Escorpio, n podía ser otra cosa que el artista anunciado en su Carta Natal. Podemos afirmar por ello, que Manuel Ruiz no ha llegado por casualidad. El nació artista y todos los caminos le hubieran llevado al arte. Investigador incansable ha buscado y empleado todos los procedimientos idóneos para expresarse. Su sensibilidad, su prodigiosa imaginación, su talento creador y su capacidad para la lucha – facultad esta última de su ascendente en Escorpio, ha sido como el hilo de Ariadna que le conducido sin vacilación a ese mundo apasionante y angustioso de la pintura.

Manuel Ruiz bucea en el hondo misterio de su naturaleza inquieta, dialoga con sus imágenes internas, trata de comprender el contexto humano que le caracteriza: romántico, quijotesco, realista y batallador, y con toda la abrumadora experiencia obtenida, crea cada día una obra donde la realidad y ensueño forman la urdimbre mágica y desconcertante de su pintura.

Pino Ojeda. Las Palmas de Gran Canaria. 20-7-81.

Luis Bolumar

Manuel Ruiz. Los dioses se dieron cuenta de que en el mundo de las Artes había un gran vacío y te eligieron a ti para que lo llenases…No haces más que cumplir con tu sagrado deber.

Luis Bolumar. Castellón.15-5-81.

Lina Picca

Con su saco y su bufanda – con su paraguas-, con su padre en el alma, por el silencio de la Alhambra- camina Manolo Ruiz.

Acércate –con tus cuadros- con tus amores- sin hablar – con tu mirada, deja que yo pueda – poco a poco – entender pretendiendo – encontrar- en tu pintura – un día nuevo- para todos – por siempre y hacia la vida.

Lina Picca.Buenos Aires. Argentina. Junio 1981.

Felipe Arias Vila

A pesares da distancia física entre Lugo e Granada, Manuel Ruiz conqueriu establecer unha relación artistica coa súa obra. Pois a súa expresión e a súa técnica senlleira teñen matice universais que unen, e sobor do interés estético está o vencello moral da sensibilidad artística.

Felipe Arias Vila. Director do Museo de Lugo. 23-5-81.

Maury

Tú eres lo surreal y el símbolo, tu eres Manolo Ruiz, artista en que tu obra se envuelve en la mayor especialidad de un perfecto diálogo entre el asunto y la alegoría, entre el objeto y su significado relativo en el tiempo y en el espacio. La pintura de Manolo Ruiz es la evidencia de una personal y absoluta interpretación. El artista trabaja, interpreta, afirma no sólo su personalidad, sino que también desarrolla su arte y su potente humanidad.

Caja Granada. San Antón. 4-17 Septiembre. Granada.

Maury. Las Palmas de Gran Canaria. 26-5-81

M. Pavel Korbel

L´oeil pénétre dans la profondeur d´un monde immatériel,
s´aventureau-delá des formes du monde des apparences.
Et ton pinceau rend visible la sensation, la perception que l´on éprouve
á la découverte d´une nouvelle dimension,
et á chaque touche s´avance sur le sentier artistique.
La terre s´unit avec le ciel,
et laisse entrevoir le mouvement des spheres cosmiques
qui se penche vers elle.
Elle baigne dans le Cosmos et s´unt en totalité avec lui.
Des accents tantôt paisibles ou dramatiques parviennent á mon oreille.
Ton élan créatif et ta recherché atistique me sont parvenus dans toute
leur pureté, sans concession .
Ta sensibilité aigue pour les coleurs et leer harmonie se situe au-delá de la substance périssable, et s´étend dans une sphére aux dimensions secrétes et encore inconnues comme si tu voulais exprimir ce qui est derriére les choses et les événements, ce qui est essentiel et impérissable.
Le dépouillement des formes nous achemine irrésistiblement…
J´ai perçu chez toi une consciente puissante qui prend racine
a coeur de l´expérience humanine
dont la portée s´etend au loin,
qui s´inscrit dans l´inconnscient et fait vibrer en lui toute la somme
du passé ,pour percer une nouvelle voie.
Au travers de la liberté interieur,
on s´avance vers une nouvelle consciente qui bouleverse, éveille tous
ceux qui sont attentifs á sa voix.
On marche vers l´inconnu avec ferveur et conviction intime.
On rejoint en fin les“archétypes” dans leur essence premiére.

M. Pavel Korbel á le monde artistique de Manuel Ruiz.
M. Pavel Korbel. Lausanne- Suiza.

José Mayorga

Manuel Ruiz…su pintura enlazada siempre por el común denominador de la maestría en el dibujo, esa piedra angular para el artista de la plástica que se precie y que al mismo tiempo aprecia la pintura que hace, pintura sincera, honesta, sentida y auténtica, como hecha por quien no tiene más compromiso que su manifestación y su proyección artística.

José Mayorga. Crítico de Arte.

José G. Ladrón de Guevara

Con las obras expuestas por MANOLO RUIZ, se puede apreciar su buena formación dibujística, su excelente visión para el cromatismo y su vigor excelente en la ejecución técnica de sus obras.

MANOLO RUIZ denota principalmente una tendencia al figurativismo ilustrativo sobre temas literarios. He aquí un joven pintor que aparece en el panorama artístico con una obra prometedora y por tanto digna de nuestra atención y consideración.

José G. Ladrón de Guevara. Poeta y Escritor.

Jose María Guadalupe

Las obras de MANOLO RUIZ son muestras para pensar junto a cada cuadro en una gama amplia y colorista…la verdad es que MANOLO RUIZ ha sido uno de los pocos artistas que desde sus comienzos como pintor ha hecho revivir personajes como Lorca, Falla, Miguel Hernández, List, Wagner, Gabriela Mistral y un sin fin de artistas que nos dejaron un importante testimonio de su buen hacer.

Jose María Guadalupe. Periodista- Escritor.

Lorenzo Ruiz de Peralta

MANOLO RUIZ…ser que encarna inquietud… ¿Quiénes pueden moverse en ese trágico, amargo y sublime estadio de la inquietud? Está claro que allí solamente penetran aquellos que, además de mirar lo superficial, buscan algo más de lo abarcado por el rayo luminoso del ojo, los que traspasan la forman, absorben tono y color buscando lo que hay más allá, lo infinito, lo rico en el inagotable caudal de lo ideal.

Lorenzo Ruiz de Peralta.Periodista. Crítico de Arte.

Marino Antequera

En la eterna lucha entre el arte y su significación, MANOLO RUIZ se inclina por lo segundo. Para él, la imagen es la manera de expresar una idea y por ello, lo más interesante de su obra es el contenido ideológico. Por esto el expositor ha podido permitirse hacer dibujos que sintetizan el contenido de diversas producciones literarias y musicales y aun contraponerlas entre ellas en abierta dicotomía. El intentar es que matizar en un dibujo, una novela, un poema o una sinfonía, no en el subordinado afán de la ilustración, sino total personalísimo independiente de la obra, se constituye en afán casi inalcanzable y MANOLO RUIZ lo ha conseguido. La obra queda traducida a la perfección en la pura línea neta, constituida en el talento fundamental de MANOLO RUIZ.

Marino Antequera. Crítico de Arte.

Juan Bustos

MANOLO RUIZ, vuelve a exponer una serie de sus obras dedicadas a Lorca. Los versos imperecederos del gran poeta granadino han encontrado en MANOLO RUIZ un intérprete excepcional, inspirado, apasionado y generoso; con fuerza admirable el lenguaje del artista consigue un notable efecto en el público, que se compenetra ampliamente con el mensaje del poeta y el pintor a través de las obras que este expone en un clima de interés francamente extraordinario y pocas veces registrado con anterioridad en una muestra artística.

Juan Bustos. Periodista. Escritor
Cronista de la Ciudad de Granada.

Rafael Gómez Montero

MANOLO RUIZ, pintor y vanguardista en el “ granadinismo” está llevando a cabo una colección de dibujos donde hace recopilación de típicos rincones que todavía no han sido victimas de piquetas…Está realizando un dossier albaicinero, para captar rincones paisajes y lugares interesantes y algo de lo que no debe perderse . Esta es la magnífica labor de MANOLO RUIZ…se trata de un trozo de la propia piel granadina que no debe por ningún motivo abandonarse y que MANOLO RUIZ con esta carpeta de dibujos es en estos momentos el motivo para el comentario.

Rafael Gómez Montero. Periodista. Poeta y Escritor.

Angeles Huertas

Manuel Ruiz es un pintor afincado en el barrio del Zaidín .Aquí, donde vive y tiene su estudio y donde pasa las horas para preparar próximas exposiciones. Granada es su inspiración y la constancia su herramienta de trabajo. Francia, Italia, Mexico y Brasil son, entre otros, los países que han podido disfrutar de su arte enmarcado en un estilo autóctono con influencias de los artistas flamencos. Alquimista por vocación y honrado

por naturaleza , piensa que el arte “es una escalera en la que cada día subes un peldaño más”.Sin embargo ,este artista granadino busca con sus cuadros “crear algo distinto y diferente a lo que hacen los demás”.

De la entrevista –Manuel Ruiz Ruiz- Pintor. “Busco lo que algunos llaman voluntad de estílo”
Realizada por Angeles Huertas. Diario Vecinos Zaidín.
Granada 13 Octubre 1995.

Jorge VERA APARICI

El poder de la pintura.

Las facetas del experimentador, conocedor de los medios técnicos de expresión , de utilización de colorido sugestivo, de integrador de diferentes estéticas y procesos plásticos, además de un evidente virtuosismo en el dibujo; son las que pueden definir al pintor Manuel Ruiz . Aunque un exceso de eficacia, diligencia o genialidad en la plástica pueden ser un arma de doble filo para el artista.

Los motivos de los que se vale Manuel Ruiz proceden en algunos casos de otras culturas, ámbitos estéticos que son transformados con una dedicación y paciencia asombrosas, hasta conseguir un lenguaje peculiar y personal. Los signos de la cultura del Islam crecen en múltiples simetrías, cincelando las formas casi artesanalmente como esmaltes o joyas orientales, enriquecidos los fondos de las composiciones con la aportación cromática que proporciona la técnica del aerógrafo .Es el mundo del conocedor del oficio y del creador a partir de diferentes técnicas.

La capacidad de este artista para integrar aspectos que pueden parecer irreconciliables es manifiesta: objetos abstractos que tienen cualidades de pertenencia al mundo real, y objetos cotidianos que participan de la extrañeza de lo surreal, soñado o inexistente.

La serie de pinturas: Tiahuanaco (122 x 137 cms), Pucara (35 x 40 cms), y Viracocha (90 x 90 cms), aluden a una cultura determinada, manteniendo un juego misterioso con la deformación fantástica.

El desnudo femenino azul, realzado como en relieve por superficies curvas que tienden a la abstracción, estando en el límite de la figuración.

Una importante obra que Participa de muchas técnicas, iniciativas, y lenguajes; asimilando aspectos que parecen inencontrables.

Jorge VERA APARICI. Artes Plásticas. Campus Cultural.
Revista de la Universidad de Granada.
Nº 10. Mayo 1986.

Diario Ideal

Obras de Ruiz- Ruiz, en Nueva Yok.

La Galería de Arte Goya- Goya Art Gallery – en Broadway – Nueva York acoge durante estos días una importante colección de dibujos de los más representativos artistas españoles contemporáneos. Entre los artista invitados figura el granadino Manuel Ruiz Ruiz, que presenta una serie de obras relacionadas con nuestra ciudad entre las que se encuentran – Granada Musical y Flamenco en la Alhambra- como en otras anteriores ocasiones el artista granadino ha llevado sus impresiones creativas y su forma particular de plasmar la ciudad con exposiciones personales por países como Italia, Francia, Polonia, México, y Brasil. Ahora lo hace en esta galería para el arte españolen el corazón de Maniatan en la populosa avenida Broadway donde ha comenzado a tomar nuevos contactos artísticos y donde algunas galerias han comenzado a interesarse por el trabajo del granadino. Recientemente Manuel Ruiz expuso individualmente en la Galería Zen de Valdagno-Vicenza (Italia), Caja Rural de Granada, y obtuvo el Primer Premio de Pintura de la Administración Provincial de Foggia (Italia),

Diario Ideal. Granada. Sociedad – Cultura.
Miércoles 30 de Noviembre 1994.

Eva V. Galán

Manuel Ruiz: La plástica evolución de la fuerza mental.

…Manuel Ruiz, nacido en Granada en 1949, adecua perfectamente a ese gran bagaje profesional, a ese buen oficio de pintor acompañado por el éxito, una marcada sencillez, una proverbial humanidad.

Artista inquieto donde los haya, su capacidad de trabajo y su gran curiosidad ante los seres y las cosas vienen cristalizando, desde que con diecisiete años comenzara a exponer, en universos plásticos llenos de fantasía, que han ido desarrollándose a lo largo de años de estudio y trabajo, para desembocar en una obra cada vez más arraigada en los abismos existenciales del universo humano. ” Mi obra generalmente ha girado en torno al hombre; creo en su importancia dentro del universo. Me gusta la gente: todo el mundo tiene un fondo bueno, a veces los tiempos como los actuales, donde se van perdiendo los valores, hacen que el individuo cambie y saque mecanismos de defensa para sobrevivir ; su cambio aparente me preocupa”. Creo que el tiempo es el único que pone las cosas en su sitio…

Eva V. Galán. Diario Granada 2.000- Cultura Dos Mil.
27- Octubre-1990.

Adrián Argente

El estudio de Manuel Ruiz desprende sensaciones desde el instante en que se abren sus puertas. Hay decenas de cuadros apoyados en las paredes, cubiertos unos y a la vista otros, mientras que dos caballetes sirven de asiento a las próximas obras del artista. En su mesa de trabajo se mezclan los pinceles, las pinturas y el resto de materiales que este granadino de 57 años emplea para dar vida a sus creaciones. En el rincón del tablero se amontonan piedras y botellas de cristal que han recibido un baño de color. También ellas llevan impresos los dibujos del pintor.

…Y así, rodeado por la calidez que emiten sus obras, Manuel Ruiz contempla desde su estudio una vida entregada a la pintura, al arte. Y lo hace entre pinceles con los que ha dado a su vida grandes trazas de humanidad.

Adrián Argente. El Pincel Generoso.
El pintor granadino Manuel Ruiz, que acaba de representar a España en la Bienal de Arte de Turquía, es un ejemplo de solidaridad.
Diario Ideal- Vivir Cultura.
Granada- 3-Febrero-2006.

Belén Rico

Manuel Ruiz ha hecho de los dibujos geométricos de las celosías musulmanas la marca de fábrica de gran parte de su producción pictórica. La arquitectura mudéjar de Granada, el cielo de esta ciudad, su paisaje y sus calles han sido siempre la fuente de inspiración de este dibujante y pintor que fue el primer representante del mail- art o arte correo en la provincia.

Belén Rico. Diario- Granada Hoy.
Granada.22-10.2003.

Raquel Paiz y Sara Molina

METÁFORAS DE LUZ.

Inspirado constantemente por la belleza de Granada, de una Granada en ocasiones silenciosa, en ocasiones efervescente...Granada, la ciudad, no sólo que lo inspira sino que tensa sus nervios, una Granada que excita su alma, su espíritu, que consigue transformar su esencia en poemas de amor. Celosías musulmanas y armaduras mudéjares, interpretadas desde la abstracción de una geometría coloreada por las luces de ayer y de siempre, dotan de sentido a la exposición – Silencio de Estrellas y Luces de Granada-.

Imbuido por la arquitectura hispano-árabe y consciente de la importancia filosófica y simbólica de esta cultura ancestral, conjuga, Manuel Ruiz, los encantos de la antigua civilización árabe con los recursos de la sugerente estética moderna. Pasado y presente aparecen conciliados en la obra del artista, un artista enamorado de la singular belleza que, sagrada y profana, atraviesa las ventanas de la Alhambra en forma de luz.

La luz parte como elemento esencial en la obra del profesor Manuel Ruiz. Una luz que sugiere espiritualidad y religiosidad, que rompe la quietud de una arquitectura que parece tomar vida y diluirse en un estallido de color. En su obra, el artista impone su particular visión de las luces, de las estrellas y de todos aquellos elementos que ajenos y maltratados por el paso del tiempo, retoman la vida que emana de su propia luz interior. El artista inspira vida en todos los elementos que pudieron tornar inermes, en todos los elementos que pudieron morir con la contemporaneidad. El cielo de piedra de una civilización que él comprende y poetiza, que retoma de la nada, y que dota de sentido su obra.

En Silencio de Estrellas y Luces de Granada , el autor asume la lógica constructiva, la geometría y la belleza abstracta de Al- Andalus, interpretándola bajo la fuerza y color de las luces cambiantes de la ciudad. Plasma en su obra, una realidad sencilla, una particular interpretación histórica que se aleja del realismo, contando historias desde una abstracción que el artista considera tan real como la propia vida. Esta interpretación de la realidad, concebida desde una imaginación que dota de creatividad y sensibilidad a sus obras, pretende ser un diálogo abierto y cómplice entre el artista y el espectador.

- Color, línea y materia-.

Ninguna de las obras que constituyen la serie Silencio de Estrellas y Luces de Granada puede ser contempladas desde la individualidad, todas ellas deben concebirse en su conjunto, como la narración de una historia que, aunque pudiera parecer olvidad, se mantiene viva dentro de nuestra ciudad, en la memoria colectiva de sus gentes. Su obra es un poema encadenado de pequeños fragmentos de luz y color, en el que cada parte mantiene una significación propia, aunque integrada en una raíz histórica común.

Manuel Ruiz, en una constante búsqueda expresiva, en una constante reinterpretación de un arte que lo domina y del que él se considera aprendiz, crea obras en las que el diálogo entre color, línea y materia se funden en la vigorosa fuerza sugeridora de los motivos. Su afán de comunicación y de creatividad lo lleva a crear materiales elaborados por él mismo: colas, polvo de mármol y vidrio, que dan a su obra un aspecto cerámico y de esmalte, donde el color aumenta su expresividad y viveza.

Sobre papel o tabla, los motivos adquieren un relieve y equilibrio propiciados por una técnica dominada y precisa, por un dibujo que sostiene y sopesa la masa y el color, transformándolos en matiz y en reflejo de la elegancia de la cultura granadina. Al igual que el poeta que cantaba al lejano silencio de las estrellas, el profesor Manuel Ruiz clama a su ciudad natal.

Manuel Ruiz persigue en la pintura no solo su valor decorativo, sino un medio destinado al aprendizaje y la enseñanza de valores de comprensión y solidaridad entre los hombres. Al igual que en Granada, cuna de distintas civilizaciones, su obra es fruto de la interculturalidad y el mestizaje. Su arraigada cultura literaria y pictórica, dotan a su obra de gran funcionalidad pedagógica, que se percibe en el matiz de sus significados y composiciones. Conocedor de la técnica y de la historia, en artista aúna sensibilidad y significado, con un afán de renovación constante, en una lucha contra cualquier tipo de yugo que le pueda someter a un estancamiento, del que huye permanentemente.

- Interpretación de la Historia -.

El artista redescubre en cada pincelada el pasado, propone la reinterpretación de cualquier motivo depositado en la historia, ubicándolo en la contemporaneidad. Siempre bajo la perspectiva de la liberta, Manuel Ruiz no se refiere directamente a las cosas, sino que las sugiere mediante signos y pictogramas que necesitan de una lectura especial y abierta, que nos revele purezas desconocidas.

Definido por quienes lo conocen como artista, maestro y hombre, Manuel Ruiz se ha consagrado como el pintor del granadismo, al llevar desde su particular visión de la ciudad, los distintos rincones de su Granada por todo el mundo. Colaborador de Museo Provincial de Bellas Arte y Coordinador del Gabinete Pedagógico de Bellas Arte de la Junta de Andalucía de Granada, miembro de la Academia Internacional de Lutéce – París, así como de la Sociedad Artística Erbese; la más antigua de Italia, Manuel Ruiz desarrolla su actividad artística en la ciudad que lo vio nacer.

Desde que en 1968 celebrara su primera exposición individual, Manuel Ruiz ha conjugado su faceta artística con su faceta didáctica, participando en cursos en el Instituto de Ciencias de la Educación y en Centros de Profesores. En su larga trayectoria, se ha consagrado como uno de los artistas españoles pioneros en Mail- Art. Más de trescientas cincuenta exposiciones en todo el mundo han servido al artista para llevar a cada rincón del mundo la belleza y la cultura de Granada.

Raquel Paiz y Sara Molina.Historiadoras del Arte.
Diario Ideal. Artes y Letras.
Granada. 20-Febrero-2.001.

Javier González

A propósito de Manuel Ruiz.

“El Coloso de Granada” es una obra de Manuel Ruiz publicada por la revista de arte postal “HOMO” en noviembre de 2003. Desde entonces la colaboración de este creador ha sido prolífica ilustrándose con esta muestra de grabados y collages que son patrimonio del fondo cultural de “HOMO”.
Estas breves líneas son una invitación al disfrute, un convite a participar en un banquete que de manera evidente, y a veces incluso sin pretenderlo, nos quiere encantar con una manera de ver el mundo que tiene relación con la ciudad de Granada. Pero no sólo con lo que la ciudad por sí misma es capaz de enseñarnos sobre su extraordinaria belleza, sino con lo que comporta la conciencia de la maravillosa ensalada de culturas que representa en lo simbólico y con la riqueza y sabrosura de la ingesta de ese menú tan heterogéneo. Lo andaluz es mestizaje y la persistencia en el recuerdo de un pasado que se rastrea en todas las formas que es capaz de adoptar la cultura. Lo catalán también lo es, de otra manera quizás…y, sin duda, enganchar en la pared de esta sala los ejemplos de un productor tan fecundo como Manuel Ruiz Ruiz es la constatación de la inquietud de los catalanes por catar unos “platos” tan gustosos que se reconocen como propios.
Manuel Ruiz es el primer coloso que desde “Homo” se encarama a las paredes de la sala de exposición “Julio Romero de Torres”, no será el último por culpa del amigo Valdor, que, desde su faceta de artista postal, seleccionará distintos autores que gracias al intercambio postal libre y desinteresado, han llegado a formar parte de un fondo cuyo valor artístico es incalculable.

Javier González, día de la Natividad de 2005.
Para la exposición de Manuel Ruiz Ruiz en el Centro Andaluz de Nueva Carteya. Sala de Exposiciones Julio Romero de Torres.
Del 27 enero al 25 febrero 2006. Terrassa. Barcelona.

Valdor Terrasa

Manuel Ruiz, el de Granada.

Hay espacios terrenales que se cargan de metahistoria
cuando son habitados por corazones
que de cada rincón rescatan lacerantes destellos de humana gloria.
Espacio singular eres ¡oh, Granada!,
oasis berberisco que llovió en rosas, jazmines y arrayanes
para construir una geometría que impone sacro silencio a los labios.
Ya no se oyen fragores de odios ni antiguas batallas,
el olor de la sangre se evaporó de torre en torre en el correr de los años;
quedáronse tus patios abiertos a la letanía, a la meditación, a la añoranza,
al dulzón amarillo de los limones tentando al pentagrama del agua
que purifica, en su delicado fluir, todos los dolores…
¡Granada!, desamparada y fría sería tu admirada estructura
si no despertases divino éxtasis en los ojos, que con lágrimas,
construyen, día tras día, tu eterna ancestral hermosura.
Por tus aljibes, tus jardines, tus palacios,
asoman los arcos, los coloridos azulejos, los miradores
en donde poetas de todas las razas tallaron en sus versos
enardecidas pasiones y platónicos amores.
¡Granada! no llores por las antiguas glorias que pregonan los trovadores,
mira como la tenaz ostentación de esas laberínticas letras
despiertan en tus hijos la furia que hace bravos a la casta de los toros;
mira… allí viene uno, nacido en el barrio de Gran Capitán,
ese es el “Manolo” que ha cambiado la cimitarra por el pincel,
por coraza su paleta, y por grito, un asombro mudo
mientras dibuja y dibuja en personal perspectiva, tu inconfundible estrella.
Él es al mismo tiempo, moro, andaluz, pintor y poeta;
es el que sale, el que entra, el que te sueña, el que te despierta.
Él es el que grita hacia los cuatro puntos cardinales
que es “Granada” su novia, su esposa, su amante,
la sultana que se convierte en musa cuando pinta sus cuadros.
¡Granada!, tú debes, con delicado gesto y contacto adecuado,
confesarle a su sensitiva alma que es uno de los tantos hijos privilegiado.
Lo es, por lo que tiene al alcance de su corazón, de sus ojos, de sus manos;
lo es por ser capaz de producir en su fragua de artesano
la forma, la luz y el color de la geografía de tu cuerpo:
con sus pueblos, fuentes, zócalos, celosías, azulejos, caligrafías…
Lo es por descifrar los oráculos de los místicos símbolos
que los Sacerdotes del Universo, como hontanar de inspiración,
en las estrellas de tu cielo, engarzaron.

VALDOR. Terrasa,
19 de Febrero de 2011.

Pepe Díaz

A Manuel Ruiz.

Pintor del Alma de “Granada”
captor de galácticas estrellas
que brillan en el corazón y la grandeza
de un artista granadino.

Pepe Díaz.
Primavera 2011.

Luis Hernández del Pozo

A MANOLO RUIZ, PRESENTE EN MIS OLVIDOS.

Yo, querido Manuel, tan receptivo
a los ecos de un alma enamorada,
no pude oír, borracho de Granada,
tu rumor de arrayán y verde olivo. Esta inmensa ciudad en la que vivo,
donde es puñal la flor, el verso espada,
también me ensordeció y aquí no hay nada
que avente los fantasmas del olvido. Pero llegó tu carta y tu pintura
heraldos de amistad y la más pura
expresión de belleza a ti debida. Y desperté del sueño de lo inerte
mirando tu pincel cuando convierte
un trozo de papel en luz y vida.

Luis Hernández Del Pozo.

Francisco Bautista Toledo

Manuel Ruiz

centra su mirada en los restos del naufragio en el mar de Cronos, recordando que siempre queda lo auténtico. Cualquier ruina de esplendor producen fragmentos que serán semillas de ideas futuras…

Francisco Bautista Toledo
(De la exposición homenaje a Antonio Moscoso- Galería Granada Capital. 23-6-2009.

Cesare Serafino

A MANUEL RUIZ RUIZ.

Caro Manuel ,
è stato Emmanuel Kant, se non ricordo male, ad affermare che in un oggetto la bellezza poteva essere definita come finalità formale da percepire senza la rappresentazione di uno scopo, svincolata da finalità utilitaristiche, liberata da elementi concettuali e da ogni contenuto concreto, e che la pura bellezza si identifica con l'arabesco e, aggiungo, del puro arabesco del segno pittorico e del colore che lo circonda.
Ed è già a partire dalla etimologia che l'arabesco, nei tuoi lavori, si fa elemento semantico di una pittura che recupera l'aura moresca, gli splendori della tua Granada, che racconta di porte oniriche che segnano il momento della separazione di un mondo che solo l'artista conosce e che a noi è dato solo di immaginare dietro gli affascinanti arabeschi che racchiudono le tue porte moresche.
Che poi, magari, questi quadri suggeriscano anche un'atmosfera irreale, sospesa, che qualcuno potrebbe anche definire presurrealista a causa di certe tue composizioni che presentano figure geometriche – ma penso anche a certe figure di donne senza volto dalle azzurre fattezze – capaci di inserirsi in uno sfasamento atemporale, quasi se lo spazio non avesse più fisica dimensione, è verità che mi sento, sommessamente, di dichiarare.
A tuo modo, spesso hai interpretato la lezione surrealista: penso a quella fontana dai morbidi, improbabili contorni cui fanno da sfondo fantasmi di case dai colori che vanno dall'indaco al giallo, a certi paesaggi e a certe figure che rimandano ad un mondo ed ad una cultura, quella spagnola, ricca di memorie, stratificazioni e contributi.
Si vede che l'aura spagnola, l'aura di Granada ben si impastano con il surrealismo: e lasciami ricordare quella splendida allegoria della musica dedicata a quel grande compositore spagnolo Emanuel De Falla y Matheu nella quale hai unito, in un quadro di grande forza espressiva, la lezione della prima metafisica con quella del tuo originale linguaggio. E' sintesi mirabile di una allegora che con il segno, il colore e la forma traduce sulla tela la melodia eterna della música.

CESARE SERAFINO.
SPILIMBERGO. 1-4-2011. ITALIA.

Juan Rodriguez Titos

MANUEL RUIZ RUIZ

Etimológicamente, la palabra arte hace referencia a “aquello que une”, lo que vincula al creador con su obra, con él mismo y con todo aquel que se acerca a ella. En el caso de Manuel Ruiz, sobran argumentos para evidenciar su ligadura –indisoluble, desde siempre– con un universo artístico hecho a su medida. Y a mí –he de decirlo inmediatamente–, sus obras me enlazan a lo más profundo de la expresión humana y me abren las puertas de las galerías del alma. Quien, como yo, se acerca a las creaciones artísticas de Manuel Ruiz con los ojos limpios –inocentes– de un modesto aficionado, recibe un haz de impresiones que se cuelan, gozosas, hasta lo más hondo del corazón y del entendimiento.
Manuel Ruiz es, en el más puro sentido de la palabra, un maestro de la pintura y del dibujo. Y lo digo, principalmente, por su afán educacional y por su dedicación pedagógica, que están a la vista de cualquiera; pero no se puede olvidar que estamos hablando de un pintor que logra los más altos niveles de creatividad en cada pieza que elabora, que tiene ya una dilatada trayectoria en estas lides y que ha logrado un merecidísimo reconocimiento internacional. Un maestro, efectivamente, avezado en el oficio, que no para de indagar en nuevas técnicas y que pone siempre sus conocimientos –extensos y profundos– al alcance de cualquiera.
A estas alturas, Manuel Ruiz atesora un sinfín de críticas y comentarios, todos extraordinarios, –de profesionales y de legos–, reconociendo su habilidad como dibujante, su capacidad para crear colores propios, el despliegue de colorido que expone en cada cuadro, su inmejorable “granadinismo”, su entrega a una experimentación valiente, el ser un artista comprometido con su tiempo, su amor por los clásicos, sus inquietudes poéticas y sus cantos a la estética, sus mensajes vitalistas y esperanzadores… En fin, tantas y tantas valoraciones, que son otros tantos actos de justicia a sus muchos méritos.
Estoy completamente de acuerdo con todas esas opiniones. Solo quiero añadir, con mis modestas palabras, un par de cosas: por una parte, admiro en Manuel Ruiz su personalidad artística, la impronta que deja en cada obra, inconfundible, que lo singulariza y lo hace único; por otra parte, haciendo una incursión en el terreno de lo personal, considero que Manolo Ruiz es un hombre entrañable, cercano y de trato fácil, sencillo y generoso. En definitiva, un extraordinario artista y una buena persona.

Juan Rodriguez Titos.
Escritor.Granada 1-4-2011.

Manuel Titos Martínez

MANUEL RUIZ O A LA PERFECCIÓN POR LA GEOMETRÍA

Comienzo a escribir estas líneas sobre servilletas de papel en un hermoso restaurante de Granada, “La mimbre”, haciendo tiempo a que llegue mi amigo Ignacio, que me ha anunciado por teléfono un retraso de consideración. Y cuando pienso en qué hacer durante la espera me acuerdo de ese otro buen amigo, Manolo Ruiz, a quien no extrañará el soporte, utilizado ya por Federico desde sitios parecidos, y de quien se que le gusta el lugar, tan cerca de una de sus fuentes de inspiración más próximas, entre la brisa fresca de este bellísimo día de mitad de mayo, con un leve rumor de agua desconocida y un par de gatos que se frotan contra mis piernas reclamando su lugar en el mundo y las migajas de un plato que ni siquiera ha sido pedido. ¿Serán parientes de aquel gato “Confucio” que se pegaba igualmente a las piernas de don Manuel de Falla un poquito más abajo, respirando el mismo aire, disfrutando la misma brisa? El tiempo vuela. El espacio permanece, impregnado de los que fueron y son. Aguardando a los que serán.
Qué lugar tan apropiado para recordar, para escribir sobre un amigo de voluntad dura y afecto expandido. Tanto, que no le cabía dentro y casi le hace estallar su frágil corazón. Y lo mejor es que, como nada tengo a mano, no puedo recurrir a nada para apoyar mi reflexión y documentarla con el rigor vicioso del historiador que, al fin y al cabo, es lo que soy. Pero ¿qué importa? La música, escribía Falla a su amigo John B. Trend, no está hecha para ser comprendida, sino para ser sentida. Qué verdad tan grande frente a tanta pedantería intelectualizante que a base de análisis termina enterrando el corazón de las cosas. La música tiene que entrar por los oídos, como la pintura lo tiene que hacer por los ojos. La inteligencia, el conocimiento, harán después su trabajo. O no. Y no por ello el arte pierde su sentido. “Papá, esto es algo grande ¿no?”, me decía mi hijo después de haber oído la novena de Beethóven en el Carlos V, cuando por su edad no tenía ninguna referencia ni del autor ni de la obra. Así deben funcionar las cosas y así creo que funcionan los sentidos ante la pintura de Manolo Ruiz, tan diversa, tan difícil de encasillar, dando tantos palos, tocando tantas teclas, usando tantas plumas, tantas brochas, tantos pinceles, tantos materiales donde poner lo que sus ojos ven, su mente imagina y su inteligencia transporta para hacerlo visible a los demás en el papel, el lienzo, la tabla, las piedras… ¿Qué más da la técnica? Cada momento es uno. Cada idea exige su método, su vehículo. A veces, tan elemental y tan próximo como una corteza, una piedra del camino, un cristal hallado ocasionalmente en una playa. Todo sirve cuando lo que quieres no es pintar cuadros para colgarlos encima de un sofá, sino expresar ideas, sentimientos y afectos.
Como Manuel Ruiz los expresa, en esos retratos imaginarios, deconstruidos en pequeños objetos, trazos errantes o diminutas manchas que vuelven luego a reconstruir la imagen primitiva en los ojos de quien se enfrenta sin prejuicios a una nube de puntos que resultan ser, ¡oh sorpresa! tu propia imagen, interpretada desde una geometría tan perfecta como imposible.
Todo creador busca la perfección. Al menos, su perfección. Pero ¿dónde está la perfección? Seguramente la geometría es la perfección de la forma, pero es falsa porque refleja una verdad inexistente. Es la naturaleza reconstruida, es la pura abstracción. Porque la naturaleza, como la vida, es oblicua, poliédrica, confusa desde la forma, aleatoria, no previsible, libre como el viento que la conforma. Es la pura abstracción, el destino, el punto de llegada, nunca el de partida. Así ha llegado Manolo Ruiz a la geometría, desde algo tan próximo a su corazón y tan cercano a mí en este momento en que escribo: la Alhambra.
Es inevitable la mirada alhambreña desde Granada y para Manuel Ruiz fue su punto de partida y ha sido el del aterrizaje simplificado de la forma, de la línea, de la estrella, la meta de lo que para él es lo más bello, lo más hermoso, lo más perfecto. Aquello de lo que no se desprende en ninguno de sus trabajos, que aparece de manera fugaz o rotunda, que le da vida y que él, agradecido, la desparrama en su obra con generosidad y elegancia.
Dicen ahora que a la Alhambra la salvaron los románticos que, seducidos por ella, la lanzaron al mundo. Pero la Alhambra llevaba ahí casi quinientos años cuando ellos aparecieron y empezaron a reinventarla. Yo no quiero pensar que la herencia que Manolo ha recibido de la Alhambra tenga nada que ver con el legado del romanticismo. Me lo imagino, mejor, impregnado de una mirada sobria, dura, que vaga sobre palacios a punto de su ruina y en proceso de fundirse con la naturaleza, más que sobre las odaliscas de un edén.
Pero toda aproximación a lo que ya no tiene vida es estéril, engañosa. Cuando crees que has conseguido alcanzar su esencia, se escapa, huye, se desvanece en otros mundos insondables. Porque la vida de quienes crearon la belleza ya no existe y el alma de los palacios se fue con ellos. Y ahora la Alhambra es algo así como la leyenda del pájaro blanco de Bacares, al fin y al cabo una reencarnada princesa mora. Te atrae con sus rumores, sus plumas, sus vuelos, te cautiva, te envuelve, te enlaza y, al final, te deja caer una vez seducido, para morir de desengaño.
¿Cómo comprender la Alhambra? Parece que lo sabíamos ya todo. Ahora nos volvemos a dar cuenta de lo poco que sabemos. Eso es lo que me dicen mis amigos Malpica y Salmerón, empeñados en desentrañar los misterios que el patio de los leones encierra bajo las múltiples capas con que lo ha cubierto el tiempo. ¿Cómo abarcar lo inabarcable, comprender lo incomprensible, vencer lo invencible? ¿Cómo encerrar en una tabla, en un lienzo, en una piedra el secreto de la belleza absoluta? ¿Cómo lo consigue Manolo Ruiz? Seguramente que acercándose a la Alhambra desde la geometría, desde la abstracción más pura, con el corazón más abierto y la cabeza más desprovista de la masa acumulada de prejuicios de tantos siglos y tantas herencias. Y todo ello, para pintar su Alhambra. No la que es, ni la que fue. La suya. La que, seguramente, será, porque la fuerza de la mente termina marcando el sentido de las cosas
Y la montaña. Nuestra relación más evidente. Lo que menos se presta a cualquier clasificación. Claro que los geólogos, los botánicos y todos los naturalistas han encontrado su sistema de clasificación, de encasillamiento, necesario para el análisis científico pero inútil para la pasión que surge de la cercanía y del amor sincero y generoso. Tampoco hay una sierra. Cada uno la ve, la disfruta, la comprende, la siente de manera diferente. Y esa, la de cada uno, es la buena, porque surge de la identificación de la materia y del hombre, del ser y la nada. ¿Cómo se consigue eso? No hay receta. Es un misterio que Manolo Ruiz trata cada día de desentrañar con amor y con honradez. El resultado ¿qué más da? Los siglos nos ignorarán de todas formas, así que pongamos a funcionar nuestro sentimiento que es lo que al final justificará nuestro devenir por esta hermosura que llamamos Tierra.

MANUEL TITOS MARTÍNEZ.
LA MIMBRE-RECINTO DE LA ALHAMBRA .PRIMAVERA 2011.

Francisco Gil Craviotto

MANUEL RUIZ RUIZ.

Dos veces Ruiz y artista por muchas veces –dibujante, pintor, grabador y siempre con alma de poeta-, Manuel Ruiz y Ruiz, el hombre que lo mismo puede uno encontrar en la calle más insospechada de esta ciudad que en cualquier acto cultural, es el prototipo del personaje del Renacimiento trasplantado por capricho de los dioses a estos movidos años de innovaciones y zancadillas que llamamos Siglo XXI. Al igual que a aquellos patriarcas de épocas pasadas nada de cuanto signifique arte y belleza le es ajeno ni le deja indiferente.
Por suerte para él le ha tocado nacer, crecer y vivir en una capital que rezuma arte y belleza por los cuatro costados. Esto explica que la mayor parte de su obra esté dedicada a Granada. Una Granada que unas veces coincide con la Granada que visitan los turistas -en rebaño o a solas, para el caso es igual- y otras se adentra en los espacios y rincones que sólo los enamorados de la ciudad conocen. Una característica de su obra es que en uno y otro caso se repite su personalizada visión de artista.
Ante tal cúmulo de belleza sólo cabe felicitar al maestro e instalarle a que siga adelante en su quehacer artístico. Tal es el cometido de estas apresuradas líneas escritas en su honor.

Francisco Gil Craviotto.
Granada. Junio 2011.

Antonio Eguiluz

Manuel Ruiz.

La vida del pintor está llena de sorpresas matéricas, que llevan al primer plano de la vida real, lo irreal o viceversa. Las primeras cosas que por mi mano se posan de la trayectoria artística de Manuel Ruiz, es la quietud por vivir intensamente la vida en su entorno, su afán por renovar y dar formas nuevas a las realizadas, denota la energía que posee y trasmite a todos en su entorno. La delicadeza que deja posar en sus dibujos, limpios de trazo firme, y con un grado de comunicación que le hace ser firme y transparente.
Especialmente su obra descansa, en una crítica generalizada de cómo ve la vida él y como debe ser. Las composiciones de las obras de Manuel Ruiz son un claro denunciar de un entorno que no se asemeja a la idea que él tiene de este mundo en el que por energía le toca vivir. Es deleitoso ver en obras suyas un mundo geométrico salpicado de transparencias, con realidad de un pueblo que extiende la mano, cuando la in-realidad aparece tras de sí unos campos verdes, plenos de leche. Clama la paz, las flores, la ciudad con sus campanarios, la persona en forma de mujer que nuca olvida en sus obras bien sea en forma de paloma, de flor o lazo.

Antonio Eguiluz.
Galería La Muralla. Ceuta (Del catálogo de la exposición).Correo del Arte. Nº 5. Febrero 1983. Madrid.

Arcadio Ortega Muñoz

MANUEL RUIZ RUIZ.

Pintar es fácil o imposible, contestó Picass0 a la señora que le urgía sobre la dificultad del artista. ¿Verdad, maestro, que pintar es dificilísimo? Y en ello se manifiesta la aptitud de algunos seres que fueron privilegiados por la naturaleza con la capacidad de vivir espontáneamente la sapiencia del arte en su más amplia gama. Y si, además, la actitud hacia el quehacer artístico es expresado en continua laboriosidad, preocupación formativa, aspiración a la trascendencia que conlleva toda búsqueda de la verdad, en plasmación de la belleza en cualquiera de sus manifestaciones, entonces se configura el perfil encomiable y singular del artista, el ser que hace de su vocación un sacerdocio en la aportación intangible y plástica al devenir de la historia del arte, en su más exquisita y extensa interpretación.
Manuel Ruiz Ruiz nació con la impronta descrita, la ilusión por plasmar en luces y colores todo aquello a que lo llevaba su continua curiosidad, le incitaba la vista en su oteo implacable, le ofrecía la realidad circundante desde sus primeros años en la vida hasta alcanzar besa etapa de saber y perfección que lleva implícito el ejercicio acrecentado, el trabajo como divertimento y entrega la constante precisión en lo visto a través de los ojos excepcionales del artista distorsionando la realidad, si es preciso, enriqueciéndola siempre con su personalidad, dando testimonio de su ser y de la óptica en matices y peculiaridades que siempre aporta la visión escrutante del pintor cuando se enfrenta a la desnuda realidad de un momento, de un instante glorioso que luego será eterno cuando se ofrezca en la plasmación del lienzo, o en la esbeltez de la figura, en la persuasión de sus formas y en su continua y desbordante imaginación controlada.
Y así ha sido su vida, etapa tras etapa, en la búsqueda de la luz, la verdad y la belleza que habitan cada cuadro, cada una de las improntas en que posó su vista en puntos concretos de la pausible realidad, que sufrieron la exaltación del cuido en el objeto, la precisión de la forma, el más allá a que lleva la aportación enriquecedora de la visión del artista al completar la belleza del instante, con la sabia aportación del artista que desentraña y perfila el alma del tema a que se encara, sin que ello desmerezca el reconocimiento de lo cotidiano, pese a introducirnos en un mundo a veces onírico, a veces metafísico con que completa, define y redondea la obra entregada.
La actual tecnología permite que en este siglo XXI de todos nuestros pecados, podamos conocer cada una de las obras de la larga y fructífera labor del artista, a través de su página Web, deteniéndonos y deleitándonos en todas y cada una de ellas, sin la urgencia del tiempo, la intromisión de lo circundante, en respetuoso silencio y admiración, tema a tema, año a año de su laboriosa y continua actividad de lugares concurridos, donde siempre supo abstraerse para dejar constancia de aquellos lugares, momentos o sensaciones que captaron su atención y el recreo para nosotros.
Hoy expone una muestra de su quehacer, de su laboriosidad y de su historia en estos cuadros testigos mudos y armoniosos de una vida dedicada al arte con vocación de sacerdocio, que sin alharacas, extravagancias, ni otras puestas en escena al uso, demuestran y refrendan una actividad ejemplar, un nivel emocional encomiable y la visión certera y amorosa para el mundo, de un hombre honesto, sencillo, capaz, culto, quijote que da prestigio a Granada y ha cosechado toda clases de parabienes dentro y fuera de España, como atestigua el amplio y excelente currIculum que figura en el catálogo de esta amplía, elocuente y exquisita antología. Un caballero de las Artes, que como buen Alonso Quijano, tiene su Dulcinea en María Angustias. A Dios gracias.

Arcadio Ortega Muñoz.
Para el Catálogo de la exposición: Relatos de línea, forma y color. (Colección 1959- 2010).
Granada- Junio- 2010.

Vittorio Visoná

Manuel Ruiz.

Tra le “personali” di pittori invitato a Valdagno.
AUTENTICO INTERPRETE DELLA SUA TERRA SPAGNOLA.
E´ stato ospite quest´anno dello Studio Zenere.
LEGGERE MANUEL RUIZ. Osservando gli acquarelli, ma soprattutto gli smalti di piccole dimensionni, allineati lungo le pareti della Galleria , si nota per manifestazione insistente un denominatore comune, che va oltre i soggetti impressi con irrequieta ed affannosa plasticitá : il colore.
Nei dipinti di Manuel Ruiz tale componente é contenuto, sostanza di racconti, analisi, non certo solo elemento estético. La figura, il paesaggio, presi per se stessi passano in secondo piano per lasciar posto alla decisa ed irruente cromaticitá. C´é poi il segno di contorno che esalta ancor piú la immedesimazione dell´autore per il raconto in corso di narrazione, in attesa di aprire con chi ha pazientato un dialogo, ancor piú un dibattito, perché molto spesso il dipinto finisce con un interrogativo al quale bisogna cercare di fornire una prima risposta.
La drammaticitá ed il fantasma di tutta una storia passata; si apure espressa attraverso una sintesi poetica, sono inequivocabilmente rappresentate. Cosi come, per conseguenza la ricerca di una diversa, nuova, sperata situazione anche umana é visibile nelle elegante figure metafisiche. Tali aspettative si leggono per simboili: il virtuosismo, l´originalitá, l´immaginazione fanno tutto il resto della tradizione e della storia, del costume e della speranza. La immagini piane, mai forzate, solo incalzate dal contingente, spingo sempre piú l´occhioa scavare dentro quelle irrequiete, accese, piccole campiture.
Manuel Ruiz: autentico figlio della sus terra tormentata ed affascinante; autentico interprete della storia di questa sua terra.

Vittorio Visoná.
IL Nostro Campanile. Marzo- Aprile 1982. (Valdagno- Vicenza. Italia).

Nicola Ventafridda

Manuel Ruiz.

Forse é fin troppo facile scrivere che lo spagnolo Manuel Ruiz sia solo un pittore surreale. Lo é, peraltro, quel tanton che basti per definiré il suo apprentissage artístico che lo coloca in quella sfera irrazionale dell´io.
La sua poetica va oltre una semplice connotazione stilistica; di fatto si entra nel vivo di un pulsare esintenziale, in cui le categorie sono affidate a mezzi linguistici che possono sembrare – ad una prima lettura- tautologici, ma in effetti sono la somma di un proceso técnico- eurítmico.
Nelle figure, Manuel Ruiz introduce elementi chiaramente surreali (come il naso- farfalla, la boca –fiore, oppure il volto- girasole) ma accanto ad essi – e non come contraltare- appare, quale verifica di una unitá poetica e creativa, la realtá evocativa della genesi dell´uomo: da una parte il solen ella sua duplice caratterizzazione di energía-vita; dall´altra il feto- uomo, nella luce dello spirito.
Manuel Ruiz non poteva no interessarsi alla tauromachia; ma lo fa quasi con furore iconoclasta sul pentagrama di un simbolismo alienante: la dicotomía del toro é la realtá palmare di un certo sadismo ancestrale nell´uomo.
Nella spietata figuracione é possibile ritrovare alcune fra le piú e significative immagini del famoso “Llanto por Ignacio Sánchez Mejias di Federico García Lorca”. Col grande conterráneo Manuel Ruiz ha in comune la fruizione della sensibilitá piú accesa e la capacitá di ricavare dalla materia inerte (la tela) una tematica a sfondo sociale e di costume, ma rivisitata in chiave metafísica.

Nicola Ventafridda.
Meridiano Arte. Pagine di lettere ed arti. Profili. Bari 18 maggio 1979. Anno X. N. 12.(Italia).

Giovanni Brambilla

MOSTRE. SUCCESSO DELLO SPAGNOLO RUIZ.

A volte per commentare i risultati di una Mostra d´Arte si ricorre alle solite frasi fatte, successo di critica e di publico, e via di seguito; nel caso della Mostra Personale dell´artista spagnolo Manuel Ruiz conclusasi presso la Galleria “l´ Antiquario” il 2 novembre scorso non é fare retorica ma bensi constatare una realtá , un concreto dato di fatto, nell´affermare che si é trattato di suceso incondizionato per l´interessamento effetivo e l´affluenza di visitatori che questa Mostra ha richiamato.
Ho giá avuto modo di esprimermi su Manuel Ruiz- Artista e Huomo e mi viene spontaneo il ribadirlo senza tentennamenti o dubbi, in virtú di quelle doti che ho avuto modo di verificare conoscendolo personalmente e analizando a fondo la sua opera.
La purezza della grafia, l´equilibrio dei volumi nelle sue opere, sono índice inconfutabile de una pulizia mentale; componente fondamentale per giungere ad una sintesi formale- espressiva densa di pregevoli contenuti. Manuel Ruiz é un credente puro nel potere quasi mistico dell´Arte di intervenire, seppure in una sua discreta dimensione, nel travaglio della quotidianitá, a rivalutare valori che forse sono dilaniati nel magma dell´uomo moderno ma che certo non possono scomparire. Ammiro senza limitazioni Manuel Ruiz in quanto lo ritengo un Uomo-Artista che esprime un omaggio all´esistenza como bene indispensable ad una umanitá auspicabilmente migliore.
Quale augurio piú bello se non quello che tutto ció a cui questo Artista autentico aspira, possa quanto prima verificarsi, per lui e per tutti noi.

Giovanni Brambilla.
L´Antiquario di via Dante. Alta Brianza.Erba (Italia). 18 Novembre 1980. Anno IX. N. 126.

Manuel Sainz Serrano

Manuel Ruiz Ruiz, pintor y granadí.

Es vano, ¡vive Dios!, que, en un soneto,
una explosión cromática pretenda
cifrar, siendo un big bang de ingente addenda
enfrentado a Saturno como reto.

Y en la vega, la viva flor de un cueto
su propio arcano horada, ya sin rienda,
con hondas lacerías tras la senda
del utópico nife puro y neto.

A tanto llega el duende y el embrujo
de raigambre tan grave y tan tenaz
que, en el jardín etéreo, al Chico

un nostálgico lloro su dibujo
arranca y un suspiro- y un agraz-,
a Aixa, y el gran pasmo, a su exárico.

Manuel Sainz Serrano.
Segovia. 29-Abril-2011.

Marilo Sánchez

EXPOSICIÓN DE MANUEL RUIZ, UN INNOVADOR DE TÉCNICAS.

El día de ayer, quedó inaugurada en el Centro de Hijos de Ceuta la exposición del pintor Manuel Ruiz, abierta al público hasta el 28 del presente mes…
Nos encontramos ante un pintor de técnicas, que resultan totalmente desconocidas y novedosas para el pueblo de Ceuta. Ellas son creaciones originales de este artista, cuya fama trasciende fuera de las fronteras españolas. Un elevado número de museos nacionales cuentan en su haber con obras de este pintor, al igual que ciertas ciudades extranjeras. Manuel Ruiz, granadino, se graduó en Artes Plásticas. Comenzó su labor pictórica en su tierra de origen el año 1.968. Rebasan la cifra de cien, las exposiciones tanto individuales como colectivas realizadas por él. Son numerosos los premios internacionales que ha recibido.
La muestra expositiva se compone de un total de treinta obras que podemos agrupar atendiendo a la técnica utilizada en paisajes, aerografías y nueve cuadros sobre estudios aztecas.
Los paisajes, diecinueve obras de un formato pequeño, están realizadas con una técnica mixta original del pintor, a base de vivas y de gran entidad colorista. Carecen de figuración, pues su meta gira en torno a una consecución del color y de la técnica.
Las aerografías nos muestran igualmente una ejecución técnica personal del pintor, lograda por medio de osteocolato, negro humo y pigmentos. En ella aparece la figura humana acompañada de círculos, rectas… Su composición está perfectamente conseguida con una sabia combinación y disposición de los elementos compositivos. La habilidad en el dibujo queda reflejada , existiendo una variada gama en el trazo. Líneas finas y gruesas, rectas y ondulantes se conjugan para reflejar un mundo lírico poético. Estas obras, de formato mediano y ejecutadas sobre cartulina, puede ser englobadas dentro del movimiento surrealista.
De nuevo encontramos un alarde técnico en el último grupo de cuadros sobre variaciones de estudios aztecas, realizadas con una técnica mixta donde se mezclan colas, polvo de mármol, polvo de vidrio y pigmentos. Estas obras de forma vidriada no se apoyan ni en el esmalte ni en la cerámica sino que resultan ser una creación innovadora del artista. En este punto hallamos el fin para la elaboración de estos trabajos. Estrellas características más significativas de este pintor a tenor del análisis de la exposición encontramos su dibujo de gran habilidad y ejecución , el colorido de elevada entidad, la excelente elaboración y dominio de los recursos técnicos y muy especialmente, el empleo de técnicas originales y personales del artista.

Marilo Sánchez.
Diario- El Faro de Ceuta- Domingo 21 de Febrero de 1982.

José Luis Kastiyo

MANUEL RUIZ, UN PINTOR PARA LA MÚSICA

De Manuel Ruiz Ruiz se ha escrito mucho y bien como autor de una obra pictórica de inconfundible personalidad, que le distingue y define por la precisión, soltura y valentía de un trazo atrayentemente original, y por su color, un color diferente nacido de la experimentación, del trabajo inteligente y tenaz que buscaba, y encontró, caminos inexplorados. Firmas de prestigio y solera del mundo académico y de la crítica han coincidido al definir una producción muy fecunda en técnica y en temática y poco se puede añadir que no sea abundar en esas apreciaciones tan ajustadas a la verdad de su biografía de artista, cuyos cuadros se encuentran en más de treinta países.
Manuel Ruiz es un creador de temprana vocación por el arte. Ahí están aquellos jardines de su colegio de los Hermanos Maristas de Granada, reflejados en su libretilla escolar con mano firme y admirables detalles definitorios, cuando apenas si tenía diez años. Y desde entonces, hasta su obra más reciente, su rendimiento artístico no es sino la expresión de una trayectoria firme, de caminar seguro, de quien se consolidó muy pronto como autor inquieto de generosas perspectivas.
Manuel Ruiz ha hablado en sus dibujos y en su pintura de múltiples aspectos que a lo largo del tiempo le han salido al paso. Cómo no, su Granada del alma, sus rincones urbanos y paisajes abiertos como motivo esencial del dibujante y pintor de la tierra que no puede desprenderse de la llamada de su luz. De ahí lo morisco (las yeserías y los mosaicos alhambreños tan presentes en su temática), pero también sus apuestas por el Renacimiento o por un mundo tan distinto y aparentemente tan distante como el azteca, o sus homenajes, entre los que destaca el dedicado a Federico García Lorca, y su rica experiencia en otra dimensión de la creatividad y la sensibilidad como es la música.
La música, que en Granada adquiere matices diferenciadores, su acercamiento a ella desde la proximidad de las salas de conciertos y la esplendidez de los grandes escenarios del Festival Internacional de Música y Danza. El Teatro al Aire Libre del Generalife, el Palacio de Carlos V, la intimidad del Patio de los Leones, la emoción de la Capilla Real, la belleza de los grandes clásicos interpretados en la Catedral o en el Monasterio de San Jerónimo. Su amistad con músicos, compositores e intérpretes. Manuel Ruiz ha tratado en su pintura, inevitablemente, el tema de la música y ha resuelto de manera encomiable sus sensaciones ante la grandiosidad de la Atlántida de Manuel de Falla en una serie de obras de gran formato, pero con semejantes resultados dedicó otro ciclo a la intimidad de la guitarra o la delicadeza del violín. Ha incidido en el flamenco como cante y como baile, tema en el que realizó diversos carteles, aparte de muy felices ilustraciones sobre compositores clásicos de todos los tiempos, desde Haydn y Mozart a Haendel o Tchaikovski sin olvidar a nuestros Falla y Albéniz. La vitalidad de la danza clásica, el relajado ambiente de un recital en los Arrayanes, la emoción inolvidable de haber puesto sus dedos de artista en los pianos personales de dos figuras como Falla y Lorca marcaron siempre su vida artística.
La música está tan incardinada en Manuel Ruiz que en su labor de Coordinador del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes realizó numerosos materiales didácticos acerca de ella: cuadernos musicales, instrumentos musicales de barro en Andalucía, Patrimonio Lingüístico y Musical de Andalucía, Música y Poesía en Al Andalus, sin duda para rendir homenaje a Leonardo da Vinci, quien afirmaba que «La pintura es una poesía que se ve y no se oye y la poesía es una pintura que se oye y no se ve.»
Ante esa variedad e intensidad artística tan vocacional y activa que se da en Manuel Ruiz, cabría formularse una pregunta: ¿Podría investigarse alguna vez la estructura del gran espacio, que uno imagina a modo de ordenado almacén, donde se aloja la creatividad del artista, donde su inspiración reposa en espera de ver la luz? ¿Ese lugar, más o menos generoso de acuerdo con el talento del autor, desde donde las ideas fluyen conforme se concibe la obra proyectada: un cuadro admirable, una música placentera, un texto literario para pensar o soñar?
En lo que se refiere a Manuel Ruiz, a su pintura, el imaginado gran espacio debe estar atestado a lo largo lo ancho y lo alto de sus anaqueles. Su capacidad y fluidez creadora da salida cada día a numerosas propuestas pero el caudal inagotable de su imaginación repone de inmediato la descarga con nueva sugerencias para el pincel, la espátula, el sensible atomizador de su aerógrafo o su inquieto aplicador de tinta china. No habrá por eso un resquicio libre donde alojar otros apuntes creativos en ese depósito intuido del talento de Manuel Ruiz. Por esa renovación frecuente, inmediata, casi instantánea, estaremos siempre ante sus iniciativas renovadas, nunca desfasadas por el peso del tiempo.
El dominio del dibujo es consustancial en este pintor granadino afable, cercano, sencillo, enamorado de su tierra al ciento por ciento. Tiene tan interiorizado el sentido del dibujo, le invade de tal manera sus adentros, que me imagino la lucha de los infinitos trazos de su talento en inquieta espera antes de aflorar por sus dedos en imágenes expresivas, en sugerentes ideas que habrán de ser minuciosamente plasmadas, sobre la tabla, el lienzo o el papel. Como ocurre con toda obra bien hecha que aspira a permanecer. Por eso, la espontaneidad aparente que pudiera sugerir su obra no es sino la manifestación decantada de una madurez acrisolada y sensible que tanto admiramos.

José Luis Kastiyo
Periodista

Antonio Morales - Raúl Chavarri

MANUEL RUIZ, UNA BUSQUEDA EN EL CAMINO DE LA CREACIÓN ARTÍSTICA.

PINTORES ANDALUCES.
Manuel Ruiz nació en Granada en 1949, El arte no fue desde siempre su actividad: paso por la Escuela de Profesorado, por la Facultad de Filosofía y Letras de su ciudad natal y por el Centro de Cálculo. Después de obtener todas estas titulaciones fue cuando se graduó en Artes Aplicadas. Hizo todo este recorrido antes de llegar al arte para poder penetrar en este mundo con una sólida formación humana. Ha sido esta formación la que le ha permitido desarrollar una serie de conceptos aplicándolos a ese todo al que en adelante se consagraría: el mundo del arte.
Es un infatigable viajero y creador. El fundamento de su obra es la observación de las obras de arte y un especial respeto hacia el espacio vital. Su autoformación nace de la filosofía de la estética. De su faceta de viajero incansable ha sabido el granadino sacar un buen partido, y así la influencia de este peregrinaje se ha dejado ver en su obra. Le saludaron Niza, Cannes, Nápoles, Génova,… y en todas las geografías le era obligada la visita a los museos Capitolino, Vaticano, de San Mateo (Pisa)… Es, ante, todo un pintor vivencial que sugiere temas y símbolos que siente; es también su obra la aventura de los procedimientos clásicos y típicos del dibujo o la pintura, que evita el encuadre, las fronteras. Saca de lo material inauditas expresiones espirituales. Juega con símbolos y significaciones que nada tienen que ver con lo realizado- en el sentido material del fonema- y lo hace presionado por la atmósfera de una filosofía espiritualista (Buda y Confucio). Es también de destacar la influencia que ha sufrido de la estética japonesa, tanto en dibujo como en la utilización del color, sobre todo en la utilización de la gama de los azules, que tan evidentemente se deja ver en su obra. Es la misma obra que a través del autor penetra en tres estadios: el dibujo y la seguridad en líneas suaves, la aerografía- técnica realizada con pulverizaciones sucesivas de color- y la auto imposición de sus paisajes. Trata de acumular sensaciones que provengan de distintos campos del significado porque rehuye la rutina y la monotonía.
En Manuel encontramos al apasionado por el arte, al curioso y al creador infatigable. Y sobre todo vemos al hombre que tiende al cosmopolitismo a imagen renacentista. El mundo está hecho a medida del hombre que es también medida de todo; es el centro.
De todo esto sentimiento está impregnada su obra, que no peca de corta. Muestras suyas aparecen en museos como el Provincial de Cuenca, el de Murcia, el de Lugo, Museo de Bellas Artes-Contemporáneo de Granada, Museo Cau de la Costa Brava…También aparecen sus obras en colecciones particulares en Italia, Inglaterra, Australia, Polonia…
Su primera exposición fue en 1968 en los salones del Centro Artístico en su ciudad natal. Dos años más tarde obtiene el primer premio de pintura concedido por el Gobernador Civil de Granada. En 1972 sus exposiciones salen ya del ámbito provincial: sus muestras aparecen ahora en la Sala Diario “Pueblo”. A partir de entonces los premios a su labor se fueron sucediendo Premio Alonso Cano, Premio Villa de Palamós, y un largo etcétera. Habría que destacar las ilustraciones que para Hamamatsu realizó, como contacto con el Japón, que tanto influye en su obra. Sus más de treinta exposiciones han ido dejando por estas casas del arte muestra más que suficiente del buen quehacer del autodidacta granadino.
DIALOGO, SÍMBOLO, COLOR. Manuel Ruiz nace como pintor en 1965, formando parte de un grupo de jóvenes artistas granadinos que saltaron al arte desde el viejo y decano barrio del Albaicín, aunque su línea no se haya mantenido en lo típicamente albaicinero y granadino. Su primer bastón lo encuentra en el dibujo para resaltar el tratamiento de la línea, resaltar el tratamiento de la línea con trazos finos, gruesos y serpenteados; densifica cuando quiere lograr formas tridimensionales y buscar sombras, y otras veces combina partes punteadas con otras rayadas y retículas. Desarrolla un estilo muy suyo donde la tinta china se imprime vigorosamente dando a la luz procedimientos dibujísticos formales. Luego viene el color. Aplica variadas técnicas que logran un cromatismo intenso, como si corriera la suerte de un expresionismo. De esta forma, dibujo y color, se nos muestran hermanados, en perfecta sincronía. Como el mismo dice: “Procuro hacer de la obra algo distinto, hasta deformar el tema, si es preciso, a favor del resultado plástico”. En toda la labor de Manuel Ruiz se encuentra un fondo de diálogo, de comunicación, que es tan indispensable para que el autor se sienta enteramente realizado a través de su obra. Exige el que se considere, junto con los caracteres puramente formales los signos o símbolos que dotan de tema a la obra en cuestión. Desde esta perspectiva, los motivos iconográficos dan una mayor justificación a ese aunamiento entre dibujo y color revela su trabajo.
Manuel Ruiz es la fuerza de surgir motivos sin que le influya el que estos hubieran encontrado ya la vida en otros movimientos pictóricos de nuestro siglo; en su obra encontramos acentos surrealistas.
Su carácter inquieto y ávido de novedades, maneras y procedimientos, le empuja a descubrir, a probar todo lo que está a su alcance y a ensayarlo todo. Por eso cada una de sus muestras avisa de un carácter distinto una vez tomada seguridad en el campo que en algún momento fue desconocido por el granadino. Y en este andar, se lanza ahora a otra forma que conduce a lo rectamente representativo, postergado por el victorioso paso de la fantasía, del símbolo, de lo sólo imaginado.
Es el reinar de lo metafísico sobre lo puramente físico que rompe los encuadres empobrecedores para pasar a un ambiente sin sujeción. Otra gran preocupación en la obra de Manuel Ruiz es la belleza en la comunicación, y ha sido esto lo que le ha alejado de una posible caída en el abstractismo de poca monta. Siendo gran conocedor de los procedimientos clásicos, emplea, no obstante, otros nuevos que le llevan por unos derroteros en los que el color se revaloriza y toma fuerza con los brillos de los esmaltes vítreos, y de su “brocha” no salen ya pinceladas sino surcos y cabrilleos y otros efectos de luz que adjetivan la obra como ornamental-artística; es la misma obra que toma por sustantivo a las significaciones simbólicas. Queda así expuesto un gracioso exterior sobre el hondo sentido temático, donde el equilibrio se hace centro del cuerpo. Sus paisajes en azul conllevan una armonía que nos informa del mundo del movimiento centrífugo. Pero a pesar de esa intensa organización que representa la obra, toda ella perteneciendo al mundo de la sensibilidad, avanza hacia la pintura libre, a pintar cada día según las motivaciones sensoriales y afectivas que brotan del autor. Y lo hace siempre en función de una estética, porque, como el mismo artista dice, “nuestra época es de contrastes; yo soy de mi época, y a fin de cuentas lo que importa es el resultado como medio de expresión”. Es la integración del espectador con la obra y con el mundo del artista. Se trata de transportar los valores informativos al mundo plástico.
Su repertorio temático se amplía y pasa desde la problemática del hombre actual, hasta la tauromaquia, García Lorca… Y en los trabajos dedicados al también granadino ha logrado crear una de las más vivas y significativas imágenes del poeta. Sus telas han hecho revivir a personajes como Falla, Vivaldi…
Manuel Ruiz, vanguardista y surrealista, define su capacidad artística en torno a la esfera irracional del “yo”. Sin llegar a lo egocéntrico, es el artista que necesita sentir alegría al producir algo suyo, algo que le sea muy íntimo, apareciendo por esto en los dominios de los sentimientos y las intuiciones.

Antonio Morales - EDITOR.
Raúl Chavarri - DIRECTOR.
DIART. REVISTA ARTES VISUALES. Nº 6. NOVIEMBRE 1980. MADRID.

Diart- Madrid. Septiembre 1980

COLECTIVO 80. EN ALBOLOTE. GRANADA.

Arte en los pueblos.
Es reconfortante comprobar como una reactivación cultural, dormida durante años, se aviva en los pequeños pueblos, impulsada por el sentido cívico de sus Ayuntamientos, como es en este caso en la pequeña localidad de Albolote, cerca de Granada, que durante el mes de agosto presentó una varia muestra con el título de “Colectivo 80”, donde presentaron obras un grupo de cinco pintores granadinos: González Olóriz, Antonio Márquez Villegas, Manuel Ribas, Manuel Rodríguez y Manuel Ruiz.
La exposición que estuvo abierta del 21 al 24 de Agosto en el Salón de Sesiones de la Corporación Municipal, agrupó un total de treinta y cinco cuadros, y sobre el acontecimiento, escribió lo siguiente D. Antonio Calvo Castellón, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Granada:
En el contexto de las Bellas Artes la pintura ha gozado siempre de una gran capacidad de convocatoria, su propia naturaleza la convierte en un medio de expresión artística con indudable poder de captación. Muy acertadamente, el historiador del arte Pierre Francastel señala que el arte y los artistas alcanzan a amplias capas que creen no manifestar a su respecto más que indiferencia o ignorancia. Directa o indirecta la acción del arte se extiende, más o menos a toda la sociedad…; el cuadro es, en este sentido, vehículo idóneo de captación de atenciones ante esa llamada que indudablemente conlleva el lenguaje pictórico.
Es interesante que un grupo de pintores decidan presentar, en un misma muestra, una selección de sus obras con el ánimo de hacernos partícipes de sus inquietudes; dejando constancia, en definitiva, de un reto que constituye el quehacer diario en la búsqueda de nuevos planteamientos artísticos. Con ese aldabonazo a la opinión pública tratan, en cierta manera, de despertad nuestro interés hacia ese mundo de imágenes, por ellos creado, que espera ser descubierto por la mirada a veces crítica, o simplemente contemplativa- reconocimiento – de cada uno de los visitantes, según su formación artística. Sin duda, en uno u otro caso, el resultado de la lectura será distinto y por tanto la comprensión; pero la obra habrá cubierto una de sus facetas más significativas, ponerse en contacto con ese entorno social que es su hipotético destinatario. Como apunta Herbert Read , “la práctica y el disfrute del arte son fenómenos individuales, el arte nace como una actividad solidaria, y sólo en la medida que la sociedad reconoce y absorbe estas unidades de experiencias, el arte se incorpora a la fábrica social”. Recogemos a continuación comentario crítico de MANUEL RUIZ RUIZ: Antes de comenzar cada obra es consciente del reto que supone la superficie recién imprimida del lienzo o de la tabla; un desafío a su sensibilidad y en definitiva, a su capacidad creadora. Su afán de búsqueda le lleva a ensayar constantemente nuevas soluciones técnicas que canalicen su intencionalidad artística, experiencias de base que son el auténtico vehículo expresivo de la creatividad. De esta forma hace realidad un mundo de inquietudes, experiencias y vivencias íntimas que progresivamente van materializándose en sus obras.
Uno de los apoyos más sólidos, es su habilidad como dibujante, de aquí que algunos de sus diseños destaquen por la gama variada del trazo y por la riqueza de posibilidades extraídas de las distintas valoraciones de las líneas. El color es la otra gran vertiente de la obra de Manuel Ruiz, puedo afirmar sin miedo a equivocarme, que es un auténtico enamorado del color. A lo largo de su obra asistimos a una auténtica sinfonía cromática donde las tonalidades vivas y de gran entidad colorista se logran a través de las más varias posibilidades que le brindan su ingenio y el dominio de los recursos técnicos. Antonio Calvo Castellón. Profesor de Arte, Universidad de Granada.

DIART. REVISTA DE ARTES VISUALES. Nº 4. SEPTIEMBRE 1980. MADRID.

Pavel Korbe

Esperanto. Con motivo de la Exposición de Manuel Ruiz Ruiz. Celebrada en el XLI a Hipana Esperanto Kongreso.
Universidad de Murcia. Ekspozicio Manuel Ruiz. 1981.

M.Pavel Korbel al arta mondo de Manuel Ruiz.
La okulo penetras en la profundeco de nemateria mondo,
aventurigâs preter la formoj de l´mondo de la sajnoj.
Kaj via peniko faras videbla la sensación, la percepton
kiujn oni eksperimentas je la malkovro de nova dimensio,
kaj, je ciu tusô oni progresas sur la artisma pado.
La tero kunigas kun la cielo,
kaj lasas ekvidi la movadon de l´kosmikaj sferoj,
kiuj klinigas al gî.
Gi banigas en la Kosmo kaj ungigâs en kuneca tuteco.
Vocmoduladoj foje pacemaj aû dramecaj antigas mian orelon.
Via kreativa impulso kaj via artista sercado alvenis
al mi en ilia tuta pureco, sen koncensioj.
Via akriga sensiveco por la koloroj kaj ilia harmonio.
Situigas pretere la pereema substanco,
kaj etendigas en esfero je sekretaj dimensioj,
kaj ankoraû nekonataj, kiel se vi volus esprimi tion kio
estas malantaû la ajoj kaj la eventoj,
tion kio estas esenca kaj nepereema.
La senigo de formoj kondukas nin nerezisteble.
Mi estas perceptinta ce vi potencan konsciencon,
kiu enradikigas en la koro de la humana sperto,
kies celo etendigas en la nekonscio,
kaj faras vivri ce gi la tutan sumon de la pasinteco,
por trabori nova vojon.
Tra la interna liberesco,
progresigas al nova konscienco,
kiu renversas, kiu vekas ciujn
kiuj estas atentaj al gia voco.
Oni iradas al nekonatamondo kun fervolo kaj intima konvinko.
Oni renkontas fifine la “pratipoj” en gia unua esenco.

M. Pavel Korbe.
Laûzano. Svisio.

Presentación Manuel Ruiz

Presentación realizada por Manuel Ruiz.
Exposición en Galería Arte Melía de Granada 1978.

Con un conjunto de figuras, colores, volúmenes se comienza una muestra artística. Una serie de datos se imprimen en un catálogo. Aparecen los visitantes, catálogo en mano, hojean, miran, releen… Después se marchan tan vacios o tan llenos como entraron, una vez más en la calle son absorbidos por sus intereses y abstraídos por sus problemas que en realidad no tienen nada que ver con el arte.
Pero ¿por qué vinieron? El hombre que podía haber dicho algo, no habla… ¿Cada uno de los cuadros encierra misteriosamente toda una vida, horas de dudas, entusiasmos, sueños…? El artista se encuentra una vez más, solo. Los sonidos internos son los únicos que escucha, los tonos de los colores se dispersan parar vida al artista que lucha con ese vacío.
Ocurre con frecuencia que el artista que busca después de su trabajo la recompensa material, termina por caer en el arte materialista desprovisto de sentido; la codicia se convierte en su meta. Se da con frecuencia que las oscuras razones por las que todo movimiento progresivo ascendente tenga que realizarse a través de malos momentos o dificultades, y cuando se ha alcanzado una etapa apartándose las piedras del camino, una mano lanza a este camino con nuevos bloques de piedra que parecen cerrarlo todo por completo.
Es entonces cuando aparece el arte, también el artista como un receptáculo de sensaciones, un cerebro, un aparato registrador.
El artista con sus contenidos elabora los momentos de una vida interior, profunda, llenas de un aspecto preciso, se convierte entonces en una abstracción fría y yerma. Surge la forma de una obra de arte y con ella la solución original, no por el contenido ni la materia sino por el placer que el artista experimenta al superarlas.
Con un estado atónico aparecen una serie de imágenes, el momento por el que pasan es irreal y solo el recuerdo con las sensaciones, se petrifican en la realidad. Referente a su estética siempre me ha parecido absurdo basar una estética para que se compre o se venda, sólo vale para mí la libertad absoluta en el grafismo.
El artista debe sentir una gran alegría por producir algo suyo, algo que le sea muy íntimo, de lo que pueda decir que es suyo, apareciendo en un campo de acción que es la esfera de nuestros sentimientos de nuestras intuiciones. Todo se encuentra bajo la dependencia de la imaginación que todos sus tesoros escondidos afloran las ideas artísticas colaboradoras en la construcción de la pirámide espiritual que un día llegue hasta la liberación del arte.

Manuel Ruiz
12 de Marzo de 1978.

Marino Antequera

MANUEL RUIZ.

Un pintor eminentemente granadino, surgido de un grupo de artistas jóvenes que tuvo el viejo barrio del Albaicín como símbolo y lema en 1965. Manuel Ruiz se lanza al ahora creciente aluvión de las exposiciones: No se han mantenido las suyas adecuadas a los orígenes del pintor, típicamente albaicineras y granadinas como pudieran ser éstas.
Carácter inquieto y afanoso de novedades y asuntos, maneras y procedimientos le obliga a probarlo todo, a ensayarlo todo y cada una de sus muestras ha tenido un carácter diferente.
En seguimiento de estos caracteres y preferencias tornadizos, ahora se lanza como siempre, con “bien renovado concepto pictórico” a una nueva exposición en la que lo rectamente representativo se posterga para dar paso a la fantasía, al símbolo, a lo sólo imaginado. Claro está que esta preterición de lo físico por lo metafísico da de lado a muchas barreras y contenciones y en este ambiente sin sujeción se encuentra a su gusto Manuel Ruiz.
No se crea, por lo que antecede, que al pintor le sujeta un arte colmado de trascendencia, de símbolo. Le preocupa grandemente la belleza de su lenguaje artístico. Sin esta preocupación, hubiese caído en ese abstractismo chabacano y grosero en el que tantos pintores jóvenes se han hundido: en el de la aspillera, el tizne y los pegotes de cemento y escayola, para no sentirse embarazados en la riqueza de recursos del óleo o la belleza del pastel o la acuarela y lanzarse a nuevos procedimientos cuanto más groseros y negativos mejor.
Manuel Ruiz por el contrario, conoce las posibilidades de los procedimientos clásicos y no contento con el prestigio y la hermosura de ellos, emplea otros en los que el color se “revaloriza” y exalta con brillos de esmalte vítreo y la pincelada es sustituida por cabrilleos, surcos y derrames de color-luz que dotan a la pintura de un poderoso fin ornamental- artístico, superpuestos a significados simbólicas.
Pintura tan honda de sentido, como de exterior gracioso y lleno de encanto, ha de lograr para su autor no fáciles éxitos de público, sino además, aprecios por una pintura que, con decir mucho, lo expresa en lenguaje grato y gustosamente aderezado.

Marino Antequera
CRÍTICO DE ARTE. Exposición Galería Arte Meliá.12-21 Marzo.1978.Granada.

R.E.C. (Ideal - Junio 2009)

UN MAESTRO EN EL AÑO DEL CIERVO: MANUEL RUIZ.

Los términos polisémicos a veces generan una dificultad: el lector debe escoger el significado a aplicar en un texto concreto. Pero en ocasiones el doble significado de una palabra se puede aplicar a una misma persona. Es el caso de don Manuel Ruiz Ruiz y el concepto “maestro”. Manuel Ruiz es maestro por formación en la Universidad de Granada, maestro por su carrera profesional en el Ave- María y en la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, pero a Manuel Ruiz también se le puede aplicar el concepto maestro entendiéndolo como “persona que enseña una ciencia, arte u oficio” y “persona de mérito relevante entre las de su clase”, ambas definiciones formales de la Real Academia de la Lengua.
Este año 2009, tras más de 35 años de trayectoria en la educación, se nos jubila nuestro maestro Manolo Ruiz. Su experiencia laboral se divide en dos periodos. El primero corresponde con sus años de maestro de aula, de colegio, que se desperdigan por varios centros educativos de nuestra provincia, en unos tiempos , los años 70, donde la cuestión educativa no presentaba unas perspectivas muy boyantes, ni halagüeñas. Su paso por la Escuelas del Ave-María y por algunos colegios rurales , u otros de difícil desempeño, como el Colegio “La Paz” en Cartuja, le trajo multitud de anécdotas, recuerdos, engaños y desengaños, aunque por lo que cuenta , parece que en su mochila abundan, sobre todo, las relaciones humanas y la búsqueda de la conexión entre la educación y el arte: los sinsabores se los llevó el olvido.
Algunos conocimos a Manolo a principio de los años 80 de aquel ya lejano siglo XX, allá por 1983 cuando, impartía (de forma desinteresada), cursos de manualidades, para los que éramos aspirantes a educadores. Ya, desde entonces, nos llamó la atención su humanidad, su respeto hacía “aquellos chalados” que le acosábamos a preguntas (quizás hasta llegar a la impertinencia) y, casi siempre interrumpíamos sus explicaciones… impidiéndole llegar al final de la sesión prevista. La preocupación por nuestro aprovechamiento, constante,… y su paciencia infinita, conseguían frutos de diverso calibre, aunque siempre veíamos algo productivo () y él también.
Patrimonio: En las dos últimas décadas la carrera profesional de Manolo Ruiz se ha centrado en la divulgación del Patrimonio, ha ejercido como Coordinador del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de la Junta de Andalucía en Granada. Un puesto que pareciera diseñado de modo específico para un profesional con el perfil y las capacidades de Manolo Ruiz. En un organismo que depende de la Consejería de Educación y de la Consejería de Cultura, un responsable del mismo que es a la vez maestro, artista, pintor artístico y crítico de arte. El ser coordinador del Gabinete le permitió ampliar sus funciones de maestro, dejó de ser “sólo” maestro de niños y niñas en una escuela, pasando a trabajar en la educación de los niños y niñas de todos los centros educativos de la provincia. Durante los años en el Gabinete, Manolo Ruiz ha participado en la infinidad de materiales didácticos sobre el patrimonio granadino: sobre la Alpujarra, sobre la Alhambra, los distintos monumentos de Granada y sus pueblos o sobre su amado barrio albaicinero.
Manolo seguiremos contando contigo, aprovechamos para recordarte que el próximo sábado, o el siguiente, tenemos una salida con un grupo de docentes y nos hace falta que nos expliques… Por cierto Manolo, al comienzo de este texto había una parte que buscaba darte que pensar, el título. Un cultismo como uno de los que uno puede aprender caminando contigo. El año del ciervo es la traducción literaria de la palabra jubileo en hebreo, su origen etimológico.
Apunte. El pintor del “granadinísmo”.
Volviendo a las polisemias del principio, ahora Manolo Ruiz, y María Angustias, su esposa, y sus hijos Manolo y Pablo, y nosotros con ellos, celebramos su jubilación. Jubilación entendida como el fín de su carrera en el cuerpo de maestros, pero entendida también como celebración, jubileo, por toda una modélica carrera profesional en la enseñanza.
Y es que Manolo Ruiz además de enseñante es artista de prestigio, conocido como el pintor del “granadinismo”. Con una trayectoria artística iniciada incluso antes que su trayectoria educativa, y que le ha llevado a que su nombre sea conocido en países tan lejanos como Cuba o Japón, formar parte de la Sociedad de Bellas Artes de Béziers o ser nombrado Embajador de las Artes y las Letras por el C.I.A.L de Long en Francia.
El eje conductor en esta larga carrera artística ha sido potenciar y exportar la esencia de “su” Granada, a la vez que ha tratado de enlazar arte y educación. La suya es una visión artística de Granada que sobrepasa los tópicos del romanticismo y que reinterpreta, a través de su prisma personal, los sentimientos, los espacios y los monumentos clave del patrimonio granadino, musulmán y cristiano.
ón a la tarea de puesta en valor y difusión del patrimonio local es inmensa en sus dos carreras profesionales: la de educador y la de artista, a la vez que ha servido de conexión entre los dos.

R.E.C. Granada.
Diario Ideal- Ideal en Clase .Granada Nº 35, miércoles 24 de Junio 2009.

Ignacio Frías

Un canto espiritual a la luz y el color.
El pintor y crítico de arte granadino, Manuel Ruiz Ruiz, muestra una selección de obras en Caja Granada.

En la novela “Como agua para chocolate” cuando le preguntan a la protagonista por la receta de algunos de sus manjares, siempre contesta: “Esta hecho con mucho amor”. Esa fórmula es la que emplea Manuel Ruiz Ruiz en su pintura. Sus obras son un bello y colorista canto de amor a la Granada que le vio nacer.
A Manuel Ruiz Ruiz le gusta experimentar con materiales y pigmentos, abrir nuevas vías estéticas, indagar, gozar, fracasar, triunfar. Nunca ha necesitado la pintura para vivir, pero vive para ella. Y por más que innova, su trayectoria es coherente. El botón de muestra puede verse en la exposición que inauguró ayer en la Sala de Caja Granada. No es una antológica propiamente dicha, pero sí una selección de diferentes etapas pictóricas. Uno de los cuadros que muestra, realizado sobre un soporte de arena de la playa de Salobreña, lavada y aglomerada, lo pintó cuando tenía 17 años, y en él se percibe la esencia de lo que iba a ser toda su posterior producción pictórica. De ahí la coherencia.
“Algunas de mis obras parecen esmaltes y, de hecho, se pueden tocar. A mi gusta quela gente toque mis cuadros. Utilizo una técnica mixta a base de colas y polvo de mármol y de vidrio, y luego están pintados con pintura de esmalte”, comenta el pintor.
Esa semejanza de sus cuadros con la cerámica esmaltada le ha traído algún problema, En cierta ocasión, Manuel Ruiz Ruiz presentó una de sus obras a un concurso de Barcelona y fue desestimada porque no se admitían cerámicas. Y de nada sirvió que el pintor esa técnica estaba realizada sobre un lienzo.
Otra cualidad que define la obra de Manuel Ruiz Ruiz es el uso de colores muy vivos, tanto fríos como cálidos que, a su vez, son un canto espiritual, sin necesidad de pasar por Ávila, a la luz. “La vida sin color sería muy aburrida. El color es la alegría de vivir”, puntualiza el pintor. Su experimentación afecta tanto al soporte como al pigmento y la anilina también es una gran aliada.
La selección que muestra en Jaén reúne motivos de mucho dibujo, como una serie sobre iglesias granadinas, con otros basados en el mundo árabe, las celosías y artesonados mudéjares que se repiten una y otra vez a lo largo y ancho de sus obras.

Ignacio Frías.
Exposición: Del sol a las estrellas (A la Intemperie).
Diario Jaén. Viernes 25 de marzo de 2.011.

Antonio Morales

Manuel Ruiz.
Sala Mariana Pineda. Granada.

“Granada en mi Memoria” es una exposición de Manuel Ruiz Ruiz en la que se recoge una serie de obras en las que el autor hace destacar las bellezas patrimoniales de la capital de la Alhambra. No es una exposición retrospectiva, es una muestra más del artista, de amor por su ciudad natal. Aunque actualmente la pintura de Manuel Ruiz se encamina por otras líneas artísticas dentro de la investigación y nuevas tendencias siempre tendrá el común denominador del “granadinísmo”. En esta muestra plasma aquellos bocetos, apuntes, obras no definitivas de sus itinerarios por la ciudad que realizara por los años setenta. Hoy los recupera de su cuaderno de “memoria” trabajando sobre ellos para ofrecernos una Granada de hace casi treinta años en una innovación plástica actual plena de color y sugerencias para mentalizarnos ante un paisaje granadino ca vez más deteriorado. Es un reclamar o una llamada de atención para conservar, cuidar y proteger ese patrimonio.
Otro de los motivos de esta exposición es su vinculación a esta Sala de Arte Mariana Pineda con la que el autor ha tenido una relación especial desde su creación, con las personas que durante muchos años la dirigieron y realizaron una magnífica labor y como otras muchas cosas del autor quedará en su “Memoria”. (Esta sala se clausuró definitivamente con la exposición de Manuel Ruiz).

Antonio Morales.
Director Revista “Correo del Arte” Nº 147.Diciembre. Enero 1999. Madrid.

Juan José Alcaráz

Manuel Ruiz. Poeta de los pinceles.

Si la firma de Manuel Ruiz aparece frecuentemente en nuestras páginas, no por ello debemos de olvidar su prolífica actividad en lo que es su verdadera y sentida profesión: la de artista- pintor. Y curiosamente, un artista al que, lamentablemente, al menos para los que nos sentimos chauvinístas, y perdónenos el término, es más conocido fuera que dentro de nuestras fronteras. Son, ¡que le vamos a hacer! , querido Manolo, cosas de este país, que importa mitos y pregona las falsas virtudes de los cantamañanas de siempre, porque antes y ahora supieron engancharse a la teta de la vaca. Leo en el diario IDEAL de tu tierra granadina, donde vives o malvives de los pinceles, dedicándote a la enseñanza para poder llevar el pan a tu casa, un artículo breve pero significativo de Martínez Perea, que no me resisto a pasar por alto y que dice textualmente “Manuel Ruiz tiene también mucho de poeta aunque su poesía se canaliza a través de los pinceles.
Además,a juzgar por su extraordinaria actividad, las musas le deben inspirar continuamente, porque Manuel Ruiz, su pintura, sigue itinerante por el mundo, si bien es verdad que últimamente parece haberle tomado afecto a Francia, donde el pintor granadino está cosechando importantes éxitos. Tras su celebrada exposición en la Galería San Ángel, de México, auspiciada por la Alianza Francesa, la pintura de Manuel Ruiz viajó hasta Ceuta, desde donde se proyectó a uno de los más importantes salones de arte de Francia, el Gran Salón de Arte Primavera en Picardie, al que ha accedido merced a dos premios; el de la Banca Lyonesa y el del Centro Internacional de las Artes y las Letras de Doullens, galardón este último obtenido por concesión de Roger Mäes. La versión francesa de Manuel Ruiz también se escribe con la palabra éxito”. Sigo leyendo, ahora en otro periódico de Granada, el diario PATRIA, que preparas una carpeta con tus dibujos para Italia, Francia y México. Yo los conozco y son magníficas semblanzas de personajes famosos: García Lorca, Falla, Miguel Hernández, Dalí, Picasso… Has captado en cada uno de ellos la plena personalidad del protagonista, sin sublimaciones surrealistas, poniendo adjetivos gráficos certeros y expresivos. ¡Enhorabuena!.
También leo tu lista de proyectos inmediatos y es que, Manolo, ¡no paras! Veamos… Exposición en una ciudad cercana a París, luego Italia. Te pregunta el colega la razón de que expongas casi siempre fuera, y le respondes que… “Me desenvuelvo mejor. Yo no se si dentro del campo granadino estoy algo quemado, pero el caso es que, efectivamente, fuera de Granada, obtengo mejores éxitos…” Quizá aquí se está acostumbrado a un tipo de pintura. Mi campo es la aerografía. Son técnicas nuevas que puedo explicarlas resumiendo que son unas cerámicas en frio. Yo he aprendido mucho realizando estudios aztecas…”
Esta es la otra cara de la moneda de Manuel Ruiz, colaborador habitual en nuestras páginas, embajador extraordinario de nuestra revista en la capital de la Alhambra.

Juan José Alcaráz.
Revista Correo del Arte .Revista de Artes Plásticas .Nº 7 Abril 1983. Madrid.

Egas Francisco

O granadino Manuel Ruiz.

Meu amigo, o artista plástico e crítico de arte español Manuel Ruiz Ruiz, através da correspondencia que há dois ános mantemos, além do valioso conteúdo das cartas, tem me enviado revistas de arte de grande valor cultural, tal como a curiosa revista “Ahorros de Granada”.
O número da revista é inteiramente dedicado ao trabalho social e artístico do granadino Manuel Ruiz Ruiz, que acabara de organizar e montar uma grande exposiçao de pintura, desenho , escultura, cerámica e gravura, da qual um grande percentual reverte em beneficiode uma causa social, os chamados “Fondos Artisticos” de la Caja Provincial de Ahorros de Granada. Da exposiçâo, além de pinturas do próprio Ruiz Ruiz, contam trrabalhos que se manifestam nas mais diversas técnicas e expressam as mais variadas tendencias artísticas. Há também imagens, esculturas, vasos de valor histórico apresentados por antiquarios ou por particulares. A Caja Provincial é uma entidade cultural que freqüentemente promove exposiçâo de artistas de valor reconhecido, mas tem como principal finalidade a educaçâo e o lançamento de artistas jovens. Basta dizer que a Galeria de Mariana Pineda, nascida com a primeira oficina de Cajas, no ano de 1988, já havia celebrado mais de duzentas mostras com a participaçâo de duzento e cinqüenta artistas.
O pintor Ruiz Ruiz é um granadino de pouco mais de trinta e oito anos, olhos escuros, intensos e vivos, nariz adunco, tez clara e cabelos negros. Reúne á inteligencia e ao talento uma grande generosidade e, por isso, está sempre se preocupando com os problemas do homem e o destino da humanidade. Isso se tradu no seu trabalho , nâo apenas sob o ponto de vista gráfico, mas sobretudo na importancia do trablho social que desenvolv na Espanha. Dominando varias técnicas, sempre de um modo transparente e surreal, faz uma arte figurativa fiel ás suas origens. Desde 1977, vem se firmado como artista e como crítico na Espanha. He demais países europeus. Ministrou varios cursos de arte no Instituto de Ciências da Educaçâo, tratando temas específicos sobre criatividade e técnicas artísticas. Foi nomeado colaborador dos museus de Belas Artes de Granada, Museu de Arte Moderna de Ayllón, Zabaleta, Segorbe, Museu de Cuenca e Museu de Murcia. É membro ativo da Societé Académique D´education et D´encouragement (arts, sciences, lettres de París). É membro ativo da Academia Internacional de Lutéce, París. Pertenece á sociedaded de Bélas Artes de Beziers, na França, é embaixador das Artes e Letras pelo CIAL en Long, na França e ainda membro de honra da Sociedade Artística Erbese a mais antiga e importante da Italia. Perteneceá “Asociación Española dee Críticos de Arte”, tendo seus trabalhos publicados em revistas e jornais da Espanha e demais países europeus.

Egas Francisco.
Artes Plásticas. Campinas. Brasil.

Antonio Morales (Octubre 1981)

Encuentros. Manuel Ruiz o la incansable búsqueda de la esperanza.

Me encuentro en Granada, al pie de las almenadas murallas de la Alhambra, donde los frondosos bosques y el agua que discurre por las múltiples acequias y fuentes despejan el riguroso calor de la canícula: los mismos caminos, idénticos aposentos, por los que deambuló Washington Irving, el escritor que mejor supo retratar este vestigio de la presencia árabe en España, ahora lleno de turistas que van y vienen, muchas veces mirando sin ver, pero sensibilizando con sus cámaras fotográficas cada rincón de este palacio de ensueño. A pesar de esa invasión pacífica, del guirigay de voces extrañas que se mezclan con el canto de las cigarras, el rumor del agua, el trino de los pájaros y el crepitar de las ramas cargadas de hojas de los árboles, quien busca, encuentra también el lugar de placidero silencio, para meditar, para conversar.
Manolo me ha llevado hasta allí, a un solitario rincón que aún recuerda leyendas lejanas, frente por frente a ese otro monumento universal que es el barrio del Albaicín, con sus casas y cuevas blancas captando desde la orilla del Darro hasta cumbre de ese monte intensamente poblado, como si trataran de alcanzar el cielo.
Manolo es granadino, lo que no sería poco importante si no fuera porque es además, pintor. Granadino y pintor, dos cualidades que determinan ya la estrella de este hombre, un hombre joven, treinta y dos años, que vive de la docencia y dedica sus ocios a lo que más ama: la pintura. Si no existiera ya una tradición de artistas granadino, sería difícil explicar el misterio de su presencia en esta ciudad de un artista de su talento, lamentablemente conocido en otros países- como Francia e Italia- que en su propio país.
Una política cultural miope y de pretensiones enanas, que ensalza a los fantasmones de turno, y más si viven precedidos de los halagos de fuera y por los santones de una élite crítica que sólo se digna posar sus miradas en sus cotos particulares y comprometidos de Madrid y Barcelona, nos da la clave. Pero el hecho está aquí, en esta capital andaluza que siente Manolo en lo más profundo de sus entresijos, donde recibe la luz y el aire que respira, por donde sus pasos de caminante y buscador de verdades discurren sin prisa por sendas una vez y otra vez marcadas por su huella de artista solitario y continuamente abierto a la esperanza de inéditos encuentros.
-¿Compensa, Manolo, el esfuerzo de un artista, de cualquier artista, en Granada, o en otra pequeña ciudad donde no existe una proyección cultural de cara al mercado del arte?.
-Sí, en lo íntimo, en lo que tiene de escenario para producir con serenidad, para encontrar nuevos caminos sin presiones de nadie, pero no para hallar las sendas de una comercialización que sea estimulante, y no me estoy refiriendo a lo que de crematístico tenga, sino al saber que el esfuerzo realizado ha sido entendido y es apreciado en todo lo que de valor íntimo tiene para el artista. Porque Granada es una ciudad de contrastes y las anécdotas que a un artista le surgen en una exposición son vario pintas. Desde los visitantes que aparecen muy clásicamente vestidos y enjoyados y sacan del bolsillo una cuerdecita, con el fin de encontrar un cuadro de tal o cual dimensión que les encaje en una pared que tienen desnuda en su casa, o quienes desean cambiar el marco de la obra porque dicen que no hace juego con las cortinas, y entonces tendrían que poner unas nuevas, hasta el que, gustándole la obra, me dice que no, al final, porque todas las que colecciona tienen la firma en negro y la mía aparece en azul. Lógicamente te enojas y, cortésmente los mandas a la porra. ¡Y luego dicen que los artistas somos raros!.
- No obstante, Manolo, esto debe de ocurrir, y de hecho ocurre, en todas partes y a todos los artistas.
-Bueno, como te decía, éstos son casos anecdóticos, porque otro público sabe comportarse y entiende, aunque éstos son los menos. Pero no deja de ser una auténtica desgracia verse rodeado de estas personas para quien no influye el esfuerzo de cada día. Mucho se habla de la crisis de la energía, pero la peor de todas las crisis es la de los valores humanos.
-Cambiando de tercio, ¿qué opinión te merece la crítica?
-Siempre he entendido que hacer una crítica es algo complicado, y que quienes están más capacitados para hacerla, o el comentario de una obra, debieran ser los propios artistas, es decir aquellas personas que viven del arte, que saben hacer las cosas, no aquellas que por determinadas circunstancias escogen esto de escribir arte de los demás, porque en realidad, y en muchas ocasiones, son artistas frustrados que quieren salvar su “ego” manifestando así su incapacidad para muchas cosas, o bien hacerse de una colección de pintura a cambio de unas letras. También entiendo y creo que hay buenos críticos, que son personas honradas que viven el arte, pero éstas son uno entre mil. Acepto una crítica siempre que sea constructiva y objetiva, y no me cierro a la opinión ajena por aquello de que “cuatro ojos ven mejor que dos”… A veces uno piensa dejarlo todo, pero la vocación y la propia supervivencia en el arte me ayudan a luchar y seguir adelante.
-¿Te planteas frecuentemente esta problemática?
- Siempre que preparo una exposición, al final de la misma, suelo hacer un “balance”, no económico, sino más bien psicológico y sociológico de todo lo acaecido durante el tiempo en que la obra ha estado colgada.
-En este caso, la exposición a que se ha referido Manolo Ruiz es la realizada del 8 al 30 de mayo en el Museo Casa de los Tiros, uno de los lugares más bonitos que hay en Granada. Es un casón del siglo XVI, situado en uno de los lugares más hermosos y románticos de la ciudad, con un pequeño claustro y, en la parte izquierda, una sala de exposiciones que lleva el nombre de una de las personas que más hizo por el arte: Gallego Burín.
-Ha sido la primera vez en mi vida –continúa relatándome Manolo- donde en la actividad artística he encontrado un ambiente gratamente “extraño” y subrayo lo de “extraño”, pues resulta raro en este mundo artístico que nos rodea encontrarse con auténticas personas tan interesadas por el arte; más aún, por los problemas que a todo artista nos circundan. La semana anterior a la apertura fue dura, trabajando en el montaje de la obra hasta alta horas de la madrugada, lo que hizo que no me encontrase solo como en otras muchas ocasiones, y desde su director- Enrique Pareja- , el subdirector- Francisco González de la Oliva- al último de los colaboradores, me prestaron una ayuda tan valiosa que no creo se me vuelva a presentar en otras exposiciones. Allí, todos estos amigos colocaban cuadros daban sus opiniones, arreglaban focos, bajaban y subían a las escaleras una y mil veces, y todo desinteresadamente.
En total , Manuel Ruiz presentó 54 obras, algunas de ellas de gran formato- murales de 3,20 x 2,70 metros-, es el esfuerzo de dieciocho meses, la ilusión continuamente renovada de este hombre que prefiere que digan de él que es un artista que trabaja a que es un trabajador del arte. En su mente siempre brilla la estrella de una nueva búsqueda y la esperanza de un hallazgo, la inquietud por experimentar nuevos materiales, diferentes composiciones e inéditas pinceladas. Un bullir incesante de ideas que fraguan en su taller de luchador nato que aprende cada día, de cada trazo, de cada mezcla, y que le llevan a incursionar en nuevos ismos, en nuevas aventuras estéticas, puesta la mente siempre en dirección a una ,única meta: la belleza.
-¿Qué piensan los demás artistas y que piensas tu de ellos?
-Todo lo malo que acontece en el mundo artístico lo encuentro hasta lógico por el hecho que existe de la poca unión que hay entre todos nosotros. Parece mentira que en un mundo como el del arte, donde todo es sensibilidad y belleza, exista el contrapunto de la envidia, la rencilla y el menosprecio a la obra ajena. Cada uno en el arte hace “lo que puede” y la obra debe ser valorada siempre positivamente, respetando el trabajo de los demás y apoyándonos unos a otros. No obstante, este mundillo es problemático, no admite cooperación y cada cual va a lo suyo, menospreciando al que comienza y, si se ve a algún colega con problemas de trabajo, tratamos de hundirlo de una vez para que sí sea un adversario menos. De esta forma estamos traicionando continuamente el arte. Luego hay artistas que “entran por el aro”, que se venden, se prostituyen, regalan una obra por una crítica o un reportaje televisivo, defraudan a las personas vendiendo a precios considerables en las galerías y copias de las mismas obras aparecen en las tiendas comerciales firmadas con seudónimo, e incluso las obras originales que no pudieran vender antes. Y artistas cuyas obras son realizadas por “negros” y que luego firman. O grabadores que comercializan sus grabados falsificando la numeración, o las dan como prueba de artista. O todos aquellos que se las dan como “maestros- genios”, desconociendo la escalera del arte y trabajo de subir cada peldaño. Todos, en conjunto, son los que hunden el arte y crean un clima de desconfianza en torno al trabajo honrado y profesional. El artista, antes que nada, debe ser honrado y honesto con su trabajo, social y humanamente. Nuestro lenguaje no tiene fronteras, y la unión nos haría más felices, pues nuestra única meta es la belleza. Unidos, venceríamos todos los obstáculos, pues nuestra responsabilidad es grande y nos han dado la gracia de un lenguaje universal, de un vehículo de cultura. ¡Hagamos de él un vehículo de unión y compañerismo que sirva para el desarrollo de nuestra cultura y el fomento de los valores personales y humanos!.
-¿Eres, Manolo, un artista sociable?
-Sí, cuando encuentro la amistad y la comprensión que estoy dispuesto a dar. Pero yo estoy totalmente desligado de los cotilleos sociales. Lo único que me preocupa es trabajar e investigar en mi trabajo.
- Una dedicación que tiene sus compensaciones, como ese premio- uno más- que acabas de conseguir recientemente en Italia.
- Si, efectivamente, he tenido el honor de ser galardonado con el Primer Premio “Cittá de Corato”, en Bari, donde se celebra una de las muestras más interesantes de Italia. Nos presentamos setenta y dos artistas con un total de 120 obras, todos ellos italianos e internacionales de reconocida valía. Como puede suponer, este reconocimiento, aún lejos de mi tierra fue una gran satisfacción.
No es ésta la primera ocasión en que Manuel Ruiz es premiado en Italia, donde su nombre ha alcanzado una notable cotización. Recordamos que también obtuvo el premio Pro Loco Quadratum, en la XII Mostra del Pendio. También su obra figura en los siguientes museos: provincial de Cuenca, provincial de Murcia, Zabaleta de Quesada, Arte Actual de Ayllón, San Telmo de San Sebastián, Roncesvalles, provincial de Pontevedra, provincial de Lugo, provincial de Valdepeñas, Cau de la Costa Brava, provincial de Segovia, Arte Contemporáneo de Granada, Fundación M. Marsá de Palamós, Internacional de Arte Contemporáneo de Arrecife-Canarias-,Nacional de Artes Decorativas de Madrid, provincial de Ávila, y en Italia, en el Museo Cívico Mazara, del Palazzo dei Cavalieri de Malta de Sicilia, y en el Museo Ospedale Civile S. Lorenzo, en Valdagno, Vicenza. Además, en las colecciones de la Excma. Diputación de Granada y en la de Córdoba- Palacio de la Merced- y en las colecciones extranjeras de Kirman y Sultz, de Nueva York, y en varias de Italia, Francia, Inglaterra, Austria, Portugal, Polonia, etc …
En la búsqueda continua de un nuevo lenguaje pictórico a que hemos hecho referencia, la obra de Manuel Ruiz se orienta observando e interpretando todo el camino hasta el último momento recorrido, pero manteniendo siempre unas constantes esenciales que constituyen el centro ideológico de su concepción plástica, que en su trasfondo es de carácter surreal y alegórica, en la que las figuras o elementos que conforman sus cuadros se nutren de un significativo lirismo ampliando la dimensión surreal de su concepción originaria. José Lupiañez, buen conocedor de su quehacer, ha dicho: “Podría establecerse que la dicción acumulativa, la expresión en la expresividad acumulativa, define categóricamente la creación de este autor. En realidad se trata de una visión integradora de elementos dispares que se unen por la voluntad del artista para lograr el efecto plástico pretendido.
Las composiciones se orquestan fieles a dos criterios primordiales: de una parte, se concibe el conjunto como una masa integradora que abarca el eje central del cuadro y casi su totalidad, en la que se asocian vertiginosamente estos componentes más o menos variables de connotaciones simbólicas. Por otra parte, existe la dicción más abierta, en la que el pintor permite una cierta espacialidad, a pesar de la preponderancia de los planos. Las obras que responden a este segundo criterio dan pie a una más libre realización plástica, puesto que no solo, se prescinde del enmarque- como en las anteriores- sino que se sueltan la imaginación y la emotividad con resultados de un fuerte impacto lírico. En las primeras, lo acumulativo nos remite a planteamientos dibujísticos de alto nivel, con distorsiones y recreaciones similares a la obra gráfica de un Goñi , por ejemplo. En el segundo caso, la dicción plástica es más claramente surreal, o por lo menos se sirve de su fórmula expositiva más lineal, más durativa.
Y añade: “Si dos son los criterios selectivos primordiales a la hora de organizar el entramado de las tablas y los dibujos, todos ellos ( a excepción de la última etapa de mayor experimentación matérica y de más alto índice de abstracción), se resuelven en un diálogo de elementos constitutivos que podrían inventarse de forma general. En principio, existe un intercambio plástico cromático, entre la figura o la recreación de una base figurativa, con el paisaje o con el fondo. Los cuadros de Manuel Ruiz comportan, pues, una visión dual: de los objetos y de las figuras por una parte, que aparecen, por otra, inscritos en un plano, en un paisaje o en una atmósfera. Ambos elementos imponen su tracción, pero ésta es asimilada o desviada por otra fuerza mayor también operante, la que podría denominarse elemento desrealizador. El pintor construye enturbiando, descomponiendo, ocultando, fragmentando, y por ende, enriqueciendo, puesto que a su proyecto inicial va inscribiendo otros sucesivos proyectos que acaban por conformar la obra de modo definitivo. Pero eso no se consigue sin esa operatividad de lo desrealizador. Y es precisamente el elemento, o los elementos desrealizadores, los que favorecen o imponen el trasunto surreal de las composiciones. Del mismo modo puede verse otro importante intercambio dentro de la obra, otro reiterado diálogo entre lo figurativo, o la sugestión de lo figurativo, y la imposición geométrica. El geometrismo en la pintura de Manuel Ruiz es una constante decisiva de notable importancia puesto que no se utiliza tangencialmente o como simple apoyatura, sino que se erige en uno de los vehículos principales de la emotividad, y en uno de los elementos más activos del contraste. Precisamente esa operancia de lo geométrico, unida a la sólida base de dibujo que remarca las líneas, los perfiles, los contornos, concede a todas su producción un valor plástico que acercan sus producciones al terreno de lo gráfico”.
-Tu obra Manolo, ¿está más cerca de la concepción gráfica que de la matérica?
- Sí, por más que últimamente intenté integrarme en otros experimentos a este nivel. No obstante la configuración, el planteamiento y la estructura de mis cuadros, responde mejor a una óptica grafista.
- Las figuras de tus obras se realzan, dando la impresión de haber sido concebidas como proyecto en relieve. ¿Cómo es posible esto?
- Se debe a mis continuas experiencias. Es un tipo de relieve en el que la intensidad cromática o el vidriado, también destacan su valor como piezas decorativas o muralística. Porque en toda mi obra hay una inquietud hacia la tendencia decorativa, una soterrada inclinación hacia el muralismo, por infinitas razones. Algunas de ellas serían: esa concepción del dibujo condicionada por el geometrismo como evidencia de contraste; mis experimentos con la “aerografía”- tan olvidada en nuestra época- que la ha llevado curiosamente a la vindicación de la pintura plana; el aprecio de los colores cálidos y brillantes, con lo que ella comporta de acercamiento al espectador; y lo que es más primordial: mis esquemas compositivos.
- Empleas preferentemente fórmulas y técnicas mixtas. ¿Cuáles son y por qué razones?
- Creo a base de polvo de mármol o de vidrio, colas, pigmentos etc…, porque creo que éste es el origen de un posible continuismo enriquecedor de las posiciones inagotables que se adoptaron desde ciertos ángulos modernistas o del “art noveau”, en las que el lenguaje barroco, vegetal y exultante inducían a una suerte de sensualismo lírico y vitalista.
Podíamos hablar más y más de su obra y del artista, pero los condicionamientos de espacio nos lo impiden por ahora. Tampoco acabará aquí nuestro breve encuentro en Granada, ni su continuo descubrimiento de formas y caminos. Su juventud, aliada con esa inquietud permanente en él, nos depararán muchas sorpresas. Y es hora ya de regresar desde el solitario y tranquilo rincón alhambrino hasta la ciudad por las sendas que bajan junto al recinto amurallado, de retornar a Madrid desde Granada y desde el recuerdo de Manuel Ruiz.

Antonio Morales.
Director de la revista de arte .DIART. Nº 17 Octubre de 1981.Madrid.

Paloma Herrero

MANUEL RUIZ – SEMBLANZAS.

Manuel Ruiz nace en Granada un agosto de 1949 bajo el brillante signo de Leo. Desde pequeño siente una gran afición por la pintura que le venía de herencia por parte de su abuelo, gran calígrafo y de su padre magnífico dibujante. Desde muy niño empieza a pintar y, como la postguerra española tuvo sus secuelas terribles de racionamiento y hambre, Manuel fabrica sus colores con productos caseros: moras,amapolas, café y otros ingredientes disueltos en agua, usando como pincel los pelos que le arrancaba al gato de la casa y que ataba a un palo.
La afición al dibujo se incrementa durante el Bachillerato y cuando acaba este, sus inquietudes le llevarán a cursar Magisterio y Maestría Industrial en Granada, realizando estudios de Filosofía y Letras. Nunca abandonó la pintura. Pero su primer contacto serio con ella lo tiene al ir a practicar con su amigo Joaquín Porras en el Carmen albaicinero que tenía el pintor y que fue origen en el año 1965 de la Escuela del Albaicín, en la que jóvenes artistas experimentaban con materiales nuevos en el campo pictórico español. La Escuela duró poco por la trágica muerte de Joaquín, a quién el pintor dedicó posteriormente un homenaje en Jaén. Durante su viaje europeo, Manuel, se siente entrañablemente vinculado al Albaicín, barrio brujo en el que impartió clases durante algún tiempo y del que recogió sus más bellos rincones en unos maravillosos dibujos. El pintor va a seguir la aventura del arte de una manera autodidácta, pero formándose en la visita a los principales museos españoles, con la mayoría de los cuales colabora activamente y extranjeros. Los viajes son otro elemento de su formación artística, Italia, Francia… y numerosos países europeos son visitados por el pintor, que expone repetidamente en ellos, obteniendo importantes premios y siendo mejor conocido que en la propia España. En 1968 realiza su primera exposición en Granada con una temática totalmente clásica, paisajes de la campiña andaluza, bodegones y figuras, usando el óleo, la acuarela y el temple. Pero Manuel es un hombre inquieto y sigue sus búsquedas y experimentaciones, apoyado siempre en el largo peregrinar del arte por su mujer Mª Angustias. Crea sus propios colores y empieza a surgir el alquimista: barnices, polvo de mármol, de cristal, de cuarzo, acrílicos, resinas en continuo uso de técnicas mixtas para sus obras.
Crucial fue la exposición que hizo en Granada en la Facultad de Ciencias en homenaje a aquel granadino inolvidable y rebelde que fue Federico García Lorca en el cuarenta aniversario de su muerte en 1936. En Granada aún era tabú el tema del poeta y de su trágica agonía de prisión y fusilamiento por un motivo inexplicable. La muestra se componía de 36 dibujos a plumilla que versaban sobre los poemas más hermosos de Federico, junto con una gran foto del poeta, cartas y documentos. Fue un éxito de gente joven y hubo de prorrogarla. Los jerifaltes de siempre, que presumían de lorquianismo , brillaron por su ausencia. En la mente del pintor pesaba lo que había oído contar de niño a sus padres. El progenitor de Manuel, contempló la detención de Federico en la calle Ángulo. La madre del artista que en los primeros momentos se había refugiado en Viznar habló con el poeta… Estos recuerdos infantiles impulsaron a Manuel, aparte de su admiración por el poeta, a realizar el homenaje.
En la obra de Manuel, hay que apuntar dos factores importantes: de un lado, un dibujo perfecto, de un preciosismo barroco heredado de los árabes y por otro el color, que maneja de una manera admirable, mezclando los tonos fríos con los cálidos con un estallido luminoso en el que no existen disonancias. Luego aparecen una serie de influencias importantes: la del gran pintor austriaco Klimt, de cuya obra “Las tres edades de la mujer” hace una recreación genial en la aplicación del color a semejanza de las “Teseras” de un mosaico, a base de polvo de mármol y barnices. Por otro lado, existe una huella de Picabia y sus “transparencias”, múltiples capas de imágenes transparentes con alusiones al arte y la literatura del pasado inmersas en un clima de melancolía, de recuerdos. Este es el caso de las hermosas mujeres de Manuel, esperando en la baranda un amor que se fue y no volverá, con fondo de campiñas y olivares o de cipreses, símbolo de la muerte. Hay también mucho de símbolo en la obra del pintor (la muerte en forma de clavel, la mandrágora como vida…) aunque la forma sea surreal : los ojos o la boca que se transforman en flores, el pelo que se torna vegetal, la nariz convertida en mariposa.
El artista siente un interés inmenso por el hombre y todo lo que le rodea, el mar y el campo en su soledad, las cosas cotidianas en las que de pronto descubrimos un algo de belleza. Se entusiasma con la vegetación, las flores (clavel, girasoles, mandrágoras),los árboles, preferentemente olivos y cipreses, y por los animales (paloma, caballo, toro). Sin olvidar la influencia del arte árabe en las cúpulas, las lacerías, atauriques y los sanges, la caligrafía de la escritura cúfica y la sombra de la Alhambra, el palacio de las mil leyendas, del amor y de la muerte, que Manuel retratará en uno de sus más bellos artículos, porque él también escribe y, por cierto, muy bien.
Sus principales exposiciones han versado sobre los músicos (Falla, List, Albeniz), la maternidad, la tauromaquia, la tauromaquia, el paisaje (Granada – Venezia) y las culturas aztecas y maya, que reflejan en forma de grandes murales vidriados en técnicas mixtas. Muchas de estas series se preparan de antemano con dibujos sobre el tema realizados a plumilla. Muy bellos son los dibujos sobre la tauromaquia, en los que se ven las faenas de la corrida enmarcados en rostros femeninos y caballos. Y la mujer apareciendo siempre hermosa, lejana, triste entre palomas que vuelan y girasoles que vuelven su cara hacia el sol. Venecia y sus iglesias envueltas en la niebla con rostros femeninos (Luigina, Cecilia, Fiorella). Y las mujeres granadinas entre el embrujo de la Alhambra, los olivares y el sueño.
El pintor alterna su arte con sus tareas docentes en el Plan Andalucía, patrocinado por la Fundación holandesa Van Lee, para llevar la cultura a las zonas más deprimidas y combatir el analfabetismo, Las clases se imparten en cortijos, graneros, ventas, dos veces por semana, para los padres y para los hijos. A veces, sin luz eléctrica, con el problema de la emigración temporal. Manuel recorre diariamente caminos sin asfaltar, pero no importa; lo bello, lo importante, es ayudar a los demás. Y cuando vuelve a su casa, dedica seis horas a la pintura, su gran pasión, su gran esperanza.

Paloma Herrero.
Revista Correo del Arte. Nº 35. Marzo 1986. Madrid.

El Día de Granada

MANUEL RUIZ PRESIDIÓ LA ENTREGA DE PREMIOS A LAS ARTES PLÁSTICAS.
El pintor granadino, distinguido por su labor en pro del desarrollo y fomento.

La iniciativa está patrocinada por la revista “Correo del Arte”.
El pintor granadino, miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte, Manuel Ruiz presidió el pasado día 27 la entrega de los premios de Artes Plásticas que concede la revista especializada de Madrid “Correo del Arte”. El Jurado del que formó parte Manuel Ruiz, estuvo integrado por Justino de Azcarate, Antonio de Santiago, Fernando de la Iglesia y Agustín Romo.
Los ganadores, a quienes se les otorgó una obra escultórica del autor Luís Caruncho, fueron las Galerías Theo y Montenegro; María Eugenia Hernández; Fundación Caja de Pensiones La Caixa, Dirección General de Bellas Artes, Esther Boix, Julio Quesada; Miguel Conde; Francisco Peinado; Julio Álvarez; Arcadio Blasco; Mario Antígono; María Ángeles Armas; Espasa Calpe y Pérez Guerra. Asimismo, se premió a título póstumo la labor personal desarrollado en este campo por el que fuera alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván. Otras personalidades distinguidas, en esta ocasión , fue Antonio López García que logró el pasado año el premio Príncipe de Asturias, convirtiéndose en el artista “ estrella” dentro del festival de Europalia que se celebró en Bélgica. Antonio López, seleccionado como el “mejor artista en pintura”, realizó una exposición en Albacete que despertó el interés en toda España. Recientemente celebró una importante muestra en una galería norteamericana. El artista de Tomelloso es maestro de un realismo personal de especial calidad plástica.
Policromía y Formas. La dirección de la publicación “Correo del Arte” concedió en esta segunda edición, a Manuel Ruiz el premio al “desarrollo y fomento de las Artes”, por la labor que ha desarrollado en pro de los nuevos valores.
En el apartado “Revelación” fue galardonado el artista grancanario Mario Antígono, cuya pintura ha ido evolucionando desde la figuración a la abstracción… Enrique Tierno Galván también estuvo presente (anterior edición) en la entrega de premios.
Para el jurado, la distinción tiene un doble merecimiento: por su demostrado amor al hecho artístico y por el positivo efecto que su buen ejemplo puede tener en los demás.

El Día de Granada
Viernes. 4 de Julio de 1988. Año I. Nº 113.

Rosana Cansino

LA ALHAMBRA CON CORAZÓN. MANUEL RUIZ.

Son los ambientes granadinos los que definen la pintura de Manuel Ruiz- en sus obras se descubre al técnico y poeta que deja ver sus sentimientos a través de sus cuadros-, Granada y la Alhambra siempre envueltas en un halo de misterio y reflexión de un pasado glorioso. Son sus fuentes de inspiración.
LA ALHAMBRA CON CORAZÓN nos enseña la interpretación de torres, panorámicas, caligrafías, celosías, yeserías y paisajes inspirados en el monumento nazarí con fuerte cromatismo y un vigoroso uso del dibujo. Diferentes técnicas se muestran en esta exposición desde el dibujo hasta técnicas mixtas de pinturas, pasando por el grabado serigráfico, lo que demuestra el dominio de las mismas por parte del artista.
De 1989 a 2009 Ruiz coordinó el Gabinete Pedagógico de Bellas Artes publicando numerosos trabajos sobre el patrimonio granadino y la aplicación de éste al ámbito educativo. Destacamos su paso por Loja con exposiciones en la Sala de Arte Caja Granada y su colaboración con el CEIP Caminillo en el programa “Pintores de Hoy”.
Inauguración en la Torre del Homenaje- Museo de la Alcazaba (Loja-Granada.4 de marzo- 24 abril. 2011). La fusión del dominio del dibujo con la alegría y la audacia en el uso del color definen la pintura de MANUEL RUIZ. Investigador incansable de nuevos procesos artísticos, su pintura refleja un universo poético en el que los paisajes granadinos resultan inspiradores y confidentes.LA ALHAMBRACON CORAZÓN refleja directamente lo físico de los sentimientos del pintor en la recreación de diferentes visiones del monumento nazarí.

Rosana Cansino.
Conservadora del Museo de la Alcazaba de Loja –Granada. (Marzo- 2011).

Félix Buquerín Gutiérrez

MANUEL RUIZ.

Nace en Granada en 1949, cursa estudios en la Escuela del Profesorado. Universidad de Granada (Filosofía y Letras), se graduó en Artes Aplicadas. Su labor artística comienza en Granada, en donde reside actualmente en 1968, ha realizado 120 exposiciones entre individuales y colectivas. Encontramos su obra en numerosos museos; Granada, Murcia, Quesada, Ayllón ,Pontevedra, Lugo, Valdepeñas, Segovia, Palamós, Cau, Arrecife ,Las Palmas, Cuenca, Mazzara, Vicenza, Erba, Foggia. Es miembro colaborador de los museos de Bellas Artes de Granada, Museo de Cuenca, Museo Arte Actual de Ayllón, Museo de Segorbe, Museo de Zabaleta, Museo de Lugo.
Escribieron sobre su obra: Pita Andrade, Calvo Castellón, Enrique Pareja, Francisco González de la Oliva, Sergio Zen, Mauro Grumo, Giovanni Brambilla, Nicola Ventrafida. De entre los premios conseguidos en el año 1981, caben destacar: Primer Premio Internacional de Pintura Cittá di Corato- Italia. Primer Premio Internacional Salón de la Tauromachie de Béziers- Francia. Primer Premio InternacionalSalón d´Aquitaine- Francia. Es nombrado Miembro de Honor de la Sociedad Artística Erbese, la más antigua e importante de Italia.
Conozco a Manuel Ruiz por sus enormes virtudes como pintor y como hombre. En Manuel Ruiz encontramos todos los valores de un ser humano. Encontramos un arte poco común, con características de fina sensibilidad hacia las formas, en lenguaje muy definido y con un color que exalta las figuras, muy poco frecuentes en los pintores de hoy. Pero dentro de esa gran personalidad artística hay otra humana de extraordinaria belleza que casi todos desconocen y que yo he tenido la suerte de descubrir, su enorme pasión cultural, que le convierten en mecenas de las artes y las letras.

Félix Buquerín Gutiérrez.
Director Museo Arte Actual de Ayllón- Segovia.
Figura este comentario en el catálogo de la exposición de Manuel Ruiz en la Sala de la Alianza Francesa de Palma. Noviembre 1982. MÉXICO.

M.Barroso. Diario Ideal

Manuel Ruiz Realiza El Primer Homenaje Individual al Poeta Federico García Lorca.

Manuel Ruiz Ruiz, fue el primer pintor granadino que en exposición individual realiza el primer homenaje al poeta Federico García Lorca en el 40 aniversario de su muerte. La exposición fue promovida por el Decanato de la Facultad de Ciencias en colaboración del Departamento de Historia del Arte. La exposición fue programada del 4 al 19 de mayo de 1976. Dicha exposición no tenía ningún argumento político, solamente el hecho de conmemorar el 40 aniversario de la muerte del poeta granadino. Se presentaron muchas dificultades a la hora de llevar a cabo esta muestra, incluso se solicitó autorización al Gobierno Civil y, no obstante, la policía secreta apareció en varias ocasiones por la sala de exposición.
El objetivo fue realizar una serie de trabajos pictóricos tomando un poema de García Lorca. También aparecían en la exposición algunos documentos inéditos de Lorca que se habían conseguido para tal evento. Hay que tener presente que hablamos del año 1976 y que pese a todo, la exposición se prorrogó una semana más.
Las obras se inspiraban en retratos de García Lorca con técnicas de óleo, carbón y aerografías (esta última técnica que Manuel Ruiz comenzaba a investigar), “Cuando yo muera enterradme con mi guitarra”, “Juan Breva”, “El niño y su agonía”, “Mariana Pineda”, ”Yerma”, “Impresiones Granadinas”, “Romance de la pena negra”, “Antonio Torres Heredia”, “La luna de pergamino”…
La exposición fue recogida en prensa por los periódicos de la época, IDEAL, Patria, Hoja del Lunes, Tierras del Sur, Voz de Andalucía, y comentada en la prensa por los periodistas Rafael Gómez Montero, José María Guadalupe, Ladrón de Guevara y Juan Bustos, este último con una extensa entrevista para el diario “Patria” el 16 de mayo de 1976.
La introducción al catálogo de la exposición fue realizada por el profesor Manuel Ruiz y el Catedrático de Arte, José Manuel Pita Andrade, que años más tarde sería el director del Museo del Prado.

M.BARROSO. DIARIO IDEAL.
CULTURA.EN RECUERDO A GARCÍA LORCA. GRANADA 29 DICIEMBRE 1998.

Daer Pozo Ramírez

SALUDOS FRATERNALES DESDE CUBA.

Reciba desde la antillana isla de las luciérnagas el saludo de quien tiene entre sus manos su periódico y siente el placer de reconocer a usted la valía de su joven, pero ya serio proyecto editorial, marcado por la fuerza de la verdad y el libre empeño de mostrar una ciudad, sagrada ciudad, con su antiguo esplendor y su diario acontecer.
Como también vivo de las letras, las palabras y la voz sentida puedo tejer en estas alentadoras oraciones la vid de las buenas apariciones en un mundo loco y perdido entre la voluntad y el vacío estremecedor de las soledades comunicantes.
Nada sostiene la balanza del Amor. El hombre ya no puede con su sombra, porque sombra y es, pero se revela y cruza su sombra con la apariencia del buen samaritano, y sigue, Dios mío, sigue a pesar de la cordura y la razón del equilibrio. Un día seremos mutantes, pero no es tiempo de redoblantes. Todavía nos quedan las aves sagradas del alma.
Desde un pueblo de campo, lejos del mar y de la opulencia y el lujo le dejo estas palabras que esperan amistar y llamar a los cocuyos de la esperanza para que la inteligencia y el amor se unan en los caminos humanos.
Desde Buenaventura llegue hasta la Granada que nunca tocaré, el abrazo de un agitador de soledades para tejer un puente que será el futuro insular de las mareas.
Y es que – Granada Hoy- llegó hasta Buenaventura gracias a uno de los grandes hijos de Granada, a quien rindió homenaje a Lorca en plena odisea española y expuso sus jóvenes grabados ante el ojo siniestro del vigilante. Manuel Ruiz Ruiz, trabajador del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes es uno de los grandes poetas de una ciudad mágica, poeta visual y misionero de lo granadino, por todo el mundo. Por él leo y disfruto la valía de sus artículos y la belleza estética de la composición general de sus publicaciones.
A Manuel Ruiz Ruiz Granada le debe honores, porque quien ame la ciudad que habita y la glorifique en todas partes, bien merece el abrazo de las piedras y del viento- señor de la costumbre.
Feliz Navidad y Feliz 2004 para todos los realizadores de – Granada Hoy-. Feliz año para todos los granadinos. El desear, el simple acto del deseo es ya una victoria, uno de esos triunfos alados que empinan al Hombre hacia el trillo del Amor.
Buena sea la suerte de los que se cansan de ser piedras y relinchan como las bestias antiguas de la nada. Bueno sea el camino y sagrado el polvo de los que sumen el tiempo y se montan en su carro ara seguir juntos mirando atrás y hacia delante, sin perder la brújula y diciendo adiós a los niños que vienen detrás, sonrientes, felices, a pesar de los locos y de los tontos que esperan para siempre cegar la vida.

Daer Pozo Ramírez.
Carta enviada al Diario- GRANADA HOY- desde Buenaventura- Holgüin (Cuba).

Correo del Arte - 1988

NOTICIAS REVISTAS Y DIARIOS.
Nuevo Premio para Manuel Ruiz. (Libros: Al encuentro con la luz de Granada y 44 artistas en la Caja Provincial de Granada).

Por tercer año consecutivo el pintor granadino Manuel Ruiz, habitual colaborador también de esta revista, ha conseguido la Medalla de Oro de la Academia Internacional de Lutecia (París), que este año le fue concedida por la especialidad de grabado. La entrega de premios tendrá lugar el próximo día 26 de marzo en la Universidad René Descartes de París. Recientemente obtuvo el Diploma Nacional y Medalla de Bronce en el V certamen de la Academia Wallone de Artes, Charleroi (Bélgica).
Después de su exposición en la galería del Centro de Ciencias, Letras y Artes en Campinas (Brasil), realizó en la sala de la Caja Provincial de Ahorros de Granada la muestra titulada “Granada y Venecia”, y uno de sus cuadros ha sido destinado al Museo de Spilimbergo, en Italia. De notable éxito ha sido la presentación del libro “Al encuentro con la luz de Granada” cuyo texto crítico corre también a cargo de Manuel Ruiz y que recoge las obras que realizaron en Granada el pasado año los artistas italianos Sergio Zen y Beppe Fornasa en la especialidad de pintura y fotografía. El libro ha sido editado y presentado en Vicenza (Italia). El texto, en español e italiano, así como la espectacular visión que hacen de los monumentos granadinos estos dos artistas permite que esta obra sea un motivo esencial de un mejor conocimiento de Granada fuera de nuestras fronteras. Y como nuevo homenaje a Granada Manuel Ruiz ha escrito otro libro para la Caja Provincial de Ahorros que recoge los fondos artísticos que esta entidad posee.

Revista Correo del Arte. Nº 15 Febrero 1988. Madrid.

Martínez Perea

Superabundante, en obras y técnicas, la exposición de Manuel Ruiz.

Manuel Ruiz, peculiar pintor granadino vuelve a ser noticia. Y cabe decir, en este caso, que grata noticia, por cuanto está relacionada con Granada , donde expone en estos días, Manuel Ruiz, antes de preparar esta muestra granadina, ha llevado su pintura a Italia. Colgó sus cuadros en salas de Bari, Vicenza, Valdagno, Ruvo di Puglia, Creazzo y Caserta, ciudades todas, que dispensaron una espléndida acogida a la muestra de este Granadino. Y volverá Manuel Ruiz a Italia este mismo año para exponer en Erba y, nuevamente, en Vicenza, pero antes , como ya queda dicho, ha hecho parada y fonda- pictórica , se entiende- en nuestra ciudad, que es la suya. Una parada y fonda que hay que hay que calificar de superabundante en obras y técnicas artísticas, ya que son nada menos que ciento doce cuadros los que Manuel Ruiz presenta en la Galería de Exposiciones de la Caja Rural. Ciento doce cuadros que resumen muchas horas de trabajo y que explican muy bien la inquietud y sensibilidad artística de este pintor, cuya exposición fue inaugurada con una conferencia sobre su obra del profesor de Historia del Arte de la Universidad de Granada, Antonio Calvo Castellón, acto que corresponde la fotografía que ilustra estas líneas.

Martínez Perea
Diario Ideal. Diario Regional de Andalucía. Gente. Pag-17. 20 Abril 1980.Granada.

Manuel Ruiz en Italia. Dos nuevas exposiciones de Manuel Ruiz en Italia.

Manuel Ruiz ha cosechado numerosos éxitos en Italia, donde ha expuesto en varias ocasiones y en diferentes ciudades. Y de nuevo prueba fortuna- que seguro la va a tener- con dos muestras. La primera de ella va a tener como escenario la ciudad de Vicenza, donde las obras del pintor granadino estarán colgadas del once al veinticuatro de octubre y la segunda será en Erba, en el mes de noviembre. Como presentación de ambas exposiciones, el propio Manuel Ruiz ha escrito un manifiesto pictórico, a modo de comentario, en el que, junto a una autocrítica de su obra, se extiende en otras consideraciones sobre el momento actual de la pintura. Dice, entre otras cosas: Se ha dado al artista como persona individualista, cosa que realmente no creo. El artista está ávido de comunicación. La comunicación siempre es fructífera. Pretendo que el binomio artista-espectador se unan en proceso de participación y evitar el desequilibrio de la creación. Todo el proceso creativo actual está enfocado a la imitación. Creo que la imitación no aporta nada; lo importante es reflejar el sentir cotidiano, desarrollar la creatividad desde dentro del individuo, ser diferentes en las expresiones propias”.
“Con esta muestra- señala Manuel Ruiz- sólo pretendo la integración del espectador al mundo del arte y del artista, porque hoy, más que nunca, todos estamos necesitados de comunicación. Con esta comunicación, se prepara el paso de la invención estética a la conciencia común, del acto creador a la plena comprensión de su sentido por el público, modificando la jerarquía plástica a una fuente de información donde los aspectos artísticos son hoy inteligibles y comprensibles”.
Ese Primer Premio Italiano. –Una investigación que te ha permitido lograr un primer premio de pintura, muy prestigioso en Italia. ¿Qué ha supuesto para ti? –Ha supuesto bastante. Después de llevar un montón de años en mi tierra y de que se acepte mi pintura- esto no me preocupa demasiado-, lograr el reconocimiento de un país como Italia ha representado un gran estímulo.- ¿Te ha influenciado de alguna manera la pintura italiana?- Quizá tenga alguna influencia italiana. Conozco su pintura, sus pintores y sus museos, y de ahí que pueda haber alguna influencia. Creo además, que siempre existe una influencia.- Uno de tus últimos objetivos ha sido llevar tu pintura por ciudades y pueblos de Andalucía. ¿Vas a seguir en este empeño? – Por supuesto que sí. La última exposición fue en Priego de Córdoba, y tengo el proyecto de exponer en La Línea de la Concepción, San Roque, Algeciras, Málaga y otros puntos andaluces. Ahora me he relajado un poco con motivo de la exposición de la Casa de los Tiros. ¿Cómo entiende Manuel Ruiz la pintura? – Yo entiendo estas cosas de una manera muy sencilla. Me parecen absurdos los tecnicismos. La pintura, como todas las cosas, es consecuencia del trabajo- .¿No hay una línea definida en tu ejecutoria?. Con la pintura ocurre que cuando llevas una línea, se dice que no tienes capacidad creativa para cambiar, y cuando no existe esa línea te achacan que no has encontrado el camino. ¿Lo has encontrado tú? –He encontrado ese camino en cada cuadro, en cada experimento, en cada nuevo material empleado en mi obra y hasta en cada ensayo inútil. Pero tengo que decir que ojalá tarde mucho en encontrar un camino único, ya que el día que lo encuentre me resultará muy cómodo ejercer como pintor. -¿Es muy cambiante tu pintura? – Es cambiante, a veces, mi estado de ánimo. Por eso puedo hacer diversos tipos de pintura. Yo procuro cultivarme con la pintura, no con una pintura determinada. Lo que más me preocupa es la investigación. Me gusta componer mis propios materiales y, por tanto, experimentar con esos nuevos materiales. -¿Al servicio de qué está el Manuel Ruiz pintor? –Al servicio de mis creencias plásticas, que no necesariamente tiene que coincidir con las de la gente, ni siquiera con las de los espectadores de mi propia obra. Yo, en mis exposiciones, creo una imagen para que cada uno opine de ella lo que quiera. En la opinión- lo sabe muy bien Manuel Ruiz- está la comunicación. Y su obra es eso, comunicación. A través del color y de las formas, desde un sentimiento artístico auténtico y puro.

Martínez Perea.
Diario Ideal. Diario Regional de Andalucía. Gente. Página 13.Miercoles 1 de Octubre de 1980.Granada.

LA VIAJERA OBRA DE MANUEL RUIZ.
La pintura de Manuel Ruiz, de Italia a Priego de Córdoba.

Pita Andrade, director del Museo del Prado y catedrático de Arte, ha destacado de Manuel Ruiz, el pintor granadino, su generosa dedicación a las artes y cómo, sin pausas ni descanso, va ampliando su mundo de simbólicas representaciones. Dice también que su compromiso es el Arte y hay que significar que Manuel Ruiz viene respondiendo plenamente a cuanto de él ha escrito el admirado profesor. Porque de otra forma no se comprendería como Manuel Ruiz pueda estar continuamente colgando obras en las salas de arte. Hace poco la peculiar pintura de Manuel Ruiz viajó hasta la italiana Erba, donde ha estado expuesta desde el 18 de octubre hasta el 2 del presente noviembre, en la Galería “L´Antiquario”. Ahora, desde Priego de Córdoba, nos llega el catálogo de una nueva muestra del pintor granadino, en la Sala de Arte “Lozano Sidro”, de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de aquella localidad y cuya inauguración es hoy día 6. Y sabemos que tan pronto termine esta exposición Manuel Ruiz volverá a Italia donde le aguardan nuevos compromisos en distintas ciudades.
Sin el Arte como único compromiso y sin la generosa dedicación de que escribía Pita Andrade, es indudable que Manuel Ruiz no podría prodigarse como lo viene haciendo.

Martínez Perea
Diario Ideal. Diario Regional de Andalucía. Gente. Jueves 6 de Noviembre de 1980. Granada.

MANUEL RUIZ REPITE EN MÉXICO.

Y seguimos a remolque de la pintura, Manuel Ruiz, que sigue cosechando éxitos internacionales- acaba de conseguir el Gran Premio del Salón de Invierno en Doullens, en Francia, y que ha presentado no hace mucho obra en Italia, donde también ha obtenido premio con obra gráfica- el Vanvitelli- prepara en estos días su próxima exposición en México en la Alianza Francesa de Palma, a la que llevará treinta y seis obras con diversas técnicas, circunstancia esta última que se está valorando muy positivamente fuera de España. En esta muestra según hemos podido saber, aparecerán algunos temas alegóricos a Granada y algunos de sus personajes. Hay que significar que ésta es la segunda muestra que Manuel Ruiz presenta en México y que la anterior, como cabe suponer por la repetición, constituyó un éxito. Y también decir que Manuel Ruiz al margen de la de México, tiene exposiciones previstas para 1983 en Gijón, Beziers, París e Italia. Pocos reposos va a poder permitirse.

Martínez Perea
Diario Ideal. Diario Regional de Andalucía. Pag 19.Miercoles 29 de Diciembre de 1982.Granada.

Diario Granada - 1984

EXPOSICIÓN DE UN GRANADINO EN UNA GALERÍA DE POLONIA.

Durante el 28 de enero al 24 de febrero en la Galería Pracowni Sztuk Plastyczych en Zielona Góra (Polonia). La Asociación de Artistas Plásticos Polacos presentó un total de 38 obras de Manuel Ruiz donde se recogían diversos temas granadinos. En la inauguración estuvo presente el director del Museo de Zielona Góra y numerosos representantes de los medios artísticos y culturales polacos. Toda la organización de la muestra corrió a cargo de la artista polaca Janina Goral quien hizo posible que la obra de un granadino tuviese la repercusión que merecía tal acto.
Manuel Ruiz ha obtenido en dos ocasiones la Medalla de Oro en la Sección de Bellas Artes por dibujos expuestos en el XV Salón Internacional de la Academia de Lutéce en París.

DIARIO DE GRANADA. Martes 17 de Abril de 1984.Granada.

Vecinos Zaidín. Ideal

EL PINTOR GRANADINO MANUEL RUIZ VUELVE A EXPONER EN ITALIA.
Su colección “Alhambra” pasará en mayo por la Rural.

El pintor granadino Manuel Ruiz Ruiz volvió a exponer en Italia el pasado mes de marzo. En esta ocasión, Ruiz presentó en la Galería Studio Zen de Arte Contemporáneo de Valdagno- Vicenza una serie de 25 obras con el título conjunto de ALHAMBRA , que aportan una visión personal del monumento nazarí . Según el propio autor, la novedad de esta muestra, cuya presentación realizó el crítico Vittorio Visoná, reside en el concepto, la técnica y la utilización de materiales.
Ruiz, denominado por un amplio sector de la crítica como pintor del GRANADINISMO, ha plasmado en su obra los rincones monumentales de la ciudad y los ha paseado por países como Italia, Francia, Polonia, México o Brasil. El pintor granadino pertenece a diversas asociaciones de arte y actualmente en coordinador del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Granada.
El próximo mes de mayo, expondrá en la Galería de la Caja Rural de Granada una recopilación de pinturas sobre nuestra ciudad, que recogen el periodo comprendido entre 1969 y 1994.

Vecinos Zaidín. Ideal
Semanario Año 1- Nº 44. 1 de Abril de 1994.Granada.

Cristina Villena

EL PINTOR GRANADINO MANUEL RUIZ EXPONE EN ITALIA SU OBRA “ALHAMBRA”.

El pintor granadino Manuel Ruiz Ruiz expone su obra Alhambra en la Galería de Arte Contemporáneo de Valdagno – Vicenza (Italia). La exposición que estará abierta hasta el próximo 28 de marzo, recoge 25 obras del autor con una visión muy personal del monumento. Tanto el concepto como la técnica y el empleo de los diversos materiales plásticos protagonizan la novedad de la muestra cuya presentación ha realizado el crítico de arte Vittorio Visoná. Manuel Ruiz ha sido denominado por un amplio sector de la crítica como pintor del granadinísmo ya que ha llevado desde su óptica creativa los rincones monumentales de la ciudad de Granada por numerosas ciudades españolas y extranjeras. Por sus actividades artísticas y didácticas fue nombrado colaborador de diversos museos nacionales y extranjeros. Pertenece a la Asociación Española de Críticos de Arte y actualmente es el coordinador del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Granada. El próximo mes de mayo expondrá sus obras en la Galería de la Caja Rural de Granada con una recopilación de pinturas sobre nuestra ciudad que recogen el periodo comprendido entre 1969 y 1994.

Cristina Villena
DIARIO IDEAL. Año LXIII.Nº 19617. Martes 22 Marzo. 1994. Granada.

Lola Prieto

EL PINTOR - MANUEL RUIZ- ABRE “GRANADA EN MI MEMORIA” En La General de la plaza de la Mariana.

El pintor granadino Manuel Ruiz Ruiz inaugura la exposición Granada en mi memoria en la sala de muestras de la General en la Plaza Mariana Pineda, a las 20 horas de hoy. La iniciativa pictórica está constituida por 64 obras de diferentes épocas del artista que tiene como hilo conductor los paisajes naturales y urbanos de la capital de la Alhambra. La muestra que podrá ser visitada hasta el 30 de noviembre, recoge una serie de obras de marcado cariz figurativo realizadas con técnicas originales que llevan al autor a mezclar distintos tipos de pigmentos tales como polvo de mármol y de vidrio que acercan las creaciones al esmalte.
El paisaje urbano del Albaicín, Carrera del Darro, Centro Histórico y por supuesto la Alhambra están presentes en los cuadros de Manuel de Ruiz que se distinguen por su fuerte colorido basado sobre todo en la gama de los azules y morados intensos, aderezados con rojos, naranjas y amarillos dados a grandes pinceladas que recortan los perfíles de las figuras.
Manuel Ruiz será el encargado de cerrar la actividad cultural de La General de Mariana Pineda, que se ha distinguido durante años por su apoyo a los pintores granadinos que daban preponderancia a los temas relacionados con la capital.

Lola Prieto
DIARIO IDEAL. GRANADA CULTURAL. JUEVES 12 NOVIEMBRE 1998. GRANADA.

J.P. Diario Ideal

GRANADA EN MI MEMORIA.

Granada en mi Memoria es una exposición de Manuel Ruiz Ruiz en la que se recoge una serie de obras en las que el autor hace destacar las bellezas patrimoniales de nuestra ciudad. No es una exposición retrospectiva es una muestra más del artista de amor por su ciudad natal. La muestra se exhibe en la Sala de Arte Mariana Pineda de la Fundación Caja de Granada y estará abierta al público hasta el próximo 30 de noviembre.
Aunque actualmente la pintura de Manuel Ruiz se encamina por otras líneas artísticas dentro de la investigación y nuevas tendencias siempre tendrá el común denominador del granadinismo . En esta muestra plasma aquellos bocetos, apuntes, obras no definitivas de sus itinerarios por la ciudad que realizara por los años setenta. Hoy los recupera de su cuaderno de memoria, trabajando sobre ellos para ofrecernos una Granada de hace casi treinta años en una innovación plástica actual plena de color y sugerencias para mentalizarnos ante un paisaje granadino cada vez más deteriorado. Es un reclamar o una llamada de atención por conservar, cuidar y proteger lo nuestro, en este caso nuestro patrimonio. Manuel Ruiz es coordinador del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de la Junta de Andalucía en Granada y pertenece a la Asociación Española de Críticos de Arte.
Otro de los motivos de esta exposición es su vinculación a esta Sala de Arte Mariana Pineda, con la que el autor ha tenido una relación especial desde su creación, con las personas que durante muchos años la dirigieron y realizaron una magnífica labor en pro de las artes granadinas y en la que hoy realiza esta exposición como final de programa de una sala de arte granadina, que también como otras muchas cosas del autor quedará en su memoria.

J.P. DIARIO IDEAL. ZARABANDA. 13 DE NOVIEMBRE DE 1998.GRANADA.

S.L. Diario Ideal. 2000

AVENIDA MANUEL RUIZ.
UN GRANADINO DA VIDA A UNA PINACOTECA EN UN PUEBLO DE CASTILLA Y LEÓN.

Manuel Ruiz ha conseguido gestionar y reunir en un museo de Zarzuela del Monte una gran colección de arte contemporáneo.
Hace sólo unos días Manuel Ruiz Ruiz ha sido homenajeado por la corporación municipal de la localidad segoviana de Zarzuela del Monte. El motivo de este particular homenaje se remonta al año 1996 cuando Manuel Ruiz desde esta localidad se le consultó sobre la posibilidad del palacio del siglo XVI- Casa del Secretario-. El pintor y crítico de arte granadino optó por la ubicación de un museo que albergara una importante colección de pintura contemporánea.
Durante estos años, Manuel Ruiz con importantes amigos pintores de todo el mundo, los cuales donaron alguna de sus obras para el evento. Con más de 150 obras de distintos países como España, Francia, Italia, Polonia, Brasil, México, Rusia, EE UU, etc. Obras que hoy configuran una de las más importantes pinacotecas de arte actual en España.
La inauguración de este museo, que cuenta con unas instalaciones magníficas, tuvo lugar hace unas semanas por personalidades de las letras, las artes y la cultura castellanas, con representantes de organismos oficiales de la Junta de Castilla y León, así como por las autoridades y al ciudadanía de Zarzuela del Monte. Para tal ocasión se ha realizado una magnífica Guía de Autores y Catálogo de las obras que componen dicha colección.
El Ayuntamiento en pleno y siendo su portavoz el alcalde, Dionisio Montalvo Frutos, acordó dedicar una de las avenidas de la localidad al granadino Manuel Ruiz que perpetuará el agradecimiento de Zarzuela del Monte a la colaboración y trabajo por la creación de una gran colección de arte que sin lugar a dudas puede ser un ejemplo a seguir. La avenida fue inaugurada por Manuel Ruiz después de la inauguración de esta pinacoteca- museo.

S.L. DIARIO IDEAL
LUNES 6 DE MARZO DE 2000. GRANADA.

Enrique Padial Ruiz

LA PINTURA DE MANOLO RUIZ.

Desde que me fue dada la ocasión de contemplar- digo contemplar, no ver ni mirar- la obra de Manolo Ruiz, con tristeza y súbitamente, recordé los versos de Francisco de Icaza:
“Dale limosna, mujer,
que no hay en la vida nada
como la pena de ser
ciego en Granada”.
Ya que la tristeza y no pequeña es la imposibilidad de recrear el alma con el delicioso cromatismo, el ensueño formal nacido de la imperiosa necesidad creativa y la elocuente belleza que muestran los cuadros de Manolo Ruiz, un pendolista del dibujo y la pintura que saca de los entresijos de un alma expresionista los imposibles colores de Granada.
Buen hijo este de la nazarita ciudad por su fidelidad al prodigio haciendo posible el imposible poema sin palabras que es la pintura. Bien podría Manolo Ruiz haber dicho con Paul Klee: “Yo y el color somos uno. Soy pintor “. En la formalidad del dibujo que sustenta cada una de sus obras con cúfica dicción, esta la factura de los misterios insondables de Granada, las que Manolo Ruiz como acreditado nigromante de la pintura saca de los rincones de su propia y personalísima creación, una vez filtrados por la subjetividad emocional de su temperamento, para decirnos que no intentemos otro deber o imperativo que el de vivir en alegría, porque Manolo Ruiz, lo sepa él o no, es un artista del gozo que nos hace el diario vivir más sencillo, alegre y, sobre todo ensoñador.
Mi más cálido y fuerte abrazo.

Enrique Padial Ruiz
Artista Pintor. Granada 26 Noviembre 2011.

P. Urbano. PP. Dominicos 2001

Cartas y documentos del Padre Urbano a Manolo Ruiz.

Querido Manolo: …Te adjunto el libro del Padre Álvaro “Santa Cruz la Real: 500 años de historia”. Aunque quizá no te descubra muchas cosas, si tal vez algunas que avive el buen rescoldo de granadinísmo que te quema, y llevas, por tanto muy dentro.
Saludos a tu esposa. Un abrazo. Padre Urbano –Granada -9 febrero 2001.
Querido Manolo: No soy un crítico de arte, ni un estudioso de la evolución estética y técnica de la obra artística y pictórica. En concreto, aunque tengo, creo, aquel mínimo de sensibilidad por lo bueno y por lo bello, que eran uno de los “trascendentales” de la historia clásica, y por tanto que de algún modo pertenece al –proprium- de la persona. Con este elemental bagaje me he acercado, con casualmente, a tu exposición Silencios de Estrellas y Luces de Granada. Iba precedida y acompañada esta visita a tu exposición con el inesperado encuentro contigo, Manolo, con tu persona, en un encuentro distendido, sincero, gozoso, donde uno se abre a la verdad sencilla de sí mismo. Esto me permitió entender un poco mejor tu obra.
Era, soy, un desconocedor del conjunto de tu obra, a pesar de tu larga trayectoria. Desde 1968, ya treinta y dos largos años, tu obra se expone, se contempla, se vive y va dejando estela. Perdón, por tanto por mi ignorancia (los pecados de la inteligencia son los más graves según se desprende de la enseñanza bíblica y desde la mejor interpretación teológica; pero la actitud de sincero arrepentimiento es el más saneado comienzo de una nueva vida.
Contemplo la exposición desde la empatía surgida desde el comienzo inicial de la visita, en la que las vivencias han ido apareciendo y llenándose de contenido al encontrarme con tu pintura. Se intensificó la empatía y creció en dimensiones cuando, accidentalmente y pasando nuevamente por ella, he encontrado, sentado en el suelo entarimado, con sus papeles y rotuladores y rotuladores a un grupo de niños adolecentes contemplando tus cuadros y reflejando en sus folios y qué, solo la vivencia del aspecto estético de tu pintura y en dimensiones didácticas puedan acercarnos a su dimensión esencial. La sensibilidad y sentido estético de tu pintura al servicio del proceso educativo añaden algo propio a tu sección arte bien, igual al del educador en lo bello y en lo noble.
He leído los motivos de tu exposición que, en apretada síntesis, tú mismo nos desvelas, al hecho y al contenido de tus cuadros y no puedo menos de vincularlos con tu persona, con tu propia historia, con tus vivencias, añoranzas, quereres y quehaceres. Tu evolución cultural artística y el amor se unen ahora para hacer “memoria histórica”, tanto la olvidamos de todos esos elementos a los que dan vida en tu obra, y como has pasado de sus silencios y de su olvido a aquellos elementos arquitectónicos distanciados en el tiempo, pero vivos y en la historia y en la cultura que lo vio nacer y acunó. Reinterpretas, como eres, el recurso de las cosas sencillas, y las buscas, -les das- su luz interior. ¡Cómo me ha sorprendido esta apreciación tuya! Efectivamente, la luz, uno de los tres importantes parámetros en la conciencia de la moderna psicología va dando sentido a las cosas, desvelándolas ante nosotros y dándoles realidad a nuestra capacidad perceptiva, a través de la “luz” las cosas “se sitúan”, adquieren dimensiones, formas y sentido. La luz en Granada es un dogma. Y antes de continuar con la luz hago un pequeño paréntesis que me ha calado profundamente al oírte decir que “eres un aprendiz del arte…y que sí, al final el arte te domina y aprisiona, o crees haberlo vencido dejarás de pintar.
Creo que es lo que te define como persona y como artista. La persona es algo inacabable e inabalcable, está siempre realizado un proyecto inacabado. Si alguien cree haber llegado a la cumbre le ciega la pequeñez de las verdad encontrada y el amor empobrecido, y como Narciso, muere.
La luz de Granada en un dogma, tú mismo, Manolo, sentirás en tus cuadros que “una es la luz, pero el color es vario” y en tu obra la luz da realidad inserta a tu creación a través de la cercanía y el tamizado de las celosías, el contrapunto que le ofrecen las interpretaciones que haces de las admiradas armaduras mudéjares y la superposición de planos que dan relieve y complejidad a una realidad que se hace íntima y sosegada.
En esta obra, Manolo, estás tú, está Granada, una parte de Granada, la Granada desde la perspectiva de la arquitectura hispano-árabe en la presencia viva de tu Granada vivida y soñada. Veo en tus cuadros una luz interpretada, retenida, pero que no queda solo para ser vista y retenida en la retina, sino para ser contemplada con el alma, una luz mantenida en movimiento, centelleante, no fijada en la anchurosa planicie o en recostada verticalidad, sino entrelazada, en un movimiento reverberante en espacios imaginarios. Luces, sombras, estructuras arquitectónicas se conjugan en la obra expositiva –SILENCIO DE ESTRELLAS Y LUCES DE GRANADA- (todo en mayúscula). Lo caído, lo aparentemente muestra el pretendido despojo arquitectónico, adquiere vida, realidad coherente y sublimada a través de tu sensibilidad artística y traducido en clave histórica.
Las estructuras y juegos geométricos adquieren nueva dimensión desde que enfocados por la nueva espacialidad de los contrastes y la luz. La luz, nuevamente la luz, la luz fue hecha y fueron creadas todas las cosas, que se repite y da vida a todos los cuadros con sus tonalidades y matices intensos, tibios y tornasolados. Memoria histórica, el paso de culturas, pasado y presente, hieratismo y modulación… se conjugan en tu dimensión estética e imaginación creadora.
Hay una dimensión gestáltica (de lo que hablaré después) de gran interés, en esta obra, y la veo no sólo en cada uno de tus cuadros sino en el conjunto de la exposición. Cada cuadro tiene significaciones que van más allá de cada uno de sus elementos y el conjunto de todos los cuadros forman una unidad gestáltica, por su sinfonía de luz, colorido resaltado por la originalidad y variedad de los materiales empleados y estructuras arquitectónicas que transmiten una historia, una tradición, una cultura, una filosofía y concepto de vida.
Das el matiz específico a cada uno de tus cuadros con una breve leyenda: “Por el cielo del reino es luna llena- de fe, cunden sus obras, por luz brilla” que dejan asomar por los entresijos del alma tu sensibilidad por la belleza de la arquitectura hispano-árabe y la frecuente historia de Granada, entonando tu pasión por la luna.
Tu pintura, concebida en la leyenda que pones a cada uno de tus cuadros. Manolo, sin haber abandonado Granada me evoca la canción apasionada y gozosamente dolorida del emigrante napolitano, también traspasada de luz y cultura mediterráneas, que le cantaba en el recuerdo llamándole con insistencia al retorno: “Cchiú lontana me estai- cchiú vicina te sento”.
Pero Granada está ahí, presente viva, hecha historia, transparencia, luz, paisaje, filosofía, mística y teológica. Granada, evocación y recuerdo.
Un fuerte abrazo.

Padre Urbano- PP. Dominicos.
Convento de Santa Cruz la Real- Granada.
Profesor de la Universidad de Granada. Facultad de Psicología.
Granada 5 de Marzo de 2001.

REFLEXIÓN.

La obra pictórica de Manuel Ruiz Ruiz, como la de cualquier otro artista, está relacionada con su propia personalidad, dejando huella consciente y minuciosamente en mensajes, impulsos, emociones y vivencias que su historia personal regida por un proceso de simbolismos que traspasa la cultura y se expresa a través del complejo de la creación artística.
Manuel Ruiz es un granadino en el ser y en la existencia. En su obra pictórica hay una notable adecuación a la realidad traducida a través de su mundo de sensibilidad perceptiva traducida a un lenguaje inteligible, es decir, posee un lenguaje de comunicación, sin el cual la obra tampoco sería arte.
La expresión estética de Manuel Ruiz le ha permitido vagar por la fantasía domesticando sus fantasmas, la obra, sus huellas, a veces extraordinariamente marcadas e incluso estereotipadas como el marco que configura esta exposición, y que permite ratificar su proceso generador. Su propia vida, su entorno, su sensibilidad y capacidad simbólica constituyen lo que conforma la estructura de sus cuadros. Esta determinación no sólo es temática, sino que el estilo, el lenguaje, la forma plástica van especializando su producción artística. Manuel Ruiz elige en su pintura el tema y las formas en que esta será presentada, pero representará sus figuras según la fuerza de sus propias fantasías. La obra de arte sirve a Manuel Ruiz para dar forma, expresión y sentido a sus experiencias, sobre la base de un material simbólico reelaborado el artista se descarga de un afecto y lo domestica en el proceso simbólico, dándole forma y haciéndole inteligible. La expresión estética constituye para Manolo Ruiz su propio mundo que se balancea entre la realidad la satisfacción que hurta el deseo y el mundo imaginario que mantiene ese plus inacabado del deseo.
En el arte como en el sueño, es un texto originario y no la traducción de otro anterior, la obra artística de Manolo Ruiz debe analizarse periódicamente en cada uno de sus cuadros. La psicología de la forma ha tenido, creo, en la obra pictórica de esta exposición una especial presencia significativa. Se trasluce en cada cuadro una elaboración activa de la percepción que responde a una experiencia compleja que transforma la información perceptiva que mejor, la realiza a través de una percepción gestáltica, sin la cual por otra parte, no hay verdadera producción artística. Este no puede convertirse en nuevo registro de elementos o sensaciones, pues el arte es fruto de un proceso complejo de elaboración estructural de elementos que forman una unidad significativa, de simetrías y contrastes, de dimensiones y volúmenes, de luces y sombras que determinan y especifican cada cuadro. Se repiten los motivos, se reiteran los elementos…pero Manuel Ruiz integra, elabora y crea. Hay una percepción activa que integra el isomorfismo, manteniendo una semejanza estructural en el conjunto perceptivo. Hay semejanza entre elementos de realidad y representación.
La fuerza y calidad de esta obra recae sobre su forma y estructura formal, sin que por ello caiga en la elaboración de una iconografía dinámica que reduciría o anularía su función creativa. La producción artística del autor no es una producción selectiva que correspondiese a un reordenamiento arbitrario del modelo. Su elaboración compositiva no es un recurso por conseguir una exposición meramente placentera sino que es portadora de una significación que traspasa toda la obra.
La obra artística aspira a explicarse por sí misma donde la estructura fundamenta a pesar de que ésta pueda enmascararse tras un naturalismo o el gusto por el detalle. Manuel Ruiz expertiza su obra su obra detallando los medios gracias a los cuales la percepción visual descubre una estructura a través de la cual la inspiración artística elabora su equivalente. Estos medios son los instrumentos desde los que se confeccionan el esquema compositivo básico que transmite la significación de la obra. Por ello es espectador desvela entre imágenes artísticas el esquema básico expresivo, explora la imagen en una interacción de las distintas categorías visuales hasta descubrir la fisonomía y la configuración que de por sí poseen cualidades expresivas.
Hablo de esta exposición y en concreto, y de la influencia de la teoría de la gestalt y en la fenomenología de la percepción visual es cambiante en cada época de la historia y de cada cultura y de la dimensión antropológica, de un contexto más técnico-científico o naturalista, del ideal compositivo de la época. Lo que parece incuestionable en que la percepción gestáltica de los elementos que determinan en la obra de Manuel Ruiz un constitutivo esencial en el estilo de su figuración que asemeja entre sí a las distintas manifestaciones de una obra pictórica. La raíz de este estilo nace, creo, en la concepción del esquema compositivo básico y consecuentemente en el uso concreto que hace de las leyes de la percepción visual para las representaciones.
No podemos olvidar ni poner en segundo plano en la obra de Manuel Ruiz la esencial apertura que a los elementos formales añade individualidad de su percepción visual y su carácter internacional de percibir la presencia de otras connotaciones históricas y culturales que dan particular sentido a su pintura.

P. Urbano. PP. Dominicos.
Convento de Santa Cruz la Real.
Profesor de la Universidad de Granada. Facultad de Psicología.
Granada. 5 Marzo 2001.

Antonio González-Guerrero

A MANUEL RUIZ EN GRANADA.
BAJO LA AGRÍA LUZ DE LOS CEREZOS.

Bajo la agria luz de los cerezos,
desmoronado y triste,
un hombre se anticipa calumniando la lluvia.
No lo mires de frente, tiene el diablo en los ojos.
Y si su boca audaz pide clemencia,
dadle un tiro en la boca y arrancadle de cuajo
el sexo y las quimeras, y el corazón. Matadlo.
Que pague su locura
de haber amado siempre sin medida.

Carta 27 de Julio de 1994.

Mi querido amigo: En la India – si Dios quiere- aparecerá el año próximo la primera antología de mi obra. La prepara el profesor Shamu Ganguly, de la Universidad Nehru, y aunque en Oriente estas cosas van muy despacio, imagino que el año que viene estará lista.
Teniendo en cuenta tu amable ofrecimiento, me encantaría que me hicieras un dibujo para la portada. Puede ser una alegoría, tipo la que aparece en “Bajo la agria luz de los cerezos”, o lo que – tú que entiendes más de esto- a ti te parezca mejor. La Antología se titulará sencillamente así: “Antología mínima” y comprende poemas- no se cuales- de “Bajo la agría luz de los cerezos”, “Memoria de la desesperanza” y “Poemas del corazón ausente”. En fin, lo dejo en tus manos. Muy Agradecido por todo. Un fuerte Abrazo. (Antonio González-Guerrero).

Carta 17 de Agosto de 1994.

Mi querido amigo: Vaya, en primer lugar, mi más sentido pésame por el fallecimiento de tu madre. La expresión- lo sé- es muy manida, pero tu sabes que lo siento de verdad. Ante un hecho tan desgraciado, todo lo demás pierde importancia. Decirte, por tanto, que lo que de verdad es substancial sois tu padre y tú. Entiendo a la perfección ese enamoramiento perenne de tus padres. Los míos se casaron cuando ninguno de los dos había cumplido los veinte años y siguen enamoradísimo. La verdad es que a mí, que el amor nunca me ha ido demasiado bien, me sirve de espejo la esperanza. ¡Es hermoso cuando te crías así! Creo que eso es lo que me ha hecho valorar el amor y la ternura por encima de todo.
No te preocupes por la portada de mi antología. No corre ninguna prisa. Recupérate tú, que eso es lo que de veras importa. Y a tu padre dale, por favor, un fuerte abrazo de mi parte. Otro más fuerte todavía para ti. (Antonio González-Guerrero).

Carta 16 de Septiembre de 1994.

Tu generosidad sólo es comparable con tu inmensa bondad y ese hondísimo sentimiento artístico que llevas dentro. No tengo palabras para agradecerte la magnífica ilustración que has hecho para mi “Antología”. Hoy mismo sale para Nueva Delhi, y hoy mismo llevo a enmarcar el original. Los otros los llevé la semana pasada y han quedado hechos una preciosidad. Cuando vengas a Madrid verás que el pasillo- diez metros más o menos- de este piso donde vivo- que es de Albertina, mi hermana- y el de mi piso, en Paseo Delicias 66, está(n) lleno (s) de tu presencia.
La ilustración como te digo, es una delicia. Dices que es atrevida y dices bien, pero también lo es mi obra. Y esto le va como anillo al dedo. Esto es lo que quería- me has leído el pensamiento-. Te juro que soy el hombre más dichoso del mundo. La “Antología” no sé cuándo saldrá. Los orientales son muy lentos, o no tienen el concepto del tiempo que tenemos nosotros, pero lo importante es que quede bien. Un fuerte abrazo. Y ¡Muchas, Muchas Gracias! (Antonio González- Guerrero).

Antonio González-Guerrero.
Escritor- Poeta. Madrid.

TEXTOS EXPOSICIÓN MOTRIL

Manuel Titos Martínez

MANUEL RUIZ O A LA PERFECCIÓN POR LA GEOMETRÍA

Comienzo a escribir estas líneas sobre servilletas de papel en un hermoso restaurante de Granada, “La mimbre”, haciendo tiempo a que llegue mi amigo Ignacio, que me ha anunciado por teléfono un retraso de consideración. Y cuando pienso en qué hacer durante la espera me acuerdo de ese otro buen amigo, Manolo Ruiz, a quien no extrañará el soporte, utilizado ya por Federico desde sitios parecidos, y de quien se que le gusta el lugar, tan cerca de una de sus fuentes de inspiración más próximas, entre la brisa fresca de este bellísimo día de mitad de mayo, con un leve rumor de agua desconocida y un par de gatos que se frotan contra mis piernas reclamando su lugar en el mundo y las migajas de un plato que ni siquiera ha sido pedido. ¿Serán parientes de aquel gato “Confucio” que se pegaba igualmente a las piernas de don Manuel de Falla un poquito más abajo, respirando el mismo aire, disfrutando la misma brisa? El tiempo vuela. El espacio permanece, impregnado de los que fueron y son. Aguardando a los que serán.
Qué lugar tan apropiado para recordar, para escribir sobre un amigo de voluntad dura y afecto expandido. Tanto, que no le cabía dentro y casi le hace estallar su frágil corazón. Y lo mejor es que, como nada tengo a mano, no puedo recurrir a nada para apoyar mi reflexión y documentarla con el rigor vicioso del historiador que, al fin y al cabo, es lo que soy. Pero ¿qué importa? La música, escribía Falla a su amigo John B. Trend, no está hecha para ser comprendida, sino para ser sentida. Qué verdad tan grande frente a tanta pedantería intelectualizante que a base de análisis termina enterrando el corazón de las cosas. La música tiene que entrar por los oídos, como la pintura lo tiene que hacer por los ojos. La inteligencia, el conocimiento, harán después su trabajo. O no. Y no por ello el arte pierde su sentido. “Papá, esto es algo grande ¿no?”, me decía mi hijo después de haber oído la novena de Beethóven en el Carlos V, cuando por su edad no tenía ninguna referencia ni del autor ni de la obra. Así deben funcionar las cosas y así creo que funcionan los sentidos ante la pintura de Manolo Ruiz, tan diversa, tan difícil de encasillar, dando tantos palos, tocando tantas teclas, usando tantas plumas, tantas brochas, tantos pinceles, tantos materiales donde poner lo que sus ojos ven, su mente imagina y su inteligencia transporta para hacerlo visible a los demás en el papel, el lienzo, la tabla, las piedras… ¿Qué más da la técnica? Cada momento es uno. Cada idea exige su método, su vehículo. A veces, tan elemental y tan próximo como una corteza, una piedra del camino, un cristal hallado ocasionalmente en una playa. Todo sirve cuando lo que quieres no es pintar cuadros para colgarlos encima de un sofá, sino expresar ideas, sentimientos y afectos.
Como Manuel Ruiz los expresa, en esos retratos imaginarios, deconstruidos en pequeños objetos, trazos errantes o diminutas manchas que vuelven luego a reconstruir la imagen primitiva en los ojos de quien se enfrenta sin prejuicios a una nube de puntos que resultan ser, ¡oh sorpresa! tu propia imagen, interpretada desde una geometría tan perfecta como imposible.
Todo creador busca la perfección. Al menos, su perfección. Pero ¿dónde está la perfección? Seguramente la geometría es la perfección de la forma, pero es falsa porque refleja una verdad inexistente. Es la naturaleza reconstruida, es la pura abstracción. Porque la naturaleza, como la vida, es oblicua, poliédrica, confusa desde la forma, aleatoria, no previsible, libre como el viento que la conforma. Es la pura abstracción, el destino, el punto de llegada, nunca el de partida. Así ha llegado Manolo Ruiz a la geometría, desde algo tan próximo a su corazón y tan cercano a mí en este momento en que escribo: la Alhambra.
Es inevitable la mirada alhambreña desde Granada y para Manuel Ruiz fue su punto de partida y ha sido el del aterrizaje simplificado de la forma, de la línea, de la estrella, la meta de lo que para él es lo más bello, lo más hermoso, lo más perfecto. Aquello de lo que no se desprende en ninguno de sus trabajos, que aparece de manera fugaz o rotunda, que le da vida y que él, agradecido, la desparrama en su obra con generosidad y elegancia.
Dicen ahora que a la Alhambra la salvaron los románticos que, seducidos por ella, la lanzaron al mundo. Pero la Alhambra llevaba ahí casi quinientos años cuando ellos aparecieron y empezaron a reinventarla. Yo no quiero pensar que la herencia que Manolo ha recibido de la Alhambra tenga nada que ver con el legado del romanticismo. Me lo imagino, mejor, impregnado de una mirada sobria, dura, que vaga sobre palacios a punto de su ruina y en proceso de fundirse con la naturaleza, más que sobre las odaliscas de un edén.
Pero toda aproximación a lo que ya no tiene vida es estéril, engañosa. Cuando crees que has conseguido alcanzar su esencia, se escapa, huye, se desvanece en otros mundos insondables. Porque la vida de quienes crearon la belleza ya no existe y el alma de los palacios se fue con ellos. Y ahora la Alhambra es algo así como la leyenda del pájaro blanco de Bacares, al fin y al cabo una reencarnada princesa mora. Te atrae con sus rumores, sus plumas, sus vuelos, te cautiva, te envuelve, te enlaza y, al final, te deja caer una vez seducido, para morir de desengaño.
¿Cómo comprender la Alhambra? Parece que lo sabíamos ya todo. Ahora nos volvemos a dar cuenta de lo poco que sabemos. Eso es lo que me dicen mis amigos Malpica y Salmerón, empeñados en desentrañar los misterios que el patio de los leones encierra bajo las múltiples capas con que lo ha cubierto el tiempo. ¿Cómo abarcar lo inabarcable, comprender lo incomprensible, vencer lo invencible? ¿Cómo encerrar en una tabla, en un lienzo, en una piedra el secreto de la belleza absoluta? ¿Cómo lo consigue Manolo Ruiz? Seguramente que acercándose a la Alhambra desde la geometría, desde la abstracción más pura, con el corazón más abierto y la cabeza más desprovista de la masa acumulada de prejuicios de tantos siglos y tantas herencias. Y todo ello, para pintar su Alhambra. No la que es, ni la que fue. La suya. La que, seguramente, será, porque la fuerza de la mente termina marcando el sentido de las cosas
Y la montaña. Nuestra relación más evidente. Lo que menos se presta a cualquier clasificación. Claro que los geólogos, los botánicos y todos los naturalistas han encontrado su sistema de clasificación, de encasillamiento, necesario para el análisis científico pero inútil para la pasión que surge de la cercanía y del amor sincero y generoso. Tampoco hay una sierra. Cada uno la ve, la disfruta, la comprende, la siente de manera diferente. Y esa, la de cada uno, es la buena, porque surge de la identificación de la materia y del hombre, del ser y la nada. ¿Cómo se consigue eso? No hay receta. Es un misterio que Manolo Ruiz trata cada día de desentrañar con amor y con honradez. El resultado ¿qué más da? Los siglos nos ignorarán de todas formas, así que pongamos a funcionar nuestro sentimiento que es lo que al final justificará nuestro devenir por esta hermosura que llamamos Tierra.

Manuel Titos Martínez.
Historiador. Profesor de la Universidad de Granada.
La Mimbre-Recinto de la Alhambra. Primavera 2011.

VALDOR. Terrasa

MANUEL RUIZ, el de Granada.

Hay espacios terrenales que se cargan de metahistoria
cuando son habitados por corazones
que de cada rincón rescatan lacerantes destellos de humana gloria.
Espacio singular eres ¡oh, Granada!,
oasis berberisco que llovió en rosas, jazmines y arrayanes
para construir una geometría que impone sacro silencio a los labios.
Ya no se oyen fragores de odios ni antiguas batallas,
el olor de la sangre se evaporó de torre en torre en el correr de los años;
quedáronse tus patios abiertos a la letanía, a la meditación, a la añoranza,
al dulzón amarillo de los limones tentando al pentagrama del agua
que purifica, en su delicado fluir, todos los dolores…
¡Granada!, desamparada y fría sería tu admirada estructura
si no despertases divino éxtasis en los ojos, que con lágrimas,
construyen, día tras día, tu eterna ancestral hermosura.
Por tus aljibes, tus jardines, tus palacios,
asoman los arcos, los coloridos azulejos, los miradores
en donde poetas de todas las razas tallaron en sus versos
enardecidas pasiones y platónicos amores.
¡Granada! no llores por las antiguas glorias que pregonan los trovadores,
mira como la tenaz ostentación de esas laberínticas letras
despiertan en tus hijos la furia que hace bravos a la casta de los toros;
mira… allí viene uno, nacido en el barrio de Gran Capitán,
ese es el “Manolo” que ha cambiado la cimitarra por el pincel,
por coraza su paleta, y por grito, un asombro mudo
mientras dibuja y dibuja en personal perspectiva, tu inconfundible estrella.
Él es al mismo tiempo, moro, andaluz, pintor y poeta;
es el que sale, el que entra, el que te sueña, el que te despierta.
Él es el que grita hacia los cuatro puntos cardinales
que es “Granada” su novia, su esposa, su amante,
la sultana que se convierte en musa cuando pinta sus cuadros.
¡Granada!, tú debes, con delicado gesto y contacto adecuado,
confesarle a su sensitiva alma que es uno de los tantos hijos privilegiado.
Lo es, por lo que tiene al alcance de su corazón, de sus ojos, de sus manos;
lo es por ser capaz de producir en su fragua de artesano
la forma, la luz y el color de la geografía de tu cuerpo:
con sus pueblos, fuentes, zócalos, celosías, azulejos, caligrafías…
Lo es por descifrar los oráculos de los místicos símbolos
que los Sacerdotes del Universo, como hontanar de inspiración,
en las estrellas de tu cielo, engarzaron.

VALDOR.
Terrasa, 19 de Febrero de 2011.

Juan Rodriguez Titos

MANUEL RUIZ RUIZ.

Etimológicamente, la palabra arte hace referencia a “aquello que une”, lo que vincula al creador con su obra, con él mismo y con todo aquel que se acerca a ella. En el caso de Manuel Ruiz, sobran argumentos para evidenciar su ligadura –indisoluble, desde siempre– con un universo artístico hecho a su medida. Y a mí –he de decirlo inmediatamente–, sus obras me enlazan a lo más profundo de la expresión humana y me abren las puertas de las galerías del alma. Quien, como yo, se acerca a las creaciones artísticas de Manuel Ruiz con los ojos limpios –inocentes– de un modesto aficionado, recibe un haz de impresiones que se cuelan, gozosas, hasta lo más hondo del corazón y del entendimiento.
Manuel Ruiz es, en el más puro sentido de la palabra, un maestro de la pintura y del dibujo. Y lo digo, principalmente, por su afán educacional y por su dedicación pedagógica, que están a la vista de cualquiera; pero no se puede olvidar que estamos hablando de un pintor que logra los más altos niveles de creatividad en cada pieza que elabora, que tiene ya una dilatada trayectoria en estas lides y que ha logrado un merecidísimo reconocimiento internacional. Un maestro, efectivamente, avezado en el oficio, que no para de indagar en nuevas técnicas y que pone siempre sus conocimientos –extensos y profundos– al alcance de cualquiera.
A estas alturas, Manuel Ruiz atesora un sinfín de críticas y comentarios, todos extraordinarios, –de profesionales y de legos–, reconociendo su habilidad como dibujante, su capacidad para crear colores propios, el despliegue de colorido que expone en cada cuadro, su inmejorable “granadinismo”, su entrega a una experimentación valiente, el ser un artista comprometido con su tiempo, su amor por los clásicos, sus inquietudes poéticas y sus cantos a la estética, sus mensajes vitalistas y esperanzadores… En fin, tantas y tantas valoraciones, que son otros tantos actos de justicia a sus muchos méritos.
Estoy completamente de acuerdo con todas esas opiniones. Solo quiero añadir, con mis modestas palabras, un par de cosas: por una parte, admiro en Manuel Ruiz su personalidad artística, la impronta que deja en cada obra, inconfundible, que lo singulariza y lo hace único; por otra parte, haciendo una incursión en el terreno de lo personal, considero que Manolo Ruiz es un hombre entrañable, cercano y de trato fácil, sencillo y generoso. En definitiva, un extraordinario artista y una buena persona.

Juan Rodriguez Titos.
Escritor.Granada 1-4-2011.

Manuel Sainz Serrano

Manuel Ruiz Ruiz, pintor y granadí.

Es vano, ¡vive Dios!, que, en un soneto,
una explosión cromática pretenda
cifrar, siendo un big bang de ingente addenda
enfrentado a Saturno como reto.
Y en la vega, la viva flor de un cueto
su propio arcano horada, ya sin rienda,
con hondas lacerías tras la senda
del utópico nife puro y neto.
A tanto llega el duende y el embrujo
de raigambre tan grave y tan tenaz
que, en el jardín etéreo, al Chico
un nostálgico lloro su dibujo
arranca y un suspiro- y un agraz-,
a Aixa, y el gran pasmo, a su exarico.

Manuel Sainz Serrano.
Segovia. 29-Abril-2011.

José Luis Kastiyo

MANUEL RUIZ, UN PINTOR PARA LA MÚSICA

De Manuel Ruiz Ruiz se ha escrito mucho y bien como autor de una obra pictórica de inconfundible personalidad, que le distingue y define por la precisión, soltura y valentía de un trazo atrayentemente original, y por su color, un color diferente nacido de la experimentación, del trabajo inteligente y tenaz que buscaba, y encontró, caminos inexplorados. Firmas de prestigio y solera del mundo académico y de la crítica han coincidido al definir una producción muy fecunda en técnica y en temática y poco se puede añadir que no sea abundar en esas apreciaciones tan ajustadas a la verdad de su biografía de artista, cuyos cuadros se encuentran en más de treinta países.
Manuel Ruiz es un creador de temprana vocación por el arte. Ahí están aquellos jardines de su colegio de los Hermanos Maristas de Granada, reflejados en su libretilla escolar con mano firme y admirables detalles definitorios, cuando apenas si tenía diez años. Y desde entonces, hasta su obra más reciente, su rendimiento artístico no es sino la expresión de una trayectoria firme, de caminar seguro, de quien se consolidó muy pronto como autor inquieto de generosas perspectivas.
Manuel Ruiz ha hablado en sus dibujos y en su pintura de múltiples aspectos que a lo largo del tiempo le han salido al paso. Cómo no, su Granada del alma, sus rincones urbanos y paisajes abiertos como motivo esencial del dibujante y pintor de la tierra que no puede desprenderse de la llamada de su luz. De ahí lo morisco (las yeserías y los mosaicos alhambreños tan presentes en su temática), pero también sus apuestas por el Renacimiento o por un mundo tan distinto y aparentemente tan distante como el azteca, o sus homenajes, entre los que destaca el dedicado a Federico García Lorca, y su rica experiencia en otra dimensión de la creatividad y la sensibilidad como es la música.
La música, que en Granada adquiere matices diferenciadores, su acercamiento a ella desde la proximidad de las salas de conciertos y la esplendidez de los grandes escenarios del Festival Internacional de Música y Danza. El Teatro al Aire Libre del Generalife, el Palacio de Carlos V, la intimidad del Patio de los Leones, la emoción de la Capilla Real, la belleza de los grandes clásicos interpretados en la Catedral o en el Monasterio de San Jerónimo. Su amistad con músicos, compositores e intérpretes. Manuel Ruiz ha tratado en su pintura, inevitablemente, el tema de la música y ha resuelto de manera encomiable sus sensaciones ante la grandiosidad de la Atlántida de Manuel de Falla en una serie de obras de gran formato, pero con semejantes resultados dedicó otro ciclo a la intimidad de la guitarra o la delicadeza del violín. Ha incidido en el flamenco como cante y como baile, tema en el que realizó diversos carteles, aparte de muy felices ilustraciones sobre compositores clásicos de todos los tiempos, desde Haydn y Mozart a Haendel o Tchaikovski sin olvidar a nuestros Falla y Albéniz. La vitalidad de la danza clásica, el relajado ambiente de un recital en los Arrayanes, la emoción inolvidable de haber puesto sus dedos de artista en los pianos personales de dos figuras como Falla y Lorca marcaron siempre su vida artística.
La música está tan incardinada en Manuel Ruiz que en su labor de Coordinador del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes realizó numerosos materiales didácticos acerca de ella: cuadernos musicales, instrumentos musicales de barro en Andalucía, Patrimonio Lingüístico y Musical de Andalucía, Música y Poesía en Al Andalus, sin duda para rendir homenaje a Leonardo da Vinci, quien afirmaba que «La pintura es una poesía que se ve y no se oye y la poesía es una pintura que se oye y no se ve.»
Ante esa variedad e intensidad artística tan vocacional y activa que se da en Manuel Ruiz, cabría formularse una pregunta: ¿Podría investigarse alguna vez la estructura del gran espacio, que uno imagina a modo de ordenado almacén, donde se aloja la creatividad del artista, donde su inspiración reposa en espera de ver la luz? ¿Ese lugar, más o menos generoso de acuerdo con el talento del autor, desde donde las ideas fluyen conforme se concibe la obra proyectada: un cuadro admirable, una música placentera, un texto literario para pensar o soñar?
En lo que se refiere a Manuel Ruiz, a su pintura, el imaginado gran espacio debe estar atestado a lo largo lo ancho y lo alto de sus anaqueles. Su capacidad y fluidez creadora da salida cada día a numerosas propuestas pero el caudal inagotable de su imaginación repone de inmediato la descarga con nueva sugerencias para el pincel, la espátula, el sensible atomizador de su aerógrafo o su inquieto aplicador de tinta china. No habrá por eso un resquicio libre donde alojar otros apuntes creativos en ese depósito intuido del talento de Manuel Ruiz. Por esa renovación frecuente, inmediata, casi instantánea, estaremos siempre ante sus iniciativas renovadas, nunca desfasadas por el peso del tiempo.
El dominio del dibujo es consustancial en este pintor granadino afable, cercano, sencillo, enamorado de su tierra al ciento por ciento. Tiene tan interiorizado el sentido del dibujo, le invade de tal manera sus adentros, que me imagino la lucha de los infinitos trazos de su talento en inquieta espera antes de aflorar por sus dedos en imágenes expresivas, en sugerentes ideas que habrán de ser minuciosamente plasmadas, sobre la tabla, el lienzo o el papel. Como ocurre con toda obra bien hecha que aspira a permanecer. Por eso, la espontaneidad aparente que pudiera sugerir su obra no es sino la manifestación decantada de una madurez acrisolada y sensible que tanto admiramos.

José Luis Kastiyo
Crítico Musical. Periodista. Granada 2011.

Comentarios ante una exposición.

TEXTOS REALIZADOS POR MANUEL RUIZ.

Comentario ante una exposición .Museo Casa de los Tiros. Mayo 1981. Granada.

Cuando el espectador acude a una exposición,un orden nuevo trata de abrirse paso dentro de él, aparecen ante sí, una serie de elaboraciones más o menos identificadas con sus gustos estéticos.
El espectador se ve desbordado por lo real y lo imaginado.
Quiero por esto hacer las conclusiones de mi propio trabajo para que exista la – comunicación- espectador y artista.
El realizar una exposición, lleva consigo infinidad de horas de trabajo, fatiga, inquietud,voluntades, así como valores sentimentales imposibles de catalogar.
Cada cuadro en sí, encierra todo un proceso de afirmación a la vida, tiene un valor absoluto a veces independiente de lo que representa.
¿Cuántas personas serían sensibles a la belleza si evitaran la idea preconcebida que llevan sobre el objeto de arte? Creo que la causa radica en la mala percepción visual, así como en la manía actual de clasificar las cosas por su valor adquisitivo.
En repetidas ocasiones el que accede a la obra de arte la enjuicia por su precio, valora la obra cuánto más difícil le es su pertenencia, por el contrario, la margina sin crédito alguno cuanto más está al alcance de sus posibilidades.
Todo ello es un grave error, ya que no existe lo bello catalogado o jerarquizado, el espectador se deja guiar, manipular por una época crítica , olvidando dar suelta a su sensibilidad. Considero que la belleza plástica es totalmente independiente de ciertos valores mecanizados , descriptivos e imitativos e incluso especulativos. En esta muestra trato de representar una serie de trabajos que van desde el año 1964 hasta la época actual .Son 16 años de continua exploración, investigación y creación . Se puede ver en ella un sentido de “catarsis” o mejoramiento sobre las ideas concienciadas de un trabajo.
Tal vez el espectador se sienta invadido, rodeado por la obra, quizás aprisionado, pero esta es mi idea. No quiero ni he querido concretar mi trabajo a una determinada línea de creación, esto para mí sería fácil,caería en la rutina. Cada día pinto según mis motivaciones sensoriales y afectivas. Procuro hacer de la obra algo distinto hasta deformar el tema, si es preciso en aras del resultado plástico. Nuestra época es época de contrastes, yo soy consciente con mi época , a fin de cuentas lo que me importa es el resultado, como medio de expresión todo sirve.
En cuánto e esta situación debe entrar el artista, que organiza y sitúa su orden en el desorden , crea consiguiendo metas frecuentemente contrastadas. Personalmente creo poder salir de esta situación mediante la búsqueda del estado de intensidad organizada.
Supongo que todo esto implica un avance un avance hacia la pintura libre. Nuca se debe juzgar un cuadro en comparación con elementos más o menos naturales, el arte no se explica, pertenece a la sensibilidad. Se ha dado al artista como una persona individualista , cosa que realmente no creo, el artista está ávido de comunicación. La comunicación siempre es fructífera, pretendo que el binomio artista-espectador se unan en proceso de participación y evitar el desequilibrio de la creación.
Todo el proceso creativo actual está enfocado a la imitación , creo que la imitación no aporta nada, lo importante es reflejar el sentir cotidiano, desarrollar la creatividad desde dentro del individuo , se diferente en las expresiones propias.
Con esta muestra sólo pretendo la integración del espectador al mundo del arte y del artista, porque hoy, más que nunca estamos necesitados de comunicación. Con esta comunicación, se prepara el paso de la invención estética a la conciencia común, del acto creador a la plena comprensión de su sentido por el público, modificando la jerarquía plástica a una fuente de información donde los aspectos artísticos son hoy inteligibles y comprensibles. (Manuel Ruiz Ruiz).

¿Qué es el Arte ?

¿Qué es el arte?

En nuestra vida cotidiana empleamos la palabra – arte- con determinada frecuencia sin que en la mayoría de los casos nos formemos un criterio de su sentido exacto y ni siquiera aproximado.
Enfocamos el término por las dudas de su propio significado confundiéndole con belleza,estética,sentimiento estético, mensaje artístico, obra de arte...etc. Todos estos conceptos, de alguna forma vagos,nos sirven para acercarnos al – arte- ,para qué sirve, qué entendemos y qué pretendemos con él. Pero su definición no puede ser apriorística o hecha de forma convencional; pues si sentamos sobre ella unos criterios o una teoría podrían ser parciales y al mismo tiempo estarían en contradicción con la teoría y criterios de otras posibles definiciones probablemente diferente de la mía.
También sería difícil para todos aquellos que seguimos el camino del arte dar con una definición exacta, modelo de unas ideas artísticas o estéticas propiciadas en cambio por el paso del tiempo y los gustos de la época-
Por ello al dar una definición sería motivo claro y explícito de reconocimiento a cualquiera de las definiciones que se han podido dar a lo largo de la historia.
Muchos pensadores marxistas niegan la posibilidad de dar una definición filosófica del arte para no negar la existencia invariable de unos valores estéticos. Hegel con su teoría de -la muerte del arte-llega a la negación de lo absoluto y como única realidad de afirmación del devenir.
El arte, y este es un juicio particular, se entra con sólo franquear el umbral del respeto a la realización creadora de forma qué, ese ingenuo sentimiento del arte surja aún sin el léxico de los eruditos y sus teorías .El sentimiento hacia el arte puede llegar a través de la belleza; esa belleza para la cual existen tantas respuestas como espíritus nobles han meditado sobre ella.
Baungarten (la perfección reconocida por los sentidos). Kant ( algo que gusta en general sin que medie el interés o un concepto). Schelling (la belleza es la representación de lo infinito en lo finito). Hegel (la existencia sensible de la idea absoluta). Schiller (la belleza es la libertad en el fenómeno limitado) y Herbart la definió como lo placentero inmutable.
Algunos autores como Formaggio explica que no es capaz de fijar la naturaleza del arte en una definición como las propuestas por las distintas corrientes filosóficas, con referencia al arte es belleza , forma, expresión, sentimiento, creación, comunicación, etc.
Esto sólo corresponde a los valores culturales de un momento histórico perteneciendo todo ello al orden de las – poéticas- y no a las de las formulaciones filosóficas. Pero curiosamente Formaggio habla del arte, aunque sea para negar la posibilidad de definirlo, cayendo en el error qué, al hablar de arte lleva consigo la exigencia de una definición.
Umberto Eco se da cuenta de este contrasentido de Formaggio y por ello, se siente obligado a admitir la posibilidad de una definición del arte a través de la fundamentación de su variabilidad.
Cuando hablamos de arte, estamos hablando de algo conocido; sabemos lo que es, aunque no nos hayamos preocupado de precisar los términos adecuados, por eso es algo suceptible de definición y que debíamos definir si queremos establecer unos juicios artísticos válidos.
Tal vez para llegar a captar el verdadero sentido del arte y precisar su definición habría que preguntarse: ¿Para que sirve el arte?. Algunos ante la formulación de esta pregunta se indignarían pues el valor del arte no puede ceñirse a una utilidad práctica, pues el sólo hecho de buscar en él una utilidad, representa un empequeñecimiento del concepto que debe ser el arte. En otro sentido materialista, otros opinarían que no sirve para nada ya que si tiene una finalidad práctica no tiene razón de ser.
Nos encontramos que también dentro de este sentido materialista habrá quien le atribuya una extraordinaria utilidad y me refiero a todos aquellos que viven del arte como: artista, críticos, comerciantes, galeristas, artesanos, empleados...
Serían respuestas primarias, de conceptos dispares del arte por la proyección social que se les da y la diversificación y valor atribuido a utilidad y servicio.
Desde los tiempos más remotos los hombres han construido para encontrar un techo sobre la cabeza, buscando y acondicionando escondrijos para sus bienes , fuera en afán de posesión o de la vigilancia de lo que poseían (botín de caza, provisiones para el invierno, armas, utensilios, adornos...) En ese comienzo del camino de la arquitectura ya estaba presente el espacio y la corporeidad. Entonces, también podíamos hacernos la pregunta: ¿Donde comienza la construcción como actividad artística?.En la arquitectura se da una relación más estrecha entre lo artístico y el funcionamiento, pero tampoco la arquitectura es arte por ser útil.
Podemos aceptar que el arte en algún sentido es inútil, por lo contrario consideramos muy útiles la televisión, la radio, una lavadora o un coche...Sin embargo la humanidad ha estado viviendo durante milenios sin todos estos objetos; pero al contrario, nunca ha habido nadie que haya podido prescindir de alguna manifestación artística. De tal manera, el arte puede parecer inútil pero es absolutamente necesario para el hombre y esta necesidad nace de la propia naturaleza humana.
En la obra- Fundamentos de la Sociología del Arte- de Arnold Hauser explica qué: cada obra de arte muestra huellas manifiestas de su tiempo y lleva en sí el carácter único irrepetible e inconfundible de una costelación histórica; cada obra de arte representa un escalón determinado de la evolución estilística, de los adelantos técnicos y de la sensibilidad ante lo material y lo espiritual. La obra de arte describe seres y relaciones humanas en ,situaciones únicas, que no volverán a producir , y se dirigen a individuos que juzgan estas descripciones desde un punto de vista histórico y una posición social especial.
Algunas personas se sienten negadas para el arte pero cuando adquieren una prenda de vestir procuran elegir la más bonita o la que más le gusta. Esta primera aproximación al sentimiento estético nos descubre la presencia del arte sin necesidad de buscar ninguna teoría. Nace pues espontáneamente.
El sentimiento artístico que mueve a cualquier persona tiene por otra parte una carga social que le sirve para transmitir a los demás su personalidad, evidenciando por tanto un acto de comunicación . Esta consideración nos permite afirmar que la transmisión de sentimientos es el aspecto más esencial del arte; así el criterio para juzgar el arte debe estar entroncado por el servicio que ha prestado y presta a la comunicación entre los hombres.
También se le suele dar al arte una acepción mucho más amplia por lo cual lo definiremos como : “Sentimiento artístico común a todos los hombres y la capacidad creadora en general”.
Entendemos así que no hay una definición concreta del arte y que ante el problema de esta definición habría que formular numerosos criterios estéticos a la búsqueda de una significación real buscando el hecho social que corresponde a cada uno de nosotros en particular para saber que entendemos por arte.
No obstante si hubiese que dar una definición o una aproximación personal sobre este aspecto, sería aquella que expreso en resumen de la obra de Luis Borobio- Arte expresión vital-. Arte se llama a toda la comunicación universal entre los hombres, enraizada en lo más profundo de la naturaleza humana; comunicación que desarrolla a partir de la actividad creadora que se materializa en las obras artísticas, y qué, a su vez, origina y envuelve tanto la creación como la contemplación, y nos acompaña constantemente en nuestra vida, dando a todos nuestros actos una dimensión distinta y nueva.
Granada es una ciudad con arte, formada por un extenso Patrimonio Histórico, descifremos todas las teorías existentes sobre él a través de sus museos, monumentos, conjuntos, barrios, y jardines históricos, palacios, urbanismo, yacimientos arqueológicos, pues cada objeto que lo compone es un documento que nos aporta información de forma que nos sensibiliza hacia manifestaciones estéticas donde podemos elaborar esquemas básicos para la interpretación del arte.
Nuestra ciudad recoge una gran información artística que independientemente de las teorías expuestas ofrece motivos de inspiración y estímulo por el conocimiento de los Bienes Culturales; motiva, alienta,y provoca al ciudadano para que descubra por si mismo las muchas y diferentes maneras de expresar sus propias ideas sobre el arte.
En definitiva, Granada a través de sus contenidos en arte nos hará ampliar los límites de la conciencia. Elaboremos nuestras propias teorías desde ésta Granada Granada en su calidad de arte transmisible.

Manuel Ruiz Ruiz.
Coordinador del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de la Junta de Andalucía en Granada.
Numerario Asociación Española de Críticos de Arte.

Ignacio Antonio Sánchez

MANUEL RUIZ, LA EMOCIÓN DE UN ESPLÉNDIDO TEMPO ARTÍSTICO

Antes de entrar en el desarrollo de este breve texto, he de destacar, que junto a sus amplios conocimientos, posee un corazón artístico inmenso; por otra parte este será un escrito que partirá del detalle de su obra para que el espectador pueda extenderlo a sus más amplias fronteras, siempre abiertas de par en par porque sus obras respiran y viven con toda la libertad con que fueron creadas.
Es indudable que la pintura de Manuel Ruíz Ruíz, es de un vigor extraordinario; pero no es menos cierto que trabaja con el color a su antojo para subrayar las esencias de la obra, véase el proceso plástico en una armadura almohade o para modular la morbidez femenina en algunas de sus figuras.
La teoría que bulle en su cabeza, hace que se traduzca en su visión de artista despojándola de todo lo superfluo para el surgimiento del retrato de una cultura con trazos del Alhandalus, de Sefarad, y de la parte cristiana que nos toca con esas iglesias del Albaicín o con un impactante paisaje con catedral, en donde habría que discernir, qué es más importante, el paisaje o la arquitectura, amparadas en ambos casos por una luz extraordinariamente misteriosa.
Mención aparte merecen las transparencias de sus series de Venecia, o la delicuescencia de su fuente de los leones, donde parece que todo está a punto de disolverse y desaparecer en una atmósfera creada por la historia expresamente para este momento.
Disciplina y dibujo, configuran el tema de los barcos y el ocaso, con la técnica más depurada de un vitral flamenco.
Sus peces Tifanys, muestran un cloisonè que parece que pudieran tocarse y venir a nuestro encuentro.
A veces la geometría y el color se rompen en fractales, como la portada del catálogo de Motril, sin algoritmo posible que las integre.
Manuel Ruíz es un artista plástico asentado en una base de dibujo perfecto y lanzado sin red a la modernidad entre dos siglos…
¿Qué podemos decir de sus aerografías?... pienso que nacen entre la sutil brisa de un breve suspiro nacido en un fértil sueño de vigilia; y de la sutil belleza de las maternidades… sus cabezas renacentistas que parecen indicarnos “algo de lo otro” que pueden ser los dones ocultos por la historia.
Las escenas de hamman, delicadas con un entorno evanescente que te integran en el baño y en la conversación de las figuras.
Rotundas puertas de fortalezas, zócalos, azulejos, mirabh, o celosías auténticas de sinagogas, luces, silencios, estrellas que definen un mundo interior que plasman un sentido poético que proyecta a su vida y a la nuestra.
Pienso que toda la obra de Manuel, merece una atención especial, hoy solo hemos descrito un pequeño fragmento de su dilatada carrera artística, en parte descrita por sus últimas exposiciones, la de Caja Granada en el 2010 y la actual de Motril, hay mucho más que el lector espectador puede indagar en la página Web; pero antes de finalizar este texto debo de hacer una mención a su obra El Cristo de la fábricas, óleo sobre tabla del año 1970, diría que además es la obra de un visionario puro, es cercano y conmueve, es el Cristo hombre obrero que muchos llevamos muy dentro, sus manos y su cruz soportan la tensión de la vida diaria, incertidumbre y fuerza bajo sus pies (las máquinas no dan respiro), y el Cristo hombre obrero en silencio, la atmósfera detenida en un pulso con el medio que es una atmósfera irrespirable, fuerte, tal vez sin futuro, aunque siempre el Cristo hombre obrero ofrece esperanza…

Ignacio Antonio Sánchez Alhama.
Artista plástico
Granada.2011.

Marino Antequera

Introducción.

Un pintor eminentemente granadino, surgido de un grupo de artistas jóvenes que tuvo el viejo barrio del Albaicín como símbolo y lema en 1965: Manuel Ruiz se lanza al ahora creciente aluvión de exposiciones. No se han mantenido las suyas adecuadas a los orígenes del pintor, típicamente albaicineras y granadinas como pudieran ser éstas.
Carácter inquieto y afanoso de novedades y asuntos, manera y procedimientos le obliga a probarlo todo, a ensayarlo todo y cada una de sus muestras ha tenido carácter diferente.
En seguimiento de estos caracteres y preferencias tornadizos, ahora se lanza, como siempre, “con bien renovado concepto pictórico” a una nueva exposición en la que lo rectamente representativo se posterga para dar paso a la fantasía, al símbolo, a lo solo imaginado. Claro está que esta preterición de lo físico por lo metafísico da de lado a muchas barreras y contenciones, y en este ambiente sin sujeción se encuentra a su gusto Manuel Ruiz.
No se crea, por lo que antecede, que al pintor le sujeta un arte colmado de trascendencia, de símbolo. Le preocupa grandemente la belleza de su lenguaje artístico. Sin esta preocupación, hubiese caído en ese abstractismo chabacano y grosero en el que tantos pintores jóvenes se han hundido: en el de la arpillera, el tizne y los pegotes de cemento y escayola, para no sentirse embarazados en la riqueza de recursos del óleo o la belleza del pastel o la acuarela y lanzarse a nuevos procedimientos cuanto más groseros y negativos mejor.
Manuel Ruiz por el contrario, conoce las posibilidades de los procedimientos clásicos y no contento con el prestigio y la hermosura de ellos, emplea otros en los que el color se “revaloriza” y exalta con brillos de esmalte vítreo y la pincelada es sustituida por cabrilleos, surcos y derrames de color-luz que dotan a la pintura de un poderoso fin ornamental-artístico, superpuesto a significaciones simbólicas.
Pintura tan honda de sentido, como de exterior gracioso y lleno de encanto, ha de lograr para su autor no fáciles éxitos de público, sino además, aprecios por una pintura que, con decir mucho, lo expresa en lenguaje grato y gustosamente aderezado.

Marino Antequera.
Crítico de Arte. Granada.
Catálogo de la Exposición. Casa Palacio de la Merced. Diputación Provincial.
1 de Julio de 1977. Córdoba.

Daer Pozo Ramirez

SALUTATION A MANUEL RUIZ.
DAER POZO RAMIREZ.
HOLGUIN. CUBA. 12.5.2012.

Yerto el ciruelo es evocación de lo que
pudo ser ceniza y
ceniza será después del oficio de los leñadores y
de los orfebres de la memoria.
Yerto el lienzo del
esparto en cruz y de
las hadas que
perdimos en la infancia,
será el paisaje de otro ser,
del artista que traza bocetos en memoria
del ruiseñor sucesivo que
cabalga los potros del vivir y el desvivir.
Y el poeta, en su
estado de gracia, asoma en
este paisaje de
orlas y de retratos,
a la diestra del pintor,
que lava sus manos y deja que el
arco iris tenga futuro
en la flora de los tintes que pueblan el tiempo después de la ceniza.
Yerto el horizonte
hace visible los dictados del silencio,
la paz de la encina
y el sendero hacia el
hombre en la cruz, hacia el martirio de inmolarnos
y que el artista firme la sentencia
de nuestra sagrada anunciación de la madera.
Yerto el corazón se
despedaza en las armonías del paisaje
habitado por el reloj.
Y entre
degüellos y tardes en la plaza, un hilo de sangre
que no cesa,
que teje la línea del horizonte en la plaza de
toros , en el alfarje
de los ríos de sangre
que terminan, donde
comienza la huella, la última sonrisa
del poeta Federíco
en el patio de la infancia. Y ríos de
sangre se inician, donde sus huesos yacen,
donde hay un jilguero y
aves beben, donde posa el silencio.
Yerto el poeta se viste de
encinas. Y un silbo generoso
cruza la vega
del cuerpo habitable, del ser después
del relincho, del ancora y su bestialidad sonora.
Pero es el
artista quien descubre el hechizo del cuerpo en
el ser de la ceniza,
en el talaje en cruz al que fuimos condenados, y ya no
sabemos del emblema,
de las señales, de la misericordia que todos
merecemos antes
de mirar por última vez.
Yerto el poeta
se vuelve un paisaje en
manos del pintor,
el último paisaje de
bonanza y del romero junto
a la fuente,
junto a los potros
de la sabana, junto a los clarines de la proeza secular,
junto a los sepias y a los últimos trazos de la
razón en la memoria.
Y es que el hombre merece una ventana para
desnudarse y mostrar
lo que pueda la razón y la sin razón, lo que puede el iris
mientras la estrella de hierro sigue clavada en el
tronco de los robles florecidos.
Yes abril. En el paisaje de los
robles blancos en el
hechizo de tejer el cuerpo
en el velero de los
brazos, en el intento de armar un
artilugio para seguir
en la máquina
del tiempo y ser habitable la esperanza de creernos inmortales,
de vivir en el cuadro, en el lienzo que cuelga de la
sala junto al fuego,
donde el Sagrado Corazón escolta, la paz de los días.
Pero yerto
el corazón es hijo de las cenizas, y
en los trazos
de la lluvia en la
madera, no es de sangre el río
que hacia nosotros viene,
pero es de sangre el río que de nosotros parte. Y yertos de
respirar la paz de la
sobre naturaleza, hacemos bocetos de lo que puede ser,
alguna vez, el hombre.

Daer Pozo Ramirez.
Holguin-Cuba.

Muy apreciado amigo Manuel Ruiz Ruiz y familia:
Reciban un abrazo de año nuevo y los mayores deseos de bien y amor, esperando que este 2002 sea la puerta para conocernos y poder conversar como lo merecen las personas que tienen mucho que compartir.
Estoy asombrado por su ayuda, `por sus bellos materiales y la fuerza cultural de su obra y la belleza de Granada. Es triste saber que uno va a morir un día sin caminar esas calles y sin tocar esas piedras, pero se está lejos sin nunca estar y he decidido a ayudar a celebrar modestamente y con mis pobres medios los “Cuarenta años de vida artista de Manuel Ruiz Ruiz”. De antemano ya he contactado con personalidades de la cultura en la región oriental que es donde vivo y ya comencé a promover su obra en la radio, en programa cultural “Caminos” que sale los domingos a las ocho de la mañana. Tengo conveniada una exposición suya en la -Biblioteca de la Comunidad Viviendas Campesinas de Mir- es un lugar modesto donde nunca ha llegado una exposición de un artista extranjero, es por ello que me emociona que esto ocurra con su obra en un lugar lejos de la geografía citadina, será en la primera quincena de este mes, con apertura el 10 hasta finales, luego estarán sus dibujos y grabados en la – Semana de la Cultura Calixtena- del 29 de marzo, que es mi cumpleaños hasta abril, luego estaremos en el 210 aniversario de la Ciudad de Manzanillo, que será el 11 de julio, ya estoy en contacto con mi amigo Julio Sánchez Chang, Presidente de la UNEAC en la ciudad y ya está conveniada la EXPO junto a la glorieta, que es símbolo de la ciudad y es réplica de un rincón de Granada, aquí le mando una foto del lugar. También estoy al habla con la -Facultad de Lenguas del Instituto Superior Pedagógico José de la Luz y Caballero- para hacer una expo y un conservatorio sobre LORCA Y GRANADA EN SU OBRA, a propósito de esa valiente exposición suya en homenaje de los cuarenta años del asesinato de LORCA. Realmente quisiera hacer mucho más, pero ya tenemos algo. Creo que usted se merece mucho, en verdad le tengo mucho aprecio y quiero conocer a sus hijos y a su señora. Ojalá sea pronto, pero no está en mis manos por falta de medios. No puedo mandarle fotos de las exposiciones como quisiera, pero tendrá algunas. Tengo cámara, pero los rollos se adquieren en divisas y no puedo llegar allá, pero tendrá noticias y les dejo este pequeño regalo familiar, junto a la Cruz de mayo que es ofrenda lírica del tiempo.

Ritual con Manuel Ruiz.

Sobre la mesa pescado y vermut
las hebras del tiempo en la madera.
María Angustias espanta la soledad y sirve
el tibio amanecer de celosías, los recuerdos
los tebeos dibujos de Boixcar, la inocencia.
Y vienen a la mesa los jardines,
las fuentecillas del patio
y la paz del estanque en el remanso del musgo.
Sobre la mesa las moras de zarza,
los palillos de boj en los trinos de ayer
y mil caballos cruzan su sombra helada
en los violetas pasadizos de la gloria.
Caballos de un verano de 1962 en dos patas
cuando todos vuelven con sus velas
en el claro amanecer del mundo.
La ciudad, también sobre la mesa,
los barquitos en los canalillos de vermut
y la Fuente de los Leones en la leve soledad
de los retoños.
Así nos bebemos la vida, querido Manuel
frente a la Puerta del Vino, borrachos de Granada
junto a El Guerrero sin Antifaz y al Capitán Trueno
con los hijos en la misma levedad del arcoiris
bajo los arcos capitales de la dicha,
donde los paisajes ofrecen
la eterna claridad de las ventanas.

Daer Pozo Ramirez.
Escritor. Poeta Cubano- Buenaventura. 5-Diciembre- 2001. Cuba.

SALUTACION BAJO LAS ENCINAS. Al pintor Manuel Ruiz Ruiz.

I.

El ciruelo es evocación de lo que pudo ser ceniza y ceniza será,
después del oficio de los leñadores y de los orfebres.
Y el lienzo del esparto será la bendición de las hadas,
que perdimos en la infancia, pero Agnes, en su estado de gracia,
asoma al paisaje de orlas y retratos, a la diestra del pintor,
que hace al vuelo sus pinceles y deja que el arco iris tenga futuro
en la flora de los tintes.

II.

El horizonte hace visible los dictados del silencio,
donde el sendero hacia la cruz es la bienaventuranza
de nuestra anunciación.
Un hilo de lluvia teje la línea del horizonte,
en el alfarje de los ríos que terminan,
donde comienza la huella de Agnes Gonxha Bojaxhiu.
Ríos se inician, donde los veleros yacen,
donde hay un jilguero y aves beben, donde posa el silencio.

III.

Un silbo cruza la vega después del clamor.
Pero es la piedad el ser de la ceniza,
en el talaje al que fuimos condenados, y ya no sabemos el emblema,
de las señales que todos merecemos antes de mirar por última vez.

IV.

Agnes se vuelve un paisaje en manos del pintor,
el último paisaje de la bonanza y del romero junto a la fuente,
junto a los sepias y trazos de la lluvia en la madera.

V.

La estrella de hierro sigue clavada en el tronco
de los robles florecidos. Y es abril. Es el paisaje de los robles blancos,
en el lienzo que cuelga de la sala, junto al fuego,
donde el Sagrado Corazón escolta, la paz de los días.

Daer Pozo Ramirez.
De la obra poética: El triunfo de Samotracia.
Holguín. Cuba. 1965.

Yolanda Victoria Olmedo Sánchez

MANUEL RUIZ O LA SINCERIDAD DE UN PINTOR.

Constituye para mí un gran honor hablar de Manuel Ruiz y de su interesante aportación al mundo de la pintura. De la larga trayectoria de este artista granadino destacaría la peculiar sensibilidad estética, así como el tesón y la constancia con los que ha ido forjando una actividad plástica dotada de gran personalidad; reconocida tanto a nivel nacional como internacional. Así lo atestiguan las numerosas exposiciones dedicadas a su obra y los premios recibidos por su dedicación a la creación artística. El carácter cordial y afable del pintor ha contribuido de manera muy positiva a la consecución de tales logros. La pintura se nos presenta sincera, tanto en el dominio de las técnicas como en los temas que la inspiran. Con el trazo sereno de un dibujo firme y con la riqueza de una variada gama cromática, consigue dar vida a un sinfín de temas figurativos, motivos geométricos y paisajes. En el trasfondo de esta variada temática late el interés que siempre ha manifestado por la cultura, especialmente por la historia y el arte de su tierra. La evocación a la celosía musulmana o la peculiar interpretación de monumentos, vistas y rincones granadinos así lo manifiestan. Su obra comunicativa y dialogante, transmite toda esa riqueza de sentimientos que palpitan en el interior de un artista pleno.

Yolanda Victoria Olmedo Sánchez.
Profesora Titular de Historia del Arte de la Universidad de Córdoba.
Córdoba 18 de Junio de 2012.

Carolina Molina García

EL PINTOR MANUEL RUIZ.

El pintor MANUEL RUIZ RUIZ, es un hombre polifacético, que tiene una mirada de caleidoscopio hacia Granada. Su obra ha merecido el adjetivo de “Granadinista” si existe el término, lo que es ciertamente lógico pues Ruiz dibuja y escribe sobre Granada desde hace décadas y ha dedicado a esta ciudad, toda su vida. El gran saber de este pintor no se contiene solamente en los pinceles, también en una amplia bibliografía que agradecemos otros amantes de la historia de Granada. Destaco, por ser el más interesante para mi, su último libro titulado: “La Plaza Bib-Rambla y su entorno. Guía Didáctica.”
Manuel Ruiz tiene un estilo propio entre moderno y clásico, de colores envolventes que llegan a la mirada con calidez de la brisa. Otras veces, la forma y el contenido se difuminan y la realidad se transforma en reflejos de vidrieras, de azulejería, de encuadres singulares que atienden más a la sensación que a la vista.
Es un verdadero placer contemplar los dibujos de Manuel Ruiz.

Carolina Molina García.
Escritora. Madrid 24 junio 2012.

Rafael Guillén

MANUEL RUIZ RUIZ.

En la pintura de Manuel Ruiz hay un componente onírico que acaba concentrándose en el paisaje; y, a su vez, este paisaje colorista en extremo, se complementa con una pasión por la figura geométrica perfecta.
Si por un lado su paisaje invita al sueño, por otro su geometría de alma mudéjar, acentúa el acendrado granadinísmo que campea en toda su obra.

Rafael Guillén.
Escritor. Poeta. Premio Nacional de Literatura 1994.
Granada. Jueves 19 de Julio. 2012.

Juan. J. Ruiz Molinero

EL LABERINTO REVELADO.

Manuel Ruiz Ruiz no sólo es un admirable pintor, dominador del dibujo, de los espacios, del color, de las formas, sino un auténtico mago que convierte los laberintos geométricos en la emoción que experimentamos cuando hallamos su revelación que, aparentemente, parecía y equidistante, como una ecuación de álgebra. Es uno de los artistas mejor formados por haberse sumergido en una constante divulgación de los secretos monumentales de una ciudad como Granada, sobre todo de su Alhambra, que se ha mostrado durante siglos atenta a las miradas sutiles, las que son capaces de descubrir no exclusivamente el perfil paisajístico de tantos evocadores rincones, sino los misterios que guardan la hermosura de sus geometrías cautivadoras, en las celosías, mosaicos, composiciones de bóvedas que acercan al cielo, en un milagro increíble de formas y sugerencias que crean una auténtica sinfonía perfecta en cada acorde, cada nota y cada resonancia espiritual.
De esa perfección geométrica, Manuel Ruiz nos ha transmitido la emoción, descubriéndonos el mensaje más íntimo. La originalidad de las pinturas, paisajes, retratos, dibujos del pintor radica en que ha sabido desentrañar el alma de las formas, de tal manera- como ocurre en la Alhambra- que del aparente laberinto surge un todo inefable, sutil, pero cierto. El sueño de frágiles contrapuntos, melodías entrelazadas, se convierten en realidad, o si se prefiere, la realidad matemática se transfigura en sueño. Da igual el orden en que queramos establecer el milagro, la fuerza y el impacto visual, externo e interno. Lo importante de todo el universo expresivo de Manuel Ruiz es que sus formas están establecidas en un orden universal que, después de sorprendernos, nos cautivan y arrancan los sentimientos que sólo se sienten ante una obra perfecta. La perfección de los detalles geométricos de la Alhambra, por ejemplo, que el artista ha sabido descifrar como nadie lo había hecho hasta ahora. Quizá porque ha descubierto el secreto, que intuyeron los árabes y plasmaron en todos los rincones del monumento, de que nuestra mente es un laberinto, pero con líneas precisas, que cuando se ordenan y se abren acaban por descubrirnos lo que somos y lo que nos rodea, con ese latido de haber encontrado la verdad de las cosas, sobre todo de las cosas bellas que, en el fondo, sólo son sentimientos, aunque tengan ecuaciones matemáticas o Pero quien es capaz de traducirla y comprenderla entrará en la otra dimensión gozosa de haber descifrado la emoción y el mensaje de su precioso lenguaje.

Juan. J. Ruiz Molinero.
Escritor. Periodista. Granada 20- 5-2012.

Cesare Serafino

Caro Manuel..

É stato Emmanuel Kant, se non ricordo male, ad affermare che in un oggeto la belleza poteva essere definita come finalitá formale da percepire senza la rappresentazione di un scopo, svincolata da finalitá utilitaristiche, liberata da elementi concettuali e da ogni contenuto concreto, e che la pura belleza si identifica con l´arabesco e. aggiungo, del puro arabesco del segno pittorico e del colore che lo circonda.
Ed é giá a partire dalla etimología che l´arabesco, ne tuoi lavori, si fa elemento semántico di una pittura che recupera l´aura moresca, gli splendori della tua Granada, che racconta di porte oniriche che segnamo il momento della separazione di un mondo che solo l´artista conosce e che a noi é dato solo di immaginare dietro gli affascinanti arabeschi che racchiudono le tue porte moresche.
Che poi, magari, questi quadri suggeriscano anche un´atmosfera irreale, sospesa, che qualcuno potrebbe anche definiré presurrealista a causa di certetue composizioni che presentano figure geometriche- ma pensó anche a certe figure di donne senza volto dalle azzurre fattezze- capaci di inserirsi in uno sfasamento atemporale, quasi se lo spazio non avesse piú física dimensione, é veritá che mi sento,sommessamente, di dichiarare.
A tuo modo, epesso hai interpretato la lezione surrealista: pensó a quella fontana dai morbidi, improbabili contorni cui fanno da sfondo e a certe figure che rimandano ad un mondo ed ad una cultura, quella spagnola, rica di memorie, stratificazioni e contribuiti.
Si vede che l´aura spagnola, l´aura di Granada ben si impastano con il surrealismo: e lasciami ricordare quella splendida allegoria della música dedicata a quel grande compositore spagnolo Emanuel de Falla y Matheu della prima metafísica con quella del tuo originale linguaggio. E´sintesi mirabile di una allegora che con il segno, il colore e la forma traduce sulla tela la melodía eterna della música.

Cesare Serafino.
Associazione Culturale. Leoluca Vincenzo Visalli.
Spilimbergo (PN). 2012 . Italia.

Manuel Sainz Serrano

Manuel Ruiz, hacedor de aires y estrellas.

Apenas quita el ojo de Granada
el Demiurgo sublime...A hurtadillas,
escudriña endiosado, en las vistillas
del empíreo, la causa de su nada.

Que así sufre, al ver de madrugada
eclipsada por esas maravillas
que genera Manolo con sencillas
trazas, en esta noche desbocada:

...lacerías que son constelaciones
de soles indomables refulgentes
que hieren la ceguera del Señor,

y anales de infinitas rebeliones
e indeleble ofrenda a los ausentes
y sedante sutil contra el dolor.

Manuel Sainz Serrano.
Segovia. 9 – 12- 2012.

Luis Hernández del Pozo

A MANOLO RUIZ, PRESENTE EN MIS OLVIDOS.

Yo, querido Manuel, tan receptivo
a los ecos de un alma enamorada,
no pude oir, borracho de Granada,
tu rumor de arrayán y verde olivo.

Esta inmensa ciudad en la que vivo,
donde es puñal la flor, el verso espada,
también me ensordeció y aquí no hay nada
que avente los fantasmas del olvido.

Pero llegó tu carta y tu pintura
heraldos de amistad y la más pura
expresión de belleza a ti debida.

Y desperté del sueño de lo inerte
mirando tu pincel cuando convierte
un trozo de papel en luz y vida.

Luis Hernández del Pozo.
Escritor. Poeta. Madrid.

Paqui Silles

A este tiempo, increiblemente dulce
te agradezco el haberte conocido
para comprobar con estos ojos que no se
cansan de buscar, que existe el amor y
la belleza por entre estas calles,
entre los pupitres y la tiza,
entre la teoría y el deseo.
Sé muy feliz.

Paqui Silles
Mi alumna de Prácticas. Otoño 1981.

La sombra no es sino el secreto último
de tu nombre, tú, que naces irrumpiendo
con el grito entre los labios,
allí, donde el gesto deja de ser
dibujo: confundido en mi sorpresa.

Adormece mi angustia blanca de luna
vuestras miradas desde muy lejos en el tiempo.
Rompe mi grito de cristal frio
vuestro silencio vivo en el papel,
y me confieso amante del asombro
que en vuestros ojos, negro y blanco vive.
Es la sombra la única razón
que os mantiene ondulantes, ante mis ojos,
y yo, nadadora, casi ciega, en vuestro trazo
juego a entender la palabra que celosamente
reteneis entre los labios.
No sois sino el silencio justo del que sabe
que amar es retener un cuerpo frágil entre los brazos
al punto en que es débil, el que lo sostiene...

Paqui Silles
Mi alumna de Prácticas.
Otoño 1981.

Teresa

Yo, una lágrima del llanto,
un instante en el tiempo,
una caricia;
algo sumamente pequeño...,
quiero agradecerte tu sensibilidad
como hombre,
tu fuerza como persona
y las pinceladas de belleza y luz
que aportas al latido del mundo,
cuando creas.
Un fuerte abrazo.

Teresa.
Mi alumna de Prácticas.
Navidad 1981.Granada.

Correo del Arte

CORREO DEL ARTE.
Nuevos premios para Manuel Ruiz.

Por tercer año consecutivo el pintor granadino Manuel Ruiz, habitual colaborador también de esta revista ha conseguido la Medalla de Oro de la Academia Internacional de Lutecia (París), que este año le fue concedida por la especialidad de grabado. La entrega de premios tendrá lugar el próximo día 26 de marzo en la Universidad Rene Descartes de París. Recientemente obtuvo el Diploma Nacional y Medalla de Bronce en el V Certamen de la Académia Wallone de Artes, Charleroi (Bélgica).
Después de su exposición en la Galería del Centro de Ciencias. Letras y Artes en Campinas (Brasil) realizó en la sala de la Caja Provincial de Ahorros de Granada la muestra titulada “Granada y Venecia”, y uno de sus cuadros ha sido destinado ala Museo de Spilimbergo, en Italia.
De notable éxito ha sido la presentación del libro “Al encuentro con la luz de Granada” cuyo texto crítico corre también a cargo de Manuel Ruiz y que recoge las obras que realizaron en Granada el pasado año los artistas italianos Sergio Zen y Beppe Fornasa en la especialidad de pintura y fotografía. El libro ha sido editado y presentado en Vicenza (Italia). El texto, en español e italiano, así como la espectacular visión que hacen de los monumentos granadinos estos dos artistas permite que esta obra sea motivo esencial de un mejor conocimiento de Granada fuera de nuestras fronteras. Y como nuevo homenaje a Granada, Manuel Ruiz ha escrito un otro libro para la Caja Provincial de Ahorros que recoge los fondos artísticos que esta entidad posee.

Correo del Arte Nº 15.
Febrero 1988.Madrid.

Enrique Pareja López

Cuando hace casi tres años me hice cargo de la Casa de los Tiros, uno de los primeros artistas granadinos que comenzó a frecuentar mi despacho para hablar de sus inquietudes artísticas y sus desvelos por el arte joven de nuestra ciudad fue Manolo Ruiz, a quien yo conocía desde la infancia.
Cuando se planteó, polémica incluida, la creación de la Sección de Arte Contemporáneo del Museo de Bellas Artes de Granada, también fue Manolo uno de los primeros, por no decir el primero , que se ofreció, tanto personal como artísticamente a colaborar. Y su inestimable colaboración nos ha proporcionado el contacto con numerosos artistas de su joven generación de más allá de nuestras fronteras.
Esta exposición , madurada durante largo tiempo, sirva como homenaje a su inquietud artística y como símbolo, aunque pequeño, de mi agradecimiento personal a quien ha colaborado tan estrechamente con esta Casa por el arte contemporáneo granadino.

Enrique Pareja López.
Director del Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Exposición de Manuel Ruiz. Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 de Mayo 1981. Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

Enzo Ruggiero

Si evidenzia nelle opere di Manuel Ruiz una sintesi poetica ricca di simboli in cui si inserisce il drama dell´uomo contemporaneo. Tutto questo avviene senza forzature, grazie al suo virtuosismo estetico e al suo temperamento di artista alla ricerca di nuove emozioni, in cui crede nella pittura come liberazione spirituale.

Enzo Ruggiero.
Exposición de Manuel Ruiz.
Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 de Mayo 1981. Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

Agustí Penadés.

En la pintura de Manuel Ruiz veo un equilibrio en las formas, en la distribución del espacio, enorme búsqueda en lo dimensional y en lo metafísico, o sea, en la parcela del arte que sólo está reservada a los que saben ver las cosas de una forma más profunda, más interiormente y más real.

Agustí Penadés.
Exposición de Manuel Ruiz.
Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 de Mayo 1981. Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

Vittorio Visoná

Leggere Manuel Ruiz.

Osservando gli acquarelli, ma soprattutto gli smalti di piccole dimensione, allienati lungo le pareti della Galleria, si nota per manifestazione insistente un denominatore comune, che vá altre i soggetti impressi con irrequieta de affann osa plasticitá: il colore.
Nei dipinti di Manuel Ruiz tale componente é contenuto, sostanza di racconti, analisi, non certo solo elemento estetico.
La figura, il paesaggio, presi per se stessi passano in secondo piano per lasciar posto alla decisa de irruente cromaticitá.
C´é poi il segno di contorno che esalta ancor piú la immedesimazione dell´autore per il racconto in corso di narrazione, in attesa di aprire con chi ha pazientato un dialogo, ancor piú un dibattito, perché molto spesso il dipinto finisce con un interrogativo al quale bisogna cercare di fornire una prima risposta.
La drammaticitá de il fantasma di tutta una storia passata; sia pure espressa attraverso una sintesi poetica sono inequivocabilmente rappresentate. Cosí come, per conseguenza la ricerca di una diversa, nuova, sperata situazione anche umana é visibile nelle eleganti figure metafisiche. Tali aspettative si leggono per simboli: il virtuosismo, l´originalitá, l´immaginazione fanno tutto il resto della tradizione e della storia , del costume e della esperanza.
Le imagini piane, mai forzate, solo incalzate dal contingente, spingono sempre piú l´occhio a scavare dentro quelle irrequiete, accese, piccole campiture.
Manuel Ruiz: autentico figlio della sua terra tormentata de affascinante; autentico interprete della storia di questa sua terra.

Vittorio Visoná.
Crítico de Arte. Italia.

Joaquín Seró

Manuel Ruiz posee cualidades un tanto incorrientes en el mundo artístico. La acusada sensibilidad ambiental ambiental y humana le permite plasmar, realizar lo que siente sin dejar de sentir lo que plasma. Semejante poder generativo convierte al joven pintor en una fuente inagotable de creación pictórica.

Joaquín Seró.
Fundación Joaquín Seró. E. Mayo. Barcelona.
Exposición Manuel Ruiz. Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 de Mayo 1981. Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

Gianni Bruni

Le tue opere cantano nel sole la poesia che dentro di te, e il signo, la preziosa coloritura dei fondali, la viva e fresca< inventiva in una composizione composta de equilibrata riescomo a dare una emozione profonda, a far ascoltare il canto tenero di un spazio infinito,il suono di una chitarra nella sera, in una sera di luna nel sud.

Gianni Bruni.
Arquitecto. Pintor. Roma.
Exposición de Manuel Ruiz. Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 Mayo. 1981. Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

Giovanni Brambilla

Ritengo utile sotto lineare il calibrato filo logico sul quale corre il tuo discorso artistico elaborato in una visione metafísico-surrealista che riesce a rendere accesible a piacelmente comprensible il contenuto dell´opera e ad aprire un interessante dialogo interlocutorio con il fruitore dell´opera steeza.

Giovanni Brambilla.
Pintor. Grabador. Erba. Italia.
Exposición de Manuel Ruiz. Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 de Mayo 1981. Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

Fernando Cid de Diego

SI LA ORIGINALIDAD FUESE UNA VIRTUD
SI EL LIRISMO FUESE UN DON.
SI LA FUERZA CREADORA, UNA RARA AVIS.
SI LA ESPIRITUALIDAD UN BIEN RESTRINGIDO.
SI LA DEDICACIÓN Y EL TRABAJO, BLASONES ADMIRABLES
Y EL EJERCICIO DE LA LIBERTAD,VALOR EXTRAORDINARIO.
Tendríamos que determinar que MANUEL RUIZ es uno de esos seres sabios y extraños, distinto por superior al resto del grupo del que forma parte. Pero, ciertamente, ninguna de las condiciones expuestas le hacen superior o inferior a los que le rodean: Genio en Activo.
Los aprendices de Mago son sus iguales.
Por lo tanto MANUEL RUIZ no debe ni tiene por qué jactarse.
Es uno más en el camino.
UNO MAS... ENTRE MUY POCOS.

Fernando Cid de Diego.
Escultor. Exposición de Manuel Ruiz.
Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 Mayo. 1981. Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

Nicola Ventafrida

Con il grande poeta conterraneo, Manuel Ruiz ha in comune una sensibilitá accese e la capacitá di trasferire sud di una materia inerte (la tela) la complessa problemática sociale e di costume , ma rivisitata in chiave metafisica.

Nicola Ventafrida.
Crítico de Arte. Italia.
Exposició de Manuel Ruiz. Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 Mayo 1981. Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

José Lupiañez

El mundo pictórico de Manuel Ruiz (Granada 1949), se nos figura más que nuca un verdadero enclave para lo comunicativo. Es decir, su obra, parece orientarse a la consecusión, a la detentación , a la realización de un nuevo significado lenguaje pictórico. No es vano insistir en esta premisa: la observación y la interpretación de su ya extensa producción artística así lo corroboran , como nos certifican las constantes esenciales que podría situarse en el centro ideológico de su concepción plástica. La propuesta de Manuel Ruiz se establece a partir de unos bien asumidos criterios experimentales.
No es tanto la experiencia , como “lo experimental” lo que agiliza sus contenidos. Esta base de búsqueda primaria comporta toda una dinámica sucesión de operaciones formales. Por ello hay que fijar con claridad este nivel que es consustancial a su gesto creativo: el nivel que imprime la certera categoría de lenguaje a su obra; pero lenguaje no a partir de supuestos establecidos, sino de búsquedas consecutivas no suceptibles de codificación.
...Sin lugar a dudas asistimos a un relevante cruces de caminos en la evolución estética personal de Manuel Ruiz, a partir del cual puede consolidarse toda una vía de dicción plástica de firmes conquistas, mucho más amplia acaso de las que se le reconoce hasta la fecha, y que le ha deparado una notable y justificada valoración por parte del público y de la crítica.

José Lupiañez.
Poeta-Escritor.
Exposición de Manuel Ruiz. Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 de Mayo. Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

José Manuel Pita Andrade

Correspondencia de José Manuel Pita Andrade.
.- Mi querido amigo: Le pido mil perdones por no haber contestado antes a su extensa carta del 22 de mayo, así como por no haber acusado recibo de los interesantes fascículos fruto de la magnífica labor que realiza en ese Gabinete Pedagógico. Si usted tiene gratas memorias de mi, tenga la seguridad de que yo también las guardo de usted. Los recuerdos que rescata me llevan a evocar épocas cargadas de buenas vivencias granadinas. Ahora veo con alegría que, al margen de su actividad pictórica, lleva a cabo una fecunda actividad docente. Los cuadernos me parecen admirables como eficacísimo instrumento de enseñanza. Yo empecé siendo maestro y esta labor me parece sencillamente, ejemplar. Mi más cordial enhorabuena por la parte que tiene usted en ella.
Sin que sirva para disculpar mi demora tengo que decirle que mi vida sigue tan ajetreada como siempre. Soy profesor emérito de la Universidad de Granada e imparto en ella cursos monográficos de doctorado. Pero además sigo vinculado al Museo del Prado como miembro de su Real Patronato y pertenezco a las Academias de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia en Madrid lo que me obliga a frecuentes viajes, al margen de conferencias y publicaciones. Tengo que pensar seriamente en prescindir de muchas cosas, porque los años no pasan en vano. Deseándole que prosiga con el mayor éxito sus actividades, reciba un cordial abrazo de José Manuel Pita Andrade. 8- Julio-2000.

.-Mi querido amigo: Mil perdones por haber tardado tanto tiempo en acusar recibo del magnífico lote de publicaciones que tuvo la amabilidad de remitirme el 15 de noviembre. En el Gabinete Pedagógico está usted realizando una magnífica labor. Como punto de partida me ha parecido de gran valor informativo el fascículo que dedica al propio Gabinete, con las funciones y objetivos que cumple. Desde el punto de vista docente, el folleto dedicado al retablo es enormemente útil , partiendo de la selección que han hecho. Se echa de menos el espléndido de San Jerónimo. En el diseño de la página 4 me sorprende que empleen la voz “ático” en vez de “espina”. En la página 7 hubiera sido mejor emplear el término “soportes” y luego destacar, entre ellos, la columna salomónica y el estípite, al que en puridad no debía llamarse columna. En la página 22 sería mejor hablar de arco apuntado en vez de ojival; la ojiva es el elemento básico en la bóveda de nervios, típica del gótico; por extensión algunos llaman ojival al arco que prodigó este estilo. Estas minucias que apunto no tienen nada que ver con la enorme calidad didáctica del folleto. Si las señalo es por un prurito de la llamada “deformación profesional”. Muy interesante también el desplegable dedicado a La Granada de Alonso Cano; es lógico que le resultara mejor utilizar el plano de 1976 en vez de la Plataforma de Vico; de este tema me ocupé en una de las introducciones del catálogo de la Curia. En fin, también le felicito por los folletos sobre La Granada Barroca y el Patrimonio Lingüístico y musical. En todas estas publicaciones se nota, perfectamente, la mano del maestro y del artista. Por último le agradezco la publicación sobre Arquitectura doméstica tradicional fruto de las Jornadas Europeas de Patrimonio 2002.
Otra vez gracias por todo,deseando que siga realizando tareas tan provechosas. Reciba un abrazo muy cordial de . José Manuel Pita Andrade. 7-Diciembre. 2002.

.- Quiero agradecerle, una vez más, los envíos de las publicaciones, de muy alto valor pedagógico que realiza. Discúlpeme por las veces en que no acusé recibo; pero tenga la seguridad de que cuanto hace me interesa muchísimo. Espléndida, la contribución al centenario de Alonso Cano... La más cordial enhorabuena con un abrazo de , José Manuel Pita Andrade. Real Academia de la Historia. 9- Marzo. 2002.

.-Mi querido amigo: Muchas, muchísimas gracias por las fotografías que servirán para guardar buena memoria del grato encuentro que hemos tenido hace unas semanas contando además con el primer plano de los dibujos que me dedicó y que son buena prenda de su afecto. Confío en que sigamos manteniendo contacto. Un cordial abrazo. José Manuel Pita Andrade. Real Academia de la Historia. 16-Junio.2005.

José Manuel Pita Andrade.
Catedrático de Arte de la Universidad de Granada. Director del Museo del Prado y Miembro de su Real Patronato.
Pertenece a las Academias de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia en Madrid.

Se debe enaltecer en todo espíritu sensible, el afán de experimentación y de comunicación, en un momento de crisis como el actual.
Manuel Ruiz encuentra su primer apoyo como en anteriores ocasiones en el dibujo y su mundo para destacar el tratamiento caligráfico que da a líneas, con trazos finos,serpenteados y gruesos, densificando para lograr volúmenes y buscar sombras, combinando ciertas partes punteadas con otras rayadas y retículas.
Elabora un estilo muy peculiar donde la tinta china consiente e imprime su vigorosa huella localizando procedimientos dibujísticos formales. Para refrendar la “sólida composición” viene el color; con técnicas diversas impone un cromatismo intenso, como salido de una desgarrada posición expresionista.
Queden estos comentarios que sólo pretenden reafirmar la generosa dedicación a las artes de Manuel Ruiz, que sin pausa ni descanso va ampliando su mundo de simbólicas representaciones , porque su compromiso es sólo con el ARTE.

José Manuel Pita Andrade.
Director del Museo del Prado. Catedrático de Arte.
Exposición de Manuel Ruiz. Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 de Mayo .1981.Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

Antonio Calvo Castellón

Antes de comenzar cada obra es consciente del reto que supone la superficie recién imprimada del lienzo o de la tabla; un desafío a su sensibilidad y en definitiva, a su capacidad creadora. Su afán de búsqueda le lleva a ensayar constantemente nuevas soluciones técnicas que canalicen su intencionalidad artística, experiencias de base que son el auténtico vehículo expresivo de la creatividad. De esta forma hace realidad un mundo de inquietudes, experiencias y vivencias íntimas que progresivamente van materializándose en sus obras.
Uno de sus apoyos más sólidos es su habilidad como dibujante, de aquí que alguno de sus diseños destaquen por la gama variada del trazo y por la riqueza de posibilidades extraídas de las distintas valoraciones de las líneas. El color es la otra gran vertiente de la obra de Manuel Ruiz, puedo afirmar sin miedo a equivocarme, que es un auténtico enamorado del color. A lo largo de su obra asistimos a una auténtica sintonía cromática donde las tonalidades vivas y de gran entidad colorista se logran a través de las más varias posibilidades que le brindan su ingenio y el dominio de los recursos técnicos.

Antonio Calvo Castellón.
Profesor de Arte. Universidad de Granada.
Exposición Manuel Ruiz. Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 Mayo.1981.Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

Enrique Force Grasa

Buscando formas nuevas,- pariendo técnicas- y huyendo a vanidades, -asciende Manuel Ruiz- por la dura pendiente de las Artes.
Su doble vocación – de pintor y maestro- le permiten, -pisar firme en el camino- de lo Cierto,- por ser ese el sendero- que conduce – a Maestro de pintores- y a Pintor maestro-.
Manuel Ruiz cuando pinta- no limita su obra- a, mezclando colores, cubrir lienzos: -persigue la Verdad-, para encontrar lo Bello.

Buscando formas nuevas,
pariendo técnicas
y huyendo a vanidades,
asciende Manuel Ruiz
por la dura pendiente de las Artes.
Su doble vocación
de pintor y maestro
le permiten
pisar firme en el camino
de lo Cierto,
por ser ese el sendero
que conduce a
Maestro de pintores
y a Pintor maestro.
Manuel Ruiz cuando pinta
no limita su obra
a,mezclando colores,
cubrir lienzos:
persigue la Verdad,
para encontrar lo Bello.

Enrique Force Grasa.
Poeta.
Exposición Manuel Ruiz. Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 de Mayo. 1981.Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

Lina Picca

Poema para Manuel.

Con su saco y su bufanda
con su paraguas
con su padre en el alma,
por el silencio de la Alhambra
camina Manolo Ruiz.

Acércate
con tus cuadros
con tus amores
sin hablar
con tu mirada,
deja que yo pueda
poco a poco
entender pretendiendo
encontrar
en tu pintura
un día nuevo
para todos
por siempre y hacia la vida.

Lina Picca.
Escritora. Junio 1981. Argentina.

Domingo Ángulo

Vengo hace años siguiendo el camino difícil del arte de este joven, Manuel Ruiz, que no solo en España consigue triunfos y menciones de su buen hacer, en su pintura de la vanguardia Andaluza, y que a mi me causó enorme impacto.
Visitando Granada, tuve la dicha de visitar su casa y, ya con mayor cantidad de obra, pues como dijo Joaquín de la Puente director del Museo de Arte Contemporáneo, que para conocer un artista, hay que tener ante uno, seis obras por lo menos; y como digo, en su casa con esa cantidad de cuadros y también de grabados y forja en hierro con una gran calidad.
No es casual sino que estamos ante un joven artista que camina con pie firme y que nos dará satisfacciones a nuestros ojos y a nuestra alma.

Domingo Angulo.
Pintor. 12 de Mayo de 1981. Madrid.

Francisco González de la Oliva

No voy a hablar con grandes palabras ni tampoco voy a utilizar equívocas expresiones para definir su obra.
Cualquier obra de arte la contemplo siempre desde todos los ángulos, incluso los más insólitos, tratando de multiplicar mi capacidad para comprender, disfrutar y aprender. Y tengo que decir, que las obras que nos ofrece Manolo Ruiz es un canto de ilusiones, sensaciones,ideas, y porque no, cotidianidades.
Y sin quererlo, en esa búsqueda entre los parámetros de los abstracto, hace aflorar las raíces que todo granadino lleva; lo esquemático y colorista de una cultura que sigue gravitando en el aire de Granada.
Sigue, Manolo, siendo sincero en tu forma de trabajar y de hacer.

Francisco González de la Oliva.
Subdirector Museo Casa de los Tiros.
Exposición Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 de Mayo. 1981. Granada.
Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes.

Pino Ojeda

Manuel Ruiz, artista sin fronteras.
Al arte se puede llegar por diversos caminos- Manuel Ruiz ha llegado por el más directo: el de su nacimiento. Un Leo puro, con tres soles y el Ascendente en Escorpio, no podía ser otra cosa que el artista anunciado en su Carta Natal. Podemos afirmar, por ello, que Manuel Ruiz no ha llegado por casualidad. El nació artista y todos los caminos le hubieran llevado al arte.
Investigador incansable ha buscado y empleado todos los procedimientos idóneos para expresarse. Su sensibilidad, su prodigiosa imaginación, su talento creador y su capacidad para la lucha- facultad esta última de su Ascendente en Escorpio-, ha sido como el hilo de Ariadna que le ha conducido sin vacilación a ese mundo apasionante y angustioso de la pintura.
Manuel Ruiz bucea en el hondo misterio de su naturaleza inquieta, dialoga con sus imágenes internas, trata de comprender el contexto humano que le caracteriza- romántico, quijotescos, realista y batallador-, y con toda la abrumadora experiencia obtenida, crea cada día una obra donde la realidad y ensueño forman la urdimbre mágica y desconcertante de su pintura.

(Pino Ojeda realizó una curiosa carta astral por el sistema Caldeo que es el más antiguo que se conoce y el más perfecto. Dicha carta es la afirmación de la personalidad artística de Manuel Ruiz . Pocas veces se encuentra un nativo con 3 soles en su nacimiento...Suelen ser siempre seres “muy especiales” de una gran fuerza y que no pasan la vida de incógnito...tal es su irradiación hacia todo lo que le rodea...Las Palmas de Gran Canaria. 20-7-81).

Pino Ojeda-Pinojeda.
Pintora. Poeta.
Las Palmas de Gran Canaria. 20 Julio. 1981.

A Manolo Ruiz.

Querido amigo : Un día de estos te escribiré. Ahora solo quiero que te llegue mi felicitación y buenos augurios para estas fiestas que deseo pases con amor y paz junto a tus seres queridos. Para 1982, plenitud en la creación y en los sueños. Con un abrazo.
Una mano
súbitamente alargada
sobre alguien que espera
que muere largos años encogida
y minúscula.

Una mano
despaciosamente entregada
temblorosa y sumisa
quieta sobre el tiempo
que se tiende para encontrarnos
que nos dice adiós en la distancia.

Cuántas palabras
en una mano calla.
Cuánto silencio
en una mano que gime.

La mano reclama
la mano castiga
la mano perdona
la mano acaricia
la mano descansa
la mano protege al niño
la mano humaniza al perro
la mano toca el pan
el trigo y la simiente
la mano voltean
las campanas al alba
la mano nos alza
espíritu y materia
la mano sana
cuando la carne
rota desfallece.

Una mano puede oír
una mano puede besar
una mano puede ver
una mano puede tocar
el perfume entre los dedos.

Bajo el sol
miles de manos se alargan
buscando tu voz
soñando amor
pidiendo lo que nada puede darles
más que una mano que se les extiende.

Una mano.
Sólo una mano puede hacernos
dioses o esclavos.

Pino Ojeda
Pintora. Escritora.
Las Palmas de Gran Canaria. 19- XII- 1981.

Paloma Herrero Antón

Los Dibujos Mágicos de Manuel Ruiz.

Manuel Ruiz, el gran pintor granadino, galardonado con importantes premios en España y en el extranjero; alquimista mágico en muchas de sus obras, mezclando polvos de mármol, barnices y otros ingredientes con calidad de esmaltes medievales. Ha dedicado una carpeta de dibujos dedicada a artistas famosos andaluces o relacionados con Andalucía.
Extraordinario dibujante, de líneas ágiles,realizadas las obras casi en su totalidad a base de una técnica puntillista a plumilla, en ellas se une el símbolo y el barroquismo preciosista típico del alma andaluza. Manuel Ruiz es un pintor de sueños, de sueños que brotan de una rica imaginación y al saltar al papel se convierten en símbolos; son dibujos literarios que merecen por su calidad incorporarse al repertorio iconográfico que conocemos de los diferentes personajes representados y, el artista ha acertado plenamente a colocar la figura o el objeto que mejor nos puede sugerir al retratado. Julio Romero de Torres, el gran simbolista cordobés es evocado por sus obras más famosas, “La chiquita piconera” su lienzo inacabado, que aún espera junto al brasero, “Naranjas y Limones”, la novia inmaculada de “!Mira que bonita era!”, su primer cuadro, la guitarra de la copla, unida siempre a su pintura y la mujer que aguarda a su a su amante teniendo como fondo el olivar: el amor desengañado, el amor puro y el amor apasionado; Manuel de Falla, con su blanca y pelada cabeza llena de notas musicales, el piano, la guitarra, las noches en los jardines de España y la Alhambra, rodeada de leyendas y embrujos de época árabe. Vázquez Díaz, el pintor de Nerva, tocado con la boina vasca, recuerdo de sus estancias en Fuenterrabía, con sus toreros, ese amor suyo a los toros que sintió desde que siendo un niño se probó la montera de Mazzantini y sus frailes, los de la Rábida que posibilitaron el viaje americano de Colón o la sencillez de los cartujos en sus huertos o en el refectorio. Picasso, el malagueño genial, padre de la renovación pictórica, con los toros que dibuja apenas tenía siete años y la paloma, su animal favorito con el que el artista va a la escuela el primer día que decide ir al colegio, símbolo de paz, “Ciencia y caridad”, obra de tono social por lo que recibe su primer galardón , el equilibrista de la época rosa y su “Guernica” , grito de horror por el drama de las dos Españas, Cruz Herrera, el pintor gaditano, con sus enigmáticas mujeres portando el abanico, las cúpulas bulbosas y los minaretes de las mezquitas de la época islámica. Salvador Dalí y la barca de pescadores de su estancia en Torremolinos con Gala paseando desnuda en la playa bajo las miradas de los pescadores, la muleta compañera de su vida y símbolo sexual y su “Cristo de San Juan de la Cruz” y la figura de su hermana, sentada de espaldas, a través, de la cual el pintor percibía con angustia un gran agujero en su cuerpo.
Manuel Ruiz se reserva para sí una tetralogía de dibujos, el primero “Maternidad” se presenta aún no nacido con una posición fetal que engloba tres momentos, el del niño formándose, el recién nacido amamantado por la madre en esa misteriosa cadena que se inicia entre ambos antes del nacimiento, el niño mecido en brazos por una nana y el de corta edad que va a descubriendo el mundo. En “Sueños de infancia”, el niño pasea con su padre y sueña con palomas. En el primer “Autorretrato”, el pintor sueña en la mujer, la sirena, la enamorada en postura de Venus Púdica, la mujer embarazada que devendrá en madre que amamanta el niño, fruto del amor de la pareja. En el segundo “Autorretrato” el pintor descubre totalmente el mundo soñado, la pintura, la musa, el barroquismo trágico de la Semana Santa andaluza de luces y flores, de Dolorosas y Cristos en agonía y la envidia humana que vende todo por la moneda con la que Judas traicionó al propio Dios.
La segunda carpeta la dedica a la mujer, una mujer que es a la vez símbolo y flor, una mujer que espera y sueña con un paisaje de campiña andaluza genial que fue García Lorca, con el ciprés solitario símbolo de muerte, con las dalias o margaritas que se deshojarán para obtener un sí de amor. Bellos dibujos, delicados, simbolistas, plenos de sueños e inquietudes, de esperanzas y desengaños que el genio y el arte de Manuel Ruiz han sabido crear.

Dos ciudades soñadas: Granada y Venecia en la obra de Manuel Ruiz.

Manuel Ruiz vuelca de nuevo su poética pictórica en esta nueva exposición que versa sobre dos ciudades de ensueño: Granada, que le vio nacer y Venecia, que le enamoró al verla por vez primera.
Esta muestra ha sido elaborada con cariño por el artista, que para realizarla ha ejecutado numerosos apuntes del natural, con esa maestría que tiene para el dibujo y ese colorido brillante en las obras terminadas, que consigue con la contraposición de colores y una minuciosa investigación en los materiales con los que elabora la obra, casi labor de alquimista medieval, a base de polvos de mármol y de vidrio que dan a los cuadros calidades de esmaltes lemosinos.
La idea del artista era la de contraponer dos culturas: la árabe, brillante, baarroca y oriental y la veneciana, mezcla de elementos culturales de la lejana Bizancio, del gótico cristiano de la Señoría veneciana y del barroco veneciano de reminiscencias renacentistas. Así, surgen edificios de siglos: La Alhambra con sus patios y jardines, entre el arrullo de las fuentes y los fantasmas de los cuentos de Irving y Venecia, tal como la viera Turner en otoño, perla y oro, hundiéndose lentamente en las aguas con sus blancas iglesias: San Marcos, Santa María de la Salud... Y siempre un rostro femenino que llora o sueña a un hombre que amó y que no regresará. Venecia y Granada en el recuerdo, siempre eternas y soñadas, evocadas hoy por la magia del arte de Manuel Ruiz.

Paloma Herrero Antón.
De la Asociación Española de Críticos de Arte.
Académica Correspondiente de San Fernando.

Félix Buquerín Gutierrez

Mi apreciable y distinguido amigo:
Recibo su catálogo de la exposición de Granada y me alegra mucho contemplar sus merecidos triunfos, por lo que le envío mi cordial y sincera felicitación.
Si tuviera que hacer un simple elogio de su persona diría: “Conozco a Manuel Ruiz por sus enormes virtudes como pintor y como hombre. De Manuel Ruiz solo puede decirse que posee una gran SENSIBILIDAD. Sensibilidad artística, por su linea y colorido, y sensibilidad humana, digna de todo elogio.
En Manuel Ruiz encontramos todos los valores de un ser humano. Encontramos un arte poco común, con características de fina sensibilidad hacia las formas, en lenguaje muy definido y con un color que exalta las figuras, muy poco frecuente en los pintores de hoy. Pero dentro de esa gran personalidad artística hay otra humana de extraordinaria belleza, que casi todos desconocen y que yo he tenido la suerte de descubrir: su enorme pasión cultural, que le convierte en mecenas de las artes y las letras.
No me cabe más que decirle: Hasta cuando Vd,quiera, que está a su disposición su
attº s.s .y amigo.

Félix Buquerín Gutiérrez.
Alcalde Presidente del Ayuntamiento y Diputado Provincial. Ayllón. Segovia. 23 Mayo. 1981.

José Hernández Quero

Manuel Ruiz Ruiz mi amigo y paisano es un granadino dedicado por completo a su labor de pintor y al Gabinete Pedagógico de Alcázar Geníl, trabajo que realiza con entusiasmo y talento, Manuel tiene la gentileza de enviarme todo lo que publica en dicho Gabinete, también recibo los catálogos de sus numerosas exposiciones en el extranjero y sobre todo las que realiza en Granada, por ello veo su dedicación y pasión por todo lo granadino.
Pintura colorista y bien compuesta que está pidiendo grandes espacios por su temática y poder contemplarla a una distancia justa.

José Hernández Quero.
Pintor. Diciembre 2001. Madrid.
Varias Cartas...6-5-2009. Madrid.

Cristóbal Toral

Querido amigo:
Poniendo orden en todos los papeles que tengo amontonados, me encuentro varias cosas tuyas, cartas y fascículos referentes a tus dibujos.
Muchas gracias por todo y te contesto enviándote algo mio. Un fuerte abrazo.

Cristobal Toral.
Carta. 12-2-2007. Madrid.

Emilio Morales Pérez

Gracias a los pintores con alma.
Tu gran pintura, creativa y grande de Afición , es siempre un “gran manjar” para el espíritu taurino de los buenos Aficionados.

Emilio Morales Pérez.
Presidente Peña Taurina El 7. Madrid. 6-12-2012.

José Martín Recuerda

Correspondencia de José Martín Recuerda.
.-Querido Manolo: Gracias por tantas cosas hermosas como me envías. Enhorabuena por tanto éxito como tienes.
Yo sigo en la cárcel de las oposiciones. Qué angustia. Creo que serán para abril o mayo.
Mañana nos vamos a Madrid, Murcia y luego a Salobreña. Estaremos en el hotel Salobreña durante las Navidades y hasta después de Reyes. A ver si vienes a vernos. ! Os espero! Muchos abrazos. Pepe Martín Recuerda.
Salamanca.4-12- 1978.

.- Mi querido amigo Manuel: He recibido tus dos cartas. Quiero hacer memoria y recordarte que necesito documentación de tu obra y de tu vida...Estos días, en Granada han sido agotadores. He visto y he hablado con tanta gente... Tu dirás. Yo estoy de exámenes, pero para finales de mes me iré a Salobreña calle Albaicín Alto , 19. ¿Acaso podríamos vernos? O envíame cosas. O dime que hago. En esperas de tus noticias recibe un abrazo de tu buen amigo José Martín Recuerda.
P/D . Sigue escribiéndome a mi casa, mejor que a la Universidad.
Salamanca. 16-6- 1978.

.- Querido Manolo: Recibí tus dibujos, preciosos y tu tercera carta. Con decirme que eras el sobrino de la Pepica,ya estaba todo aclarado. Ya se bien quien eres y lo grande que llegarás a ser en este mundo. Desde el principio, al conocerte en el Meliá, no quise que te fueras de mi lado. Cuando llegastes con tu madre al Corral del Carbón, te llamé muchas veces, diciendo “Manolo no te vayas”. Sentí como algo mío que venía y lo que es el mundo. ¿Quién puede explicar el porqué de la amistad y el cariño a los demás? Ahora veo los muchos puntos de contacto que tenemos. Hemos sufrido y luchado por las mismas cosas. En tu imagen me veo. Y que lucha tan honda y tan cruel la nuestra- Pero presiente mi intuición, es de animal que has llegado y llegarás muy lejos en el camino del arte.
Ya sabía todas esas cosas de Granada. Y más que vendrán. A mi no me importa. Estoy curado de espanto y apaleado por todo el mundo. ¿Si te dijera que en el Gobierno Civil de Granada hay 63 denuncias en contra de mi, lo creerías? Si te dijera que los granadinos quisieron desterrarme, fusilarme y dejarme arrumbado para que no ejerciera mi carrera y me muriera de hambre, ¿lo creerías? .Pues así es. Sin embargo hay que olvidar y perdonar todo y seguir trabajando. Las Arrecogías han sido un triunfo clamoroso en Granada y en España pese al grupito de fariseos granadinos, y sus voces pidiendo libertad han llegado a llegado a otras naciones y, por si sabes, se han abierto camino y pidiendo su libertad en Alemania, Austria, Suiza, Inglaterra, Francia y Estados Unidos, donde a la larga, se irá estrenando la obra, ya traducida a cuatro idiomas. La envidia de los demás hace que la obra se glorifique más. Olvidemos todo eso, Manolo.
Mira, quiero escribir sobre tí. Ahora estoy terminando los exámenes, más de tres conferencias que daré el 24 de julio en la Universidad de Verano de Salamanca y el 28 de julio en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander. El 24 de junio salgo para El Ejido (Almería) a una cosa de teatro y después me quedo en Salobreña, en esta dirección C/ Albaicín Alto 19. Es la casa de una familia muy humilde de Salobreña, casa que me dejan para vivir y escribir en ella. Allí puedes escribirme. Y ven a verme. Te espero, “Manolo, ven”. Muchos abrazos y hasta muy pronto. Pepe.
Universidad de Salamanca. 21-6- 1978.

.- Querido Manolo: Fui recibiendo todo lo que me mandastes. Te agradezco mucho el envío de lo que hoy con lo de Italia. Te doy la enhorabuena por todo y creo que llegarás muy lejos.
Mi vida se está desenvolviendo desde hace casi un año en condiciones traumatizadas por causa de unas injustas oposiciones que tengo que hacer para tener la cátedra que creé en propiedad. Empiezan el lunes próximo o sea el 5 de noviembre.
Conmigo no compite uno de mi igual, sino un viejo político de Franco cuyo curriculum nada tiene que ver con el teatro ni con la Universidad. Este político con cargo en París, la Unesco y Roma pasa factura a exministros y y a catedráticos franquistas, y esto me hace pensar que después de todo el esfuerzo de trabajo que hice, durante años y un año intenso, me a servir para muy poco. En fin, Manolo, comprederas porqué no he escrito sobre ti, cosa que estoy deseando hacer y haré cuando se me pase este trauma cruel, para bien o para mal.
Tengo un chalet precioso en Salobreña en el Monte de los Almendros. Al comienzo hay una oficina que te dirán cual es mi casita. Allí estoy poniendo mi estudio allí me refugiaré, si es que tengo vida, para seguir escribiendo.
Escríbeme. No me olvides. Mientras tanto recibe un abrazo un abrazo muy fuerte de tu amigo Pepe Martín Recuerda.
Salamanca. 2-11- 1979.

José Martín Recuerda.
Escritor. Dramaturgo. Profesor de la Universidad de Salamanca.
Catedrático Director de la Cátedra de Teatro – Juan de la Enzina- de la Universidad de Salamanca.

Enrique Villar Yebra

Manuel Ruiz Ruiz.

Mi querido amigo y compañero de las muchas fatigas con que el ejercicio de las profesiones artísticas obsequia a los practicantes del peliagudo arte del dibujo y la pintura. Manuel Ruiz Ruiz ha orientado su actividad docente en una labor muy meritoria y agradable; un quehacer que le abre un horizonte amplio en múltiples posibilidades enriquecedora de su imaginación y su sentido artístico por su trabajo al frente del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes, donde puede desarrollar su fantasía y su imaginación recreando en diseños, croquis y figuras recortables las imágenes físicas de la ciudad, estímulo para la imaginación y la formación de los jóvenes estudiosos que quieren saber como se hizo y como es ahora o cual es el aspecto de la población, sus paisajes, calles, edificios más destacados lo que hace a cada núcleo urbano diferente de los otros y nos familiariza con los accidentes del paisaje; así aprendemos a conocer los accidentes panorámicos: Y el niño puede aprender muchas cosas de ese conocimiento que le fija las imágenes de las cosas y lo estimula a conocerlas lo cual también crea en su mente el cariño por las cosas que aj hacerse familiares las hace queridas.
Es un trabajo de formación humana unido al amor por el paisaje el que engendra en las escuelas el Gabinete Pedagógico de Bellas Artes y su contribución a la educación cívica de la juventud, para hacer que sean mejores ciudadanos.

Enrique Villar Yebra.
Pintor. Escritor temas Granadinos.
Enrique Villar Yebra, escribe este su último comentario unos días antes de su muerte a su amigo Manuel Ruiz. Compartieron muchos momentos pintando juntos la Alhambra y el Albaicín y difundieron el patrimonio de Granada.

Francisco Martín Morales

Manuel Ruiz conoce a Paco Martín Morales (Humorista Gráfico) desde los años 70 en Granada,llegando a tener una gran amistad con el y sobre todo con su madre Dª Carmen. Aquí se refleja parte de una correspondencia con algunos dibujos originales de -martínmorales- .

Querido amigo: Antes de nada, las disculpas, las excusas o lo que sea menester.
Resulta que mientras la carta me la enviaron de IDEAl aquí, a Madrid, y yo la he cogido a mi regreso de Barcelona, ha transcurrido el tiempo reglamentario para dármelas de tardón.
Si yo fuese un agente comercial diría aquí ahora mismo que “atendiendo a su petición”...
Madrid, 22 de Mayo de 1974.

Francisco Martín Morales.
Humorista Gráfico.

Francisco Martín Morales.
Humorista Gráfico.

José Díaz

A Manuel Ruiz- ¡Granada!

Tierra de hermosas mujeres
de rosales y geranios y como no de claveles
de estrechas calles empedradas
y grandiosas torres almenadas.

Rincones impregnados de poesía
y hermosos jardines florecientes
de sonoras fuentes cristalinas
donde las estrellas duermen en silencio.

Oasis de lunas y soles
auditorio de campanas roncas
que con su sonido despiertan
a los ruiseñores adormecidos.

¡Esta es Granada!

Ninfa agradecida e historia
de Andalucía.
Tierra que hasta los poetas
mueren en silencio
por hacer su poesía.

Hasta los cipreses verdes
de la Alhambra y el Generalife
le dicen a la luna llena
¡tú! que recorres el mundo
dile que como Graná ninguna.

José Díaz.
Del libro: Cantes, Poemas y Romances del Pasado. Granada. Diciembre. 2012.

José Castiñeiras

Nunca el arte debe ser una barrera de colores en un lienzo, que solo permita llegar allí. Hay que llegar más allá, al artista, entrar en su mundo, sentir con sus propios sentimientos, crear con su propia creación y poder recorrer su obra sin barreras. De esta manera nos muestra Manuel Ruiz su obra, que arranca de lo más profundo de su ser y nos lo da volcando en colores sutiles y delicados que juegan en perfecta armonía con los más rabiosos y fuertes. Manuel Ruiz es en definitiva un domador del color que lucha por darnos el bello espectáculo de la vida de su obra.

José Castiñeiras.
Escultor. La Coruña 20-5- 1981.

Antonio Eguiluz Carba

Opiniones de la obra de Manuel Ruiz.

Difícil tarea la de comentar una obra de ARTE.
La vida del pintor está llena de sorpresas matéricas, que lleva al primer plano de la vida real, lo irreal o viceversa.
Las primeras cosas que por mi mano posan de la trayectoria artística de Ruiz, es la quietud por vivir intensamente la vida en su entorno, su afán por renovar y dar formas nuevas a las realizadas, denota la energía que posee y transmite a todo su entorno. La delicadeza que deja posar en sus dibujos, limpios de trazo firme, y con un grado de comunicación que le hace ser firme y transparente.
Especialmente su obra descansa, en una critica generalizada, de como ve la vida él y como debe SER.
Las composiciones de las obras de Ruiz son un claro denunciar de un entorno que no se asemeja a la idea que él tiene de este mundo entorno en el que por energía le toca vivir.
Es deleitoso ver en obras suyas un mundo geométrico salpicado de transparencia, con realidad de un pueblo que entiende la mano, cuando la in-realidad aparece tras de sí unos campos verdes, plenos de leche.
Clama la paz, las flores, la ciudad con sus campanarios, la persona en forma de mujer que nunca olvida en sus obras bien sea en forma de flor o lazo.
¡De sufrir quien puede decir que los dolores invisibles de lo más profundo del cuerpo no duelen!
Todos llevamos dentro un Cristo que sufre, que a veces exteriorizamos, y no queremos ver. Lo sufrimos dentro de nosotros y no hacemos nada por aliviarlo, o ayudar al alivio.
Quede claro, el artista intentará hacer un mundo nuevo, de lo que él entiende por más justo. Para entonces la comunicación entre los seres de este planeta será más feliz, y nos podremos dar la mano y entendernos mejor.
Dedico mi primer comentario, a la vida-obra de mi buen amigo Manuel Ruiz.

Antonio Eguiluz Carba.
Pintor. Escultor. Salamanca. 15- 5- 1981.

La vida del pintor está llena de sorpresas matéricas, que llevan al primer plano de la vida real, lo irreal o viceversa. Las primeras cosas que por mi mano se posan en la trayectoria artística de Manuel Ruiz, la inquietud por vivir intensamente la vida en su entorno, su afán por renovar y dar formas nuevas a las realizadas, denota la energía que posee y transmite a todos en su entorno. La delicadeza que deja posar en sus dibujos, limpios de trazo firme, y con un grado de comunicación que le hace ser firme y transparente. Especialmente su obra descansa, en una crítica generalizada de como ve la vida él y como debe ser. Las composiciones de las obras de Manuel Ruiz son un claro denunciar de un entorno que no se asemeja a la idea que él tiene de este mundo en el que por energía le toca vivir. Es deleitoso ver en obras suyas un mundo geométrico salpicado de transparencia , con realidad de un pueblo que extiende la mano, cuando la in-realidad aparece tras de sí unos campos verdes, plenos de leche. Clama la paz, las flores, la ciudad con sus campanarios, la persona en forma de mujer que nunca olvida en sus obras bien sea en forma de paloma, de flor o de lazo.

Antonio Eguiluz Carba.
Pintor. Escultor. Salamanca. 15- 5- 1981.

Bolumar

Manuel Ruiz. Los dioses se dieron cuenta de que el mundo de las Artes había un gran vacío y te eligieron a tí para que lo llenases... No haces más que cumplir con tu sagrado deber.

Bolumar.
Pintor. Castellón. 15-5-1981.

Felipe Arias Vila

A pesares da distancia física entre Lugo e Granada, Manuel Ruiz conqueriu establecer unha relación artística coa súa obra. Pois a súa expresión e a súa técnica senlleira teñen matice universais que une, e sobor do interes estético está o vencello moral da sensibilidad artistica.

Felipe Arias Vila.
Director do Museo de Lugo. 23- 5- 1981.

Maury

Tu eres lo surreal y el símbolo, tú eres Manolo Ruiz, artista en que tu obra se envuelve en la mayor especialidad de un perfecto diálogo entre el asunto y la alegoría, entre el objeto y su significado relativo en el tiempo y en el espacio. La pintura de Manolo Ruiz es la evidencia de una personal y absoluta interpretación. El artista trabaja, interpreta, afirma no sólo su personalidad, sino que también desarrolla su arte y su potente humanidad.

Maury.
Pintor. Las Palmas de Gran Canaria. 26- 5- 1981.

Eva Marie Renner

Receta para un “Deleite de Ojos”.

Son necesarios los siguientes ingredientes:
Un lienzo o un tablero.
Colores, cuanto más brillante mejor.
Polvo de vidrio y cola
pigmentos, pincel
polvo de mármol según convenga
ceras, en cantidad
paños, para limpiarse las manos
horas, días, meses
una infinidad de imaginación
profunda humanidad
maravillosa creatividad
lírica y sentimiento a igual medida
amabilidad y preocupación- ayuda para con el próximo,
una cantidad muy amplia
perseveración y empeño
un amor apasionante y cariño para con el arte-llega
generosidad
valor, -valor para el color, valor para el movimiento,
valor para un enfoque absolutamente nuevo hacia la pintura.
Un afán de investigación insaciable
honradez, de ésta una gran dosis.
Energía, energía indescriptible.
Una energía que penetra, arrastra, que está a flor de piel en la obra.
Y con esta energía increíble se mezclan ahora todos los otros ingredientes cuidadosamente.
No se debe olvidar el Talento, que es imprescindible y un buen chorro de paciencia.
Desgraciadamente es necesario un gran despliegue de tiempo – muchos días y noches- para el planeamiento, la preparación y la ejecución de las obra.
Pero si seguimos las instrucciones exactamente, si no omitimos ni un solo ingrediente , puede que podamos realizar la obra...
Pero ¡no!- Nos hemos equivocado. Hemos olvidado lo más importante. La esencia imprescindible: Manuel Ruiz.
Sin él no puede realizarse la obra. El es el chef y la esencia a la vez. El padre de la obra. El talento es su talento, la creatividad su creatividad, el bienhacer su bienhacer, la energía su energía, el valor su...
Ojalá, Manuel, tuviésemos todas tus cualidades. Quizás entonces podríamos ejecutar la obra...
Pero nosotros hemos de encontrar nuestro propio camino hacia el arte. Tu obra es tu obra . Tu arte es tu arte. Y tu eres tu. Tú debes ser el chef.
Por ti será realizada la obra y deleitará nuestros ojos. Nos invitará a contemplarla detenidamente . Nos hará pensativos. Nos tentará a analizarla, a entender y comprenderla. Nos sacará de nuestros pensamiento con un... de sus colores, de sus líneas las cuales o bien suaves, o rectas, o curvas pero siempre inquietas, bailan por la superficie. Nos tentará a tratar de intentarlo también. Echaremos manos a la obra, tomaremos un lienzo, pinceles, colores, polvo de vidrio y cola...

Eva Marie Renner.
Salamanca.

Rezept für eine Augenveide..

Man nehme:
Eine leinwand oder eine Holztafel
Farben , je leuchtender, desto besser
Glaspulver und Leim
Pigmente, Pinsel
Marmorpulver nach Bedarf
Wachskreiden, reichlich
Tücher, damit man sich die Hände abputzen kann
Stunden, Tage, Monate
Unendlich viel Fantasie
Tiefe Humanität
Wundervolle Creativität
Poesie und Sentiment mi gleichen Mass
Freundlichkeit und Sorge für den Nächsten, in üppiger Menge
Ausdauer und Hartnäckigkeit
Leidenschaftliche Liebe und Zärtlichkeit zur Kunst
Grosszügigkeit
Mut, - Mut zur Farbe, Mut zur Bewegung, Mut zu einer absolut neuen
Einstellung zur Malerei
Unersättlichen Wissensdrang
Ehrlichkeit, davon eine gross Dosis und
Energie, umbeschreibliche Energie. Energie, die durchdringt, mitreisst,
sich in Werk laut manifestiert.
Und mit dieser unglaubliche Energie werden alle Zutaten sorgfälting
gemischt. - Man vergesse dabei nicht das unentbehhrliche Talent und eine guten Schuss Geduld.
Leider ist ein grosser Zeitaufwand- viele Tage und Nächte- für die
Planung, die Anweisungen genau befolgt, wenn man keine einzige Zutat
weglässt, dürfte das Werk gelinge...
Aber nein !- Wir haben uns geirrt. Wir haben uns geirrt. Wir haben das Wichtigest vergessen.
Die unentbehrliche Essenz: Manuel Ruiz.
Ohne ihn kann das Werk nicht geligen. Er ist Chef und Essenz zugleich.
Der vater des Werkes. Das talent ist sein Talent, die Creativität seine Creativität, das Kônnen, die Energie seine Energie, der Mut sein...
Ach; Manuel! Wenn man doch nur all Deine Qualitäten hätte! Vielleicht, vielleicht könnte uns das Werk dann gelingen...
Aber wir müssen unseren engenen Weg zur Kunst finden. Dein Werk ist Dein Werk. Deine Kunst ist Deine Kunst. Und Du bist Du. Du musst der Chef sein. Durch Dich wird das Werk gelinge und unsere Augen erfreuen.
Es wird uns einladen, es eingehend zu betrachten. Wird uns nachdenklich stimmen. Wird uns verlocken, es zu analysieren, es zu vertehen. Wird uns aus de Gedanken herauswirbeln durch seine Farben, seine Linien, die nun weich, nun gerade, nun
gebogen aber immer unruhig über die Fläche tanzen. Es wind uns verführen, es auch zu versuchen. Wir weden Hand anlegen, eine Leinwand nehmen, Pinsel, Farben,
Glaspulver und Leim...

Eva Marie Renner.
Salamanca.

Ignacio Puras Trimiño

Para Manuel Ruiz. Permitidme un soplo de egotismo...

Superviviente aún de mi aventura
por el mundo que dióme tanto llanto,
tan sólo acudo a mí. Cansado, y tanto
como desprecio todo, huyo a la pura

apacible quietud sin amargura
de mi cuerpo. ¡Qué más amigo y manto
no encuentra mi dolor!. El desencanto
dejó arrasada el alma. La negrura,

la mente estéril. Ya tan sólo quiero
tener mi cuerpo virgen por amigo.
Mi tiempo solamente por testigo.

Mi pecho con su amor por compañero.
Mis manos por apoyo y asidero.
Mi frente por dosel. YO por mi abrigo.

Ignacio Puras Trimiño.
Burgos. Octubre de 1982.

Francisco Gil Craviotto

MANUEL RUIZ RUIZ.

Dos veces Ruiz y artista por muchas veces- dibujante,pintor,grabador y siempre con alma de poeta-, Manuel Ruiz y Ruiz, el hombre que lo mismo puede uno encontrar en la calle más insospechada de esta ciudad que en cualquier acto cultural, es el prototipo del personaje del Renacimiento trasplantado por capricho de los dioses a estos movidos años de innovaciones y zancadillas que llamamos Siglo XXI. Al igual que aquellos patriarcas de épocas pasadas nada de cuanto signifique arte y belleza le es ajeno ni le deja indiferente.
Por suerte para él le ha tocado nacer, crecer y vivir en una capital que rezuma arte y belleza por los cuatro costados. Esto explica que la mayor parte de su obra esté dedicada a Granada. Una Granada que a veces coincide con la Granada que visitan los turistas- en rebaños o a solas, para el caso es igual- y otras se adentra en los espacios y rincones que sólo los enamorados de la ciudad conocen. Una característica de su obra es que en uno y otro caso se repite su personalizada visión de artista.
Ante tal cúmulo de belleza sólo cabe felicitar al maestro e instalarle a que siga adelante en su quehacer artístico. Tal es el cometido de estas apresuradas líneas escritas en su honor.

Francisco Gil Craviotto.
Escritor. Granada 2012.

Roger Maës

Réflexions sur l´oeuvre de Manuel Ruiz..

Ce que nous éprouvons en visitant l´oeuvre de Manuel RUIZ, est un sentiment puissant de découverte d´une autre dimension.
Manuel RUIZ, par delá les couleurs, les formes et la poésie, offre au regard critique le besoin de puiser au tréfonds de son être, pour établir la liaison entre le possible et... l´impossible; la verité et...sa contre-verité. “Puiser au delá des limites du terrestre pour que l´homme puisse accéder á sa véritable nature (nature frustrèe par des siécles de soumission).
Manuel RUIZ nous invite au voyage divin et mystique, pour mieux saisir le rêve qui s´échafaude et prend corps á des degrés différents, suivant le rayonnement de compréhension offert aux capacités mentales...devant le mystére CREATION. Et le regard se noie dans l´alchimie (SECRET ARTISTIQUE) créée par le talent fort de ce créateur...de qui je dirai:
“Manuel RUIZ est un artiste d´une rare authenticité, porteur généreux de l´oeuvre lyrique d´une grande intensité...

Roger Maës.
Président- Directeur- Fondateur du Centre International des Arts et Lettres. Critique d´Art du Journal Annuel Interne au C.I.A-L. “Relations, Contacts, Liaisons”. Directeur “La Galerie Doullennaise”. Doullens le 4 Janvier 1983.

Cesáreo Rodriguez Aguilera

Frente a la pintura de Manuel Ruiz, con la precisión de sus formas y la pluralidad de sus signos, se siente la necesidad de recordar que en el lenguaje de la pintura y de la escultura las cosas no se nombran de manera directa con expresiones preestablecidas, sino mediante signos, formas y figuras a modo de jeroglífico que necesitan interpretación o lectura especial.
Pero no se trata de un pasatiempo, sino de una expresión distinta, de un mundo interior propio, cuyas voces oscuras no encuentran otro modo de hacerse oir.

Cesáreo Rodríguez Aguilera.
Crítico de Arte.

Manuel Ribas Martín

Definiría a Manuel Ruiz como un auténtico guerrero del arte. Hombre culto, inteligente, refinado, con un oficio no común y una inquietud arrolladora. Sus dibujos surrealistas son lecciones de limpieza y poesía así como sus jeroglíficos y calendarios aztecas son una maravilla de color y armonía. Auténticas piedras preciosas son sus – Madonnas- modernas de sabor renacentistas.
Luz verde a este artista verdadero, campeador de la renovación en la pintura.

Manuel Ribas Martín.
Pintor. Granada.

Manuel Osuna Ruiz

En la personalidad de Manuel Ruiz, se aúnan, junto a una dignificación de los valores plásticos, ( dibujo rotundo, composición clara, colorido acorde con las diferentes técnicas que utiliza), una ingente capacidad de trabajo y una absoluta responsabilidad difundiendo el arte como faceta clave de nuestra cultura. En el Museo de Cuenca, no solo hay obra suya, sino de varios artistas no españoles a los que él ha inducido a la donación de óleos, serigrafías y grabados, que enriquecen de forma notable los fondos de la Sección de Bellas Artes.

Manuel Osuna Ruiz.
Director del Museo de Cuenca.

Manuela Pérez de Oliveira

Manuel Ruiz es un artista infatigable que adentra en nuevas búsquedas dentro del campo de la materia y de las formas, consiguiendo de esta manera, ser una de las principales figuras de la joven generación artística española.

Los ágiles dibujos de Manuel Ruiz , son poemas en imágenes, poesía que no necesita de palabras, y que nos hace gozar de ese su mundo interior de ensoñación y paz, que transmite en cada uno de sus trabajos. Por ello le admiro.

Manuela Pérez de Oliveira.
Pintora. Las Palmas de Gran Canaria.
3 de Junio de 1981.

María Antonia Martín

Manuel Ruiz nos presenta en su obra un nuevo lenguaje pictórico, que nada tiene que ver con lo realizado actualmente, es debido a la creación de una técnica , que es una gran aportación dentro del campo de la pintura actual, campo en el que mencionado artista es un investigador. Como es bien sabido, esta tiene por base: cola, polvo de mármol o vidrio,arena, pintura sintética, etc...
Dando rienda suelta a su imaginación crea figuras geométricas de una gran sugerencia. Con respecto a esto, podemos aplicar perfectamente lo que dice Francastel en su obra “La figura y el lugar” : “Una composición pictórica sirve de punto de referencia, de punto de apoyo, a las actividades tanto del espectador como del artista que lo ha inventado”.
El color, que es la clave de su obra, desarrolla una gran variedad cromática, apoyadas en las posibilidades que le ofrecen sus múltiples recursos técnicos.

María Antonia Martín.
Licenciada en Historia del Arte.

Antón Abreu Bastos

Salvo muy raras excepciones no ha sido nunca tarea de los artistas hacer un juicio crítico de los artistas de su tiempo, porque sabe íntimamente que el único juez de su obra es la historia, esta es la que valora y da a cada cual lo suyo. Hacer retórica o teorizar creo que no aporta nada y lo que es peor, aburre soberanamente.
A mi siempre que tengo que decir algo sobre el asunto que me ocupa, me interesa hablar del hombre, del compromiso de este con lo que hace y de su actitud ante la vida.
Manuel Ruiz me ofrece infinitas posibilidades para expresar el concepto que tengo sobre el alumbramiento de la creación.
Este granadino poblado de arabescos y jardines soñados, conserva la frescura del niño – don este reservado a muy pocos seres humanos- pero fundamentalmente para hacer una obra fresca, diáfana, como la luz de los amaneceres guestales.
Manuel Ruiz está dotado de otra gracia no menos importante: la Fe, cree en si mismo y en lo que hace que equivale a creer en el hombre. Esta actitud comporta un valor extraordinario por cuanto todo lo que hace va impregnado de amor. Amor, que bella palabra, pero cuanto se le hecha de menos en este mundo de desasosiegos en que nos toca vivir.
Ruiz amigo; celebro en ti el sueño, el amor con que haces tu pintura, se que crees, porque eres generoso, que vale la pena vivir para llevar el aliento, el calor, el conocimiento a todos cuantos te rodean, en esto reside tu mayor obra, y aquí está presente tu pintura.

Antón Abreu Bastos.
Artista Pintor.

Elisa Hernández Fleitas

La figura inquieta de Manuel Ruiz, unido a su sensibilidad, nos recrea y crea con sus obras, un conjunto de imágenes donde además de gravitar la vida nos retuerce en un monólogo dialéctico.

Elisa Hernández Fleitas.

Saul Ote

Manuel Ruiz evidencia con su pintura una enorme capacidad creadora. La originalidad y el lirismo se hacen palpables en sus obras. Con sus formas, grafismos y colorido nos sumerge en sueños, acercándonos asi a su rico mundo interior.

Saúl Otero Otero.

Rogelio Dominguez

La pintura de Manuel Ruiz es toda poesía, toda armonía, pintura llena de gran sensibilidad, a través de la cual el autor logra hacer llegar al público una serie de vivencias, sentimientos, consiguiendo algo tan importante y falto en nuestros dias como es la comunicación.

Rogelio Domínguez.

Vicky Peces

Tu trabajo me recuerda la gran sutileza de los grabados japoneses y como ellos transportan a todo aquel que los observa a un mundo; que tratado de una forma surrealista, resulta ser real y enormemente detallado.

Vicky Peces.

J. López Quintana

Manuel de todos; que te das cada día más con tu arte sin fronteras que no se detienen, con tus puertas abiertas, dando de ti toda la pureza y profundidad de tu obra, en tus formas lineales con esos misteriosos movimientos llenos de romanticismo y ternura, solo decirte: gracias por tu arte.

J. López Quintana.

Pedro Somera Abad

Con la variedad de sus texturas y la riqueza de materiales en la construcción de sus obras, llenas de imaginación colorista, nos hace ver el interior creativo del hombre-artista. Trabajador constante en el taller, con sus utensilios que Manuel Ruiz sabe llevar al lienzo blanco, para el disfrute de una cultura viva. Tengo la satisfacción como pintor, de tener la amistad y la admiración a un colega como Manuel Ruiz. Mi mejor aplauso al “Gran Trabajador”.

Pedro Somera Abad.
Málaga.

Ángel Pérez Dimas

Tu obra, aparte de los valores estéticos de absoluta perfección y maestría unidas a la elegancia, la veo como una síntesis de tu personalidad. Refleja clara y nitidamente la profunda honestidad creativa de artista que hay en ti, así como la faceta humana.

Ángel Pérez Dimas.
Ávila.

Jerónimo de Vicente

Me asombra sinceramente la capacidad enorme de trabajo de este buen artista, Manuel Ruiz, el tener horas y horas de trabajo y batallar continuo e incansable para conseguir todo un buen hacer en pintura, que es su vida; este trabajo copioso,rico y largo que con tesón viene realizando por nuestra cultura.

Jerónimo de Vicente.

Armando Álvarez Bravo

Manuel Ruiz. Manolito.

Quizás pueda decirse todo de Granada y quizás sea imposible decir algo de Granada. Pocas ciudades tienen ese misterioso privilegio. La razón y el origen de este singular y espléndido signo, es tan irreal y tan real como esa ciudad encantada que es capaz de fraguar por sí sola una geografía y una historia.
Tuve la suerte de conocer Granada, si es licito emplear tan impreciso verbo, gracias a un artista, un maestro y un hombre bueno que se llama Manuel Ruiz. Su amor a su ciudad, al arte y al hombre son tan magníficos como conmovedores. Manolito, pues no quiero llamarle Manuel, vive estas tres pasiones fundamentales como sólo pueden vivirse: a plenitud, cada instante y siempre, seguro que su recompensa, que jamás ha demandado, radica en el ejercicio constante de estas pasiones, en su devoción y entrega a ellas.
Mucho podría decirse de Granada y mucho de Manolito, pero ahora deseo hablar de la pintura de este granadino esencial. Sorprende en Manolito, que dedica tanto tiempo a hacer el bien a los demás, a ayudarlos, la capacidad de trabajo. Su obra plástica es copiosa desde sus inicios. Tan copiosa como múltiple. Pues Manolito, que no conoce el reposo porque vive en el sueño, necesita, al igual que con su ciudad, el diálogo constante con el color y la línea y la materia que servirá para fijarlos.
Dibujante y pintor- dibujo y pintura son complementarios como la luz y la sombra-, Manolito, frecuenta con naturalidad lo real y lo imaginario, el trazo preciso y el diseño cambiante, lo que es y está y lo que no es ni está porque es imprescindible qu alguien como Manolito le conceda patente de presencia.
Tiene la obra de Manolito la factura de quien conoce el oficio pero, a su vez, la intensidad de quien lo utiliza no porque el oficio sea un fin en si mismo, sino porque es el punto de partida para fraguar un tiempo y un espacio habitables.
No creo equivocarme al afirmar que la obra de Manolito tiene una calidad conversable. Sus cuadros y sus dibujos- si amables, si desgarradores- están ahí para acompañarnos, para recordarnos algo, para decirnos que no estamos solos y que eso es, en sí mismo, magnífico.
Nos afirman que la belleza y la bondad y la esperanza no son simples palabras. Nos susurran que siempre hay algo que hacer, y que ese algo es mucho, pero vale la pena hacerlo. ¿No es esta la esencia genésica de la creación? Es por esto que creo que Manolito es un personaje fabuloso, de esos personajes que hasta la novela ha olvidado.
Por eso y por tanto, aunque él no quiera- y no quiere de verdad-, le doy las gracias. Sigo pendiente del limpio, insondable y magnífico espejo de su obra y de su amistad.

Armando Álvarez Bravo.
De la Academia Cubana de la Lengua.
Correspondiente de la Real Academia Española. Madrid. 17 de Marzo de 1982.

Antonio González-Guerrero

Corazón adentro.
El Oficio de la Vocación.

Si hubiera que destacar tres aspectos representativos de la obra pictórica de Manuel Ruiz Ruiz (Granada 1949), yo señalaría estos: su pericia en el dibujo, la elegancia cromática y el compromiso con la honestidad del Arte.
En cuanto a la primera, hay que decir con el profesor Calvo Castellón que “uno de sus apoyos más sólidos es su habilidad como dibujante, de aquí que alguno de sus diseños destaquen por la gama variada del trazo y por la riqueza de posibilidades extraídas de la distinta valoración de la línea”.Una línea que es firme, serena, poéticamente expresiva y que demuestra, a la postre, el “oficio” de este pintor de luz tan personal y clara en un momento como el que vive el Arte, de confusión e impostura.
Manuel Ruiz Ruiz “no deja nada a la improvisación”. Son palabras de J.M. Gómez Segade, que comparto, y que resumen magníficamente esta vertiente, que llamaré didáctica, del granadino.
En lo tocante a la elegancia cromática, es decir a la armonía de los colores, es preciso apuntar que Manuel la domina con soltura, hasta el punto de hacer de ella una obsesión por lo perfecto. El juego cromático es en su pintura una sinfonía colorista donde los tonos vivos nos sorprenden y emocionan- eso es al cabo el Arte: vibración, entusiasmo- por su armoniosa conjunción/ conjugación- fruto sin duda de ese conocimiento técnico al que antes hacía referencia y de una exquisita sensibilidad, que no es otra cosa, en definitiva, que una manifestación del ingenio que acompaña a nuestro artista- y su vastísima variedad que, pues hemos hecho alusión a la música, quiero calificar de polifónica.
Por lo que atañe al compromiso con la honestidad del Arte, justo es afirmar que éste es total en la pintura del granadino, o la creación sin compromiso artístico no existe. Manuel Ruiz, cuya obra- en fina observación de Armando Álvarez Bravo- “tiene la factura de quien conoce el oficio, pero a su vez la intensidad de quien lo utiliza no porque el oficio sea un fin en sí mismo, pero sino porque es el punto de partida para fraguar un tiempo y un espacio habitable”, busca hacer de su pintura un lugar para el encuentro. Digamos que existe siempre una comunión- comunicación- entre sus cuadros y quien los mira, una empatía o complicidad que nos revela que n o hallamos ante un creador puro; ante un hombre que ha hecho del oficio de la vocación y de la vocación del oficio, los pilares fundamentales de su universo creativo. Nada en su obra está sobrante, ni surgen elementos que dificulten la comprensión y el diálogo. Todo está donde debe estar, sin concesiones retóricas ni aspavientos, sabedor el artista de que o existe el mensaje- hechizo o fascinación, si se prefiere: que, en el caso de la pintura empieza por lo físico, o sea, por lo que vemos- o el Arte pierde su esencialidad, su dignidad por tanto, en aras de no se sabe muy bien qué pretensiones.
Manuel Ruiz Ruiz es pintor, insisto, por necesidad pura. Un poeta del pincel a cuya obra, por su autenticidad, su madurez y su vocación de universalidad cabe augurarle los mejores éxitos.

Antonio González-Guerrero.
Madrid. Noviembre de 1994.
Este comentario fue publicado en “El Diario” La Paz (Bolivia).8 Enero 1995.

Sergio Macías

MANUEL RUIZ O EL LENGUAJE GRANADINO DE LA LUZ.

La pintura es la expresión de la forma en el espacio del alma. Todo lo que allí se crea como fruto del choque con la realidad cobra imagen y colorido, que llegará a la tela con la virilidad y la pulcritud que el artista quiera darle, dándose el contenido. Y si se produce la armonía con la perfecta fusión de las dos, significa que existe una técnica que de acuerdo a la habilidad del artista puede producir encantamiento, y esto es lo que busca en definitiva el artista. En ello radica la magia y la fuerza de Manuel Ruiz.
Su tendencia figurativa con mezcla surrealista, tanto en la combinación de colores como en el contenido casi onírico de la figura, lo sitúan como uno de los grandes valores plásticos, cuya cultura pictórica procede más que de la enseñanza académica, del estudio perseverante y casi obsesivo de los museos.
De ahí que haya logrado una gran maestría en el trazo seguro del dibujo, que le ha permitido reflejar en sus telas a grandes personajes como al genial granadino Federico García Lorca, a la chilena Premio Nobel Gabriela Mistral, a Miguel Hernández y otros de relevancia mundial.
La plasticidad que reflejan las obras de este maestro que aún no cumple el medio siglo, lo colocan como uno de los artistas más sobresalientes en la expresión poética: nostálgica, tierna, sombría, amorosa, amarga como la muerte, silenciosa como la piedra, luminosa como una flor.
Si hay algo que caracteriza la obra de este artista andaluz de resonancia mundial, es la tersura, la sugerencia y el color a veces profundo o suave como el azul del mar. Todo ello realizado con una técnica refinada pero rigurosa, que produce en el espectador sugerencias, impresiones que van más allá de la línea y del color, que con impetuosidad trasciende para eternizar su ejecución.

Sergio Macías.
Escritor Chileno. Madrid. Otoño.1994.

Nicolás del Hierro

LA FUERZA DEL ORIGEN EN LA OBRA DE MANUEL RUIZ RUIZ.

Puede que sea el embrujo que la propia ciudad de Granada emana desde sus cimientos histórico/culturales lo que se transmita a buen número de sus hijos creadores, para que luego ese embrujo fluya con personalismo individual en la obra de éstos. Ejemplos tendríamos para llenar páginas. Granada, desde la música a la pintura, pasando por esencialidades poéticas y arquitectónicas, ha dado al mundo del pensamiento y de las artes obras y nombres que perduran en el curso de los años.
Manuel Ruiz Ruiz, Granada, ocho de agosto de 1949, es todavía joven para que abordemos inmortalismos en su obra pictórica, porque el tiempo es una criba impredecible cuando del arte se trata; pero si tiene edad y trabajo, obra realizada, para considerarle uno de los puntales en su generación y de su tierra. Aunque me surgen dudas si, al escribir esto de “su tierra” y acogerme a su Granada natal como desarrollo, cimentando su mundo creativo, no estaré cayendo en localismos que no corresponden al meollo del artista, pues, dada su movilidad y apoyándome en unas palabras que el crítico de arte Juan Manuel Gómez Segade publicara en “El Ideal” de Granada: “sus tareas docentes y su constante peregrinar por Europa han hecho que Manuel Ruiz resulte casi un extraño para el público de nuestras galerías...”
Sea como fuere, el resultado es que no se puede negar a la obra de Manuel Ruiz la fuerza que Granada y su luz imprimen en la creatividad de aquellos que la sienten y, máxime, si nacieron en ella. Granada está en la obra del pintor de una forma personalísima. Patio y plantas, escaleras y torres; colores azules y blancos, agrisados y verdes, en rasgos formalistas o densidades simbólicas, muestran sus obras en sus configuraciones líricas, con la originalidad y el dominio de quien entrega a su quehacer a través del didactismo. Ama el color y lo domina, como domina el trazo y el dibujo. “Pintor vivencial” como lo denomina el poeta Antonio González-Guerrero, toma de cada instante o rincón amado la esencia que lo motiva, y nos la ofrece en sus lienzos con el rigor y la pujanza que la belleza conseguida es capaz de aportar al lienzo.
Hay un diálogo entre el color y la forma donde la expresión se armoniza con la demostración de un cromatismo tan definido, que a veces nos hace pensar en la bondad del hombre. Un hombre , un artista, para quien, desde el inicio de mi comentario, marco su crecer y estímulo creativo sobre el embrujo influencial de su natal Granada, pero ello no quita- y vuelvo a entrecomillar palabras de Gómez Segade – para que Manuel Ruiz “muy posiblemente sea el pintor granadino más premiado en el extranjero”, lo que viene a demostrarnos cómo la esencia de los pueblos, al ser transformada en manifestación artística con originalidad y fuerza creativa, salta las fronteras y recorre el mundo; se podría decir que la personalidad creadora produce una exósmisis metafórica, y el interior del artista y del pueblo salen de sí, manan o emanan, dándose al exterior. Dato confirmante puede sernos la ubicación reiterativa de sus obras en museos y colecciones de Francia, Italia, Polonia, Inglaterra, Austria, Argentina, Méjico, Brasil, Japón... amén de los, y las, de España, como pueden ser las que figuran en los museos de Cuenca, Murcia,Álava, Segovia, Valdepeñas, Ávila, Lugo... y el de la propia Granada, entre otros.

Nicolás del Hierro.
Escritor. Madrid.

Juan de Dios Villanueva Roa

Manuel Ruiz o la pintura.

Con seguridad hay territorios en el mundo dados a las más variadas expresiones y cualidades de la condición humana. En cada rincón donde un grupo de personas ha elegido para vivir surgen condicionantes que consiguen desarrollar determinadas facetas en aquellos individuos. Y aquí no podíamos ser menos. Es Granada la tierra del arte, la tierra en la que la parte más íntima, la más próxima al espíritu alcanza las cotas más altas. Es la sensibilidad la transmisora de ese espíritu, los ojos son los que cincelan en nuestra mente a las gentes, con sus costumbres, con sus modos, con sus maneras de vivir esa vida que cada cual se ha encontrado de forma diferente y también dispar. Son los versos los que suenan por las calles, enredados en el aire fresco del atardecer granadino, entre las torres de nuestras obras, de las obras que otrora otros como nosotros levantaron para su perpetuidad. En Granada cada golondrina que vuela por sus primaveras y veranos lleva prendido un verso de romero en el pico.
Pero no son sólo los versos, los poemas, las letras las encargadas de transmitir con su lenguaje el alma granadina. Existen otros retratos del espíritu que nacen en esta tierra. Son otros más los que han tomado la bandera de esta tierra, de su esencia más íntima, quienes han creado, quienes han buscado en aquel aires, en ese aroma, en aquellos sonidos del tiempo y han atrapado con su ingenio, con su arte el alma de Granada en dibujo, en pintura, en formas eternas ya. Manolo Ruiz es uno de ellos, uno de esos pintores que desde la misma esencia granadina está proyectando este alma por todo el mundo desde hace casi cuarenta años. Sus pinceles llegan más allá de los paisajes, más allá de la figura, más allá de la corporeidad propia del sujeto u objeto. Penetra directamente en la poesía de las cosas, y la recoge en un ambigú de colores que se escapan del pincel derramándose a veces de manera desenfrenada por los lienzos, contenida y sujeta a sus propios cánones las más, en figuras estrictas atrapadas en líneas definidas por el color fuerte y tornasolado, transmitiendo siempre esa otra esencia del ser granadino que enaltece a quienes son capaces de embriagarse con nuestra tierra.
Pero como tantos otros Manuel Ruiz tuvo que salir con su obra fuera de aquí, irse a exponer, a recorrer otros espacios, a crecer, a recibir premios y laureles por esos mundos de Dios, colgando sus cuadros en mil museos y colecciones que han sabido, que han querido contar con su obra para realce de sus salas. Y sigue con su arte, con su capacidad para la creación, con su poesía en el pincel, con su otra visión de la realidad del mundo desde esta luz, desde la luz clara y fuerte del sur. Él, al igual que los artistas que esta tierra ha parido, llenan de orgullo a quienes de una forma u otra representan con su arte, a quienes son retratados con los colores sobre la tabla, o con la palabra hecha verso, o con el cante hondo y roto, o con el baile que pisa fuerte sobre las tierras del Sacromonte, o con el barro moldeado o el bronce fundido, o con la tela y el hilo hechos arte, o con la voz que estalla sobre el escenario, o... Manos que se rompan aplaudiendo el arte de esta tierra que nos lo ha dado todo, y a la que tan mal tratamos con tanta frecuencia, ora por ignorancia ora por no querer admitir al otro arriba, ora porque eso también forma la parte más destapada de esta Granada, más común, más vulgar, menos comprometida, y sin embargo tantas veces más poderosa.

Juan de Dios Villanueva Roa.
Diario Ideal. Opinión. Tribuna.
Granada y Almería. 10 de Agosto de 2006.

Fernando de Villena

LA OBRA DE MANUEL RUIZ.

En los años de mis inicios literarios, cuando José Antonio López Nevot y yo organizábamos veladas dadaístas, exposiciones callejeras de “body art” y otros muchos actos culturales marcados por la despreocupación y la alegría de vivir , tuvimos la suerte de conocer al pintor Manuel Ruiz. No era frecuente que un artista algo mayor que nosotros y ya plenamente integrado en el espacio cultural granadino tratase con cordialidad, camaradería casi, a unos jóvenes que comenzaban a velar sus armas con las letras y los pinceles. Y, sin embargo, Manuel, Manolo Ruiz, lo hizo: nos abrió su amistad, nos dio sus consejos y nos fue presentando a otros artistas. Era el momento en que Granada vivía con ilusión el derrumbe de la casi interminable dictadura y en cada esquina de la misma, en cada café, en cada sala de exposiciones, en cada instituto o facultad se apreciaba un aire creativo y emprendedor.
De las obras de Manuel Ruiz, a nosotros nos interesaba especialmente la simbiosis entre Literatura y Pintura, algo nada frecuente entre los artistas de entonces. Porque, desde luego, existen y han existido pintores, desde Juan de Jáuregui hasta Ramón Gaya, que han cultivado también las Letras, pero no los que han llevado lo literario hasta sus lienzos. Esta vinculación entre poesía y pintura ya la señaló en su obra el crítico Juan José Alcaraz y, posteriormente, el gran poeta José Lupiañez nos señalará “la certera categoría del lenguaje” que poseen los trabajos del autor. Es Manuel Ruiz un artista que comunica, que posee un mundo propio cargado de belleza poética y que lo transmite con entusiasmo al espectador. En una lejana entrevista hizo una defensa del autodidactismo y la investigación continua por parte del artista, pero también dejaba claro que el arte cumple una función socializadora. Claro que en la pintura de Manuel Ruiz nos gustaban también otras muchas cosas: su audacia y alegría en el uso del color, su perfección en el dibujo nacida de una facilidad increíble y, sobre todo ese “horror vacui” tan genuino del arte de nuestra ciudad desde las salas nazaríes de la Alhambra hasta el prodigio de la Cartuja. “Granada ama lo diminuto”, nos explicaba Federico García Lorca y, a fuer de buen granadino universal, Manuel Ruiz se recrea en el detalle, en la orfebrería de cada rincón del cuadro. A todo lo dicho, la pintura de este artista nuestro une una desbordante sensualidad que la hace personalísima y grata a los ojos de críticos y profanos.
Comenzó Manuel Ruiz su andadura ganando algunos premios a fines de los años sesenta en certámenes que contaban entre los miembros del jurado a críticos tan señeros como el también pintor Marino Antequera y a poetas como Miguel Ruiz del Castillo. A partir de los años setenta su actividad ya sería imparable hasta el punto de que otro escritor, Arcadio Ortega, llegó a ponderar “su quehacer sin descanso,a contratodo”.
A lo largo del tiempo y en numerosos puntos de la geografía española y del extranjero, como Italia,Francia, Polonia,Méjico o Cuba...ha realizado más de doscientas exposiciones entre individuales y colectivas. Ha obtenido diversos premios de ámbito nacional y otros en el exterior y hoy se enorgullecen de contar con obras suyas bastantes museos españoles y de varios lugares del mundo. De su pintura se han ocupado excelentes críticos tales Sergio Macías, Laura Turco, Tito Cicale, Nicola Ventafrida, Nicolás del Hierro, Giovanni Brambilla, Juan Manuel Gómez Segade, Witold Nowicki, y otros muchos. José Mayorga afirma que su pintura está “enlazada siempre por el común denominador de la maestría en el dibujo”, y José M. Pita Andrade incidió en esta idea para concluir diciendo que en Manuel Ruiz el “compromiso es sólo con el arte”.
Pero este pintor admirable posee un espíritu renacentista y pronto el lienzo se le quedó estrecho. Y así pues, emprendió nuevos caminos hasta el punto de que hoy son piezas bellísimas las piedras, cerámicas y botellas pintadas por su mano.
Desde 1988, Manuel Ruiz ha ejercido el cargo de Coordinador de Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de la Junta de Andalucía en Granada. Ello le ha permitido dedicar parte de su tiempo a otra actividad no menos creativa que la pintura. Conocedor como muy pocos del patrimonio histórico de nuestra ciudad y nuestra provincia, ha escrito libros y guías donde presenta posibles itinerarios culturales por la Alhambra, el Centro, el Realejo, el Albayzín y distintos puntos de la comarca granadina como el Valle de Lecrín..., textos que resultan de gran utilidad en colegios e institutos y todas aquellas personas interesadas en nuestro patrimonio histórico.
La última obra de este jaez, mucho más ambiciosa que las anteriores, que publico Manuel Ruiz se titúla “La Plaza Bib-Rambla y su entorno. Guía Didáctica” y ha sido publicada por las Consejerías de Educación y Cultura de la Junta de Andalucía.
Nos encontramos, pues, ante un artista polifacético e incesante, y necesaria resaltaba ya esta exposición antológica. Por fin se ha hecho justicia y Manuel Ruiz ha sido valorado en su justa medida en esta ciudad por la que se ha desvivido tanto y cuyo nombre y cuyo paisaje he llevado con orgullo en sus lienzos a tantos puntos del mundo.

Fernando de Villena.
Escritor. Poeta.
Abril. 2010.Granada.

Arcadio Ortega Muñoz

MANUEL RUIZ RUIZ.

El diagnóstico es claro: quehacer sin descanso, a contratodo. En frase de nuevo cuño, ¿un trabajador del arte?. No -!albricias!-; un artista que trabaja. Gran dios el castellano, que pone nombres donde existen hechos. Así, infatigable su taller de pintura, la búsqueda de soluciones, la composición de materiales, el experimento constante de cada pincelada. Y claro, la década 70, un bullir constante de exposiciones. Más, una veintena de Museos de Europa cuelgan sus cuadros. Comentario sin par de tratadistas: Pita Andrade, Nicola Ventafrida... y todos los que usan y abusan libando de las Artes. Consciente Manuel Ruiz,luchador por la estética, por transmitir las enseñanzas, por aprender cada día en cada trazo, por inmolar etapas que le han llevado a vivir, los amplios campos de los istmos, uno tras otro, hasta alcanzar la aventura, a través de una inmersa superposición de planos, de vislumbrar al fin – cota de los elegidos- la intangible seguridad de la belleza.

Arcadio Ortega Muñoz.
Poeta- Escritor.
Exposición Manuel Ruiz. Museo Casa de los Tiros. 8 al 30 de Mayo. 1981.Granada. Ministerio de Cultura.
Dirección General de Bienes Culturales.

MANUEL RUIZ RUIZ.

Pintar en fácil o imposible, contestó Picasso a la señora que le urgía sobre la dificultad del artista. ¿Verdad, maestro, que pintar es dificilísimo? Y en ello se manifiesta la aptitud de algunos seres que fueron privilegiados por la naturaleza con la capacidad de vivir espontáneamente la sapiencia del arte en su más amplia gama. Y si, además, la actitud hacia el quehacer artístico es expresado en continua laboriosidad, preocupación formativa, aspiración a la trascendencia que conlleva toda búsqueda de la verdad, en plasmación de la belleza en cualquiera de sus manifestaciones, entonces se configura el perfil encomiable y singular del artista, el ser que hace de su vocación un sacerdocio en la aportación intangible y plástica al devenir de la historia del arte, en su más exquisita y extensa interpretación.
Manuel Ruiz Ruiz nació con la impronta descrita, la ilusión por plasmar en luces y colores todo aquello a que lo llevaba su continua curiosidad, le incitaba la vista en su oteo implacable, le ofrecía la realidad circundante desde sus primeros años en la vida hasta alcanzar esa etapa de saber y perfección que lleva implícito el ejercicio acrecentado, el trabajo como divertimento y entrega, la constante precisión en lo visto a través de los ojos excepcionales del artista, distorsionando la realidad, si es preciso, enriqueciéndola siempre con su personalidad, dando testimonio de su ser y de la óptica en matices y peculiaridades que siempre aporta la visión escrutante del pintor cuando se enfrenta a la desnuda realidad de un momento, de un instante glorioso que luego será eterno cuando se ofrezca en plasmación del lienzo, o en la esbeltez de la figura, en la persuasión de sus formas y en continua y desbordante imaginación controlada.
Y así ha sido su vida, etapa tras etapa, en la búsqueda de la luz, la verdad y la belleza que habitan cada cuadro, cada una de las improntas en que posó su vista en puntos concretos de la pausible realidad, que sufrieron la exaltación del cuido en el objeto, la precisión de la forma, el más allá a que lleva la aportación enriquecedora de la visión del artista al completar la belleza del instante, con la sabida aportación del artísta que desentraña y perfila el alma del tema a que se encara, sin que ello desmerezca el reconocimiento de lo cotidiano, pese a introducirnos en un mundo, a veces onírico, a veces metafísico con que completa, define y redondea la obra entregada.
La actual tecnología permite que en este siglo XXI de todos nuestros pecados, podamos conocer cada una de las obras de la larga y fructífera labor del artista, a través de su página Web, deteniéndonos y deleitándonos en todas y cada una de ellas, sin la urgencia del tiempo, la intromisión de lo circundante, en respetuoso silencio y admiración, tema a tema, año a año de su laboriosa y continua actividad de lugares concurridos, donde siempre supo abstraerse para dejar constancia de aquellos lugares, momentos o sensaciones que captaron su atención y él recreó para nosotros.
Hoy expone una muestra de su quehacer, de su laboriosidad y de su historia, en estos cuadros testigos mudos y armoniosos de una vida dedicada al arte con vocación de sacerdocio, que sin alharacas, extravagancias, ni otras puestas en escenas al uso, demuestran y refrendan una actividad ejemplar, un nivel emocional encomiable y la visión certera y amorosa para el mundo, de un hombre honesto, sencillo, capaz, culto, quijote, que da prestigio a Granada y ha cosechado toda clase de ilustres parabienes dentro y fuera de España, como atestigua el amplio y excelente curriculum que figura en el catálogo de esta amplia, elocuente y exquisita antología. Un caballero de las Artes, que como buen Alonso Quijano, tiene su Dulcinea en María Angustias. A Dios Gracias.

Arcadio Ortega Muñoz.
Escritor. Poeta.
Granada. Junio. 2010.

José Torres Hurtado. Alcalde de Granada

La presente exposición, de carácter antológico, evidencia la larga y fructífera trayectoria de Manuel Ruiz. Granadino, pintor singular y un reputado profesional de las bellas artes. Con tantos años de dedicación a sus espaldas, puede congratularse nuestro pintor de haber creado un universo propio, coherente, espejo de sus inquietudes culturales y muy granadino en esencia.
Manuel Ruiz inició su andadura artística a fines de la década de los sesenta, obteniendo premios en varios certámenes, a partir de ese momento su trabajo irá en progresión, dándose a conocer dentro y fuera de nuestras fronteras con numerosas exposiciones que lo harán recalar en países como Cuba,México o Italia, además de buena parte de la geografía española. Tanta dedicación dará sus frutos a un artista incansable que ha ido madurando un lenguaje rico, tanto en la sintaxis como en la forma. Técnico de prodigio, excelente dibujante y grabador, su obra se adhiere a materiales tan humildes como la piedra o el cristal para dignificarlos y singularizarlos en mensajes de color.
La cultura universal, en su más amplia acepción, es tratada por Manuel Ruiz como campo de trabajo y aprendizaje, donde reflexionar a través de la geometría, el dibujo exquisito y el color, sobre temas como el flamenco, la tauromaquia, la literatura o la cultura árabe e hispano mudéjar. Destaquemos estas últimas por su abundancia en los trabajos del pintor, buen conocedor del patrimonio histórico de Granada y su provincia al que ha dedicado largos años en su vertiente profesional en el Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de esta ciudad. El arabesco y la lacería de las carpinterias y yeserías árabes y mudéjares son reinterpretados por él en piezas de fuerte cromatismo y vigoroso dibujo que originan una nueva iconografía netamente granadina, sugerente y misteriosa.
Mención aparte merece el lado humano de Manuel, Manolo Ruiz. De todos es conocida su generosidad, sencillez y gentileza, cualidades que le han proporcionado muchos y buenos amigos en todos los ámbitos. La enseñanza y la didáctica, a la que tantos años ha dedicado, han sido buenos cauces para ello.
Desde la Fundación AguaGranada les invitamos a recorrer esta muestra en el Centro de Exposiciones Caja GRANADA,visita que no les resultará baldía ante el poder de sugestión y la belleza del arte de Manuel Ruiz.

JOSÉ TORRES HURTADO.
ALCALDE DE GRANADA.
Presidente de la Fundación AguaGranada.
Exposición de Manuel Ruiz Ruiz. Colección 1959-2010.
Relatos de línea, forma y color. Granada. Junio.2.010.

Antonio Jara Andreu

Granada ha sido desde antiguo cuna de arte. La belleza de sus rincones y paisajes han propiciado la inspiración de innumerables artistas, tanto granadinos como foráneos, que forjaron escuela en distintas épocas, dando voz a nuestro rico legado histórico. Partícipe e interprete de ese legado es el pintor Manuel Ruiz, cuya dilatada trayectoria repasamos en esta exposición antológica que la Obra Social de CajaGranada, en colaboración con la Fundación AguaGranada, tiene el placer de presentar.
El Centro de Exposiciones CajaGranada Puerta Real muestra una completa selección de trabajos que nos desgranan el buen hacer de Manuel Ruiz en los distintos campos pictóricos en los que ha trabajado. En todos ellos podemos vislumbrar su facilidad para el dibujo y la riqueza cromática de su paleta, unida al laborioso empleo de múltiples técnicas y soportes tan originales como la piedra natural. Paisajes, retratos- destaca su singular galería de notables granadinos realizados con aerógrafo-, series dedicadas a la cultura azteca, el flamenco y especialmente a la tradición árabe y mudéjar se conjugan en una mezcla de figuración, geometría,cubismo y simbolismo, dando como resultado una obra muy personal, retrato vital del artista.
Manuel Ruiz se ha dedicado durante muchos años a la difusión del patrimonio histórico granadino a través del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes. Su aportación al conocimiento de nuestro vasto legado histórico es considerable, gracias al respeto y sensibilidad que siempre ha mostrado por la cultura. Su bagaje profesional unido a su natural curiosidad le han dado presencia en Granada y en su provincia en multitud de eventos culturales, sin descuidad, por ello, sus numerosas exposiciones y premios más allá de nuestras fronteras,donde su obra sugestiona por su originalidad y por un lenguaje de pleno de matices patrios.
Finalmente, me gustaría felicitar a Manuel Ruiz por su trabajo y señalar que esta exposición, al igual que la mayoría de nuestras actividades de raíz sociocultural, es reflejo del permanente compromiso de CajaGRANADA con el enriquecimiento del acervo cultural de nuestra comunidad.

Antonio Jara Andreu.
Presidente de CajaGranada.
Granada. Junio 2.010.

Sebastián Pérez Ortíz

MANUEL RUIZ, GRAN ARTISTA Y AMIGO.

Hablar de Manuel Ruiz es hablar de un granadino premiado de las esencias más íntimas y cercanas de nuestra mítica ciudad. Manolo Ruiz es y representa a Granada. Sus obras no son simples reflejos de un instante captado en un lienzo, sino que son imágenes que nos trasladan la vida a través de un espectro luminoso lleno de color y cromatismo. A través de ellas nos hacen percibir, con una fuerza inusitada, la presencia de calles, plazas, paisajes, formas, ilusiones y, sobre todo,sentimientos. Porque la obra de Manuel Ruiz es eso, un sentimiento desbordante al igual que su propia personalidad. Si hay un autor que plasma su propia fuerza y vitalidad en sus cuadros,ese es nuestro artísta. Su cariño, su dedicación, su expresividad, su voluntad de servicio a los demás, su amistad desbordante hacia sus amigos y conocidos, su afán de docencia,... cualidades todas quedan de sobra reflejadas en sus pinceladas.
Manuel Ruiz es un artista en el más amplio sentido de la palabra. Es un profesional del lienzo y de la paleta, un experimentador constante,en búsqueda de la perfección y de la entidad pictórica. De ahí su trascendencia creciente en el panorama cultural que nos envuelve, afianzando una trayectoria muy importante en la que ha sabido, a través de una evolución constante en su estilo y en su forma de expresión en su estilo,aparecer, desde su innata modestia, como un gran artista.
En la Fundación AguaGranada, con la que Manolo colabora habitual y continuadamente, y de forma altruista, como es él, nos sentimos orgullosos de ser sus amigos a la vez que admiradores de su calidad pictórica. Por eso, es una gran satisfacción para nosotros, y especialmente para mí en concreto, el poder participar en esta exposición conjuntamente con CajaGranada, en aras a ofrecer a la ciudad y a sus visitantes la posibilidad de conocer a un gran artista,a un hombre bueno y de disfrutar de una magnífica exposición.

Sebastián Pérez Ortiz.
Secretario General de la Fundación AguaGranada. Granada. Junio 2.010

Sebastián Pérez Linares

MANUEL RUIZ RUIZ.

Es reconfortante encontrarse con un personaje tan entrañable y de tan fina sensibilidad como Manuel Ruiz Ruiz. Es, ante todo, un enamorado del mundo del arte que aporta su ilusión y trabajo a cuantas empresas le reclaman;inconformista; incansable; buscador de nuevas expresiones a través de las más diversas técnicas;transmite siempre un mensaje vitalista, risueño, esperanzador. En Manolo, que así lo llamamos los amigos, se une la pasión por lo bello y lo espiritual con su noble y sentida vocación de educador, y eso hace posible que su nombre sea conocido en las cortijadas más importantes sociedades de Bellas Artes de Europa.
Manolo, presenta los catálogos de cuantos artistas llaman a su puerta, y no queda ahí, se adentra en sus problemas, les ayuda, les orienta y les abre el corazón; en una palabra: les ilusiona.
Esta carga humana y artística que todos sus amigos conocemos, también supo describirla el académico de la lengua cubana y correspondiente de la Real Academia Española, Armando Álvarez Bravo cuando dice: “este granadino esencial que dedica tanto tiempo a hacer el bien a los demás, a ayudarlos, nos sorprende por su capacidad de trabajo, Manuel Ruiz, que no conoce el reposo porque vive en el sueño, tiene por su obra la factura de quien conoce el oficio, pero a su vez , la intensidad de quien lo utiliza no porque el oficio sea un fin en sí mismo, sino porque es el punto de partida para fraguar un tiempo y un espacio habitable”.
Es habitual encontrarse con Manuel Ruiz en cualquier manifestación cultural de la que nuestra ciudad es tan rica o de jurado en los más diversos concursos, siempre en amable tertulia y, por supuesto tomando notas para mandar sus críticas y comentarios a las principales revistas nacionales y extranjeras. Es muy frecuente que los pintores afincados en Granada reciban la fotocopia de un trabajo aparecido en el lugar más extraño por obra y deseo de Manolo que también ha tomado sobre sus recias espaldas el propósito de difundir las noticias de arte granadino.
Todo esto lo hace compatible con su vida profesional, con los cursos que imparte en el I.C.E. (Instituto Ciencias de la Educación), con las exposiciones dentro y fuera de España, o las colaboraciones con Instituciones y Museos.
Es un granadino de cuerpo entero, modesto y sencillo, trabajador y entusiasta, luchador, buscador de nuevos horizontes, bien ha recogido este talante el crítico de arte y profesor de nuestra Universidad Juan Manuel Gómez Segade cuando comenta : “Versado en muchas cosas, preocupado por los problemas didácticos y sumido en una lucha solitaria contra incontables elementos, se plantea su obra como un reto personal. En sus propuestas plásticas que en ocasiones resultan difíciles de emparentar con lo que estamos acostumbrados a ver. Sabíamos que Manuel Ruiz era un excepcional dibujante y que se dedicaba a fantasear sobre la piel de sus figuras, pero ahora el dibujante y el grabador se ha atrevido con la pasta, el volumen y la textura casi escultórica, dejándose llevar por el menisco, aunque sin perder ese control directivo que mantiene a la mancha de los límites significativos. Artesanía,
oficio y trabajo escrupuloso, son algunas de las características que definen a este artista que muy probablemente sea el pintor granadino más premiado en el extranjero. De lo que no cabe duda es de la profesionalidad de un pintor que en lo claro y en lo oscuro, en lo definido y en lo dudoso, no deja nada a la improvisación”.
Con estos antecedentes no es extraño que Manuel Ruiz mantenga con nuestra Obra Cultural un íntimo y cordialísimo contacto y que participe activamente en cuantos proyectos artísticos o docentes acometemos, como tampoco resulta raro que nos sintamos orgullosos de sus éxitos y disfrutemos del fruto jugoso de su amistad a la que une junto a sus valores artísticos el talante de un hombre bueno y cabal.

Sebastián Pérez Linares.
Director Cultural Caja Provincial de Ahorros de Granada.
Texto de presentación del libro- El Arte en la Caja Provincial, Cuarenta y Cuatro Artistas- Realizado por Manuel Ruiz Ruiz.
Granada. Otoño 1987.

Diario La Opinión. Granada

Centro de Exposiciones Puerta Real de CajaGranada.

Una muestra recoge 50 años de la obra de Manuel Ruiz.
“Ésta es una colección del alma”, ha destacado el artista granadino durante la presentación de la exposición.

EFE.Una exposición inaugurada este miércoles recoge medio centenar de obras del pintor granadino Manuel Ruiz en las que relata sus emociones a través de la línea, la forma y el color desde que iniciara su producción artística en 1959 hasta la actualidad.
La exposición se concibió en un principio como una antología, aunque el propio autor consideró que se trata de un concepto “muy elevado” que se hace cuando un artista ya no vive, por lo que se decidió denominar la muestra como “Relatos de línea, forma y color”, ha informado hoy CajaGranada en un comunicado.
“Ésta es una colección del alma”, ha indicado Ruiz, quien ha asegurado que el hilo conductor de toda la exposición son precisamente la línea, la forma y el color, a través de las que expresa sus sentimientos y puede “acercarse a los demás”.
De esta forma aparecen dibujos que encierran emociones y recuerdos, como “El jardín de mi colegio Los Maristas”, inspirado en el momento en que el artista era un niño y el padre lo esperaba a la puerta del centro escolar, y otros que hacen referencia a “Los pájaros de su madre”,la Atlántida y Manuel de Falla o la Sirenita de Almuñecar, entre otros.
En la exposición hay otras obras en las que el espectador verá un marcado acento surrealista, impresionista y abstracto, también bajo el denominador común de la sensibilidad. La muestra se podrá visitar en el Centro de Exposiciones en Puerta Real de CajaGranada hasta el 25 de julio.
Manuel Ruiz (8-8-49) inició su trayectoria artística en Granada, ciudad que va ligada a su producciones, es uno de los pioneros del “Mail Art” y ha realizado hasta la fecha más 350 exposiciones, por lo que ha sido denominado por un amplio sector de la crítica como el pintor del “Granadinísmo”, al llevar desde su óptica creativa los rincones monumentales de Granada por los distintos países donde expuso.

Diario- La Opinión de Granada-.
nformaciones. 23-6- 2010 y 6-7- 2010.

Ayuntamiento de Granada. Agenda Cultural

Colección 1959- 2010. Relatos de línea, forma y color. Manuel Ruiz. Granada.

La larga trayectoria del artista granadino Manuel Ruiz da carácter antológico a esta exposición. En ella, el artista muestra su coherencia estilística, caracterizada por el elaborado dibujo y la riqueza cromática de sus composiciones y obras versátiles con temática variada; arabesco,flamenco, paisajes, etc.,pasadas por el tamiz de un maestro discreto y constante en su larga singladura.
(Acera del Casino- 7. Granada).

Ayuntamiento de Granada.
Agenda Cultural. 2010.

Informaciones. Notas de Prensa

Siempre Granada como inspiración. Manuel Ruiz muestra en el Centro de Exposiciones de Caja Granada “Relatos de línea, forma y color”.

Tras años colaborando con CajaGranada y la Fundación AguaGranada en la difusión del patrimonio granadino a través de estos centros, visitas guiadas a profesores de exposiciones, realizaciones de cuadernos didácticos o cursos de formación, Manuel Ruiz presenta una exposición con una selección de medio centenar de obras concebidas entre 1959 y 2010, y que se podrá contemplar en el Centro de Exposiciones de CajaGranada, Puerta Real hasta el 25 de julio.
Al principio, la muestra se concibió- afirma el autor- como una exposición antológica, si bien se trata de un término bastante “sublime”. “Lo de antología es un concepto muy elevado...”, explica Ruiz. “Algo que, de alguna manera te hacen cuando no estás”. Por ello, finalmente, el artista decidió denominar la muestra, que recoge una amplia selección de obras de la producción que realiza entre 1959 y 2010,
Relatos de línea, forma y color.
Al contemplar la exposición, puede que el espectador interprete que se trata de una colectiva por la variedad de temas. Si bien, hay un hilo conductor en la obra donde hay algo común que justifica la presencia y la autoría de Manuel Ruiz: la línea, la forma y el color. “Otro de los aspectos es que ésta es una colección del alma”, afirma el artista. “También se pinta con el corazón reflejando los estados del alma. Siempre he pintado así, lo demás no me interesa. Pienso en el arte como un medio de comunicación, para acercarse a los demás y para manifestar los sentimientos.”
Así aparecen dibujos que encierran emociones como: El Jardín de mi colegio Los Maristas, inspirado en el momento que el artista tenía 9 años. El abuelo con la mirada perdida, El mendigo, Los pajarillos de su madre, la Atlántida y Manuel de Falla, La Sirenita de Almuñécar... son fuentes de inspiración para Ruiz.
El artista siempre ha tratado de concebir su obra desde la sencillez y la humildad, considerando su arte como un trabajo reflexivo, capaz de evocar sentimientos. Y así, surge “Requién por África”. Y sobre todo Granada, representada por paisajes de síntesis lineal y las – estrellas- porque para Manuel Ruiz, Granada es la estrella que le inculcaron sus progenitores -Granada es la Estrellas-. Por eso Manuel Ruiz ama a Granada y dice conocerla y recocerse como en ninguna otra ciudad. Así, la estrella aparece siempre en sus trabajos.
Hay obras en la exposición, en las que el espectador hallará un marcado acento surrealista, impresionista y abstracto, bajo el denominador común de la sensibilidad.
Aquí se representa todo lo pictórico, en algunas vitrinas, algunas esculturas metálicas de las que Manuel Ruiz realizó varias exposiciones, grabados, retratos de la serie-Punto y línea sobre el plano- de personajes y artistas granadino, algunos de sus premios nacionales e internacionales, y piedras pintadas. Un testimonio plástico, en definitiva, de alguien que ha llevado el nombre de Granada por un gran número de ciudades y países.

Informaciones en:
Granadahoy.com (Martes 6 julio 2010).

CajaGranada. Obra Social. Notas de Prensa. ADN.es/Cultura&Ocio. (23-6-2010).

Juan Luís Tapia

LAS ESTRELLAS DE RUIZ.

“A diferencia de otros creadores, no tengo necesidad de salir de Granada para inspirarme”, dice el pintor granadino.
El artista presenta en el Centro Cultural Caja Granada una antológica de su obra.
“Más que un artista me considero un creador de imágenes”, afirmó el polifacético Manuel Ruiz Ruiz (Granada, 1949), quien ayer presentó una muestra retrospectiva de su obra en el Centro Cultural CajaGranada de Puerta Real. La exposición lleva como título “Relatos de línea, forma y color”. “El espectador, al contemplar esta antología de mi obra, podría creer que ha sido realizada por autores diferentes debido a las diferencias de estilo, pero lo que yo hago son relatos con límites,formas y colores”, explicó el creador granadino. “En mi estilo- añadió- lo que predomina es el dibujo, pero dentro del campo de la investigación”.
La pretensión y último fin de su obra, más de cuarenta años dedicado a ella, es “transmitir las ideas a través de imágenes”. Ruiz ha sido uno de los trabajadores y principales precursores del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de la Junta de Andalucía hasta su reciente jubilación, un comunicador del arte, crítico y apasionado de la cultura granadina, pero desdeña el término artista, “porque es algo que siempre he querido desmitificar y también la manera de actuar de algunos artistas”. Según indicó Manuel Ruiz “cada uno es artista en su trabajo”. “No quiero que la gente magnifique lo que hago, como si fuera algo superior, y que cada uno lo juzgue como quiera, porque llevo a cabo mi obra de una manera sencilla y natural”, matizó en cuanto a su concepto del 'artista'.
“Esta es una colección del alma”, señaló Ruiz para referirse a la exposición”. “También se pinta con el corazón reflejando los estados del alma. Siempre he pintado así, lo demás no me interesa. Pienso en el arte como un medio de comunicación, para acercarse a los demás y parta manifestar los sentimientos”, comentó.
Visitas a la Alhambra. Una de las constantes en sus últimas obras son los elementos árabes o islámicos, “pero no es nada de tipo religioso, aunque la caligrafía es considerada un don de Alá, y los símbolos árabes me sirven para elaborar imágenes”. Los hallazgos del arte árabe son fruto de sus visitas a la Alhambra, “ de cuando se podía pintar en los palacios nazaries”. “A diferencia de otros muchos artistas,no tengo necesidad de salir de Granada para inspirarme, porque aquí encuentro el arte musulmán, el Renacimiento y el Barroco”, indicó Manuel Ruiz.
Lo más característico de las obras del granadino son sus estrellas . “Mi padre, quien fue una de las personas más especiales en mi vida, siempre me decía que Granada es una estrella”, recordó el artista. “A partir de entonces empecé a encontrar estrellas en Granada por todos los sitios y de todas las formas, y especialmente las procedentes del arte mudéjar, las que se encuentran en las armaduras y estrellas de ocho puntas”,añadió Ruiz Ruiz.
La exposición se complementa con varias vitrinas en las que se exhiben esculturas metálicas, grabados, retratos de personajes y artistas granadinos, algunos de sus premio nacionales e internacionales y piedras pintadas.
En la presentación de esta exposición participaron el Vicepresidente de CajaGranada, Luis González, y el director de la Fundación AguaGranada, Arcadio Ortega Muñoz, representantes de las entidades organizadoras.

Juan Luis Tapia.
Diario Ideal de Granada.
Cultura- Granada. 24-6-2010.

Carlos Rojas García. Alcalde de Motril

La obra pictórica del polifacético artista Manuel Ruiz Ruiz es un canto a los rincones de esta provincia que a través de sus colores ilumina el paisaje. Nadie como él para recorrer las calles del Albaicín, las celosías arabescas, la monumentalidad de nuestras iglesias o descubrir a retazos la belleza de la feminidad.
En esta exposición de la que disfrutamos en Motril hasta el próximo 14 de abril en el Centro Cultural Casa Condesa de Torre- Isabel, podremos adentrarnos en el trabajo de Manuel Ruiz Ruiz entre 1959 y 2010. Una meticulosa selección de sus mejores obras desde los albores de su carrera hasta la madurez de su trazo, que camina firme hacia un dibujo lleno de vigor y expresión.
La carrera de uno de los artistas granadinos con mayor proyección internacional está avalada por una intensa formación desde sus titulaciones como técnico superior en Artes Aplicadas por las Escuelas de Granada y Guadix así como su posterior actividad exponiendo su obra dentro y fuera de nuestras fronteras.
Ruiz ha sido embajador de esta provincia en Francia, Italia,Polonia, México,Brasil, Alemania, Estados Unidos o Turquía, entre otros contribuyendo así a que ciudadanos de todo el mundo hayan sido testigos del testimonio vivo de una región que se reinventa a partir de sus raíces... del flamenco, de la literatura y de la fusión cultural.
La dedicación docente de Manuel Ruiz durante tantos años y su labor como coordinador del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de la Junta de Andalucía en Granada completan una trayectoria plagada de reconocimiento y duro trabajo como artista.
Desde el Ayuntamiento de Motril, como entidad colaboradora con este proyecto, les invito a que acudan a esta cita con el Arte en el Centro Cultural Condesa de Torre- Isabel, para vibrar y estremecerse en el universo colorista de Manuel Ruiz.

Carlos Rojas García.
Alcalde de Motril.
Motril. 16 Marzo- 14 Abril. 2012.

CajaGranada

Esta nueva colaboración entre la 0bra Social de CajaGranada y el Excmo. Ayuntamiento de Motril evidencia el alto interés que tiene nuestra entidad en el desarrollo de las política sociales y culturales de los territorios en los que tiene implantada su red de trabajo y, por otra parte, nuestro compromiso de colaboración para con las instituciones públicas que revierten sus políticas en beneficio social.
De todos los motrileños es conocida la labor de décadas que CajaGranada, a través de su Obra Social, realiza en el Centro Cultural de Motril, buque insignia de las actividades de nuestra Caja en una ciudad tan importante para nosotros como es Motril. En esta ocasión, es la Casa de la Condesa de Torre Isabel, sede cultural del Ayuntamiento, donde conjuntamente con dicha institución ofrecemos al público esta interesante muestra del pintor granadino Manuel Ruiz.
En la presente exposición de título Manuel Ruiz. De Granada a Motril- A contraluz del tiempo- Obras de 1959 a 2012, el visitante recorre el amplio imaginario creativo de Manuel Ruiz a través de numerosas piezas que permiten conocer el diálogo del artista con el entorno y con las técnicas pictóricas que tan libremente modela hasta extraer todo un lenguaje propio, donde las referencias culturales enriquecidas por el dibujo y color, despiertan a una luz nueva. El resultado no puede ser más atractivo y lucido; las cargas cromáticas y las líneas se erigen en protagonistas de paisajes, monumentos y personajes de sobra conocidos por todos. Hay mucho de Granada en la obra de Manuel Ruiz como buen conocedor del patrimonio granadino, gracias a su labor de tantos años en el Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de Granada; la Alhambra y sus lacerías nazaries son fuente inagotables de estrellas y celosías, mil veces contempladas e incansables emanadoras de sugerencias pasadas por el tamiz del pintor.
Queremos agradecer al artista y al Excmo. Ayuntamiento de Motril el interés mostrado en el desarrollo de ese proyecto al que CajaGranada se une gustosamente para el disfrute y enriquecimiento cultural de todos los visitantes a esta exposición.

CajaGranada.
Motril. 16. Marzo.2012.